EL JUGLAR EMILIANO ZULETA BAQUERO.

11/01/1912- 30/10/2005

POR JOSÉ ATUESTA MINDIOLA

I

Un juglar por dinastía
era Zuleta Baquero,
el don de acordeonero
Dios a él se lo confía.
Su madre Sara María
verseadora costumbrista,
y su padre un trompetista
el gran Cristóbal Zuleta.
Emiliano fue poeta
y músico repentista.

II

Emiliano era un portento
de grandeza natural,
hoy es leyenda inmortal
Olimpo de su talento.
Un edén de sentimientos
dotado de gran virtud,
cultivó la gratitud
y el respeto por la gente;
su nombre estará presente
como un racimo de luz.

III

Los pueblos agradecidos
recuerdan a este juglar,
su música fue un altar
para vencer el olvido.
Jamás se dio por vencido
en asuntos musicales
floreció como trigales
en espigas de melodía,
y cantó La Gota Fría

para Lorenzo Morales.

IV

Tiene historia musical
este músico de fama,
y Valledupar lo aclama
como rey del Festival.
La piqueria universal
de Morales y Zuleta
le dio la vuelta al planeta
en voces de otros cantores.
Que vivan los trovadores
de esta tierra de poetas.

Atentamente
José Antonio Atuesta Mendiola
Cel: 3015734205
EMILIANO ZULETA BAQUERO. 11/01/1912- 30/10/2005

♦♦♦

BLOG DEL AUTOR:  José Atuesta Mindiola

LA GOTA FRÍA: EN 4 VERSIONES

LORENZO MORALES Y EMILIANO ZULETA: PROTAGONISTAS

La canción, que describe la rivalidad musical entre Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales, cumple 80 años.
Investigadores narran el episodio que dio origen a una de las páginas más célebres en la historia del género.

La rivalidad musical entre Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Miguel Morales, dos grandes exponentes del folclor vallenato, nació en 1938, en la pequeña población de Guacoche, al norte de Valledupar. Allí se conocieron los juglares, en medio de una parranda, donde Morales era el centro de atención animando la fiesta con su acordeón ‘tornillo ’e máquina’, hasta que llegó Zuleta, quien pidió prestado el instrumento e interpretó dos canciones con gran aceptación por parte de los asistentes, lo que causó molestia a Lorenzo.

Julio Oñate Martínez, compositor y estudioso del folclor, contó a EL HERALDO que aquello se dio sin premeditación alguna. “Los músicos se desplazaban de un lugar a otro con el ánimo de mostrar sus aptitudes y cantos, y siempre encontraban un ‘gallo’ que también cantaba, y cada uno trataba de mantener su jerarquía”.

“Emiliano vivía en La Jagua del Pilar (La Guajira) y se dirigió a Valledupar en compañía de dos amigos, con el fin de comprar un acordeón. Caía la tarde y al pasar por Guacoche escucharon un repiqueteo de caja en la distancia y con la natural curiosidad se acercaron hasta donde estaba el tropel. En la sala de una modesta vivienda un grupo de entusiastas bebedores parrandeaba con el acordeón de Morales, que llamó poderosamente la atención del Zuleta”, explicó.

“Cuando Emiliano terminó de tocar le dieron el primer trago a él, se estilaba en la época que cuando había una parranda en la provincia, el primer trago era para el acordeonero, segundo para el cajero y tercero para el guacharaquero, así estuviera el más rico del pueblo o el alcalde, era a los músicos en ese orden a quienes se les brindaba el primer trago, entonces Morales se disgustó porque él era el dueño de la parranda, y le dieron el trago de la tanda al forastero; le quitó el acordeón a Emiliano y lo botó de donde estaba; Zuleta se fue disgustado y empezó la cosa”, relató Oñate.

“En adelante, cada vez que Emiliano parrandeaba en su región siempre improvisaba versos hirientes contra Morales. Los viajeros que los escuchaban se encargaban de contárselo a Lorenzo Miguel, quien, de igual forma, le enviaba con los lleva y trae, versos de alto calibre”, afirmó.

Señaló que “en cualquier momento Lorenzo llega a Urumita a hacer unas diligencias personales, allí estaba parrandeando Emiliano, entonces se volvieron a encontrar en la noche y como Zuleta estaba borracho, Morales le pega una ‘zulimba’ con su acordeón, lo volvió fleco; a Emiliano lo acostaron, Morales al día siguiente se levantó temprano, como lo tenía planeado y se fue; así nació La gota fría, la célebre canción de Emiliano Zuleta, que tomó importancia mundial con la interpretación de Carlos Vives”, sostuvo Oñate de la canción que en este 2018 cumple 80 años de haber sido compuesta.

Hay que precisar que Guillermo Buitrago, en 1940, grabó por primera vez La gota fría en estudio. Curiosamente le cambió el nombre original y la tituló Qué criterio. Sobre la fecha exacta en la que Zuleta la compuso, Julio Oñate comentó que es muy difícil tenerla. Lo que sí se sabe es que sucedió en el 38.

… Acordate Moralito de aquel día

que estuviste en Urumita y no quisiste

hacer parada; te fuiste de mañanita

sería de la misma rabia….

Oñate señala que el suceso dio origen a la piqueria más larga de la historia del vallenato.

“Eso duró unos nueve años, la gente llevaba y traía los mensajes cantados de los dos juglares tirándose pullas, alimentando la rivalidad. Por lo menos hay 20 canciones que le dedicó Morales a Emiliano y 20 que Emiliano le dedicó a Morales, siendo La gota fría la de mayor trascendencia (…) Después se hicieron amigos y se autoproclamaron compadres”.

LA VERSIÓN DE EMILIANO ZULETA:

Tal como relata Julio Oñate, el mismo ‘Viejo Mile’, como se le conocía a este juglar que falleció a los 93 años en 2005, contó en una de las entrevistas que le hicieron el origen de la canción.

“Yo en las parrandas desde que me inicié era muy voluntarioso, porque a mí me gustaba mucho el traguito y la única forma de ganármelo, era tocando o haciendo cualquier cosa que diera mérito. Así aprendí a tocar guacharaca, caja, bombo y redoblante. Pero después, de brinco en brinco, yo fui haciendo mis pinitos para tocar el acordeón y cada vez que me tropezaba con uno yo le sacaba mis notas con mucho fundamento (…) “Esto hizo que un grupo de amigos de El Plan, un caserío de La Guajira, hiciera una colecta para juntar la plata para mi primer acordeón. Me dieron 11 pesos y me mandaron con dos amigos a Valledupar para que comprara un tornillo ’e máquina que había llegado a la tienda de Jacobo Lúquez. Como la carretera era mala nos tocó salir por la Jagua y atravesar por la región de Las Raíces, Martín Ramo, Guacochito y Guacoche, pasando por este último, escuchamos una parranda; le dije a los compañeros, vamos a arrimar que me ha llamado la atención”, relató el juglar.

“Y llegamos hasta allá. Estaba tocando Lorenzo Morales, en un acordeón ‘Tornillo ’e máquina’… Nuevecito el acordeón; yo me paré ahí con los compañeros de travesía, pero como nadie me conocía, me entró una inconformidad. Claro que yo me venía tomando unos traguitos y estaba que me tocaba, pero me daba pena, repito, porque no conocía a nadie y no quería ser un vanidoso presentándome yo mismo. De tal manera que no me quedó otro remedio que acercarme a uno de los dueños de la parranda y le dije: —Oiga, yo también toco mis cositas en el acordeón y me gustaría tocar— (…) Se cumplieron mis deseos, conseguí con ese señor que Lorenzo Morales me prestara su acordeón y comencé a tocar. Toqué dos piezas; eso sí, bien tocadas. Le eché uno que otro verso a Moralito. Después que callé el instrumento vino lo bueno. Antes se usaba que el primer trago se servía para el acordeonero, el segundo para el cajero y el tercero para el guacharaquero. Cuando cerré el acordeón, se creía que el primer trago era para Lorenzo, por ser el dueño del acordeón, pero me lo dieron a mí. Eso llenó de celos a Morales y ahí nació nuestra contienda de versos”, relató Zuleta.

LA VERSIÓN DE LORENZO MORALES:

Lorenzo Miguel Morales, el otro protagonista de la historia, en varias oportunidades también dio su versión de los hechos. Moralito, como era conocido el músico por su baja estatura, murió a los 97 años, en 2011, en Valledupar. Contó en una ocasión que un día fue hacer una diligencia a Urumita, donde una señora llamada Beba Bello. Cuando la gente se dio cuenta de su llegada inmediatamente “le participaron a Emiliano y se fue formando una parranda”, cosa que lo tomó por sorpresa, porque no fue “en son de música”.

“Al fin, como a las 7 de la noche, Emiliano se fue y me dejó el acordeón, yo seguí parrandeando con los amigos y un poco tarde me acosté con el fin de viajar temprano, como en esa época no había carros, uno aprovechaba las horas de la mañana para viajar. Ese fue el motivo para que mi contendor me hiciera la composición, La gota fría”, dijo.

“Émiliano dice que pasó un día por Guacoche y que no le había prestado mi acordeón, por eso es que yo le digo embustero, porque jamás le he negado mi acordeón a un compañero de música”, contó Moralito.

Yo tengo un recao grosero
para Lorenzo Miguel
él me trató de embustero
y más embustero es él…

1. GUILLERMO BUITRAGO

2. EMILIANO ZULETA BAQUERO

3. GRUPO NICHE

4. CARLOS VIVES Y SHAKIRA

PUBLICA Y DIFUNDE:


Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

RECORDANDO A EMILIANO ZULETA BAQUERO

(11 de enero 1912 – 30 de octubre 2005)

POR JOSÉ ATUESTA MINDIOLA

I

Un juglar por dinastía
era Zuleta Baquero,
el don de acordeonero
Dios a él se lo confía.
Su madre Sara María
verseadora costumbrista,
y su padre un trompetista
el gran Cristóbal Zuleta.
Emiliano fue poeta
y músico repentista.

II

Emiliano era un portento
de grandeza natural,
hoy es leyenda inmortal
Olimpo de su talento.
Un jardín de sentimientos
dotado de gran virtud,
cultivó la gratitud
y el respeto por la gente.
Su nombre estará presente
como un racimo de luz.

III

Los pueblos agradecidos
recuerdan a este juglar,
su música fue un altar
para vencer el olvido.
Jamás se dio por vencido
en asuntos musicales
floreció como trigales
con espiga en melodía,
y cantó La Gota Fría
para Lorenzo Morales.

IV

Tiene historia musical
este músico de fama,
y Valledupar lo aclama
como rey del Festival.
La piqueria universal
de Morales y Zuleta
le dio la vuelta al planeta
en voces de otros cantores.
Que vivan los trovadores
de esta tierra de poetas.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

“El señor de la piqueria”

Por Félix Carrillo Hinojosa*

“Ningún músico que se considerara bueno le rehuía a enfrentarse a quien lo retara. Es más, a veces se le buscaba pique a cualquiera con tal de estar produciendo versos y melodías”, aseguró el juglar vallenato en una entrevista.

Estoy frente al hombre que le puso música a sus momentos difíciles y pudo sobreponerse al poco valor de lo creado por sus antecesores, para ser considerado por todos como “el señor de la piqueria”, que a través de «La gota fría”, le brindó toda la madurez necesaria a ese encuentro de versos. Se trata de Emiliano Antonio Zuleta Baquero, quien le ganó con su talento a la menudita figura que se paseaba de un lugar a otro, en procura de mostrar su música que como campesino de hacha y machete, supo componer a punta de “conjunto de hojita”, para alimentar el espíritu de guerrero que siempre le acompañó desde su nacimiento el 11 de enero de 1912 en la Jagua del Pilar o Pedregal hasta su fallecimiento el 30 de octubre de 2005, en Valledupar, Cesar.

Ese vientre bendito de Sara María Baquero Salas que fue mamá y papá al tiempo, de quien sería el portento de toda la región de La Jagua del Pilar o del Pedregal, El Plan Sierra Montaña y Villanueva, todos en la Guajira. Él heredó la música de los Salas, especie de familia musical, en donde el acordeón y las décimas nacían silvestre como ocurrió con nuestra música antes de la llegada de ese instrumento proletario y de su padre Cristóbal Zuleta Bermúdez al que poco vio en su infancia y adolescencia.

¿Cómo fue la vida de Emiliano Zuleta en la infancia y adolescencia?

Bueno, siempre estuve con mi mamá. Para dónde iba ella, cogía yo. Si se iba para El Plan o en la Jagua, allí estaba yo haciendo los oficios que todo muchacho tenía que hacer. Vine a conocer a mi padre Cristóbal Zuleta ya grande. Cuando ya me hice más hombrecito, me tocó trabajar la tierra, concertao desde los doce años hasta los quince. Soy un campesino como lo son mis hijos, ellos al igual que yo, nacimos en la Sierra”.

¿Cómo aparece la música en su vida?

En la Jagua o el Plan, siempre se oía el sonido de los acordeones y el canto de los campesinos, que a punta de décimas, nos despertaban y llamaban la atención sobre una música que no tenía valor, que los ricos consideraban “la menos, menos”. Todos saben que me le llevé un acordeón a mi tío Francisco Salas, hermano de mi mamá, para la Sierra y de allí regresé cuando ya sabía tocarlo y le sacaba música a mis nacientes cantos. Fue un robo consentío que todos aprobaron, incluso la vieja Sara María que poco gustaba de esa música porque era para borrachos. Tenía quince años y al año siguiente compuso un canto dedicado a mi tío. Así me abrí con mi primer acordeón, que compré por 12 pesos. Esa fue mi primer herramienta, distinta al machete o al hacha que tanto tiempo me acompañó en mi mundo campesino”.

¿Cómo hizo para recorrer con su música todo el país?

Los músicos de mi generación poco salíamos. Pensar en Barranquilla, donde estaba el epicentro de las grabaciones y de la radio, era una locura, máxime que nosotros éramos campesinos dedicados al cultivo de la tierra. Los que lograron hacerlo, triunfaron y son pioneros de las grabaciones. A mí no me entusiasmó esa idea. Mis cantos surgían naturales y así se abrían camino entre la gente, que los llevaba de pueblo en pueblo. Todo el mundo cantaba “El Zorro”, “Carmen Díaz”, “Mis pocos días”, “Doce Palabras” y “La Pimientica”. Así se extendió mi nombre y todo lo que llegó a decirse de mí.

¿Cómo le grabaron “Qué criterio” y “La gota fría”?

Por acá en la provincia estuvo en el 45 Guillermo Buitrago, quien se aprendió varios cantos míos, entre ellos, “La gota fría”, “Carmen Díaz” y “El Huerfanito”, de Rafael Enrique Daza. Era un hombre pálido, tosía mucho, muy inteligente y de una gran memoria. Así fue cómo se llevó esos cantos y después, trató de hacerlos aparecer como de él. Pero eso se aclaró. Buitrago era más intérprete que compositor. La mayoría de las canciones que grabó tenían sus autores, pero él se apoderó de la mayoría de ellas.

¿Usted siempre estuvo envuelto en piqueria?

La música conocida como vallenata, que antes la llamábamos en la Provincia de Padilla, donde nació, “Música Provinciana” y era sinónimo de enfrentamiento de versos. Ningún músico que se considerara bueno le rehuía a enfrentarse al que lo retara. Es más, a veces se le buscaba pique a cualquiera, con tal de estar produciendo versos y melodías. Muchos como el caso mío, conocimos a nuestro contrincante fue después. Me refiero a Lorenzo Morales, quien me enviaba cantos los cuales respondía de inmediato. Era una contestación tras otra. Esa es la verdadera piqueria, no la de ahora, que es puro versos aprendíos y unos pies forzaos, que no son naturales.

¿Qué piensa de sus contrincantes?

Todos fueron buenos, unos más que otros. Para mí, los músicos que me la pusieron difícil, fueron Lorenzo Morales y mi hermano Antonio Salas. Esos eran de tranco largo. Con ellos la pelea fue de siempre, pero nunca me dejé. Al que le di una paliza, fue al músico Abel Antonio Villa, en 1950, en la Gallera de Villanueva. Era un hombre muy cretino, se creía más que nosotros porque había grabado. Era un regular intérprete y la música que grabó no era de él. Dejó a más de uno sin música como ocurrió con muchos acá, que nos cogían las letras y las melodías y nunca respondieron por eso como el caso de Escalona que fue un buen letrero.

¿Qué piensa de los nuevos valores?

Ellos tienen otra manera de hacer nuestra música y en ese afán la distorsionan. No es porque sean mis hijos pero “Poncho” y Emilianito representan la esencia del vallenato. Jorge Oñate y Alberto Fernández, cantan bien. De los nuevos, es poco lo que le puedo decir.

¿Y de sus amores, qué nos puede decir?

Fueron muchos y al final solo uno, llenó el corazón del viejo Mile: ella fue la musa de mis cantos, la madre de los hermanitos Zuleta Díaz. Ella es Carmen Díaz, quien por ser celosa nos tocó separarnos, pero nunca ha estado lejos de mi corazón. Con ella me casé en 1946 y tuve ocho hijos, tres hembras y cinco varones. Por eso dije: “si me caso en otros tiempos me vuelvo a casá con Carmen”.

Emiliano Zuleta Baquero.1930. Foto Benjamin de La Calle

BLOG DEL AUTOR: Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor y productor musical.

‘La gota fría’, el vallenato clásico más escuchado en todos los tiempos

Crónica | Por Juan Rincón Vanegas@juanrinconv ♦

La obra musical que cuenta con 80 años está entre las mejores 50 canciones latinas, gracias a la interpretación de Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado.

Acórdate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parranda.
Te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia.

‘La gota fría’, de la autoría de Emiliano Antonio Zuleta Baquero, grabada en 1993 por el cantante samario Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado en el trabajo ‘Clásicos de la Provincia’, es una de las mejores 50 canciones latinas, según lo reseñó recientemente la revista estadounidense Rolling Stone.

Al respecto, anota la publicación: “El hecho particular destaca la canción vallenata ‘La gota fría’, que interpretó Carlos Vives con su particular estilo, siendo galardonada y premiada al entrar en este listado, ya que es un vallenato con ínfulas rockeras, y que a pesar de pasar 25 años sigue sonando en distintos países. Carlos Vives, ayudó a revivir el interés de los jóvenes por un género musical que se encontraba casi perdido en el tiempo”.

Carlos Vives y Emiliano Zuleta Baquero
Carlos Vives y Emiliano Zuleta Baquero

Parranda en Urumita

Esta canción nació en Urumita, La Guajira, en el año 1938, y su origen estuvo ligado a una larga confrontación que Emiliano Zuleta había sostenido con Lorenzo Miguel Morales Herrera, conocido como ‘Moralito’. A pesar de los versos candentes y con madrazo a bordo, esta piqueria fue folclórica porque siempre primó la amistad, hasta el punto de sellarla con un compadrazgo que les permitió ser los juglares más queridos. Con eso vinieron los abrazos y “se acabó la vaina”.

En cierta ocasión, Lorenzo hizo una reseña de la obra musical del ‘viejo Mile’ y aseveró: “Si analizan bien ‘La gota fría’ parece que fuera de mi autoría, y hasta muchos todavía me preguntan eso, porque en todo el trayecto de la letra aparece es ‘Moralito’ como el inspirador. En fin, esas son jocosidades de las canciones y en este caso soy solamente el protagonista, y de ella no obtuve ni un peso, porque mi compadre Emiliano no es que fuera tacaño, sino olvidadizo”.

También quiso dejar constancia de ese hecho musical que marcó su vida, y el martes 22 de marzo de 1994 en horas de la mañana contó su versión. En una hoja de carta con rayas, escribió en primera persona lo siguiente: “Un día fui a hacer una diligencia a Urumita, donde una señora llamarse ‘Beba’ Bello. Cuando la gente se dio cuenta de la llegada de Morales a Urumita, inmediatamente le participaron a Emiliano y se fue formando una parranda, cosa que yo nunca la pensé, porque no fui en son de música. Al fin, como de 7 u 8 de la noche Emiliano se fue y me dejó el acordeón, yo seguí parrandeando con los amigos y un poco tarde me acosté con el fin de viajar temprano. Como en esa época no había carros, uno aprovechaba las horas de la mañana para viajá. Ese fue el motivo para mi contendor hacer la composición”.

Esa canción, ‘La gota fría’, tuvo altos elogios de Gabriel García Márquez por su sencillez, ingenio y preciosura literaria, la cual inicialmente grabó en 1940 el músico cienaguero Guillermo Buitrago con el título de ‘Que criterio’. Actualmente, tiene más de 80 versiones.

Larga contienda

La piqueria entre estos dos juglares tuvo una vigencia de aproximadamente nueve años, y cada uno hizo un promedio de 20 canciones donde se sacaban los trapos al aire, no tenían que ver con nada con el fin de ganar la contienda a la distancia y no en una parranda.

Los juglares ‘Mile’ y ‘Moralito’, hombres de acordeón, canto y verso rápido recorrieron los caminos del Magdalena Grande llevando sus mensajes musicales, y con el paso de los años los convirtieron en grandes héroes del folclor vallenato.

En tal sentido, en su momento Consuelo Araujonoguera conceptuó: “La rencilla legendaria entre Zuleta y Morales tuvo proporciones tales y dividió en forma tan irreconciliable a los seguidores de ambos, que según se cuenta, se hizo necesaria la intervención amigable de muy destacados personajes de la región, a fin de amistarlos. Como testimonio maravilloso de ese dichoso pleito musical ha quedado el famoso paseo con el cual Emiliano dio el golpe de gracia a su rival. Cuando Lorenzo logró reponerse del impacto que públicamente le causaron las cáusticas estrofas de ‘La gota fría’, apenas si logró ensayar una tímida contestación que no tuvo la popularidad del formidable ataque musical”.

Emiliano Zuleta Baquero vivió sus últimos años en medio de homenajes y reconocimientos. También, gracias a su canción ‘La gota fría’ recibió una millonaria suma económica en 1994. Según reporte de Sayco, le liquidaron $83.578.372.97

Ante esta buena noticia, Emiliano con su jocosidad característica afirmó al momento del anuncio: “Ojalá tuviera menos años, para que esa plata supiera lo que es un hombre. La plata nunca llega mal, pero a mí me la retrasaron mucho porque trabajo si pasé”.

Hace 80 años (1938) fue creada la canción ‘La gota fría’, su vigencia sigue intacta y para el recuerdo quedaron aquellos recados que hoy son la esencia de este folclor que nació en los corrales y que hoy se pasea por todo el mundo.

Ni el propio Carlos Vives pensó que esa obra musical tuviera la mayor resonancia mundial porque se dedicó a escoger clásicos vallenatos para grabarlos, poniéndoles un nuevo vestido y respetando los cánones del folclor.

Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado
Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado

Navegando por el universo

‘La gota fría’ sigue navegando por un universo donde las plataformas digitales y redes sociales constituyen un gran pentagrama, y muchos todavía andan indagando sobre la historia de esa canción donde dos hombres se insultaban con versos, teniendo como cortina las notas de un acordeón.

“En todas partes la piden y la cantan, con ese amor que me hace recordar a esos dos interesantes juglares que se dedicaron a versear sin pensar que con el paso de los años el mundo les agradecería”, comentó Carlos Vives.

La célebre canción de la autoría del ‘viejo Mile’ en la voz de Carlos Vives se emparentó con baterías y guitarras eléctricas, produciendo un sonido espectacular hasta llegar a ser la más importante en el catálogo del artista samario.

Moralito, Moralito se creía
que él a mí, que él a mí me iba a ganar
y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría.

JUANRINCON-PNG-200BLOR DEL AUTOR: Por Juan Rincón Vanegas

Emiliano Zuleta Baquero

EMILIANO ZULETA BAQUERO

La música y folclor vallenato tiene artistas de renombrada fama no sólo en nuestra patria sino en el exterior. Quienes deben estar orgullosos de ser costeños y por ende colombianos. La Guajira y el César son los departamentos más destacados en figuras vallenatas, como el padre de los Zuleta. Todos lo conocíamos como el viejo Mile, figura insigne  y legendaria de la leyenda vallenata,  fueron muchas las características que lo identificaron. Seguir leyendo «Emiliano Zuleta Baquero»