Muere Pablo Milanés, gran voz de la música iberoamericana, a los 79 años

El cantautor, creador de himnos como ‘Yolanda’ o ‘Yo no te pido’, fallece en Madrid, donde residía desde hace años para recibir tratamiento médico por un cáncer

MAURICIO VICENT | El País| La Habana – 21 NOV 2022 – 21:41Actualizado:22 NOV 2022 – 02:15 CST

El cantautor Pablo Milanés ha muerto este martes de madrugada en Madrid a los 79 años, después de que se agravase su estado de salud debido a una enfermedad oncológica. Milanés es una de las grandes voces cubanas de todos los tiempos, el creador de canciones de amor inolvidables como YolandaÁmame como soy o El breve espacio en que no estás, que son ya himnos; un músico admirado y querido por sus compatriotas y también por importantes artistas de todos lados que hicieron suyas sus letras y lo llamaban, sencilla y cariñosamente, Pablo, o Pablito. El artista musicalizó de muy joven los versos de Nicolás Guillén y José Martí (nada menos) y fue pilar y fundador destacado del movimiento de la Nueva Trova cubana, que deslumbró al mundo en los setenta, y en el que no le gustaba que lo encasillaran, pues su sensibilidad y su obra iban mucho más allá. También fue el cultivador brillante del filin (de feeling, sentimiento), del bolero y de la música tradicional cubana, el que primero rescató del olvido a viejos trovadores, como Compay Segundo, y sirvió de puente en su país entre generaciones y estilos, reconocido por su talento como uno de los grandes cantautores en lengua española.

La vida del cantautor cubano Pablo Milanés, en imágenes

Milanés (Bayamo, 1943) recibía desde hace unos años tratamiento médico en España, donde residía con su familia. El artista cubano deja un notable legado de canciones formidables y cerca de 60 discos que lo sitúan entre los nombres indispensables y más universales de la música iberoamericana.

La belleza de su voz privilegiada y su don para la interpretación, que le permitía llegar a registros donde la mayoría no alcanzaba, unida a su forma poética de decir, de aparente sencillez, pero cargada de una profunda sensibilidad que tocaba el alma con independencia del motivo que lo inspirase, marcaron a generaciones de cubanos y latinoamericanos. Su música tuvo también fuerte arraigo en España, donde era bien conocido, y hasta en el pueblo más recóndito donde se presentara, jóvenes, medios tiempos y mayores se sabían sus letras. Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Ana Belén o Víctor Manuel son algunos de los artistas españoles que grabaron sus canciones y colaboraron con él. En su continente, figuras como Chico Buarque, Gal Costa, Armando Manzanero, Mercedes Sosa, Fito Páez, o salseros como Andy Montañez o Gilberto Santa Rosa, entre muchos otros, estaban entre sus devotos e hicieron lo propio.

Comienzo y final de una verde mañanaAñosYa vesYo no te pidoHoy la vi o Para vivir son parte de esa obra de Milanés que trascendió edades y fronteras y se convirtió en identidad de la mejor música hispanoamericana. También causaron impacto en su momento canciones políticas como Yo pisaré las calles nuevamenteLa vida no vale nada, o Yo me quedo, de las que nunca se desmarcó, aunque sí lo hizo de los dogmas y la deriva de la Revolución cubana, a la que hace tiempo no consideraba revolucionaria. “Soy un abanderado de la revolución, no del Gobierno. Si la revolución se traba, se vuelve ortodoxa, reaccionaria, contraria a las ideas que la originaron, y uno tiene que luchar”, dijo en los años noventa. Luego vinieron las canciones más dolorosas de su repertorio, entre ellas, Días de gloria (“Vivo con fantasmas / Que alimentan sueños y falsas promesas / Que no me devuelven / Los días de gloria que tuve una vez”); Éxodo (“¿Dónde están los amigos que tuve ayer? ¿Qué les pasó? ¿Qué sucedió? ¿A dónde fueron? Qué triste estoy”) o La libertad (“A qué seguir respirando / Si no estás tú, libertad”).

Hablar solamente de sus composiciones políticas, o de las más poéticas, o de las más críticas en su desencanto, no es suficiente para comprender el verdadero significado y dimensión del cantautor, en quien era imposible separar al artista superdotado de la persona sensible, profundamente culta y cercana, que conectaba de inmediato con la gente y era capaz de mostrarse vulnerable ante el amor o de alzar su voz contra el racismo, la homofobia, el machismo (“la prefiero compartida antes que perder mi vida”, dice una de sus canciones), o de enfrentar cualquier injusticia.

Ese corazón tan especial, que ahora ha dejado de latir, es la esencia que explica su trayectoria vital y su obra, y es la razón de que su música siempre llegara al público y lo desarmara, cantara él sus propias canciones o interpretara los sones de los viejos trovadores, o de los clásicos del filin, el movimiento influido por el jazz que renovó la canción cubana en los cincuenta y sesenta, y que tuvo un gran peso en su formación.

Milanés no solo bebió del filin, bajo su fascinación compuso Mis 22 años, canción germinal que influyó notablemente en el surgimiento de la tendencia en la canción cubana conocida como Nueva Trova. Después, siendo ya un artista consagrado, le dedicó seis volúmenes al filin, que son verdaderas joyas de su discografía. En ellos interpretó como nadie a José Antonio Méndez, a Marta Valdés y a César Portillo de la Luz, entre otros grandes compositores, e igual pasó con la trova tradicional, léase cantando a Sindo Garay, o compartiendo descargas con Compay, Miguelito Cuní, Luis Peña (El Albino), o Cotán, a quienes regaló tres discos antológicos que tituló Años. Más allá de su ingente obra como compositor, Pablo siempre quiso ser, y fue, un gran puente entre géneros y generaciones de la mejor música popular cubana, pues, para él, esa sensibilidad era el fundamento de todo.

En la vida del artista hay muchos hitos. Sin duda, uno de los grandes fue su paso por el Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, bajo la dirección del maestro Leo Brouwer, al que pertenecieron también Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Eduardo Ramos, Sergio Vitier, Emiliano Salvador o Sara González, entre otros. El trabajo innovador de este taller creativo, entre 1969 y 1974, cambió los modos de entender y hacer la música cubana, y aquello cuajó en el movimiento de la Nueva Trova, que introdujo en la canción popular contenidos políticos y sociales pero tratados con hondo lirismo.

En tiempos de las dictaduras de Chile y Argentina, la Nueva Trova se convirtió en América Latina en el alma de la izquierda y del movimiento revolucionario, pero Milanés siempre compaginó ese compromiso cívico con las más hermosas canciones de amor y desamor, que son hoy, quizás, las más recordadas. Al artista, que tanto aportó a aquel movimiento, no le tembló la voz para denunciar y criticar duramente al Gobierno de su país cuando consideró que era inadmisible lo que estaba sucediendo. En una entrevista con EL PAÍS, recordando su paso en los años sesenta por los campos de trabajo forzados de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP), donde eran “internados” religiosos, homosexuales y todos aquellos que no cuadraban con los “parámetros revolucionarios”, lamentó que nunca nadie en Cuba se hubiera disculpado con ellos por aquel episodio tan terrible que, dijo, “no fue un hecho aislado”, sino parte de un proceso “estalinista que perjudicó a intelectuales, artistas y músicos”. “Según la historia, en 1970 comenzó lo que se llamó el quinquenio gris, y yo digo que realmente comenzó en 1965 y fueron varios quinquenios”, comentó entonces.

Además de músico, Pablo Milanés era sobre todo cubano ciento por ciento y ciudadano, y sus posiciones comprometidas le conectaron todavía más con ese público que lo adoraba y que para él era su razón de ser. Cuando en los días previos al agravamiento de su enfermedad, ortodoxos de aquí y de allá lo criticaron por “contrarrevolucionario”, los cubanos salieron en tromba a defenderlo: Pablo es Cuba, dijeron masivamente.

Milanés trasladó su residencia a España hace varios años para recibir tratamiento médico, aunque nunca olvidó a su gente y volvía siempre que podía a cantar y a ver a sus amigos. Llevaba un riñón trasplantado, que le donó su esposa, Nancy Pérez Rey, gallega y madre de sus dos últimos hijos, Pablito y Rosa, llamada así en homenaje a Rosa Parks, activista afroamericana y gran luchadora por los derechos civiles en EE UU.

El pasado verano, ya muy enfermo, quiso viajar a la Isla con su familia para ofrecer a su público un concierto memorable que fue toda una declaración de amor, y una despedida. Milanés, ya en silla de ruedas, lo dio todo en aquella última presentación en La Habana y su voz sonó con más corazón que nunca: “Ámame como soy, tómame sin temor / tócame con amor, que voy a perder la calma / Bésame sin rencor, trátame con dulzor / mírame por favor / que quiero llegar a tu alma”, fue su última canción, y las gradas se vinieron abajo en aquel adiós. Después hubo una fiesta en su casa, y junto a grandes nombres de la cultura cubana estuvieron allí con él tomando ron y whisky sus amigos de siempre, a los que siempre fue fiel y que, como todos los cubanos, menos los miserables, hoy le lloran, conscientes de que Milanés será para siempre uno de los más grandes cantores de su país, que es mucho decir.

Pablo Milanés en diez canciones

Pablo Milanés le cantará a Barranquijazz

El cantautor cubano es uno de los invitados al festival de jazz. El evento se celebrará en la ciudad del 12 al 16 de septiembre.

El cantante, compositor y guitarrista Pablo Milanés, una de las grandes referencias de la música tradicional de Cuba en el mundo, le cantará sus trovas, baladas y boleros a Barranquilla en el Barranquijazz Festival, que este año conmemora sus 22 años.

Milanés, fundador de la Nueva Trova, es la voz de más de 40 álbumes en solitario, autor de recordadas y sentidas canciones como Yolanda, De que callada manera y El breve espacio en que no estás.

Sacado de los clubes habaneros, influenciado por los colores de la música norteamericana y brasileña, Milanés es un defensor del feeling, un estilo musical engendrado en Cuba en la década de los cuarenta, una interpretación y forma diferente de afrontar las canciones.

Por eso, la motivación de este cubano está marcada por la “magia de la comunicación, la de poder tocar con palabras y música y que te entiendan”, por lo que es común ver tantas lágrimas en sus conciertos, una situación que según ha dicho “va más allá de sus pretensiones”.

Milanés se introdujo en un nuevo lenguaje musical que acentuaba su condición de compositor, creando temas que versan sobre el amor o el compromiso político y social.

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Carrera musical

La década de los noventas fue muy prolífica para este artista, reivindicándose como un músico de muy alto nivel: nacieron los álbumes Identidad (1990); Canto de la abuela (1991)); Orígenes (1995); Despertar (1997) entre otros. Además, estuvo muy activo culturalmente y, como expresión de su concepción integral y multidisciplinaria, pone en marcha una Fundación sin fines de lucro para el desarrollo de la cultura cubana, proyecto que, a pesar de su corta vida, ayuda a visibilizar la obra de muchos artistas de la isla.

«Si me preguntaras cómo quiero morir, te diría que sobre un escenario». Milanés

Uno de los fundadores de la Nueva Trova Pablo Milanés dijo hoy, horas antes de recibir el homenaje de La Mar de Músicas de Cartagena (sur de España) y dar un concierto, que el contacto con el público es lo que le da ganas para continuar trabajando.

En una entrevista con la agencia Efe, Milanés agradeció el premio de Cartagena porque, a pesar de que no es «muy amante de los reconocimientos», la Mar de Músicas es un festival «digno».

Milanés, que presenta esta noche «Canciones para siempre» junto a Víctor Manuel, Jorge Marazu y Rozalén, con los que hará un repaso a clásicos de su discografía, dijo que es consciente, desde hace muchos años, de que actuar ante un auditorio es «inigualable» a cualquier otra situación.

Tras medio siglo de trayectoria, el cantante nacido en Bayamo (Cuba) en 1943 valora el ambiente que se crea en sus actuaciones, en las que el «silencio es espectacular» y casi se convierte en un «concierto de cámara, algo muy íntimo (…) Hay veces en los que pasa que oigo hasta el volar de una mosca o un mosquito o cualquier bichito que esté alrededor de mí», apostilla.

Para el cubano, su motivación está marcada por la «magia de la comunicación», la de poder tocar con palabras y música «y que te entiendan», llegando a situaciones en las que la gente le ha reconocido que ha llorado en sus conciertos.

«Y eso me impresiona porque con una obra que uno hace para que sea escuchada o analizada con determinada serenidad, la gente se emociona hasta el punto en que puede llorar», remarcó antes de admitir que esa situación «va más allá» de sus pretensiones.

Sin embargo, admitió que se siente «en deuda» cuando la gente le pide su tema ‘Yolanda’, pero, al mismo tiempo, le da «pena sentir que no quieren escuchar las otras veinte canciones» que tiene que ofrecer. «El público debe saber que al artista le gusta imponerse con sus nuevos temas«, indicó.

Milanés aseguró que conserva de sus inicios el «gusto por hacer música» y el «placer de ver la reacción del público, la magia que se produce entre nosotros».

Finalmente, el cubano se mostró «cansado» de ser el «único que tiene el valor» para hablar de «todo lo que hay que criticar» de la situación política en su país.

«Creo que ha llegado el momento de que hablen los otros, no me voy a convertir en el vocero de los que no se atreven», concluyó.

 

YOLANDA, ETERNAMENTE, YOLANDA

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Yolanda Benet

Yolanda es mucho más que una musa. Le tocaron los años duros, y sin posar, levitaba bajo la luz de lo cotidiano, allí fue dibujada a mano, eternizada entre los años setenta y el mar.

Un país, su película rodada en blanco y negro, la que ella ayudaba a narrar asentándola con la voz de Pablo Milanés, entonces nadie tan conocido como hoy.

Tres hijas, un apartamento en El Vedado, visitas, ceniceros, guitaras, problemas y risas, los trovadores, los directores, la vida colectiva. Un mundo en construcción con banda sonora.

pablo-1De esa vida en blanco y negro nació una gran canción de amor, un himno, el testimonio de una era. De esa vida en blanco y negro nacimos nosotros, el mejor testigo de esas canciones y de esas mujeres que nos recuerdan lo que somos, por si se nos olvida de momento, nos recuperamos de un acorde.

yolanda-2Es imposible contar la historia de nuestros padres, separados o dispersos, unidos en la tierra o en la infinitud, sin cantar esta canción, es imposible no tragar en seco frente a nuestras fotos de familia, intentar recomponer la idea de eternidad sin rumiar: “Quisiera fuera una declaración de amor”.

Esto dice siempre Yolanda Benet al hablar de su canción y de su eterno e indestructible nexo con Pablo Milanés.

Ella es mucho más que una musa, y se le ha escapado a cuanto periodista o fotógrafo ha podido, entre otras cosas por la manipulación y los malos entendidos, y porque el arte del amor se hace en presente continúo. Yolanda no vive atrapada entre las cuerdas de una canción. Yolanda es mucho más y Pablo siempre lo supo. Es su eternidad el gran tesoro que lo ampara.

yolanda-3Cubana, dulce, carismática, aguda y sobre todo: cienfueguera hasta la médula. Yolanda viene de una ciudad a la que llaman, La Perla del Sur. Villa fundada por los franceses, las mujeres que allí nacen son graciosas, refinadas, nadadoras y con una noción abierta y visionaria del mundo porque el puerto, el verde azul puerto lleva y trae la certeza de que el horizonte es transitable y todo depende de tus ideas claras para atravesar la transparencia del agua.

Según ella misma me ha contado, la primera canción que escuchó de Pablo Milanés era muy popular y la cantaba cuando formaba parte del grupo “Los Bucaneros”, a principios de los 60, se llama “Estás lejos”. Ella conoce a Milanés en noviembre de 1968, entonces trabajaba en el (ICAIC) Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, y escuchando “Para vivir” se percata de que este compositor, de sólo 23 años, no se le parecía a nada de lo que sonaba aquí en aquella época, tenía algo diferente. Primero conoció su voz, luego apareció él.

Se encontraron gracias a un amigo que atesoraba una cinta con todas las canciones que Pablo estaba cantando por aquellos días y no se cansaban de escucharlas, una y otra vez. Ella se enamoró de la voz y de las canciones, pero a Pablo nunca lo había visto; hasta que un día ese amigo lo lleva a la puerta de su casa.

pablo-2Entonces Pablo era un muchachito con uniforme, un recluta, un hombre común, pero a Yolanda su latido le decía que no era cualquier hombre, siempre le llegó hondo, aun sin haberlo visto. Ella eratambién era una muchachita que trabajaba en el ICAIC, pero su sensibilidad la guiaba con certeza.

Sí, comprendo que él pasó una etapa muy mala, fue muy golpeado y era y es muy rebelde. La vida le ha regalado cosas muy bonitas; sus hijos, su carrera. Tuvo momentos en que lo aplastaba el dolor, necesitaba esa tristeza para componer, eso lo motivaba. Es curioso pero durante nuestro matrimonio tuve la satisfacción de que no hubo una sola canción de tristeza. Teníamos un mundo muy especial”.

Un día le cantó “yo no te pido que me bajes una estrella azul…” y ella le dice: –Qué linda esa canción de Silvio”, y él dijo – No, es mía y para ti. Fue la primera de todas las grandes canciones que él le compuso.

Yolanda es un cascabel, aguda y humilde, revoluciona todo a su paso, Pablo melancólico, callado, con sus espejuelos de pasta cuadrados. Cuando ella lo conoce él cantaba cosas muy tristes, arrastraba un poco de toda esa tristeza personal hasta sus obras, muchas de ellas trataban de rompimientos, de amores distanciados, de repente: “Yo no te pido” fue un salto a su alegría. Era una canción diferente a las que él estaba acostumbrado a componer.“Era un cambio de su energía. Su obra anterior tenía nostalgia, gorrión, yo vi en esa canción un cambio para bien”.

yolanda-4La canción Yolanda es luminosa, es un canto a la eternidad. Es un desgarramiento y un himno. “¿Yolanda? Yolanda es toda magia. Ella se me aparece, es un espíritu delicado, y me acompaña. No te puedes imaginar a qué lugares del mundo llega, los recónditos sitios en que yo he estado y me he encontrado con esa canción”.

Puede acabarse todo, puedes poner en duda muchas cosas, pero nos quedan aquellas obras que nos dicen que fuimos reales, que hubo una utopía y un amor. Yolanda es una pieza clave. ¿Cómo nació?

pablo-y-yolanda“Él estaba enloquecido por tener un hijo y nace Lynn, la primera de nuestras tres hijas. Cuando la niña tenía como una semana de nacida Pablo viaja para hacer un trabajo del ICAIC. Fue terrible desprenderse de la casa; se va al interior del país y cuando regresó nosotras estábamos en la casa de mi madre. La niña estaba majadera, lloraba, no se quería dormir, yo lo intentaba, pero era una lucha. Llegó Noel Nicola, Pablo cogió la guitarra y me cantó “No me pidas”, “Quiero poner la tierra a tus pies” y “Yolanda”.

En ese minuto ella no lo escuchó con atención, estaba atendiendo a la niña, no se percató de su cara de frustración, estaba concentrada en la bebita. Con calma, ya por la noche, muy tarde cuando todo el mundo se había dormido y estaban solos, mientras le daba el pecho a la niña ella le pide a Pablo que le cante las nuevas canciones, y por primera vez escucha: Yolanda.

 “Para una mujer recién parida, lactando, el hecho de que se aparezca Pablo con una canción como esa me paralizó. Pero sobre todo porque él supo unir muchas cosas que teníamos en común, códigos, símbolos, y todo aquello lo trasmitió a través de una canción aparentemente tan sencilla”.

 “Yo podía acordarme de más cosas, confiarte más y más cosas pero siempre le he huido a esto, sinceramente pienso que el mérito de todo, que puede haber con relación estas canciones, es solo de él. Pablo es el artista, el poeta. Yo soy Yolanda.

Algo curioso es que ni él ni yo mencionamos la posibilidad de grabarla alguna vez, era íntimo, un secreto de ambos. La canción empezó a trascender en el ICAIC, los músicos, los directores, y además le hicieron un arreglo maravilloso; se grabó enseguida en el propio ICAIC, lo estrena Pastor Vega en un documental y Pablo empezó a cantarla en los conciertos. En los primeros años no tuvo esa repercusión que tiene hoy. Ahora es un himno. Él me cuenta siempre que ha tratado de quitarla del repertorio, tiene cosas nuevas, canciones que bien pueden estar en su lugar, pero no ha podido nunca, porque la gente no lo deja”.

pablo-3Yolanda la entiende como parte de su mundo cotidiano, Yolanda & Yolanda armonizan en un universo tanto personal como universal, pertenece al gusto estético que ella adoraba y que siempre admiró en Pablo. Lo curioso es que esta canción demoró en hacerla entre 20 minutos y una hora, parece muy simple, pero en el arte las cosas simples toman una dimensión insospechada.

“Se fue de todo pronóstico, no creo que él pensó nunca que esa obra iba a trascender tanto, a mantener su vigencia a pesar de los años que tiene; a pesar de lo que hemos vivido los dos después; porque sí hicimos nuestras vidas posteriores y hemos sido felices cada quien en su historia. Yo creo que fue hecha con su inmenso talento y con tanta verdad y tal sentimiento, con tanto amor en su momento, creo que es lo que hace que trascienda día a día”.

En cambio: “El tiempo el implacable el que pasó” fue el final.

“Ya estábamos separados. Es innegable, se trata de una canción que trae consigo un desgarramiento terrible, la compuso en plena crisis. Pero eso es un artista, un creador, el ser humano que saca con ingenio su dolor convirtiéndolo en joyas”.

“Pablo es el padre que siempre quise tener para mis hijas e incluso, si fuera más allá, para mí, desde que lo vi por primera vez, en su acercamiento con los niños, su ternura, me gustó, no creo haberme equivocado”.

Tienen tres hermosas hijas: Lynn, Liam y Suylen. “Tenemos 7 nietos en común. Las tres niñas estudiaron música, Lynn es flautista y además cantante profesional. Una decoradora nata, transforma muy bien los espacios, en eso se parece mucho a mi”.

Pablo y Yolanda han encontrado un hermoso equilibrio, el de estar juntos siempre que pueden para disfrutar de la familia que han creado, en las buenas y las malas. A mi pregunta de cómo pudo rehacer su vida más allá del mito ella contestó: “Siendo eternamente “Yo”.

yolanda-5Fuente: Wendy Guerra, EL MUNDO.es, Google noticias e imágenes, edición El Lagarto Verde


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Pablo Milanés recuerda a Gabo en un recital gratuito, en Medellín

milanesPablo Milanés en tarima. Foto: Esther Vargas

POR: ANDREA JIMÉNEZ JIMÉNEZ

La noche del jueves, el trovador cubano ofreció un concierto, clausura del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.
«Las características en América Latina son inusitadas, novelosas». Describiendo esta parte del mundo, Pablo Milanés dio comienzo a su presentación en Medellín la noche del jueves, en la clausura del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, que tuvo lugar en el Parque de los Pies Descalzos, en la capital paisa. Seguir leyendo «Pablo Milanés recuerda a Gabo en un recital gratuito, en Medellín»