CRÓNICAS DE INDIAS (2)

Por Donaldo Mendoza

   Otros dos aspectos merecen atención en esta reseña del libro de Crónicas de Indias: la escritura y la religiosidad. Con ambos se ha fundado el imaginario de que, 1) los indígenas no conocían la escritura, cosa que es parcialmente cierta; y 2), que en religión dominaba la idolatría, media verdad también. La escritura y la verdadera religión, según el susodicho imaginario, fueron traídas por los españoles. Visto, a la luz de estas crónicas, es probable que algo de esa creencia haya que revisar.

    Empecemos por recordar que la historia de Occidente y Oriente no se traspuso desde el principio a escritura alfabética o ideográfica. Y las obras que fundan el canon literario (Biblia, Ilíada, Mil y una noches…) trasegaron durante siglos por los caminos de la oralidad; es decir, que antes de escritura hubo memoria, y hubo juglares y noches lunadas para contar. En este estadio estaba la “escritura” indígena. Los Incas conocieron rudimentos escriturales que se manifestaron en formas de cuentas y nudos trazados en cuerdas, “con sus historias, anales y tradición”.

   Pero, en general, fue la memoria la depositaria de la historia, que pasaba de los mayores a los niños, generación tras generación. “En mis niñeces –cuenta Inca Garcilaso de la Vega– me contaban sus historias, como se cuentan las fábulas a los niños”. Revelador testimonio refiere también el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, quien hizo su observación de campo en Isla Española/Santo Domingo. Habla Fernández de unos cantares llamados «areytos», que “les quedan en la memoria, en lugar de libros; y por esta forma recitan genealogías de sus caciques y reyes que han tenido y las obras que hicieron…, y otras cosas que ellos quieren que a chicos y grandes se comuniquen e sean muy sabidas y esculpidas en la memoria”. Y ya sabe el lector el final trágico de esta memoriosa enciclopedia. Las enfermedades y el trabajo forzado a que fueron sometidos los indígenas en las islas antillanas fueron causas de su extinción.

   No menos importante que la memoria, como registro y conservación de su historia y su cultura, fue la religiosidad. En Aztecas e Incas hay testimonios que van más allá de la adoración a la luna, al sol o a fuerzas naturales. Que, a propósito, resulta parecido a lo que sucede en el catolicismo, en donde el Dios único parece diluirse en el santoral, que tiene uno o una para cada necesidad. Entre los Incas había un dios visible (el Sol) y un dios invisible (Pachacámac: Pacha= mundo universo, y cámac= ánima). Para lo cotidiano, el dios nombrado era el Sol: “nuestro padre el sol”, decían siempre que lo nombraban. De idéntico sentido al Dios se lo pague, gracias a Dios, si Dios quiere, Dios lo bendiga y otros mantras cristianos. Sentido y gratitud al Sol, porque le escuchan: “a todo el mundo hago bien, les doy mi luz y mi claridad, les caliento cuando hace frío, crío sus pastos y sementeras, hago fructificar sus árboles y multiplico sus ganados y tengo cuidado de dar una vuelta cada día al mundo por ver las necesidades que en la tierra tienen.” (Inca Garcilaso, en Comentarios reales). Y había una veneración interior para la divina Majestad, Pachacámac, “verdadero sumo Dios y Señor nuestro, que creó el cielo y la tierra”; no osaban tomar su nombre en la boca (como el Yahveh del Viejo Testamento), mientras que al Sol lo nombran a cada paso. Así lo manifiesta el Inca Garcilaso: “diciendo verdad disfrazada con mentira, o mentira disfrazada con verdad… el Dios que los españoles predicaban y Pachacámac eran todo uno. (…) si a mí que soy indio cristiano católico, me preguntaran ahora, ¿cómo se llama Dios en tu lengua?, diría: Pachacámac”. Y había también la figura del demonio o diablo, llamado Capay, a quien para nombrarle escupían primero, en señal de maldición y abominación.

   Les recuerdo el volumen 53 de la Biblioteca General Salvat, para continuar con la cosmogonía de los Aztecas.   

BLOG DEL AUTOR: Donaldo Mendoza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .