Cuando los Ángeles, como Julio Morillo, cantan

POR  JUAN CATAÑO BRACHO  ON 22 MARZO, 2016

Julio-MorilloPor: Jesús Vides

El caso de Julio Morillo es uno de los tantos casos en que la historia de la música vallenata está en deuda. Antes de Julio Morillo las Voces de los coros vallenatos no se grababan así. Solo nosotros sabemos cuánto nos enseñó, cuanto le debemos en la formación de nuestro oído musical.

No conozco al maestro Julio, pero debe ser una persona de carácter humilde, ya que si no lo fuera hace rato hubiese hecho alarde de todo lo que hizo y le aportó a los más grandes cantantes del folclor vallenato.

El maestro Julio Morillo nos enseñó a cantar y cuando digo a cantar es a cantar de verdad. Los que de una u otra manera estamos en la música sabemos que oír a Julio Morillo en los más de 300 discos en los que ha participado como corista, haciendo voces en la música vallenata que antes de él no habíamos oído porque no existían y no existían porque nacieron a partir de él. Él lo inventó, él fue su creador.

En mi caso particular, recuerdo con mis amigos de infancia en La Jagua de Ibirico escuchando los primeros discos de Diomedes Díaz y los de Jorge Oñate con Juancho Rois y los muchos más que siguieron de otros artistas, etc., esperábamos los coros de Julito y tratábamos de hacer esa voces maravillosas, eternas, mágicas, sublimes, casi celestiales. Nos poníamos una mano en el oído a manera de retorno porque lo veíamos a él en las casetas haciendo eso, lo imitábamos, competíamos para ver quien lo hacía mejor, quien se parecía más a Julio Morillo.

Los más adelantados musicalmente nos olvidábamos de la Voz líder del disco, de las primeras voces, del acordeón, nos olvidábamos de todo. Queríamos escuchar las diferentes voces que hacía Julio. No era fácil, ese don lo traen pocos y cada vez los retos eran más difíciles, cada nuevo disco nos sorprendía con algo extraordinario.

Julio Morillo nos dijo indirectamente: “Así se hacen los coros”. Las diferentes variantes melódicas y “caídas” de sus segundas, terceras ó sus sextas voces siempre fueron insospechadas, innovadoras, increíbles. Yo era como un niño entrando en una juguetería, en una dulcería, no sabía cual Voz escoger, todas las quería para mí. Me creía Julio y me sentía orgulloso.

Confieso que caí rendido a sus pies cuando escuché “El Dilema de mi vida”, “Mujer marchita”, “El gavilán mayor”, etc. Todavía al escuchar algunos de sus coros memorables me pregunto: ¡Por Dios! ¿Cómo hizo? Es que hoy en día es fácil, casi todo el mundo tiene acceso a conservatorios, academias y escuelas de música. Hasta por internet puedes aprender a solfear, pero Julio Morillo lo trajo en el corazón, en las venas, en la sangre, está en su ADN. Es el Pionero. El Maestro. Estoy seguro que enseñó a muchos cantantes a cantar. Nunca lo ha dicho pero por mi experiencia como Productor Musical sé que es así, no se necesita ser adivino para saberlo.

Investigando, sobre su versatilidad supe, que el mundo musical, la historia vallenata desconoce o no le ha reconocido su faceta como Productor Musical. Pues Julio Morillo ha sido el primer y más grande Productor musical que ha tenido la música Vallenata. Léase bien: Julio Morillo dirigió musicalmente y Produjo musicalmente muchos de esos discos vallenatos antológicos e irrepetibles que cimentaron la historia de nuestra música.

Diomedes Díaz, refiriéndose a su disco “La Locura” que grabó con Juancho Roís,  en uno de los versos de su bella canción “Mi Vida Musical” dice: A mi todavía me dicen que es el mejor”. Y yo le digo a la historia: Ese disco, el que dicen que fue el mejor de Diomedes Díaz lo dirigió Julio Morillo. Pero desafortunadamente no aparecía en los créditos y me atrevo a asegurar que no obtenía tampoco remuneración económica alguna como Productor Musical, porque eran épocas que nadie sabía que eran un Crédito Musical.  Ingenuidad e ignorancia puramente provinciana que, además, siempre fue aprovechada por los directivos de las diferentes disqueras para aparecer ellos y terminaron haciéndose famosos a raíz del trabajo silencioso, maravilloso y enorme de Julio Morillo.

Fue la época en que conocimos “Directores Artísticos y Musicales” como Rafael Mejía, Humberto Vesga, Gabriel Muñoz, Alfonso Abril, Fernando López, etc., quedándose, tal vez sin mala intención, con los créditos del trabajo del verdadero Productor Musical y Director Musical, Julio Morillo. Esos “Directores” apenas, y de vez en cuando, asomaban sus caras por los Estudios de Grabación. Julio les entregaba el trabajo hecho.

Nadie me lo ha dicho pero soy Productor Musical y sé cómo funciona esto. Pueden analizar que hoy en día el Crédito de Productor Musical se respeta y ninguno de estos señores aparece como tal. No desconozco y esto que quede bien claro, que son muy buenos Productores Ejecutivos, pero la Producción Musical es otra cosa.

 Por todo lo anterior rindo este pequeñísimo homenaje al MAESTRO, con letras grandes y en mayúsculas, JULIO MORILLO. Y espero que algún día la historia le reconozca el inmenso aporte que hizo a la música vallenata. Algún día le mostraremos a las nuevas generaciones el aporte de un PIONERO, en los Coros, en la formación de cantantes y en la Dirección y Producción Musical, llamado Julio Morillo; quien sembró valiosísimas semillas de mucho de lo que hoy se hace en materia de vallenato.

Espero pues que los Dirigentes de nuestra tierra vallenata pongan a Julio Morillo en el sitial que se merece. Su obra es palpable, ahí están los discos como evidencia donde brilla su inconfundible Voz y su impecable y exitosa Dirección Musical.

Por eso cuando los nuevos talentos en materia de canto me preguntan sobre algún referente para seguir aprendiendo, les digo: “Si quieren aprender a cantar y a hacer voces escuchen a The Beatles y busquen a Julio Morillo en los coros de los discos vallenatos más importantes, cuando dominen eso, ya aprendieron”.

Particularmente uno de mis sueños como músico de mil batallas es conocerlo personalmente, escucharlo y a lo mejor tener una tertulia para exprimirle algo de ese conocimiento y talento natural que solo pudo haberlo traído del cielo. Espero algún día lograrlo.

Por todo lo que he escuchado y leído de él estoy convencido de que Julio Morillo es el Más grande en su oficio, no tengo la menor duda. Mis respetos MAESTRO. Su Voz nos enamoró y nos sigue enamorando, cuando en mi casa acá en Bogotá lejos de mi amada tierra cesarence, escucho lo que muchos tal vez no oyen… su inigualable talento. Cuando usted con esa voz de ángel y esa magia da una “Serenata” y le dice a la vida: “Buenas noches mi amor, aquí está tu enamorado”. MUCHAS GRACIAS MAESTRO…


JUAN CATAÑO BRACHO

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.


elportalvallenato@gmail.com

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