LOS PREGONEROS DE LA YUCA…– POR PRIMERA VEZ, UNOS 180 CAMPESINOS DE BUENAVISTA, SUCRE, SE BENEFICIAN DEL CULTIVO DE LA YUCA AMARGA.

POR ALFONSO HAMBURGER

Buenavista- Sucre. 3:00 AM. Cae una lluvia menuda. Es un pis pis y aún se puede andar sin paraguas. El pregonero de la yuca rompe el silencio de la madrugada, empujando su carretilla. Llueva, truene o haga verano, ahí va el hombre con su pregón, sin que las enfermedades lo acallen. Ni una trombosis lo paró. La yuca no aburre. Los buenavisteros no le temen al covid-19, le temen a una escasez de yuca.
Buenavista, con apenas 144 kilómetros cuadrados de teritorio, uno de los tres municipios más pequeños de Sucre, siempre ha sido un pueblo autosuficiente en el abastecimiento de la vitualla. La mayoría de los campesinos, quienes transitan en la informalidad, combinan el cultivo de la tierra con la pequeña ganadería. Y para ellos no hay mayor alegría que cuando la yuca sale buena. Harinosa. Dicen que es un pan.

Al principio, el pregonero vivía de acarrear el agua en burro. Pero con la llegada del acueducto, acogió el negocio de la yuca, que es un pregón mañanero. Se cree que los yuqueros de la calle a las once de la mañana ya han sacado la tarea, entonces se van a casa a rascarse la barriga. Su misión no es hacerse ricos, ni amasar cosas materiales, sino prestar un servicio. Una libra de yuca vale en Buenavista 500 pesos. En Tierralta, Córdoba, vale 200 pesos. U plátano cuesta cien pesos, pero aquella superproducción de Córdoba, no afecta a los sucreños. El pregonero de la yuca es eterno. Nunca vieron la yuca como una manera de hacerse ricos. El campesino acostumbra sembrarla para abastecerse e intercambiar el resto. La intercala con la yerba, el ajonjolí, la patilla, el melón, ahuyama, berenjena o ajíes para al machucho y el vinagre. También con otros productos de pan coger. Cambian yuca por arenque. Yuca por queso o suero. Cambian bastimento por salado. Nada más. Buenavista es un pueblo tranquilo. Muy pacifico, pero con pasiones políticas que como a muchos pueblos, lo han mantenido entre dos sectores bien identificado. Las reuniones y parrandas, son llenas de gracejos y cuentos fantásticos, donde surgen historias memorables.

En los tiempos de Don Emiro Cerro, quien mantuvo un imperio político de más de sesenta años, implementó la vaca por leche. En estos tiempos, en que el pueblo se ha ido desarrollando paulatinamente, el campesino va más allá, diversifica sus ingresos, con la vaca o la cerda al partir. La informalidad, sin duda, ha sido una de las actividades que marcan este territorio, donde la pobreza se levanta en medio de las riquezas de sus tierras y el ingenio de su gente. El alquiler de una hectárea de tierra de palabra vale menos que si hace formalmente, porque conlleva pagar Iva y otras arandelas. La informalidad evade cosas. Sucre tiene el 33 por ciento de pobreza multidimensional, cuando en el país des de 17 por ciento. La pandemia del nuevo Coronavirus agravó más la situación y el desarrollo caerá por lo menos 12 puntos en este año perdido. Sin embargo, por primera vez, una administración, esta vez en cabeza de Buenaventura Amell, como adelantándose en el tiempo, implementó- como promesa de campaña- un programa de promoción alimentaria y adecuación de tierras, que muy seguramente alegrará a muchas familias campesinas al final del año. El tiempo ha sido magnifico y los cultivos cantan a la par del pregonero de la yuca. ( Ver recuadro del programa)

ECONOMIA E IDENTIDAD.


Es la economía familiar la que celebra la yuca. Un desayuno con yuca y suero es un manjar de la costumbre, que no supera tres mil pesos. Dos libras de yuca valen mil pesos. Un cucharón de suero vale mil y un café con leche otros mil, y listo. Lo demás proviene del ingenio. De los malabares que implementa la ama de casa para hacer de tripas corazón y ser ingeniosa en la combinación de las piezas. Que la candela cante. En medio de la guerra de Los Mil Días nació el mote de queso. En el confinamiento, en los Montes de María, cuando Corozal había sido sitiado, las familias almacenaban ñame en los zarzos, que era el producto que más perduraba. Y al cocinarlo con agua, ajo y queso, fue saliendo esta sopa, que hoy es identitaria de las sabanas del Caribe.Un buen buenavistero, dicen en las parrandas, se prueba por la comida que consume. Son buena boca y llevan el humor en la palabra. Y para probar si un hombre es bueno, debe abrir un portillo de alambres bien templado. Si no puede abrirlo, pierde el empleo.

YUCA AMARGA VS YUCA DULCE.

En medio de la fuerte tradición, que tiene mucho peso, y la informalidad, por primera vez, el Municipio de Buenavista, empieza a ver el cultivo de la yuca como un proceso industrial, que beneficia, en estos momentos, a más de ciento ochenta campesinos cabezas de hogar. Se trata de yuca amarga, industrial, cuyo cultivo, al inicio permite- mientras el vástago crece- intercalar otros cultivos de pan coger, como ajonjolí, melón o patilla, incluso arroz. O sea que es un proyecto diversificado, que fue una de las promesas del Alcalde Buenaventura Amell, cuando estaba en campaña. Es un proyecto piloto, que va con el pensamiento del Gobernador Héctor Olimpo Espinosa, de convertir a Sucre en el principal departamento yuquro de Colombia y en tal sentido hizo aprobar una ordenanza que exonera de impuestos a las empresas que vengan a Sucre a trabajar con la yuca, de la que se extraen 26 productos industriales. Y no es competencia para la yuca criolla, venezolana o brasilera, que siembra el campesino para alimentar su tradición. Es un proyecto que busca darle otra mirada a la yuca. No se busca exportar yuca para importar plástico, almidones o combustibles, sino en lo posible transformar esa materia prima en productos de mercado, para darle un valor agregado. Ojalá en un futuro cercano.


FICHA TECNICA:
Los proyectos implementados por el Municipio de Buenavista son el suministro de semillas para la siembra de yuca amarga, con el fin de apoyar a los campesinos de la zona rural, la compra de dos mil mazos de dicha semilla, que ya están beneficiando a 54 productores. El valor fue de 14 millones de pesos, todo con recursos propios. El global de apenas 66 millones de pesos.
La iniciativa contempló el arrendamiento de un bien inmueble para favorecer la vocación de los campesinos, en un lote de 52 hectáreas, por valor de 31 millones de pesos, que ya está en pleno desarrollo.
Igual, el proyecto contempló el alquiler de maquinaria, para adecuar 160 hectáreas, en arado y rastrillado y apolcado. A ello se adicionan 108 hectáreas más, en diferentes sectores.
El campesino, con la base de datos de la Humata, recibe las semillas y una hectárea de tierra ya preparada por familia, para cultivar la yuca. Se estima que en una hectárea, el campesino invierte, en siembra, resiembra, limpieza y otros, unos 16 jornales. La productividad de la hectárea, en ese lote piloto ( 52 hectáreas de la finca Brasilia), estaría entre 26 y treinta tonelada. En el mercado, la tonelada estaría costando entre 240 y 280 mil pesos. Son en total unos 180 los campesinos beneficiados en el proyecto, según informó el Alcalde Buenaventura Amell.
De ese lote de 52 hectáreas, quedò una zona muy baja, húmeda, no apta para yuca , que se ha aprovechado para la siembra de arroz.

Este medio dialogó con el campesino Hernando Hernández, 54 años, padre de tres hijos. Hernández está feliz con el proyecto, pues es la primera vez que una administración ofrece esos incentivos. Dice que él mismo hizo la siembra y la resiembra, que recibió las semillas y la tierra con camellones y surcos. Cree que ha invertido unos 16 jornales. Y como ha sido el tiempo bueno, con abundantes lluvias, el cultivo va muy bien. Al inicio, mientras la yuca crecía, sembró patilla y melón, porque a la tierra se le puede sacar mucho provecho.
Cree que este sembrado le dará el cincuenta por ciento en utilidades. Considera que hacia el mes de diciembre, cuando se venda el producto, cada una de las familias se meterá al bolsillo unos tres millones de pesos, que muy seguramente servirán para pasar una mejor Navidad, después de un año muy difícil.
Obviando la situación de mercados, La Alcaldía hizo alianza con la firma Ingredion SA, que adquirirá la producción.

HISTORIA POLITICA.

Buenavista inició el proceso de lucha por la tierra hacia 1968, cuando los campesinos empezaron a invadir algunas haciendas. Su vida municipal nace ese mismo año, siendo su prime Alcalde Emiro Cerro Arrieta, quien venía de ser alcalde y concejal de San Pedro, de donde se segrega Buenavista mediante ordenanza 09 del 6 de noviembre de 1968. Pese a contar con reconocidos ganaderos que le dieron fama a la región, incluso con ganado bravo para nutrir las corralejas, este no es un Municipio de grandes latifundios. Gran parte de la tierra está en manos de minifundios. Las familias censadas dedicadas a la agricultura son unas 300. Es uno de los territorios más pequeños de Sucre, con Chalan, Coveñas y El Roble. Buenavista solo tiene 144 kilómetros cuadrados, mientras Sincé, del que fue territorio muchos años, lo triplica. San Benito Abad, tiene casi 1.600 kilómetros cuadrados. Buenavista no llega todavía a los diez mil habitantes, según el último censo.
Para un proyecto de cien hectáreas de yuca amarga, que es lo que proyecta la administración, o 140 para el próximo año- Ya hay proyectos aprobados en el Ministerio- no existen en su territorio un globo suficiente. Por ello tuvieron que recurrir a terrenos del vecino Municipio de Sincé, a menos de quince kilómetros de distancia. Los campesinos usan la moto a cambio del burro y se gastan pocos minutos en ir y venir.

El actual alcalde, Buenaventura Amell, en su primer triunfo a la Alcaldía ( 1998- 2000), usando una estrategia para que los Magagueleños, quienes habitualmente se trastean a Buenavista para votar ( se cree actualmente más de mil magangueleños sufragan en este pequeño Municipio), evitando que llegasen a votar aquel día, le ganó al candidato de Don Emiro Cerro, conservador, quien llevaba más de sesenta años poniendo inspectores y alcaldes. Buenavista, incluso, llegó a ser corregimiento de Bolívar, por una estrategia de Cerro lo que les permitía poner los inspectores directamente desde Cartagena.
En el trasfondo de la tierra y la ganadería ( vaca por leche, que pasa a la vaca al partir y la diversidad de cultivos, en medio de la informalidad) hay un trasfondo político muy interesante.
Para derrotar por primera vez a las huestes conservadoras, el señor Amell, hizo una recepción a varios conductores de Magangué el sábado previo a las elecciones de 1998. El día de las elecciones varios conductores amanecieron enguayabados y no hubo quien llevara a los votantes a Buenavista. Por primera vez ganaba un liberal.
Actualmente, el Alcalde de Buenavista, quien proyecta beneficios para los campesinos con este tipo de iniciativas populares, goza de mayorías en el Concejo. Hay tres concejales opositores, que ejercen la veeduría de los proyectos de la Alcaldía, cosa apenas normal, pero que en un pueblo con marcada tradición conservadora, no reciben el cambio sin formar cosas de corrillos y parrandas.

POR ALFONSO HAMBURGER

MIGUEL DURAN, EL ULTIMO JUGLAR JOVEN…

POR ALFONSO HAMBURGER

En aquella situación no podía intervenir una persona más adecuada que el maestro Gilberto Torres, quien siempre ha gozado del aprecio de todos sus colegas. El maestro Gilberto ha sido buen consejero. Un hombre serio y responsable, de esos que corrigen un mal comportamiento con una sola mirada. Y cuando no con un rejo o un abarcazo severo. Con el rejo de la abarca enderezó a William, su hijo.

Un día, en los mejores tiempos de la camisa rayá, harán unos veinte años, un fandeareangue que tenia bailando a Colombia, se presentó a su casa Miguel Durán Olaya, el pollo caucano, rey sabanero en 1982..
Miguel estaba desesperado. Su hijo Miguel Antonio Durán Benítez, nacido en Caucasia el 30 de marzo de 1971, el mayor de sus hijos, se estaba alcoholizando. Llevaba una semana dándole al licor, con un picot en la puerta de su casa de Sincelejo. Fueron tiempos en que su éxito “La camisa rayá” era usada por los políticos para promocionar sus campañas proselitistas y se extendía por todo el país con su picaresca sabanera. Era una canción nacida en el bullicio de las corralejas de Sincé. Los Durán, que habían nacido en un pueblito( Rio Viejo) que se llevó el rio Cauca, cerca de Caucasia, Antioquia, se radicaron en Sincelejo a raíz de la atracción del Festival Sabanero, cuando Miguel Antonio, mas conocido como El Junior, era un niño, en los años setentas. Aquí desarrollo todo su periplo vital, hasta la madrugada de este tres de septiembre, que perdió su batalla contra la peste moderna del covid-19.
Gilberto no se podía negar a aquella petición de su colega y amigo. Estaba en el deber de ayudarlo. De modo que, como siempre, se pulió bien, se puso su mejor pinta, embetunó sus zapatos y caminó a la residencie del parrandero. Lo halló como lo esperaba, amanecido, descamisado y enmaicenado, en la puerta de su residencia, con un picot a todo volumen, unos cuantos amigos , un frasco pechón de aguardiente a medio destapar y limón en torrejitas.
Por decencia, y con su hecho pensado, con la predisposición de quien lleva la biblia en la mano, Gilberto se tomó el primero. Fueron varios los pasajes bíblicos y consejos, entrelazados con traguitos bajados con limón.
Por la noche, cuando Gilberto regresó a su hogar, la más sorprendida fue Rosa, su mujer. Gilberto a duras penas se sostenía en pie y tenía la lengua embolada. Antes de que su señora lo regañara por aquel estado, le dijo:
–No se pu-do.

II

Como los músicos de antes, Miguel Durán Olaya, aprendió a tocar solo. Provienen de Antioquia, de la misma tierra de los Duran Diaz- Nafer y Gilberto Alejandro-, logrando crear un estilo muy particular, entre el paseo sabanero y el chandé, hasta crear una fusión de fandango y merengue. Ellos lo bautizaron ritmo chiquilero y al que se habría pegado Farid Ortiz, creando una legión de seguidores y conformado terrenos impenetrables. Hubo partes que ni siquiera Diomedes Diaz les ganaba. Son zonas rurales, de marcado raigambre indígena, donde la música alegre de los Durán sabaneros la bailan como si fuese una trenza, agarrados, solos, mujeres, niños, ancianos. Y sueltos en las cantinas. Su estado natural es la corraleja. Ellos nunca tuvieron que pagar en la radio para pegar su música. Las cantinas y los picots eran su fortín. Las emisoras FM sea veían en la necesidad de programarlos sin payola. Los últimos éxitos de la música sabanera, después que Alfredo Gutiérrez se residenció en Barranquilla ( 1972) y los corraleros se dispersaron por el mundo, la hicieron los Durán. Por fuera de ellos surgió apenas la parodia de Ben Laden de Lucho Covo y Horacio Mora, entre algunas pocas. Y últimamente Me rindo Majestad, de Adaolfo Pacheco. De los Durán Olaya y Benítez- donde todos tocan, cantan y componen y hasta crearon su propio sello discográfico en la avenida Argelia-, surgieron La Morrocoya- que es un canto contra la violación del sexto mandamiento, algunos cantos a la vida y en la cumbre La camisa rayá. Fue tanto el éxito, que Alfredo Gutiérrez, siempre seguidor del viejo, a quien le había grabado la manta colorá, la regrabó con rotundo éxito, haciendo la parodia con uno de sus coristas. Los Duran Benítez son nueve, tres hombres y el resto mujeres.

Después, tanto el viejo como el hijo, tuvieron una larga lista de éxitos, algunos muy picarescos, en un estilo único, cercano al paseíto, quizás el ritmo mas nutrido de la época corralejera.
Miguel Duran Junior recogió la esencia del juglar de antes. Componía, tocaba y cantaba. Siempre con una estampa de artista única, moderno en su vestir y nunca se le vio mal paraqueado. Su pelo engomado y suelto, con rizos, lo asemejaba a René Higuita.
Siempre tenía un éxito de un hecho cotidiano y a veces crítico, como el acetaminofén, un símil del amor y la picaresca, Incluso, llegó a componerle a la pandemia, dando consejos, pero ésta misma se lo llevó. Fue su ultimo intento por complacer a su inmensa fanaticada.
RELIGIOSOS.

Gilberto Torres fracasó en el intento de alejar a Miguel Duran Junior de aquella parranda larga, entonces se refugiaron en la congregación de los Testigos de Jehová, con referencias de vida muy valerosos.
La música sabanera, que ha perdido varios bastiones por el nuevo coronavirus , pierde en Miguel Durán Benítez, sin lugar a dudas, al más grande juglar menor de cincuenta años.

ALFONSO HAMBURGER

¿El festival de San Jacinto perdió su rumbo?

Alfonso-Ramon-HamburgerPor Alfonso Hamburger

Leí algunos comentarios muy tímidos y respetuosos del excelente músico Eduardo Lora Lentino, quien en buena hora, ha asumido la parte cultural de su propuesta musical como su proyecto de vida, en su plena madurez personal. Eso lo celebro. “Eduar”, como le decimos sus amigos, se queja de que ganó el género lirico en el festival de San Jacinto, para él influenciado por los vallenatos.

Creo que tiene y no tiene la razón. Porque lo lirico tiene varias interpretaciones. Para el maestro Pacho Rada, lira era su acordeón incansable. La Lira, de donde viene el lirismo, palabra griega, es un instrumento musical de cuerda. ( Es un instrumento de cuerda punteada antiguo, con forma de ábaco, cuyo origen los griegos …, según Wikipedia)
Y las estrofas liricas, según esta interpretación, son composiciones de cinco versos, en italiano y español.

En literatura son tres los géneros, épico, lirico y narrativo descriptivo.
Y el género lírico es un género literario en el que el autor transmite sentimientos, emociones o sensaciones…

Lira también es el dinero en Turquía y norte de Estambul.

Hecha esa aclaración, podríamos decir que “Candelaria” un porro del maestro Toño Fernández, es lirico, incluso, maneja el dolor (emoción) como elemento fecundo. Él tenía su Candelaria y se le fue y lo dejó llorando. Pero tiene la resignación de que cuando ella vuelva, esté vivo todavía. Y si está vivo, tiene la esperanza de re conquistarla. ( La muerte de Eduardo Lora, es del genero épico). “La Hamaca grande” es descriptiva. Y “Gallo Bueno”, es narrativo.

La música es universal, no tiene temas vedados.

Ahora, en la estructura musical, la rítmica, la armonía y la melodía, son cosa distintas. Allí si tiene razón Eduardo. La gaita no es para letras muy largas, que más bien parecen himnos, pue limita su gracia. La canción que presentó Eduardo, en la parte estructural, de pocos versos en las estrofas, con una introducción ingeniosa y un estribillo pegajoso (propio del palmoteo negroide), tuvo su atractivo. Siendo la primera estrofa mejor que la segunda, donde se ve que hubo versos no pulidos, que tienden al decaimiento. Pero creo que si la hubiese cantado una voz con más acento folclórico, hubiese sido mejor. Ya estamos acostumbrados más a su voz en torno del acordeón que a la gaita. Y la gaita es el género más difícil, todas las voces no se acomodan a ello. Ni siquiera a los saludos. Para los saludos en la gaita y el porro en bandas, hay un especialista, el señor Leobaldo Naranjo, a quien contratan exclusivamente para los saludos. Creo que falto más trabajo, pese a su estribillo pegajoso.( Que suene mi cumbia)

Ahora, lo que plantea Lora Lentino (A todos nos duele perder), es cierto. Tanto los festivales de San Jacinto y Ovejas quedaron al garete. El jurado solo tiene algunos paremetros sueltos, como la letra, la interpretación (que toma de todo), el vestimento, la melodía, el ritmo. El jurado es subjetivo en todo concurso. El gusto personal prima.
En Ovejas llegan canciones muy largas, esteras, muy afectadas por la penetración del vallenato de ahora, que nos sigue influenciando, porque es lo que se oye, pero eso no se puede confundir con lirismo.

También en la forma de cantar, con mucho coro, da la sensación de himnos colegiales.
En Ovejas , en medio de la crisis, surgió un Catalina Parra, quien se alzó el primer lugar con una canción simple, pero mágica. Se sobó por debajo de la puerta, como si fuese un ratón. Versos cortos y canto jondo. Más gaita que canto. Eso tenía la canción de Eduardo, pero la temática era muy repetitiva en la tematica. Yo la califiqué bien.

Pero resulta que ser policía en su propio pueblo resulta fatal. Termina uno metiendo preso a sus amigos. Y por eso lo mejor fue no seguir como jurado. Había amigos entrañables como Miguel Manrique y La señora Anillo de la Variante, quienes tienen unos cantos tradicionales que parecen repetirse. Y otros amigos más. Había canciones que se ve que fueron hechas con pedazos de canciones viejas, a las que les metían versos relacionados con los homenajeados y se notaba que eran improvisadas. Hubo canciones buenas mal interpretadas. Otras, que vinieron de Soplaviento, Cartagena y otras ciudades que tenían mucha fuerza interpretativa. La canción que quedó de tercera ( Ojos de luna menguante), venida de Santander, no tiene nada que envidiarle a mañanitas de invierno. Y la gaita también puede ser lírica. La gaita también es romance y belleza del atardecer. Hay que cambiar la temática, mas no la base rítmica.

Una de las canciones más liricas fue la de Miguel Manrique, dedicada a los abuelos, al taburete y al café chiquito. Maneja emociones del pasado. Pero ni el propio Miguel se la aprendió, tenía que leerla. Cada estrofa tenía 11 versos. Creo que esto debe ser penalizado. Ponerlo en los reglamentos. Las gaitas muy largas pierden peso melódico. Manrro se ha repetido muchas veces. Esta canción es igual a Triste Plenilunio. Yo lo regañé y nos emborrachamos, pero Bleydys no me habla.

Un triunfo en un festival ayuda a encender los fogones y todos queremos ganar.

La canción de Adrián Villamizar- la ganadora- no es vallenata. Está embazada en el aire de cumbia y tiene unos estribillos que ya eran coreados por el pueblo. Además se ve que fue una canción trabajada, con inteligencia e investigación, con un tema muy actual, la reparación y justicia. La Verdad. Sin verdad no hay reparación. Es una canción con un sentido profundo de lo social y lo política, rebelde.

Nuestros compositores le deben un saldo a este tipo de canciones, que ponen el dedo en la llaga, que cuestionan, que ponen a pensar. Ya basta tanto canto al ron, al gamonal, al taburete, a la misma gaita. Todos sabemos que la cumbia es nuestra, que le sigue dando vueltas al mundo y no tenemos que repetirlo en otra canción. Tenemos que explorar nuevos temas. Nadie en San Jacinto le canta a la falta de agua, al desempleo, al maltrato a la mujer. Le temen a eso.

Adolfo Pacheco, en su obra consolidada, solo tiene cuatro temas de corte social: “el Mochuelo”, “Cuando lo negro sea bello”, “canto mi machete” y otra más.

Hay dos formas de componer. Por inspiración y por trabajo. Si no hay disciplina, no vale la inspiración.

Me gustaría abrir este debate y ojalá que se haga muy respetuosamente, para bien del festival y de todos.

Si tomamos más en serio el oficio y hacemos una clínica de composiciones, donde se revisen todos los aportes, mejoramos ´para el próximo festival. Sin duda, fue un festival de Alto Nivel, las canciones semifinalistas, eran muy parejas todas.Poncho Hamburguer.