Leyendas de la Música: ALFREDO GUTIÉRREZ V.

Alejandro Piñeres Grimaldi

El Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar lo coronó en tres oportunidades como Rey Vallenato, en los años de 1974, 1978 y 1986. Así se demuestra que Alfredo Gutiérrez es el indiscutible rey del acordeón en el país.

Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital, nació en las Sabanas de Beltrán, también conocido como Paloquemao, Sucre, el 17 de abril de 1943. Su padre, Alfredo Enrique, era de La Paz, Cesar, tierra de juglares vallenatos, y su madre, Dioselina de Jesús, era de Paloquemao. poblado que se fundó con el nombre de Sabanas de Beltrán y que hoy se le dice Paloquemao porque el único árbol que había en el pueblo, un cardón, se quemó por un rayo.

Desde los cuatro años empezó a tocar el acordeón. En 1953 organizó con su padre y el profesor José Rodríguez el conjunto Los Pequeños Vallenatos, que entre otros lo integraban Arnulfo Briceño, autor del himno de Venezuela, Ay mi llanura; Víctor Gutiérrez, gran arreglista internacional, además de Alfonso y Ernesto Hernández, Adonaí Díaz, Abel Rodríguez y Carlos Castillo. Con este conjunto hizo grabaciones en Venezuela y en Ecuador, pero no se conocieron en Colombia. En 1958 murió su padre, creando un gran vacío en su vida.

En 1960 Calixto Ochoa presentó a Alfredo Gutiérrez y a Antonio Fuentes. Así llegó a Discos Fuentes, en abarcas trespuntá. En octubre de ese año grabó Majagual, obra de su autoría, La ombligona, de Calixto Ochoa, y Se salió el toro, de César Castro. Debido al éxito de estas grabaciones en diciembre de 1960 fueron llamados por Discos Fuentes para una nueva producción y fue cuando grabó Ana Felicia y La paloma guarumera que se incluyeron en Alegre Majagual, el primer volumen de Los Corraleros, en 1961. En el segundo álbum de la agrupación aparecieron los éxitos El pavito y Corazón abandonado.

Alfredo Gutiérrez se convirtió en el arreglista empírico, el vocalista y el acordeonero de la agrupación e impuso con inusitado auge, todo cuanto grabó. En 1963 publicaron, Festival en Guararé, obra del panameño Dorindo Cárdenas que se convirtió en uno de los mayores impactos musicales de esta agrupación. En Venezuela tuvieron enorme acogida y se emitía diariamente un programa radial con sus interpretaciones, que por orden gubernamental debió ser suspendido ante el temor de que la música venezolana perdiera vigencia.

Una de sus obras, Dos mujeres fue un éxito sin precedentes en Colombia y en Venezuela. En Centroamérica y en los Estados Unidos estuvo en los primeros lugares por mucho tiempo; pero la plaza grande que mayor acogida le ha brindado ha sido México y allá el tema fue un gran suceso musical.

En los Carnavales de Barranquilla ha obtenido siete Congos de Oro. Por ejemplo recuerda que en 1976 se presentó con La cañaña, la misma que marcó su regreso a Los Corraleros de Majagual. El más reciente Congo lo obtuvo en 1988, cuando nuevamente se integraron los antiguos Corraleros para unas fiestas muy especiales. Estos Congos se suman a una infinidad de trofeos y condecoraciones: en Alemania se ganó dos concursos como intérprete del acordeón. En 1994 y 1995 la canción que en Colombia se conoció como El solitario fue reconocida como la más vendida en México –vendió más de un millón de copias en México, Canadá, USA y Centroamérica–, que en dicho territorio se conoció como El diario de un borracho. Por ese disco le dieron El Califa de Oro, premio que en México entrega el círculo de periodistas del espectáculo.

Este vallenato de tiempo completo, de 1.70 m de estatura, debe su buen estado físico a que es un apasionado deportista. Fue puntero derecho en un equipo de fútbol en Sincelejo y también es fanático del boxeo y del béisbol.

Alfredo Gutiérrez, el coronado tres veces Rey Vallenato, sigue vigente en sus creaciones y en sus interpretaciones, para bien del folclor de Colombia.

BLOG DEL AUTOR: Alejandro Piñeres Grimaldi

DÉCIMAS A ALFREDO GUTIERREZ

ALFREDO GUTIÉRREZ VITAL
Por  José Atuesta Mindiola

I

Alfredo Gutiérrez Vital,
rebelde del acordeón,
Dios le concede el don
del talento musical.
Él nunca tiene rival
sí de música se trata,
su habilidad es innata,
desde niño ha sido diestro.
Es maestro de maestros

de música vallenata.

II

En Alfredo están los genes
musicales de La Paz,
allá nació su papá
que su mismo nombre tiene.
Tocando no se detiene
y baila con armonía,
incansable es su energía
hasta toca con los pies;
fue Rey por tercera vez
con notas y melodías.

III

Entre los reyes será
el más grande de los grandes,
gigantes como los Andes
nadie lo puede negá.
El olvido siempre está
muy lejos de sus canciones,
aún silban emociones
en su vena musical,
que es un eco matinal
dentro de los corazones.

IV

Su voz guarda lozanía
de flores en primavera
y brisas de guarumeras
en el despertar del día.
El viento con armonía
a la juventud revive,
cómo es un hombre Caribe
se arrulla en el horizonte;
como el Jilguerito del Monte
Alfredo cantando vive.

Atentamente
José Antonio Atuesta Mendiola
Cel: +57 3015734205

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

ALFREDO GUTIÉRREZ: ¡El más virtuoso exponente del Acordeón Caribeño!

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Muchas son las dificultades que a muy temprana edad, tienen que afrontar una gran parte de los niños colombianos, por esa misma desigualdad social, que desde sus inicios ha existido en nuestra patria. Y como popularmente se afirma, “hay que rebuscarse la manera de sobrevivir dignamente”, aunque resulta difícil en medio de un mundo donde pocas oportunidades tienen esos sectores populares, marginados y vulnerables. Por ello, que es digno de toda mención, ese personaje tan conocido en el ámbito artístico y musical llamado Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital.

Para referirse a Alfredo, no encuentra uno por dónde empezar, pues es tan nutrida y admirable su trayectoria, que uno no sabe cuál de sus facetas ha de resaltar, pues desde que llegó al mundo, como un encargo magistral, este pequeño vino dotado de un gran talento que comenzó a desarrollar, cuando a sus 4 añitos, al ver a su Padre, llamado Alfredo Enrique Gutiérrez Acosta, oriundo de La Paz (Cesar), tocando un Acordeón, sus ojos se abrieron y como una llamarada de fuego se iluminó su corazón, pues fue tanto el encanto y la alegría que en él produjo, que desde ese mismo instante un amor nació.

Conocer la vida y obra de Alfredo Gutiérrez Vital, el músico, el acordeonero, el compositor, el vocalista, arreglista y, en fin, a ese artista virtuoso y nunca egoísta, realmente tocaría disponer de volúmenes enteros. No obstante, a lo que quiero referirme en esta columna, es a ese gran virtuosismo que adorna a una persona, que de manera incesante, desde que saltó a la escena como un músico profesional, ha producido toda una serie de canciones exitosas y de gran valor folclórico y musical, que han trascendido las fronteras patrias, para dar a conocer los más variados géneros y ritmos de toda nuestra Región Caribe colombiana.

Tras haber comenzado a ejecutar su Acordeón desde los 7 años, en las calles de Sincelejo, o montando en bus desde la capital de Sucre hasta Magangué, para colaborar económicamente con sus Padres, y después de formar parte de una Agrupación infantil conocida como Los Pequeños Vallenatos regresa a su pueblo, con cierta experiencia y ante todo, con un estilo por el mismo ya había empezado a forjar.

Esa simbiosis musical que Alfredo fue creando, fue producto no solo de su interés en extraer notas a su fuelle bendito para crear su estilo personal, sino también de las grandes influencias de ese tiempo que de manera maravillosa él pudo conocer, tales como la de maestro guajiro Luís Enrique Martínez, de Pacho Rada, de Alejandro Durán, Abel Antonio Villa, Andrés Landero, Julio De la Ossa y ni que hablar del su Tutor y amigo Calixto Ochoa.

De suerte que, de esa gama tan variada de grandes Juglares y Acordeoneros, el producto final habría de ser un fruto mayor, pues amén de lo anterior, se produjo una combinación de sonidos y estilos, y a todo ello agréguele la creatividad de un joven inquieto, que no contento con todas las enseñanzas recibidas, se empecinaba cada día en sacarle mejores notas a su Acordeón, e igualmente componer y cantar, principalmente toda esa variedad de ritmos nacidos en las llamadas Sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar, en las cuales abunda un sinnúmero de géneros, como en ninguna otra región colombiana.

Esos antecedentes, se puede afirmar sin lugar a dudas, constituyeron la base para que uno de los productores y difusores de la música tropical, Antonio Fuentes, habiendo escuchado hablar de Alfredo, lo llamase para integrar la más espectacular Agrupación Musical Colombiana que haya existido en toda la historia, por sus éxitos resonantes, no solo en su Patria, sino también en infinidad de países donde tuvieron que presentarse.

Si algo caracterizó esa primera etapa de Alfredo, al lado de músicos de una categoría especial, tales como Calixto Ochoa, César Castro, Chico Cervantes, Lucho Argaín, Eliseo Herrera, Nacho Paredes, Carmelo Barraza, etcétera, fue esa inmensa alegría, que ritmos como el Porro, la Cumbia, el Mapalé, Gaitas y Paseitos, Fandangos o Chandés, esa Agrupación sabía imprimir, pero de manera muy particular el Acordeón tan sonoro, de notas exóticas, variadas y bulliciosas, que a toda esa generación de los años 60 puso a bailar, no solo en Colombia, sino a nivel internacional. Uno de los temas de ese entonces, que aún resuena con fuerza, es este que a continuación vamos a escuchar:

“FESTIVAL EN GUARARÉ”

Si repasamos un poco la historia acerca del tipo de formatos musicales que tradicionalmente se utilizaban en la Sabana, para los Conjuntos de Acordeón, observamos que en estos lugares además del instrumento básico o rector, se incluían como percusión el bombo, el redoblante y las maracas, en lugar de la caja y la guacharaca. Años más tarde, ese formato se fue transformando y se comenzó a dar un proceso integrador. ¿Cómo y porqué, dirán algunos?

Pues bien, en la sabana simultáneamente con los conjuntos de Acordeón, de igual manera se fueron desarrollando otros formatos tales como los de los conjuntos de Gaitas, de flauta de millo, tamboras y las Bandas de viento, tan populares como parte del alma de los Departamentos de Córdoba, Bolívar y Sucre.

Es allí la fuente donde se origina el formato de Los Corraleros de Majagual, quienes además de los instrumentos básicos de todo conjunto de Acordeón, le incluyen instrumentos de viento tales como Bombardino, Trompeta y el Trombón, además de timbales, cencerro y contrabajo, lo cual incide en que se imprima mayor fuerza y sonoridad a todos sus tema, haciendo que tome un auge inusitado por toda Colombia y en el exterior, porque se adquiere una nueva forma para el disfrute, para el baile en todo lugar, a diferencia de las parrandas que se limitan a espacios determinados. Fue esta la forma de salirle competencia a las grandes Orquestas y al Rey de la Guaracha, Aníbal Velásquez, que con Acordeón hechizaba y ejercía gran influencia por doquier.

No podemos pasar por alto este suceso, pues de cierto modo, los músicos del Magdalena grande, como Alejandro Durán y Nicolás “Colacho” Mendoza, se vieron animados a incluir en su formato el uso del Bombardino, dada la gran fuerza que este instrumento posee. Al maestro Rafael Escalona, al principio no le llamó mucho la atención este tipo de innovación dentro de su folclor, pero como el mismo Colacho manifestó, Escalona luego empezó a sentir el gustico por esa clase de incorporación.

Quiérase o no, lo cierto es que ese formato sabanero, se fue introduciendo en los aires musicales vallenatos paulatinamente y, hoy en día, podemos decir con satisfacción y alegría, que el mayor impulsor de ese fundamento, lo es Alfredo Gutiérrez, quien después de retirarse de Los Corraleros y siendo el gestor de diversas Agrupaciones posteriores, comenzó a grabar múltiples canciones de autores vallenatos, para hacer una mezcla fenomenal. De allí comenzó una renovación de los conjuntos vallenatos, que se dieron a la tarea de incorporar nuevos elementos para su interpretación, como los Coros al estilo Jhonny Cervantes y Gabriel Chamorro, ayuda ideal para los cantantes; el bajo eléctrico, cuyo principal exponente lo fue el bajista cartagenero Cristóbal García, apodado “Calilla”, los timbales y ni que decir de ese gran Maestro Rosendo Martínez con su Bombardino, que transmitía notas muy alegres con un sabor increíble. Este buen ejemplo lo iniciaron Los Hermanos López con Jorge Oñate y le siguieron luego Los Hermanos Zuleta y de allí en adelante todo lo que vemos hoy.

Alfredo Gutiérrez es, ha sido y seguirá siendo, el músico eximio y virtuoso, cuya creatividad e ingenio le ha dado un lugar honroso, en el corazón de los seres que amamos ese folclor tan glorioso, llámese Vallenato o Sabanero, o el nombre que se le quiera dar, porque por igual, ejecuta con talento y gracia todos los ritmos que le pongan, bien sean del caribe colombiano, o de otros lugares del mundo, como el Porro, la Cumbia, el Merengue o un Paseo muy bien tocado, y para ejemplo una muestra de su habilidad, con este tema bien original, titulado “MATA DE CAÑA”, de la autoría de Calixto Ochoa.

Una de las grandes virtudes que adornan a este músico extraordinario y fuera de serie llamado Alfredo Gutiérrez, es que a lo largo de su existencia, además de enriquecer el folclor de la Región Caribe con sentidas interpretaciones de los mejores compositores, ha engalanado su trayectoria, llamando a diversos cantantes reconocidos en todas las esferas artísticas, para acompañarlos en grabaciones especiales, tal como lo hizo con La Fania Vallenata y con los CD titulados “El más grande con los grandes”. Una muestra de ello la tenemos con este Paseo de la autoría de Tobías Enrique Pumarejo, titulado “Callate Corazón”, con la vocalización de Peter Manjarrés y Alfredo Gutiérrez:

No resta decir que además de los aires sabaneros y vallenatos, en los cuales Alfredo es un ducho para ejecutarlos con toda propiedad, no solamente se ha reducido a ellos, puesto que es tanto el conocimiento que posee para darle manejo a su Acordeón, que a diferencia de muchos que solo se limitan a interpretar unos cuantos aires musicales, este Rebelde se fue más allá, incursionando en los ritmos antillanos con mucha facilidad, tal como lo hizo en su momento con Los Caporales del Magdalena, que él creó con Aniceto Molina.

“A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del Cesar”, reza un verso de La Biblia, para indicar que a cada persona se deben reconocer sus méritos, y es mucho lo que Alfredo Gutiérrez ha hecho por nuestro amado folclor y prueba de ello lo constituyen toda esa afición que durante más de seis décadas lo hemos visto triunfar en múltiples escenarios, por toda la geografía nacional e internacional. No en vano en Alemania, la cuna de los Acordeones a nivel mundial, triunfó y fue considerado durante dos períodos consecutivos, como “El mejor Acordeonero del Mundo”. Le han sido otorgado Premios Congo de Oro (3) en el Carnaval de Barranquilla, en tres ocasiones declarado Rey del Festival de la Leyenda Vallenata, y luego le impidieron ser Rey de Reyes, en una jugada infortunada, pues para evitar que triunfase le incluyeron en una cláusula que los mayores de 50 años no podían participar. Para el público que sabe y entiende, Alfredo Gutiérrez es el Emperador, con la nota máxima y el récord mayor.

Son incontables los reconocimientos recibidos, no solo en Colombia, sino en México, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Estados Unidos, y fue nominado al Grammy Latino en el 2007. Ese es el mejor respaldo que puede tener un artista y la mejor respuesta contra tanta mezquindad.

alejandro_gutierrez_250BLOG DEL AUTOR:  Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi


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Alfredo Gutiérrez Vital, su infancia se volvió acordeón

Su vida de caminante entre los sellos disqueros se hizo evidente, lo que lo llevó a producir más de 120 grabaciones que lo ponen en un sitial importante de la discografía nacional. Aquí un fragmento de la historia del denominado “Rebelde del acordeón”.

El niño Gutiérrez Vital no tuvo infancia. El acordeón que trajo su padre Alfredo Enrique desde su tierra natal, se apoderó de su alma y terminó siendo su más importante juguete infantil.

El sonido que le sacaba a ese instrumento, con sus diminutos dedos, alegraba la casa de bahareque que les servía de albergue y cuya música logró expandirse a varios patios de las casas vecinas, lo que llevo a todos los habitantes del caserío Paloquemao, de las Sabanas de Beltrán, Sucre, a llamarlo El niño prodigio del acordeón, en donde nació el 17 de abril de 1943.

Todos esos secretos que tenía el acordeón logró escudriñarlos mientras su padre se dedicaba a las faenas del campo, al tiempo que su madre Dioselina de Jesús se entregaba a los quehaceres del hogar.

Cuando él recuerda esos tiempos vividos su voz se quiebra y encontramos al hombre sensible que dice: “fueron momentos duros, que no sé cómo pudo mi alma de niño, resistir. Mis hermanos fueron vitales para comprender lo que tenía en el corazón. Mi madre y padre, seres sanos y humildes, fueron un faro para mi vida, A ellos les debo todo”.

Ese niño prodigio nació de un encuentro amoroso de sus padres, en una rueda de cumbia, en donde la madrugada gestó la creación de un jovencito que luego con el tiempo, se convirtió en el Rebelde del acordeón.

A los 6 años se mete en el mundo del instrumento y sus dos primeros asomos los hace con las creaciones La Piña Madura y La Múcura. Desde ese instante, sin pensarlo dos veces, decidió recorrer Colombia de la mano de su padre. Sobre eso, Gutiérrez Vital dice: “todos los días que mi padre se iba aprovechaba para acariciar el instrumento que me atraía por responder con música, cada vez que le tocaba los pitos”.

Con solo 9 años y guiado por su padre, se encuentra en Bucaramanga con el profesor José Rodríguez, quien decide conformar Los pequeños vallenatos, del que hizo parte, entre otros, Arnulfo Briceño, Adonay Amaya y Alfonso Hernández, con quienes recorre varios países, entre ellos, Venezuela, Perú, Bolivia, Panamá y Ecuador. Al revivirle esos momentos al acordeonero se le aguan los ojos al tiempo que comenta: “eso nació tan espontáneo que nuestra inocencia de niño nos impulsó a construir lo que luego sería los primeros ladrillos de lo que hoy somos”.

A los 13 años se retira de esa agrupación, que se convirtió en la primera propuesta infantil que presentó la música vallenata, debido a los serios quebrantos de salud que sufrió su padre.

Vuelve a su lugar de origen, al tiempo que llega un doloroso momento, el fallecimiento de quien fue su primer guía. Cuando rememora la imagen de su padre, se estremece al decir, “fue el golpe más fuerte que he recibido, junto con el de mi madre. A mi padre lo perdí siendo un niño, a Dioselina de Jesús, ya siendo un hombre, pero esos golpes siguen fresco en el alma”.

En medio de esa tristeza, se une a los hermanos Almanza, quienes tenían un acordeón de dos hileras, el cual se daño. En esa búsqueda para hallar quién lo arreglara, se encuentra con quien sería su ángel salvador, Calixto Ochoa Campo, un músico de Valencia de Jesús-Cesar, quien además de ser un acordeonero, era el mejor técnico que operaba esos instrumentos. Así lo rememora Gutiérrez Vital: “Cuando conocí a Calixto Ochoa vi la figura de mi padre. Él, un hombre de una nobleza inmensa, que no le cabía en el cuerpo, me dio posada, alimento y, ante todo, la protección que solo un buen padre puede dar. Eso es lo que él significa para mí.

Ese encuentro a principio de los años 60, le permitió unir dos mundos creativos, lo que dio paso a construir lo que sería uno de los grupos musicales más destacados del Caribe Colombiano: “Los Corraleros del Majagual”.

En 1965 llegó a discos Sonolux, después de estar durante cuatro años en Discos Fuentes, y su aporte interpretativo dejó a La banda borracha de Wilson Sánchez Molina como la muestra más importante de su paso por esa disquera. En 1968 ingresó a Codiscos, donde realizó el aporte más significativo para la música vallenat al darle paso a Los romances, expresión que elevó a esa música a un importante grado de modernidad y siguió a través de Los Caporales del Magdalena, en la divulgación de la música de la Sabana.

Su vida de caminante entre los sellos disqueros se hizo evidente, lo que lo llevó a producir más de 120 grabaciones, que lo ponen en un sitial importante de la discografía nacional.

En el Festival de la Leyenda vallenata ganó tres veces, 1974, 1978 y 1986. Cuando le tocan el tema del Festival manifiesta, “ya eso hace parte del pasado. Cuando participé, fui con el único anhelo de aportar al crecimiento de ese evento. Cuando gané estoy seguro de que di lo mejor de mí, para bien de una música que quiero tanto y también vi cómo ese aporte mío podía demostrarle a quienes nunca me vieron como un grande del vallenato, que podía tocar esa música como si hubiera nacido en Valledupar”.

Ha ganado tres congos de oro del carnaval de Barranquilla, dos tréboles de oro y un califa de oro en México, cinco guaicaipuro de oro en Venezuela, al exponer lo mejor de su creatividad musical. Nominado en el 2007 en la Categoría Cumbia-Vallenato/Álbum con el producto El más grande entre los grandes.

En 1974 se casó con Cecilia Moscote con quien tiene dos hijos, Alfredo Rolando y Neris Cecilia. Fue una relación, que tuvo muchos contratiempos, que gracias al amor pudieron ser vencidos.

Su vida está llena de música. Sin temor Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital es un elegido para divulgar las diversas expresiones rítmicas y dancísticas que existen en los rincones más olvidados del Caribe Colombiano.

alfredo_gutierrez_2017Con más de seis décadas a cuesta, en las que la música ha sido su único camino, Alfredo Gutiérrez recibió un homenaje por parte de la tierra Guajira, a través de la Gobernación y la dirección de Cultura, Juventud y Género, que lo declararon “hijo ilustre” de esta tierra, igual lo hizo el Festival Cuna de Acordeones. Lo que pasa es que, en la actualidad, Alfredo Gutiérrez, El rebelde del acordeón, es mucho más que una leyenda viva de la música.

felix_carrillo_hinojosa122x150_dorado* Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

BLOG DEL AUTOR:  Félix Carrillo Hinojosa

Festival Vallenato le coquetea a Alfredo Gutiérrez

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Alfredo Gutiérrez no ha confirmado su participación en la versión rey de reyes del Festival Vallenato

A pesar de que Alfredo Gutiérrez está en la posición de no participar en la versión rey de reyes del Festival Vallenato, la Fundación Festival de la Leyenda, organizadora del máximo certamen de acordeón en el mundo, le entregó la réplica de la corona que recibirá el cuarto monarca. Seguir leyendo «Festival Vallenato le coquetea a Alfredo Gutiérrez»

“Le agradezco al pueblo que me quiere homenajear”: Alfredo Gutiérrez

ALFREDO-GUTIERREZAlfredo Gutiérrez es el artista que muchos quisieran que fuera el homenajeado en el próximo Festival Vallenato.

Más de 50 años lleva como profesional en la música vallenata Alfredo Gutiérrez, a quien muchos quisieran ver como el gran homenajeado en el próximo Festival de la Leyenda Vallenata por haber ganado tres coronas en este certamen folclórico. Seguir leyendo «“Le agradezco al pueblo que me quiere homenajear”: Alfredo Gutiérrez»