POR LOS RÍOS Y QUEBRADAS DEL CESAR

Crece la audiencia

Por Donaldo Mendoza

   Hacer de abogado en la defensa del agua y sus fuentes, puede sonar a disco rayado, pero con la diferencia de que es el único disco útil y armonioso en su rayadura. Cada vez son más las voces que en la prensa regional claman por la vida representada en el agua. Es necesario que haya más voces y más audiencias. Es urgente que el liderazgo sea asumido también por los entes gubernamentales: Gobernación, alcaldías, Asamblea y congresistas. Todos a una por este propósito común. Aún es tiempo de detener el desierto.

   Y claro, el actor más relevante debe ser la ciudadanía, desde el niño hasta el anciano. Cuando esto suceda, se podrá decir que ha nacido una nueva cultura. Y cultura es todo aquello que los seres humanos incorporan en su hábitat como imprescindible para la calidad de vida, ya sean bienes materiales o espirituales. En lo espiritual, por ejemplo, en el caso específico de nuestra región, el vallenato, con sus compositores e intérpretes. ¿Qué sería de Valledupar y la provincia sin el vallenato?, una región marginal, con seres humanos de opaca identidad.

   Pues bien, a ese estadio cultural se debe llegar. Que la gente de la región se sienta tan orgullosa de su folclor, como de sus ríos y quebradas. Sería como el nacimiento de un nuevo amor. Y, contrariando una sentencia de Óscar Wilde, nadie mata lo que más ama; al contrario, lo protege y lo defiende incluso con la vida, como una madre a sus hijos, o una osa a sus cachorros. Amar un río, una quebrada, un bosque es, en término de conciencia, lo máximo posible. No dejemos que se silencie el clamor, hagamos que la audiencia crezca.

   El departamento del Cesar tiene –¡ya!– la oportunidad de ser pionero en Colombia, en hacer de la defensa del agua, con todo lo que eso implique, un gran “contrato social”. Un interés general. Suena bien la idea de institucionalizar el «Día del Agua», ojalá una fecha en la mitad de la temporada seca. Eso es posible, aunque en circunstancias especiales pedir lo imposible también es legítimo. Ahí está servida la idea, señores del gobierno y ciudadanía en general. Qué hermoso sería que el Cesar fuese reconocido en Colombia como la única región del país que celebra el agua como una fiesta, más allá de esos días que se han vuelto rutinarios en el almanaque, y que van pasando con pena…

   Punto clave de esta breve reflexión es la “cátedra del agua”, desde el jardín escolar hasta el bachillerato. Una cátedra transversal, interdisciplinaria, desde el docente de ciencias naturales hasta el de educación física, igualmente los profesores de industrial y tecnologías. Las universidades están llamadas a ser multiplicadoras y/o formadoras de educadores para esta gran gesta por el agua, por la vida. Con un valor agregado, estudiante que en el colegio pierda la cátedra del agua, pierde el año.

   Finalmente, las redes sociales. Su rol en el desarrollo y robustecimiento de esta cultura y esta conciencia social es inmenso, dada su capacidad para llegar hasta los lugares más recónditos de la geografía. Los funcionarios de gobierno tienen la oportunidad histórica de poner en práctica la que debe ser su única razón: servir a las comunidades. No permitamos que calle el clamor. Hagamos que crezca y crezca la audiencia.

      

Director de Corpocesar visitó río Ariguaní para verificar el estado de las concesiones autorizadas por la Corporación.

BLOG DEL AUTOR: Donaldo Mendoza

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