Una rápida recorrida por la historia del acordeón, y los variados géneros musicales que se interpretan

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Una de las versiones, cuenta que el acordeón, el más pequeño de los órganos, nació en Viena, a comienzos del siglo 19. Los músicos, en plena época romántica, tenían en el piano un vocero de sus sentimientos, pero reclamaban un instrumento de mayor expresividad sensible que el órgano. No obstante, en esos tiempos, el acordeón pasó sin pena ni gloria entre sus partituras. Pero al recalar en la música popular, el pequeño fuelle supo hacer las delicias de los parisienses en el atrapante bal musette ; entre alemanes que festejan con polcas; entre los italianos de la tarantela, entre los paraguayos, chilenos y argentinos que transmiten emociones y euforias con guaranias y valseados; polcas y galopas; cuecas, chamarritas y chamamés y entre los españoles con sus jotas y pasodobles.

Producción: Radio Calf-Universidad FM 103.7 | Duración aproximada: 58:20
A partir de la belle époque (en la segunda mitad del siglo XIX) cundió la idea de que el acordeón traducía de maravillas la alegría de vivir y era el instrumento indisociable del baile folklórico.

El bal musette es parte de su historia, porque con el término Musette se designaba a un viejo instrumento similar a la cornamusa, que también se usaba en los bailes campestres alrededor de 1850. De ahí el nombre de bal musette (baile popular), que se extendió por París y por las provincias de Francia.

Pero en su puja con el músete, fue el acordeón el gran triunfador. Cuando hacia 1900 el acordeón tuvo su segundo teclado para la mano izquierda (sólo para acordes programados), la técnica del llamado acordeón diatónico se hizo más exigente. No obstante el más difundido hoy es el acordeón cromático, concebido poco después de 1900 por el italiano Paolo Soprani: un nuevo teclado para la mano derecha y la eliminación del clásico abrir y cerrar (que en el diatónico producía distintas notas).

En mayo de 1829, Demian Cyrill con la colaboración de sus dos hijos, fabricantes de órganos y pianos en Viena, declararon haber descubierto un nuevo instrumento que registraron con el nombre de accordion. Así lo decidió en el ultimo momento en lugar de llamarlo Eoline al haberse utilizado este último nombre en 1820 por Eschenbach para un instrumento que había inventado. Según Demian el Accordion consistía en una pequeña caja sobre la cual se fijaron unas lengüetas metálicas y un fuelle manejable fácilmente y por eso sería deseado por viajeros y personas visitantes del país. Pueden interpretarse marchas, canciones, melodías, incluso por ignorantes de la música después de un corto aprendizaje.

El accordion de Demian tenía cinco botones que producían dos acordes cada uno de ellos, uno al abrir el fuelle y otro diferente al cerrarlo. Era pues, un sistema bisonoro. Decía Demian Cyrill “es un descubrimiento bien acogido por viajeros porque puede tocarse sin ayuda de una segunda persona”. Fue entonces el accordion el instrumento que se impuso entre los numerosos instrumentos que competían en esta época. Hoy existen varios tipos de acordeón: acordeón cromático de botones, acordeón cromático de teclas y acordeón diatónico.

Las técnicas para tocar el acordeón cromático de botones y el de teclas son idénticas en la mano izquierda, pero para la mano derecha varían enormemente. El cromático o Baián, se distingue del acordeón de teclas a simple vista porque en la parte de la mano derecha el acordeón cromático tiene botones, mientras que el acordeón de teclas tiene un teclado modo ’piano’. El acordeón más utilizado por quienes ejecutan música académica es el modelo surgido en Rusia y que ellos denominan baián.

Tiene ciertas diferencias ergonómicas y sonoras que lo hacen más cómodo para ejecutar pasajes difíciles, que el acordeón de botones normal. Después de comentar muy someramente la evolución del acordeón desde sus orígenes, vamos a referirnos ahora a lo sucedido en el siglo XX. En esta época el acordeón ha dado pasos importantísimos, ya que ha definido su ámbito; en otras palabras, se ha especializado. Porque hoy no se puede hablar simplemente de acordeón, como un instrumento de viento compuesto por fuelle y lengüetas; es preciso hablar de acordeones, ya que cada cultura, cada civilización lo ha modificado, adaptándolo a sus exigencias sociales y culturales. Ya no hay un acordeón, hay acordeones, diferentes modelos que guardan una gran relación unos con otros, ya que parten de la misma estructura.

En cuanto a los desplazamientos del acordeón a lo largo del mundo se extienden en dos periodos distintos. Hasta 1910 más o menos, es en Europa donde el instrumento se propaga con diversa fortuna. Después de esta fecha, se le ve cruzar los océanos y entrar en las regiones más remotas de Asia, África y América, donde no ganará de golpe el favor popular, pero su éxito se afirmará lentamente gracias a las cualidades que posee para aproximarse a la cultura de los pueblos.

Y para repasar el arribo del acordeón a Latinoamérica comenzamos por el norte, por México, donde se dice que a mediados del siglo XIX los inmigrantes alemanes que montaban vías de ferrocarril en Texas trajeron de su país el acordeón de botones, y la gente de origen mexicano adopto el instrumento y su música, primero interpretando ritmos europeos como la polka y el chotis, y luego con creaciones propias. De allí que los mexicanos que mas visitaban Texas para ir por temporadas a trabajar en los campos de algodón, fueron los que provocaron que la cultura musical del acordeón se extendiera en el norte de Mexico.

Un barco alemán repleto de acordeones con rumbo a Argentina naufraga en una remota playa del caribe. Los nativos, que hasta ese entonces solo habían contado con los tambores de los africanos y las flautas de los indígenas, aprenden por si mismos a tocar este instrumento. Esta bien pudiera ser una fábula extraída de alguna novela de Gabriel García Márquez, pero según el documental “El acordeon del Diablo” del director alemán Stefan Schwietert es la verdadera historia del nacimiento del vallenato en Colombia.

A comienzos del siglo XX el acordeón empieza a ser introducido en el Brasil, cuando los primeros ejemplares fueron llevados por la inmigración italiana y alemana, que en gran medida se establecieron en São Paulo, Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

El acordeón se hizo tan popular en la década de 1950 que era común encontrar dos acordeones en una casa, pero, con la llegada de la música “rock” el acordeón ha perdido tanta de su fuerza que causó el cierre de un gran número de fábricas: en Brasil sólo en el sur y sureste, había cerca de 32 plantas, y hoy en día no queda casi ninguna.

La presencia del acordeón en Chile reviste una historia interesante y, en ciertos aspectos, poco conocida. Según el uso, los géneros y los estilos se puede distinguir que en el país ha existido una tradición que, al menos, presenta dos grandes vertientes. Por una parte, podemos observar una importante presencia del acordeón en la música popular practicada en Chile central, principalmente en la interpretación de cuecas, tanto urbanas como de rodeo.

Y Chiloé ha sido la otra gran nación del acordeón en Chile, donde su presencia se debe con toda seguridad a las herencias musicales que introdujeron los inmigrantes alemanes que llegaron hasta Chiloé durante los últimos años del siglo XIX, de poblaciones que provenían principalmente del sur de Alemania, y estaban constituidas por campesinos bávaros, quienes tenían una desarrollada inclinación por el violín y el acordeón.

Y a fines del siglo 19 el acordeón aparece en la Argentina de manos del flujo de inmigrantes de la Europa Central venidos en busca de nuevos horizontes. De esta manera se introdujo al acordeón en la Argentina. Estos inmigrantes diseminados por todo el interior, hacían oír en sus lugares de residencia este instrumento que se prestaba a la ejecución de todo tipo de géneros musicales. Aquí lo comenzaron a llamar “la verdulera”, puesto que sus melodías se oían en las quintas y en el campo, donde se habían radicado la mayor parte de estos inmigrantes. De esta forma es que “la verdulera”, “la cordiona” o “el acordeón” se adueña del sentir popular en toda la extensión de nuestro vasto territorio, convirtiéndose en un genuino representante de nuestra música folklórica.

Los comentarios de este programa están basados en una gran variedad de publicaciones que indagué en Internet, que sería muy larga de detallar, así como con la música, que está extraída de muchos discos que seleccioné de mi colección, y que pertenecen a interpretaciones del vasco Gorka Hermosa, el italiano Riccardo Tesi, el francés Richard Galliano con su Cuarteto, el finlandés Kimmo Pohjonen, el mexicano Lorenzo de Monteclaro, el colombiano Carlos Vives, el brasilero Luiz Gonzaga, el conjunto chileno Los Chinganeros, del argentino Raul Barboza y del dúo de acordeonistas polacos Karolina Ryczek y Oskar Zgoła.

Es una realización de Jorge Laraia. Planeta Musical. Patagonia, Argentina 17 de marzo de 2011.

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