Camal Mohales Hinojosa, la voz que estrenaba las canciones de Fredy Molina

Crónica

Guarda muchos secretos de la vida y obra musical del compositor que en Patillal, se dedicó a sembrar cantos para dar los mejores frutos-

Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

Sentado en la puerta de su casa en Patillal, tierra donde nació y siempre ha vivido, el legendario cantante Camal José Mohales Hinojosa, contó detalles de la obra musical de su gran amigo Fredy de Jesús Molina Daza.

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A Joselina Daza se le olvidó su propia historia

Crónica

-Hace 79 años nació en el corregimiento de Patillal una de las musas de Alejo Durán, quien no pudo conquistar ese corazón por estar repleto de amor-

Por  Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

A Joselina Daza a quien el mundo vallenato la conoció debido a que Alejo Durán Díaz, le dedicó una canción con su propio nombre, la abandonaron las palabras. Ya no habla debido a su delicado estado de salud y la atención médica no tiene respuesta oportuna. Todo es difícil porque a su cerebro no llega ninguna orden, además de otras complicaciones en su organismo.

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El recuerdo de Juancho, ‘Maño’ y Eudes sigue latente

Crónica.

Una historia llena de tristeza donde el dolor voló alto y las añoranzas quedaron colgadas en el corazón de aquellos seres queridos que nunca los olvidan-

Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

Aquella noche del lunes 21 de noviembre de 1994, hace 28 años, fue muy triste para la música vallenata por la muerte del acordeonero Juan Humberto Rois Zúñiga, el bajista Rangel Enrique ‘El Maño’ Torres Jiménez y el técnico de acordeones Eudes Enrique Granados Córdoba. Ante esa irreparable pérdida la versión 28° del Festival de la Leyenda Vallenata (1995), se realizó en homenaje a estos tres héroes del folclor.

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Hortensia Lanao de Rozo, pidió borrar la violencia del Valle

Crónica

-‘Chenchita’, como le dicen sus nietos, ganó el concurso de la Canción Vallenata Inédita teniendo como título la pregunta: ¿Qué hago Señor?-

Por Juan Rincón Vanegas / @juanrinconv

La noche del domingo 30 de abril de 1995 la educadora y compositora nacida en Santa Marta, Hortensia Lanao de Rozo, quien contaba con 67 años, se convirtió en la primera mujer en ganar el concurso de la Canción Vallenata Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata, competencia que desde el año 1969 ostentaban los hombres, comenzando por el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello.

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Alberto ‘Beto’ Rada, veterano cultivador y promotor del auténtico vallenato

Crónica

Homenaje escrito al Rey Vallenato del año 1993 que marcó la pauta al ser el único que en 15 ocasiones presentó sus propias canciones inéditas en los cuatro aires, canto y tocó su acordeón. Él, se bautizó en uno de sus cantos como ‘El gallo negro’, ese que siempre estuvo en la tarima con la agilidad, destreza y calidad interpretativa-

Por Juan Rincón Vanegas|@juanrinconv

Alberto Rada, siempre recalcó sobre la pureza que debía de tener el vallenato que aprendió desde niño

Alberto Constantino Rada Ospino, ‘El gallo negro’ quien nació en El Difícil, Magdalena, el 18 de agosto de 1941 fue el acordeonero más incansable en el folclor vallenato lo que le permitió brillar por ser auténtico.
De esta manera comenzó a escribir su historia de perseverancia en el Festival de la Leyenda Vallenata donde participó en la categoría profesional durante 15 oportunidades hasta que en el año 1993 ganó la corona de Rey Vallenato. Siempre estuvo en los puestos de honor, siete segundos puestos e igual número de terceros, lo que llevó a sus contrincantes a decirle jocosamente que se le había acabado el negocio.
Hace 26 años en la tarima ‘Francisco El Hombre’ de la plaza Alfonso López, cuando contaba con 52 años, el Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada, interpretó y cantó las siguientes canciones de su propia autoría. Paseo, ‘El gallo negro’; Merengue, ‘Llegó el pollo a la valla’; Son, ‘Cuando yo muera’ y la Puya, ‘Yo soy el que toca y canta’. En la caja lo acompañó Renzo Sierra y en la guacharaca, su hijo Roberto Rada Andrade.
A los pocos días de alzarse con la anhelada victoria compuso una canción donde plasmó su testimonio de haber escrito su nombre con letras de oro en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Era su gran verdad porque la insistencia venció, lo que la dicha no alcanzó.

Se oyeron versos bonitos de mi memoria
quedó mi nota plasmada en el pedestal
y con mi nombre y mi apellido
pasé a la historia del festival.

En total durante sus presentaciones en el Festival de la Leyenda Vallenata sumó 60 canciones inéditas de las 250 que compuso, algunas grabadas por distintos cantantes vallenatos como Diomedes Díaz, Silvestre Dangond, Farid Ortiz, Rafael Santos, Miguel Herrera, Joaco Pertuz, Enrique Díaz y Carlos Narváez, entre otros. También se añade que grabó 25 producciones musicales, y se quedó con el deseo de grabar una nueva que había acordado con su hijo el compositor Eliécer ‘Cheche’ Rada, pero el deterioro de su salud lo impidió.
En su casa del barrio Casimiro Maestre en Valledupar, quedó una vitrina llena de trofeos, medallas y diplomas, que son el mayor testimonio de sus innumerables triunfos a lo largo de todo el país.
También sus elocuentes palabras donde dio a conocer que tenía tres acordeoneros que fueron su espejo. Su papá, Francisco ‘Pacho’ Rada, Luis Enrique Martínez y Alejandro Durán. “De esa trilogía es mi escuela y toda la vida he sido fiel a ese legado. Ellos, son la mezcla ideal del vallenato puro”, expresó.

Cómo comenzó todo…

Durante 70 años estuvo tocando su acordeón. Todo comenzó cuando tenía ocho años y se le presentó a su padre, el juglar Francisco ‘Pacho’ Rada Batista. Le tocó la canción ‘El cerrote’ y su admiración fue total, dándole el visto bueno a su hijo para que continuara, no sin antes recalcarle que fuera fiel a la música vallenata y así lo hizo. Desde ese momento se casó con el vallenato tradicional, ese que defendió en distintas tarimas, parrandas, fiestas y producciones musicales.
Este juglar no la tuvo fácil para alzarse con sus triunfos folclóricos, pero contó con el respaldo de su fiel compañera María del Socorro Andrade de Rada y sus ocho hijos: Manuel Francisco, María del Socorro, Alberto, Miguel, Sol Marina, Eliécer, Amalfi y Roberto, semillas que le dieron 22 nietos y 13 bisnietos.

Alberto ‘Beto’ Rada y su hijo Eliécer ‘Cheche’ Rada, siempre unidos por el folclor

Golpe en el alma

El hijo de Francisco ‘Pacho’ Rada y María Ospino, recibió el miércoles siete de febrero del año 2018 el golpe más triste y profundo de su vida. Murió un pedazo de su alma, su compañera permanente durante 63 años: María del Socorro Andrade de Rada.
Con la tristeza que lo embargada sacó fuerzas de su roto corazón y le compuso una canción que era el mensaje de su inmenso amor para aquella mujer que conoció en su tierra. En esos versos con grandes notas de dolor contaba todo lo que ella significaba. No la pudo cantar porque las lágrimas se lo impidieron, pero dijo que se llamaba ‘Quedó un negro solitario’.
Desde esa fecha luctuosa nada volvió a ser igual para el Rey Vallenato, y después vinieron los dolores del cuerpo que lo derrotaron la tarde del sábado 30 de noviembre de 2019. Ya venía sintiendo el silencio de los atardeceres, su corazón no quería palpitar adecuadamente y la memoria no obedecía hasta que se escuchó esa vieja canción titulada ‘Cipote luto’. “Si te mueres tú, lo cargo yo, y si me muero yo, lo cargas tú”…

La canción perenne

Para el cantautor Eliécer ‘Cheche’ Rada, su papá fue un hombre guerrero, ejemplar y querendón con toda su familia. En cierta ocasión se propuso hacerle una canción y sin dar tantas vueltas lo logró.
Ahora cuenta ese momento. “Una vez al llegar a la casa lo vi que estaba arrastrando los pies. Me dije, mi viejo se está envejeciendo y su voz se está apagando. De eso hace dos años, y entonces me dediqué a hacerle la canción ‘Como mi padre no hay otro’, donde entregué todo mi corazón y sentimiento de hijo”.

Cada día veo que mi padre
se está envejeciendo
ya lo noto cansado de tanto luchar
lentamente sus pasos se están deteniendo
si pudiera darle unos años
se los daría a papá.
Mi viejo es toda mi fuerza
mi ejemplo, mi orgullo
Él, es la mayor riqueza
que me ha dado Dios.

Ahora con la tristeza que hace mella en todo su ser, recuerda ese instante en que le cantaba a su viejo. “Mi papá escuchó la canción y no dejó de llorar. Se puso triste porque se conjugaban tantos y tantos recuerdos. Me agradeció con un abrazo y unas bellas palabras”.

El mismo de siempre

El Rey Vallenato en los últimos meses caminaba pausado, meditaba mucho y hablaba poco. Ya no tocaba su acordeón para recordar esos tiempos vividos y todo era silencio en el cuarto de su hogar.
‘Beto’ Rada, compuso muchas canciones de diversos hechos que rodearon su entorno costeño, pero siempre destacaba a ‘El mismo de siempre’ que le grabara Silvestre Dangond. Ahí estaba enmarcado el hombre sencillo, bueno, noble que supo darle a su vida el más grande sentido musical. Eso le permitió convertirse hasta el final de sus días en un cultivador y promotor de ese vallenato que le inculcó su papá Francisco ‘Pacho’ Rada.

Como soy noble y sencillo muchos se imaginan
que no me doy la importancia que me debo dar.
Nací con un privilegio y es grande mi nombre
y por eso no he dejado de ser lo que soy.
Yo quiero al pobre y al rico, al viejo, al adolescente,
yo tengo de todo un poquito y vivo feliz con mi gente.

La muerte cumplió su cometido en el cuerpo del hombre que estaba listo para recibirla. Ya lo había dicho en su última entrevista. “Para la muerte estoy preparado. No le tengo miedo porque estoy a paz y salvo con Dios. He servido al vallenato con amor y espero nunca olviden a este viejo que no pidió nada y dio mucho”.
Ante esta realidad de la vida su hijo Eliécer ‘Cheche’ Rada, escribió su sentir salido de lo más profundo de su alma. “Mi querido viejo, es difícil describir en unas líneas lo que siento porque ya no estás en cuerpo, pero tu recuerdo está conmigo y con todos tus seres queridos. Te siento en mi corazón y así será eternamente mi padre, mi gran orgullo y mi amigo incondicional. Por siempre te amaré mi gallo negro”.

Con su acordeón al pecho ‘El gallo negro’ dio las mejores clases del verdadero vallenato

BLOG DE AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Recuerdos de Juancho Rois que adornan los 25 años de su partida

Juan Humberto Rois Zúñiga (San Juan del Cesar, La Guajira, Colombia, 25 de diciembre de 1958 – El Tigre, Estado Anzoátegui, Venezuela, 21 de noviembre de 1994).

Crónica

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Las etapas del destino marcan una línea invisible que ni los enamorados alcanzan a descubrir en el marco de sus corazones. Esa figura del sentimiento tocó a Juancho Rois y Jenny Dereix cuando supieron que una criatura venía en camino. Él, lleno de emoción, y después de comprarle a su amada todas las flores que ofrecía una vendedora, pintó en su mente a su hijo siendo acordeonero, para que siguiera su línea musical, o el futbolista que siempre quiso ser.

Juancho Rois en el Festival Vallenato del año 1991- Foto Fundación FLV

Hoy, otra es la historia, porque su hijo Juan Humberto Rois Dereix, quien ya cuenta con 24 años, por aquellas estrategias del destino incursionó en la política y ganó. Ahora es concejal de Montería, actividad que alternará con sus estudios de derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana.

Lo primero que hizo al obtener el triunfo fue darle gracias a Dios, a los ciudadanos que lo acompañaron y a su señora madre la gestora de su primer objetivo político.
Seguidamente, anotó que “agradezco a mi papá, que siempre estuvo como mi ángel guardián. En todos los momentos sentía que me cuidaba, me hacía estar dichoso al tener a cientos de personas que me hablaban de él y me demostraban su cariño. Mi papá, es inmortal”.

Dalia Esther Zúñiga Vega, mamá de Juancho Rois – Foto Juan Rincón Vanegas

Añoranzas paternas

‘Juancho’ Rois Dereix hace un rápido repaso por su vida donde le suenan acordeones, un balón se mueve en el campo del ayer, una finca ganadera aparece en su diario vivir y hasta los gallos cantan en el patio del recuerdo.
“Desde siempre, la política y las leyes me han gustado, por eso mi inclinación en esos campos. Respecto al acordeón, era imposible superar a mi papá, y al no vivir en San Juan del Cesar, sino en Montería, fue algo distinto. Pienso que cuando las cosas no salen del corazón, no es fácil andar por ese sendero”.

Calla un instante, y piensa en el padre que no tuvo el placer de conocer, manifestando que lleva su legado por lo amoroso y el don de servicio que lo identificaba.
Precisamente, el Rey Vallenato Julián Rojas, quien venció en 1991 a Juancho Rois en la tarima ‘Francisco El Hombre’ de la Plaza Alfonso López, entregó su concepto sobre el inolvidable acordeonero. “Juancho Rois fue humanista, noble, amigo y demostró que nunca era apegado a nada. Su ejemplo en lo musical y su amplia manera de ser siguen vigentes, y cuando escuchamos las notas de Juancho se encuentra ese encanto que hace que nunca mueran, sino que se reproduzcan cada día”.

Bella historia

La historia de amor entre Juancho y Jenny estuvo enmarcada en notas y cantos de acordeón, flores, detalles, caminatas agarrados de la mano, y todo fue tan rápido, que estuvieron dos años de novios y solamente tres meses de casados.
El fruto de ese amor, Juancho Rois Dereix, no se cansa de exaltar a ese padre que murió lleno de ilusiones, con figuras llenas de esperanza y un cielo adornado con estrellas viajeras acompañadas de las notas de su acordeón que todavía están sembradas en el corazón del folclor vallenato.
“Mi papa fue grande, y por todas partes suenan esas canciones que grabó al lado de Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Juan Piña y Elías Rosado”, anota el vástago del músico nacido en San Juan del Cesar.

El hilo conductor del amor paternal lo lleva a declarar que de su papá conserva dos acordeones, algunas joyas, su música y un retrato grande, pero su momento cumbre es cuando en sesión solemne del sentimiento observa callado los videos de sus presentaciones, especialmente con Diomedes Díaz y Jorge Oñate.
“Mirar esos videos es reencontrarme con mi padre y su talento inigualable. Más aún con la canción ‘Por qué razón’, que le dedicó a mi mamá, a quien conoció en Tolú, Sucre, y que los llevó a tener un amor de película”.

Repasar ese episodio lejano, producto de la nostalgia que no conoce tiempo, sino que viaja en el tren de la vida, es como llegar a la estación del cariño donde se reviven momentos inolvidables.
Enternecido, y dedicándole el reciente triunfo político al célebre acordeonero, sorprende con otra declaración: “Yo merecí conocer a mi papá, y si tuviera la oportunidad de hacerle una petición a Dios, sería que me lo devuelva por unos segundos para que me dé el beso y el abrazo que me quedó debiendo cuando nací”.
Sobraban las palabras, y entonces los detalles del ayer también se enmarcaron en el año 1995 cuando el Festival de la Leyenda Vallenata fue en homenaje a Juancho Rois y a los compañeros que murieron en el accidente aéreo de Venezuela. El bajista Rangel ‘El Maño’ Torres y el técnico de acordeones Eudes Granados Córdoba, quienes hicieron una enorme contribución al folclor vallenato.

Nunca morirá…

Cada 21 de noviembre, exactamente desde el año 1994, en San Juan del Cesar, La Guajira, toma asiento en las páginas de la añoranza la figura de Dalia Esther Zúñiga Vega, a quien las lágrimas visitan en su rostro al tener en primera fila la partida sin regreso de su hijo Juan Humberto Rois Zúñiga, Juancho Rois.
En su casa, todo gira en torno al acordeonero que impuso su propio estilo en el folclor vallenato. Allí tiene un cuarto, museo, lo llama ella, con cuadros de la vida y obra musical de su amado Juancho. Están los momentos gloriosos al lado de artistas, familiares y amigos. Todo hace indicar que en San Juan del Cesar, en ese rincón ubicado en la carrera 10 número 4-27, Juancho Rois vive aún.
A la entrada de la casa aparece una imagen a escala de Juancho, dándoles a todos la bienvenida. Tiene un ademán de “Todo bien”, luciendo el sombrero, la camisa, el pantalón y las botas que más le gustaban, asevera su mamá.

Juancho Rois Dereix y su mamá Jenny Dereix

“De Juancho tengo todos los recuerdos, principalmente su hijo Juanchito, que ahora es concejal en Montería, y me produjo esa inmensa alegría a mis 79 años. Mi hijo Juancho Rois sigue viviendo, por eso en este espacio que es mi casa se nota su presencia en todos lados”, dice Dalia Zúñiga, quien anda llena de todas las evocaciones.
La charla con la matrona giró en torno a variados temas, pero siempre caía en la nota precisa y melancólica de ese hijo que supo llegar a todos, y que a ella la inundó de grandes detalles. Detalles que hoy son el alimento para tenerlo en la cima del alma donde se asciende con el corazón agradecido y las manos desocupadas para aplaudirlo eternamente.
Las notas de Juancho Rois nacieron en San Juan del Cesar, La Guajira, su tierra querida, donde fue sepultado y en cuya tumba aparece la lápida con una frase que lo pinta en toda su dimensión. “Lloramos tu ausencia, pero conservamos tus gratos recuerdos porque fuiste muy bueno. En nuestro corazón perdurará tu sonrisa, tu bondad y tu nobleza”.

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas