RECORDANDO AL CRONISTA DE LA PLAZA MAYOR

POR JOSE ATUESTA MINDIOLA

El ‘Cronista de la Plaza Mayor’, Jose Guillermo ‘Pepe’ Castro (1926-2017), vivió a plenitud los frutos de su trabajo, la benevolencia de los afectos y el deleite espiritual de la creación literaria. Era autodidacta, generoso y afable, de memoria fotográfica para contar con precisión y detalles los sucesos y personajes de la comarca.

El cronista es un amante de la luz, huye de la oscuridad. Es un explorador que lleva un sol entre sus manos inventando la luz para descubrir las imágenes y los sonidos de los acontecimientos. El cronista es una metáfora de los alcatraces: no busca los arrecifes en las profundidades del mar, prefiere contemplar la sonrisa del viento entre las olas, los pinceles de la luz diluyéndose en los atardeceres y las huellas de los visitantes en la playa. Pepe Castro, con su prolífica intuición, indaga en la tradición oral, en la historia y en los cotidianos y relevantes sucesos para contar con exquisitez provinciana sus crónicas, cuentos y relatos. En total, fueron cinco sus libros publicados.

Pepe, José y Elibeth

El 27 de agosto de 2004, en la presentación de uno de sus libros, ‹‹Cuentos de Pepe››, confiesa que “su vida de escritor se inicia por las circunstancias de no poder ir a la finca con la tranquilidad de antes, un buen día en el patio de su casa meditaba sobre las cosas de la Plaza Mayor, y de pronto termina sin proponérselo enumerando los familiares y amigos que la muerte había llamado, y sintió un gran vacío de ausencia porque a estos difuntos ya casi nadie los recordaba. En ese instante decide empezar a escribir relatos, anécdotas y retazos de historias para alejar la muerte y el olvido”.

El ser humano vive en permanente rivalidad con los contrastes de la naturaleza: la severidad del verano y la bravura del invierno; las mieles del amor y las heridas del desamor; los apegos del recuerdo y la lejanía del olvido. Vive en actitud antagónica para vencer las murallas de la insensatez y disfrutar las virtudes de la vida.

Pepe Castro, soñador y progresista, fue un hombre de acción y decisión, nunca pasó inédito por los cargos desempañados. Como alcalde (1966-1967) se recuerda su interés por organizar la ciudad, trazar calles y avenidas. Tuvo que pedirles permiso a los muertos para sacarlos de las tumbas del cementerio Central y poder ampliar la carrera novena.

José Atuesta Mindiola y José Guillermo «Pepe» Castro  Castro, Septiembre 2009

De su mandato de gobernador (1978-1981), los anales de la educación del departamento registran la creación de 24 colegios de bachillerato y 30 escuelas de primaria en los diferentes pueblos del Cesar. Además, abrió caminos y carreteras para facilitar la comunicación con los pueblos y veredas, e inició la electrificación rural.

Sus acciones en la vida pública y familiar, y sus libros, son testimonios de grandeza en su tránsito terrenal, y por eso ha logrado vencer el olvido de la muerte. El nombre de Pepe Castro no será uno más en el laberinto de los epitafios; ya es, desde hace tiempos, patrimonio de la historia de Valledupar y el Cesar.

Aquel grito lejano que de noche se escuchaba en Mariangola, con la entrada triunfal de Pepe Castro cuando regaló el Santo Cristo, se escucha todavía en todos los pueblos del Cesar y La Guajira. Un eco profundo que en las fiestas patronales recuerda la presencia piadosa de este amigo. Como lo evocara en uno de sus cantos, el maestro Rafael Escalona: En Mariangola de noche se escucha un grito/ un eco lejano que a la sabana llegó/ Pepe Castro ha dado en Cristo/ pero el Cristo he sido yo.

Mello Castro González alcalde de Valledupar (2020- 2023).

El nombre de Pepe Castro es símbolo regional por sus gestiones como gobernantes y sus conocimientos de los pueblos y sus tradiciones. En la política es un referente en la memoria de muchas personas mayores, y esto fue un pilar importante para que su nieto Mello Castro González fuera elegido alcalde de Valledupar (2020- 2023).
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DÉCIMAS A PEPE CASTRO
Por José Atuesta Mindiola
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Pepe dijo en una ocasión:

I
la muerte es sombra de olvido,
muchos amigos se han ido
y no los nombra la región.
He tomado la decisión,
inspirados en los cronistas,
con mi estilo costumbrista
escribir hechos locales;
los libros son inmortales,
y están los míos a la vista.

II
Crónicas de Plaza Mayor
fue su primer testimonio,
con él vence los demonios
que frenan siempre al autor.
Su talante narrador
en historias regionales,
de amistades y corrales
en andanzas de vaqueros;
de los Santos fue carguero
en las fiestas patronales.

III
La distinción respetable
es su máximo legado,
gran funcionario admirado:
en la alcaldía fue loable,
en el congreso honorable,
y desde la gobernación
fomentó la educación
en los pueblos del Cesar;
lo vamos a recordar
por esta noble misión.

IV
Pensativo al atardecer
sus anécdotas reviven,
y con sencillez escribe
los sucesos del ayer.
Los silbos de amanecer
despertaban las mañanas,
y las hermosas sabanas
eran espejos del sol;
y la luz del arrebol
en su alma se desgrana.

BLOG DEL AUTOR: JOSE ATUESTA MINDIOLA

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