Nuevas!

¿La música vallenata está en alto riesgo?

El vallenato y la decisión de La Unesco "La aparición del negocio de la droga", "El conflicto interno", "Las hibridaciones del vallenato", y "El nuevo vallenato" fueron algunos de los puntos determinantes que encontró el grupo investigador del Ministerio de Cultura para plantear el Plan Especial de Salvaguarda (PES). Análisis a partir del folclor.

Por: Félix Carrillo Hinojosa*
cuadro-vallenatoEl vallenato fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2015. / Cortesía
♦♦♦

felix2La Ministra de Cultura Mariana Garcés Córdoba, en ejercicio de sus facultades legales que le confiere el numeral 2 del artículo 11-1 de la ley 397 de 1997 (adicionado por el artículo 8 de la Ley 1185 de 2008), reglamentado por el Decreto número 2941 de 2009, determinó a través de la resolución 1321 del 16 de Mayo de 2014 emitida por el Ministerio de Cultura, por la que se incluye “la música vallenata tradicional del Caribe colombiano” en la lista representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional y se aprueba su Plan Especial de Salvaguarda (PES).

Esta decisión es producto de la investigación desarrollada por el equipo de trabajo conformado por Adrián Villamizar Zapata, Carlos Llanos Díazgranados, Lolita Acosta Maestre, Rosendo Romero Ospino, Santander Durán Escalona y Estela Durán Escalona, supervisado por el director de Patrimonio, Juan Luis Isaza Londoño; la coordinadora del grupo de patrimonio cultural inmaterial Adriana Molano Arenas; el apoyo técnico de Sebastián Londoño Camacho y la asesoría de Javier Ortiz Cassiani, Martin Andrade Pérez y Patrick Morales Thomas, quienes luego de considerar las razones expuestas por los proponentes, decidieron plantear que “la música vallenata está en alto riesgo”.

Los problemas que sustentan esta decisión son los siguientes:

 1.- La aparición del negocio de la droga:

“Las canciones vallenatas no escaparon a esta influencia y, a partir de ese momento, comenzaron a escucharse en las grabaciones fonográficas comerciales, la inclusión de saludos y la aparición de canciones elaboradas para exaltar a determinados personajes relacionados con el narcotráfico. Esta situación produjo un cambio abrupto en la orientación de las composición, y un desvío de los temas tradicionales y la espontaneidad de los compositores para resaltar los aspectos importantes de su cultura sin que mediara un interés monetario, que no corresponde al espíritu que se expresa a través de la música vallenata tradicional”.

Este primer argumento, nos habla de cómo un fenómeno conocido como el narcotráfico, cobijó a nuestra música y le cambió el rumbo a nuestro creador en su función de construir obras, hecho que no es cierto, ya que fue un una proporción mínima, de obras musicales hechas a esos personajes con relación a la profusa obra, en todos los frentes que se construyó ene se tiempo aciago para el País. Si bien es cierto que ese hecho económico afectó a Colombia, la música vallenata usó al mismo, para fortalecer procesos sociales, entre ellos, lograr un mejor pago a sus presentaciones, con el que logró un mejor vivir.

La mayoría de los protagonistas del vallenato, a partir de la década del 70, fueron contratados para hacer con sus presentaciones las fiestas de los nuevos ricos, igual le ocurrió a las otras músicas locales y a los nuevos formatos que se han dado en Colombia. Es bueno advertir, que la música vallenata y sus protagonistas, han estado siempre en búsqueda del lugar donde está circulando el dinero, así como lo habían hecho, con anteriores formas económicas, que a lo largo de la historia, han contribuido a los diversos mecenazgos que ha tenido la música vallenata, por lo que no es cierto, que nuestro valor haya perdido su “espontaneidad” y menos que “a partir de ese momento, comenzaron a escucharse en las grabaciones fonográficas comerciales, la inclusión de saludos”, hecho, hablo del saludo, que siempre ha estado acompañando al intérprete, por varias razones, entre ellas, la amistad y lo económico.

2.- El conflicto interno:

Si bien es cierto, que hechos como la guerrilla y el paramilitarismo crecieron, amparados en sus diversas estrategias de guerra, no corresponde a la verdad, lo planteado por quienes argumentan que: “debido al posicionamiento comercial de la música vallenata tradicional, a partir de 1990, surgió una nueva generación de intérpretes y compositores. Unos llegaron de los campos y pequeñas poblaciones, huyendo de la guerra, otros nacidos y criados o en nuestras ciudades, desconocen el sector rural. Estos jóvenes valores, protegidos con toda razón por sus padres, quienes los encerraron en una burbuja citada para protegerlos de la terrible guerra que asola a nuestros campos, perdieron el contacto con la realidad y fueron aislados de sus raíces culturales”, ya que mucho antes de la década del 90, nuestra música vallenata y sus protagonistas, habían inundado las grandes urbes y pueblos en crecimiento, por lo que su función artística no estaba sujeta al campo, peor aún, no existe una muestra que le de solidez, a lo por ellos argumentado.

Ellos siguen exponiendo sus razones, al decir, “Por ello, unos y otros ignoran los cantares y costumbres del campo, la belleza de nuestros paisajes tropicales, los secretos de la narración oral, la historia y las obras de nuestros trovadores campesinos y juglares, los temas clásicos del cancionero vallenato, los quehaceres de la vida campesina y todos aquellos factores que dieron origen a nuestra diversidad musical y posicionaron a la canción vallenata, como los textos literarios cantados, de mayor aceptación nacional”.

Cómo puede explicar el grupo de trabajo, el surgimiento de muchas obras, hoy día clásicas, que son vallenatas y que nos representan dentro del cancionero nuestro. Prueba de ello, es la obra de Gustavo Gutiérrez Cabello, que contradice tal posición. El mencionado creador no nació ni vivió en el campo, mucho menos fue desplazado, pero su creación está vinculada a la estructura moderna de nuestra música, sin que ello deje de ser vallenata. Para poner un ejemplo más cercano en el tiempo, tomaré los nombres de Omar Geles y José Alfonso Maestre, quienes han crecido y desarrollado su actividad en Valledupar y otros lugares distintos a su entorno natural, quienes tampoco han sido producto de desplazamiento, pero que producen obras vallenatas con muchos visos posmodernos.

Luego en un párrafo, que no tiene nada que ver, con el tema del conflicto interno, planteado como argumento, ellos aseguran que, “Como resultado se formó un talentoso grupo de intérpretes y compositores, quienes incitados y apoyados económicamente por las empresas discográficas del País, iniciaron la búsqueda de novedosas propuestas musicales alternativas, las cuales han adaptado, forzadamente, a las matrices rítmicas propias de los aires fundamentales, en los cuales se componen las canciones vallenatas”, con el agravante de que se contrapone a la verdad, ya que todas las generaciones de nuestros intérpretes vallenatos desde 1935, han pasado por la grabación, lo que ha implicado un proceso comercial económico, en donde las partes han convenido aspectos que hoy día siguen vigentes, entre ellos, repertorio y tiempo de exposición del mismo, lugar de grabación, valor económico de ese hecho y planteamiento de grabaciones de obras, que no son del orden vallenato.

3.- Las hibridaciones del vallenato: la fusión, la adaptación y la combinación.

Los elementos constructores de nuestra música, en los que el proceso de hibridismo cultural es evidente, el cual no solo está amparado en la recurrente tesis de la trietnia, sino que viaja en las veinte o más mezclas, que tiene todo ese proceso migratorio que recibió el mundo indígena, el cual permanece al interior de nuestra música vallenata.

Ese hecho le da a nuestro movimiento artístico, los argumentos necesarios para ser considerada una “música de fusiones”, en la que ese encuentro humano, el cual depositó en todos nosotros, unas influencias genéticas que están irrigadas en el vallenato, por lo que el tema “autenticidad” está lejos de ser una realidad. Este hecho, controvierte la visión del equipo proponente de la salvaguarda, que “solo considera autentico y revelador de identidad el vallenato de generaciones anteriores”.

El desarrollo constructor de nuestra música vallenata, en cada uno de sus tiempos, está sujeto a un “estado primitivo”, “moderno” y “posmoderno”, cuyos lenguajes, decires y saberes, han ido variando acorde con su momento, en donde lo social, económico y político han jugado un papel determinante.

El tema “tradición” en el vallenato, ha caminado, por razones naturales de cada uno de sus tiempos, con sus respectivos protagonistas, quienes han logrado dejar su impronta y sus paradigmas, cuyo carácter evolutivo se ha dado desde su instrumentación y lenguaje, conservando los cuatro ritmos como unos inamovibles, en lo que estos últimos, me refiero a los ritmos, en cada uno de sus tiempos, han sufrido muchas afectaciones. Nosotros por “tradición”, hacemos música vallenata, pero ello no quiere decir, que somos “valores tradicionales”.

En lo atinente a las adaptaciones, hecho que no es nuevo en la música vallenata, ya que muchos valores mal llamados tradicionales, caso específico, Tobías Enrique Pumarejo, Rafael Escalona, tomaron textos y músicas de otros géneros musicales y las introdujeron a nuestra música vallenata. Ellos son, unos grandes modernizadores de las letras y músicas al interior del vallenato, las cuales pusieron en escena y demostraron, una nueva manera de escuchar y presentar a esa música, no solo como una mera muestra folclórica, sino como un producto más elaborado. Este hecho, controvierte, la tesis del grupo de trabajo, en la que reitera, “que la nueva generación es la propagadora de ese hecho”.

Ellos se remiten al tiempo actual para hacer sus argumentos, sin analizar, cada uno de los tiempos vividos, por los protagonistas de ese vallenato primitivo, moderno y posmoderno, en el que solo se atreven a decir, que: “la música vallenata en sus actuales circunstancias de producción, circulación, distribución, uso y consumo se encuentra muy lejos de ser un producto musical localizado, revelador de pertenencia étnica, anónimo (sin dueño), pues está desligado de funciones culturales distintas al esparcimiento, y su circulación va más de la mano de los medios de comunicación que de la propia oralidad, para solo señalar algunos aspectos”.

Esa avanzada de la música vallenata, ha permitido que la misma, llegue a otros sectores de Colombia y el mundo, hecho que no ha sido propiciado solo por la actual generación. Hay grandes hechos, generados por valores primitivos y modernos, que ayudaron a afianzar esos caminos, por donde transita la generación actual. Aún así, esa música local nuestra, tiene su imaginario natural, en donde se puede ir y encontrar pasajes que le sustenta. El guajiro y cesarense sienten que esa música les identifica y se sienten dueños de ella, lo que contraría la afirmación: “va más de la mano de los medios de comunicación que de la propia oralidad”, que desconoce que la radio le quitó el protagonismo oral a nuestra música, sin embargo, ese medio ha sido uno de los instrumentos que ha propiciado mayor divulgación musical.

Estos argumentos quieren estatizar al vallenato, meterlo en una isla y que de allí no salgo ningún asomo de lo hecho por los protagonistas del género, al comentar que: “La música vallenata en la actualidad se hace para ser vendida, circula a través de los medios y las industrias culturales, es cada vez más desanclada del entorno en que se produce y transnacional; surge de prácticas locales como de sucesivas apropiaciones, cooptaciones, modificaciones y re significaciones de influencias externas por lo que no conoce de delimitaciones locales o nacionales sino más bien lo contrario, ésta se muestra receptiva y en constante readecuación, por lo que se puede reconocer un vallenato menos oral, cuyas creaciones no son anónimas y que además dejó de ser no institucionalizado desde que la industrial cultural, los medios, los festivales y las escuelas de formación decidieron participar en su producción, divulgación y consumo. En este sentido se podría decir que el vallenato actual es más urbano, masivo, ligero, comercializable e híbrido aunque siga ligado a la tradición”.

Esos argumentos se pierden cuando se investiga sobre la música vallenata, dentro del contexto de la grabación, lo que permite encontrar que, ya en la década del 40 del siglo XX, nuestros músicos comercializaban en los pueblos las láminas de 78 RPM. Se les olvida, que por los años 30 nuestros valores inundaron a Barranquilla, en busca de mostrar su arte como le llamaban. Es más, Alejo, Luis Enrique y “Colacho”, tomaron músicas y ritmos, de otros géneros y las llevaron a su estilo.

4.- El nuevo vallenato:

La propuesta de los gestores para que el vallenato haya sido considerado un producto para salvaguardar, reafirman en este tema “el nuevo vallenato”, lo que no se han cansado de decir en todo el proceso de su retorica argumentativa: “surge un desmedido interés en los jóvenes de la región por obtener reconocimiento, dinero y éxito, a través de la música vallenata, que empezaba a encontrar sus nichos de mercado en diversas regiones del País”. Considero injusto ese análisis que busca señalar a una nueva generación como la única responsable del estado actual del vallenato. Demuestra ese procedimiento que para ellos no tiene fundamento el trabajo artístico, que llena escenarios dentro y fuera de Colombia.

Tocan los proponentes temas como “La Payola”, “la decadencia de “La Píqueria”, “la pérdida de la intención testimonial del vallenato tradicional”, “de las composiciones en la parranda”, “la prevalencia en la grabación de unos ritmos sobre otros y desfiguración de las formas percutivas del vallenato tradicional”, “pérdida de importancia de los concursos en los festivales vallenatos”, “auge de la comercialización y la masificación a nivel nacional”, “influencia de las casas disqueras en la producción de los autores”, “la falta de criterios comunes en la organización y manejo de los festivales”, “pérdida de las formas y los espacios de transmisión de la tradición”, “riesgo de desaparición de la memoria histórica del vallenato tradicional”, “falta de opciones para que los niños y jóvenes conozcan la música vallenata tradicional”.

Son muchos los problemas planteados por los proponentes, que surgen en torno a la difusión y circulación de la música vallenato tradicional, entre ellos: “excesiva identificación del vallenato como espectáculo mercantil”, “carencia de espacios de difusión importantes”.

Todos esos temas, deben ser implementados a través de una buena dosis de pedagogía, que conduzca a reducir esos hechos que le hacen daño a cualquiera de los tiempos en que se ha producido música vallenata. He sostenido siempre, que la música vallenata, ante todo la que ha sido grabada, no corre ningún riesgo de desaparecer, ya que esa creación puede ser tomado por un valor de estos tiempos y llevarla a su sentir y poner en conocimiento.

La nueva generación no está obligada a ser una copia del pasado, pretender eso es cercenarles las posibilidades, que ellos expresen “el vallenato” como lo sienten.

Invito a que esos recursos a través del Plan Especial de Salvaguarda, sean usados para casos especiales como “la prehistoria del vallenato”, del que existen pocos documentos creíbles, para bien de ese tiempo.

Apoyo a la nueva generación, para que siga en su búsqueda, en donde deben quedar importantes huellas, que el tiempo se encargará de validar o no.

Me atrevo a decir que “EL VALLENATO no está en riesgo”, mucho menos que la “NUEVA GENERACIÓN”, cercena nuestra música. La labor que ella desarrolla, es esencial y evita un corto circuito, que la mayoría de las músicas en América están viviendo. Los escenarios llenos, la profusa obra manteniendo el momento que vive nuestra música vallenata, hacen que hagamos un gran frente, en defensa de la generación actual, sin que la pidamos. Si no, miremos los caminos que abren, llevando el vallenato a su manera como les corresponde.

Con una frase del visionario Juan Manuel Polo Cervantes quiero invitar a los que se aferran al pasado sin escuchar al presente, a que miren con mejores ojos, la labor de esta generación, que no tiene por qué ser iguales o parecidos a sus antecesores: “Pero déjenlos que canten, déjenlos que alegren, déjenlos que turben el silencio en la ciudades”.


Felix Carrillo Hinojosa*Félix Carrillo Hinojosa. Escritor, Periodista, Productor musical, Compositor y Gestor Cultural.
Acerca de portalvallenato (15201 Artículos)
Gestor Cultural

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: