El hijo mayor de La Junta cumple hoy 104 años

Gabriel GutierrezComo un hombre puro se define este anciano que hoy llega a sus 104 años de vida, quien se convierte en el héroe y mayor ejemplo para su familia.(Foto: Luis Fernando Malagón/Vanguardia)

Julio Gabriel Gutiérrez Lacouture, conocido como el hijo mayor del pueblo de La Junta, – corregimiento del departamento de la Guajira – tierra que lo vio nacer en 1909, llega hoy a sus 104 años de vida, con una lucidez admirable que le permite narrar cada detalle del pasado.

Aun que ya no puede caminar y permanece acostado en su cama matrimonial, no pierde la vitalidad para conversar, dar regaños, consejos e impartir órdenes.

Este hombre de tez blanca, cabellos de algodón y semblante enternecedor, dice sentirse agradecido con Dios por permitirle conocer a su cuarta generación y gozar de una larga familia entre los que se cuentan ocho hijos, 55 nietos, 89 bisnietos, 15 tataranietos y 87 sobrinos.

De sus amigos y familiares contemporáneos, solo él goza de vida; su esposa Arcadia María Maestre de Gutiérrez, su gran amor, también partió de este mundo a causa de una diabetes, enfermedad que paradójicamente le desencadenó la muerte un 18 de marzo, la misma fecha del cumpleaños de don Julio Gabriel.

Con mucha nostalgia este anciano, todavía recuerda el día que conoció a su amada y guarda con celo en su closet el vestido negro que ésta llevaba puesto cuando decidieron iniciar su romance.

“Vivíamos cerca y casi todos los días la veía pasar, me llamaba la atención porque era muy bonita, el día que murió su hermano, yo iba caminando por su casa y me la tropecé cruzando la calle, iniciamos la conversación y de inmediato me cautivó, hasta el punto de volverme loquito por ella, después de tantos años guardo el vestido en tela de yorye, eso no lo hace ningún hombre”, expresó con un tono de orgullo que le arrancó una sonrisa.

Dice sentirse orgulloso del hombre que fue, se considera un ser humano puro, con buenas costumbres, amigo fiel, gran padre y sobretodo un luchador, al que lo apasionaba el comercio.

“Viajaba a Barranquilla donde era muy conocido en el Paseo Bolívar y toda la zona céntrica, lugar al que llegaba a comprar mercancía, también hacía parada en Riohacha, todo lo que negociaba lo vendía en Carrizal, La Junta y los demás pueblos de La Guajira; yo vendía hasta mi sombrero si alguien me lo pedía”, expresó.

Una de las cosas que más extraña este hombre aguerrido, es la comida de su época, la que considera más sana que la de ahora y la que le permitió vivir más años, “en mis tiempos los alimentos no tenían químicos, nos alimentábamos a punta de yuca, malanga, ñame, chivo, cerdo, cauquero, venado y otros animales de monte”.

Su hija, Betty Gutiérrez Maestre, lo define como un ser humano excepcional que siempre veló por su familia a la que inculcó valores.

Hoy, toda su parentela se reunirá en su residencia ubicada al norte de Valledupar para celebrar esta gran fecha y demostrarle todo su amor a ese hombre que completa poco más de un siglo y que la vida lo premió por todas sus bondades.

por VANGUARDIA

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