Joaquín Cataño EL primer Peñero que se hizo profesional

MI CRÓNICA SABATINA

Por: José Jaime Daza Hinojosa

Hoy homenaje al primer Peñero que se hizo profesional: Joaquín Darío Cataño Mendoza

Escribir sobre esta emblemática persona de veras que es interesante y apasionante, alguien que si fue un líder, un héroe para algunos y la piedra en el zapato para otros. Lo que sí es cierto es que no comulgó con la corrupción, con la pereza, con la ignorancia, pues fue amigo y precursor de la educación, del emprendimiento y del progreso para su pueblo La Peña y para su municipio San Juan del Cesar- Guajira.

Nació en La peña- Guajira, el 9 de mayo de 1942, sus padres fueron: Antonio Joaquín Cataño y Alcira Emilia Mendoza. Sus estudios de primaria los hizo en La Peña, con la Sra. Celina Lacouture, los terminó en el colegio San Juan Bautista de San Juan del Cesar, cuando su director era Enrique David Brito “El Míster”. Su bachillerato lo comenzó en el colegio José Eusebio Caro, en Ocaña, de allí pasó al Liceo Celedón de Santa Marta (el famoso colegio donde estudió Rafael Escalona) donde obtuvo su título de bachiller.

Su carrera de Derecho la hizo en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, donde son muchos los que aspiran ingresar, pero pocos los que lo logran; allí recibe su título de Doctor en Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, eso fue un 15 de diciembre de 1975. Su carrera la ejerció como litigante en diferentes áreas: Derecho Civil, Comercial, Laboral, Familia y Administrativo; desde 1976 hasta 1982 en Bogotá y Villavicencio, desde 1982 hasta 1997 en Valledupar y Riohacha. Sus servicios de abogado los prestó también como asesor en varias empresas, tales como Praco Limitada en Villavicencio (Meta), Hierros del Llano (Villavicencio), Adgreco en Bogotá, Vanegas, Colseguros, Electrohogar en San Juan del César, Ariza Zafra, Secolda Limitada, Banco de Bogotá, Caja Agraria en San Juan del Cesar y en todo el sur de La Guajira. También fue profesor en Derecho Constitucional, Administrativo y Comercial en el Infotep de San Juan del Cesar- Guajira.

Era amante a la música Vallenata, la agricultura y la ganadería, y su hobby favorito eran las peleas de gallo.

En su juventud tuvo un hijo al que llamó Carlos Alberto; más tarde contrae matrimonio con la distinguida dama Carmenza Naranjo Flores, y fruto de esa unión nacieron: Joaquín Darío, Emilia Rosa y Marina Andrea.

Joaco (hijo) junto a su esposa Marcela trabajan en la empresa Cerrejón, son ingenieros de profesión, para ellos mi caluroso saludo, he compartido con ellos en asuntos de trabajo en varias oportunidades.

Nuestro personaje de hoy adoró a su pueblo natal: La Peña, en 1982 regresó a este su querido terruño, se radicó en San Juan del Cesar y llegó pues a ponerle orden a este municipio en lo que a Justicia y Jurisprudencia se refiere, pues hizo fama, y cada vez que alguien tenía un problema jurídico de cualquier clase, la gente comentaba: “eso te lo arregla Joaco”, si a alguien le debían un dinero y no se lo querían pagar, en seguida decían: “ esa platica te la recupera Joaco”, así mismo, los que estaban presos o tenían cualquier problema judicial, en seguida acudían a este prestigioso abogado que se ganó el renombre como excelente profesional en el derecho.

También incursionó en la política y fue concejal de San Juan del Cesar en dos ocasiones: de 1986 – 1988 y de 1990 – 1992, donde aplicó su idoneidad y seriedad, 0 corrupción y no apoyaba sinvergüenzas de nadie, cuando le tocaba denunciar por malos manejos a alguien, lo hacía, sin miramientos ni de familia ni de política, “el que la debe, que la pague” decía con propiedad; por eso muchos le cogieron rabia, pero otros lo aplaudían, pues era el único osado que se atrevía a denunciar sin pelos en la lengua al que fuera.

Más tarde es elegido Diputado a la Asamblea de La Guajira en el periodo comprendido entre los años 1988-1990.

El Doctor Cataño tenía el don de la palabra, hablaba con facultad y defendía a capa y espada su partido conservador, su municipio San Juan del Cesar y su pueblo La Peña, con denuedo y mucho fervor.

Fue presidente de la Asociación de Juntas Comunales y Vicepresidente de la Federación de Asociaciones Comunales de La Guajira donde trabajó de la mano con las comunidades, haciendo una llave perfecta.

Su única hermana se llama María Helena Cataño Mendoza, una excelente profesora de toda la vida, a la que quiso como a nadie. También fue un buen hijo, vivía muy pendiente de sus padres, quiénes siempre se sintieron orgullosos por tener al primer hijo de la peña profesional, y con qué calidad, pues era catalogado como uno de los mejores abogados litigantes de la región, si no el mejor.

Cuando estaba en su tierra La Peña se enorgullecía y a todo el que llegaba le decía: “bienvenidos a La Peña, siéntanse uno más de los nuestros”. Tuvo un amigo especial: Abel Angulo, quién lo bautizó “La Penca”, y cuando algún político o funcionario actuaba mal, les replicaba: “Los va a cortar La Penca, ojo que como el Dr. Cataño se entere de sus fechorías, a la cárcel van a parar” y esto atemorizaba a los corruptos y sinvergüenzas. Cuando murió el Dr. Joaquín, Abelito gritó a todo pulmón: “Ahora sí se acabó San Juan, ya no tenemos quién nos defienda”.

Era defensor de la naturaleza y en el parque de La Peña, junto a muchos líderes de ese bonito pueblo, como mi gran amiga Fénix Arocha, hizo sembrar muchos árboles para darle frescura y reverdecer a la plaza de este corregimiento.

En verdad el Dr. Joaquín Darío Cataño Mendoza fue un hijo ilustre de La Peña, de San Juan y de toda La Guajira; personas como Él hacen falta en el país, y mucho más en estos pueblos llenos de atraso y de abandono.

El 17 de abril de 1997 muere este gran líder que se relacionó con los liberales y los orientaba a pesar de ser un conservador Laureanista de raca mandaca. Paz en la tumba de este gran patriarca, tienen que pasar muchos años para que nazca otro Joaco Cataño. Ojalá la nueva generación lo tomen como ejemplo y comprendan que con preparación, con tesón y ahínco se puede llegar a ser grande, prestándole un buen servicio a la comunidad, impulsando la educación, el emprendimiento y el progreso, como lo hizo mi personaje invitado de hoy.

Un fuerte abrazo para el pueblo de La Peña, donde tengo familia y muchas amistades, quise con esta crónica hacerle un homenaje póstumo a, tal vez, el personaje más representativo que ha parido este pueblo; muchas bendiciones para todos.


BLOG DEL AUTOR: José Jaime Daza Hinojosa
“El Juntero Futurista”

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