» LAS MUJERES MUSAS DE INSPIRACIÓN ALEJANDRISTA”

Por: Jorge Eliécer Otero Fernández

Desde épocas remotas se ha elegido a la mujer como fuente de inspiración para diferentes manifestaciones artísticas, se les ha dedicado poemas, tragedias, esculturas, pinturas y canciones, entre otras creaciones del ingenio humano.
Al género femenino se les atribuye hasta el inicio de guerras mitológicas, como es el caso de la disputada entre troyanos y griegos, todas esas batallas sangrientas para ambos ejércitos fueron causadas por la conquista del amor de Helena. Un poco más realista es la guerra de independencia de Escocia de la que se dice comienza por el vil asesinato de Marion Braidfute, la esposa del héroe William Wallace, en manos de unos soldados ingleses, que inspiró siglos después la película “Corazón Valiente”; es así que de ficción o realidad las mujeres han dado un norte a la voluntad de los seres humanos.

Artistas reconocidos como William Shakespeare, Rembrandt, Gustav Klimt, Miguel Ángel, Vicente Fernández, Gabriel García Márquez y Pablo Neruda, con base en sus obras de arte esculpieron, tallaron, cantaron, poetizaron y divinizaron la belleza femenina y sus encantadores atributos, pero también reconocieron ese dominio enloquecedor que logran en el cuerpo y alma de un hombre enamorado.

Así mismo, dentro del género vallenato desde sus inicios en siglo XIX se ha compuesto un repertorio difícil de calcular que tiene a la mujer como fuente de inspiración; entre muchas otras, se conocen composiciones de Leandro Díaz, Rafael Escalona, Francisco Rada, Juancho Polo Valencia, Andrés Landero, Enrique Díaz, Náfer Durán, Calixto Ochoa y Alejandro Durán. Éste último, el Primer Rey de la Leyenda Vallenata es quien más le ha compuesto a las féminas y quien interpretó el mayor número de canciones cuyos títulos llevan el nombre de una dama.

El juglar pasero y planetarricense del cual se sabe tuvo más de 10 compañeras sentimentales en varios pueblos del Caribe colombiano (El Paso, Sahagún, Montería, Magangué, Ovejas, Sincelejo, Buenavista, Pueblo Nuevo, Altos del Rosario y Planeta Rica, por decir algunos) compuso más de 30 canciones con títulos de mujeres, entre las que se destacan: Fidelina, Cata, Joselina Daza, Saturnina, Evangelina, Altagracia, Juliana, Toñita, Raquelita, Estercita, Enriqueta, María Clara, Maruja, Rosa Elena, Rosario, Liza, Patricia, Rosita, Amparito, Petrica, Miriam Osorio, Rosalbita, Pablita, Palomita, Cholita y Nacira.

Aunque no llevaban como título el nombre de una damisela hay canciones que de forma implícita hacen alusión a ellas como fundamento de sus composiciones, son los casos de otros títulos atribuidos a hermosas jóvenes de los pueblos en los que hacía despliegue de su talento y galantería: “Pasera”, “India de la Manta”, “La Doctora”, “Caleña”, “La Mona”, “Similiteña”, “Asómate Mujer”, “La hija de Amaranto”, “Santanera”, “Negra”, “La Caprichosa” y “La Tremolina”, entre otras. Recordemos que el primer rey vallenato no era amigo de la bebida alcohólica, pero era un empedernido aficionado a la conquista de corazones.

Tenemos casos exclusivos de composiciones de otros autores vallenatos que les dieron sus letras al maestro Durán y fueron unos rotundos éxitos musicales, son algunas: “Alicia Adorada” un son de Juancho Polo Valencia y “Sielva María” un paseo de Germán Serna; en ambas de nota la predilección del rey vallenato por letras que divinizaban al género femenino, que las ponían por encima de cualquier otro fenómeno social, cultural o natural; la primera es una queja, un lamento de amor y dolor por los desdenes del destino y la segunda un retrato del amor idealizado. Ambas fueron cantadas por varios artistas, pero sólo llegaron a inmortalizarse con la interpretación del apa, oa, sabroso.

Es tanta la simbiosis musical entre producción artística alejandrista y el reino de las mujeres que muchos curiosos lo tenían de símbolo místico en las faenas del amor, al que le hacían plegarias y rezos para conseguir parejas sentimentales, como una especie de “Eros” el dios griego del amor, al cual sí le pedías con fe ayudaba en los senderos de la conquista amorosa para conseguir muchas amantes, lo cual fue una práctica muy propio de la cultura caribe de esa época. Veamos este apunte tomado del periódico virtual “El Vallenato”

… ¡Hace milagros! Dicen unos; otros aseguran que concede peticiones y que más de uno ha solucionado su problema económico pidiéndole a Alejo. El más pícaro afirma que invocándolo le ayuda a conseguir mujeres…
Conociendo estos datos sobre “El Negro Alejo” no deja de sorprender que a su última pareja, que lo acompañó en sus minutos finales de vida en Planeta Rica, doña Gloria Dussán llamada cariñosamente “Goya” por el inolvidable Negro Durán, no le compuso ninguna letra que llevara su nombre; ella en una entrevista realizada por el “Diario Digital La Razón” defiende a su amor y dice: «Nunca me hizo una canción pero me dedicó su vida y su amor con eso me basta».
Otro galardón que solamente los grandes pueden atribuirse, propio de ser alcanzado por personajes excepcionales que logran perpetuarse en la historia por su talento, dedicación y perseverancia, Alejandro Durán Díaz es el compositor que más le cantó al nombre de una mujer en la historia musical de Colombia y el mundo.

Jorge Eliécer Otero Fernández

ALEJANDRO DURÁN DÍAZ: «El Más Fuerte»

Por: Jorge Eliécer Otero Fernández

Durante muchas décadas venimos escuchando la canción de Aurelio “El Yeyo” Núñez Bermúdez titulada “El más fuerte”, crecimos, maduramos, envejecimos y lamentablemente algunos murieron creyendo que esta composición había sido inspirada en la vida del ex boxeador Miguel “Happy” Lora Escudero; pero la realidad es otra, esta magnífica y filosófica canción fue un homenaje póstumo a la muerte del Primer Rey Vallenato de Colombia Gilberto Alejandro Durán Díaz (QEPD)

Hagamos una pequeña cronología de los últimos días del Negro Alejo:

– 10 de noviembre de 1989. El médico ordenó su traslado desde Planeta Rica a Montería porque lo vio mal del corazón, el pueblo que lo adoptó y amó como hijo no contaba con los especialistas e instrumentos adecuados para tratar su problema cardiaco.
– 15 de noviembre de 1989. Murió ese miércoles, a las 8:55 a.m., a consecuencia de un infarto, en la habitación 204 de la Clínica Unión de Montería.
– 18 de noviembre de 1989. Después de un cortejo que siguió el cuerpo de Alejandro Durán en ambulancia desde Montería a Planeta Rica, fue velado durante dos días en la casa de la cultura del municipio, que quedaba en esos momentos a un lado de la iglesia Nuestra señora de la Candelaria en el parque central del pueblo, siendo enterrado en el cementerio Jardines de Esperanzas alrededor de las 5:00 P.M.

La canción “El más fuerte” fue grabada en 1990 en el álbum que llevaba su mismo nombre, en la voz de Jorge Oñate y el acordeón de Álvaro López, su lanzamiento fue el 15 de noviembre de 1990, precisamente un año después de la fecha de fallecimiento del gran juglar vallenato Alejandro Durán Díaz.

Me consuelo cuando dice
Que venga y que cante
Aquella canción tan triste
Que habla de un amante.
De aquel Vallenato viejo
Que quiero, yo canto
El que cantó el viejo Alejo
Que quiero y que canto yo…

Ese 18 de noviembre de 1989 en medio de un tumulto de personas, algunas curiosas y muchas de ellas seguidoras del hombre que inmortalizó el sombrero vueltiao, partió el cuerpo sin vida del gran juglar vallenato, una caravana inmensa que hizo el recorrido habitual desde su casa en la calle 15 con carrera 10, pasando por la acostumbrada misa en la Iglesia Central, hasta llegar al cementerio local donde aún se encuentra su tumba; había personalidades del municipio y el departamento, autoridades, policías, artistas del pueblo, periodistas nacionales, ganaderos como los hermanos Lozano quienes siempre profesaron un afecto especial por el fallecido juglar.

Entre todo ese gran número de asistentes sobresalía la figura de “El Ruiseñor del Cesar”, “El Jilguero de América”, Jorge Oñate, acompañado por un joven y prometedor compositor que muchos desconocían en ese momento, Aurelio Núñez del corregimiento de Zambrano en el municipio de San Juan del Cesar (La Guajira), autor de grandes obras musicales como: “El más fuerte”, “El Rey sin ti”, “Te dedico mis triunfos”, “El nobel del amor”, “No me compares con nadie”, “El original”, “Monedita de oro”, “El pajuate”, “Listo pa’ la foto”, entre otras; ese que expresó muy fervientemente: “El hombre que no es poeta, no puede ser compositor”.

Ya en el Cementerio “Jardines de Esperanzas” se dieron los actos protocolarios y cuando casi todos se habían ido para sus casas, Aurelio Núñez como todo buen compositor y contemplador de los detalles se dio cuenta que no habían llegado los llamados “representantes del folclor vallenato”, dónde estaban los miembros de la junta del Festival de Valledupar, dónde estaban los grandes intérpretes como Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Beto Zabaleta, Silvio Brito, Farid Ortiz, entre otros; dónde estaban los amigos juglares del gran Negro Alejo que aún permanecían vivos.

… Dónde está mi presencia
Tan sensible a tu vida
Tan sensible al amor.
De qué sirve mi fuerza
Si ya está resentida
Y así pierde Sansón.
Al más fuerte le miento
Todo tiene su tiempo
pa´ llegar a una ilusión…

Que tristeza sintió este joven compositor al ver que habían enterrado al Primer Rey Vallenato sin los honores que su figura representaba para el folclor vallenato, que pena observar como tantos halagos en vida y salud, se transformaban en falsedad e hipocresía por parte de las personas que siempre rodeaban al gran Negro Alejo, individuos que se lucraron a costillas de sus letras y su figura pública; de esa rabia e impotencia nace su letra cargada de sabiduría, una analogía de ese personaje bíblico llamado “Sansón” de esa fuerza que tenía cuando el cabello era largo y perdía al ser cortado.

… Primera vez que un héroe
No lo quiere la historia
Por culpa de un querer.
Quién vive de los triunfos,
De grandeza y euforia
Sin cariño y placer.
Y al más fuerte del mundo
Que se viste de gloria
Yo lo he visto perder…

Pasados varios años de su partida nos queda aún una deuda con el más grande juglar de la música vallenata Gilberto Alejandro Durán Díaz, realizar el Festival Vallenato Alejo Durán de Planeta Rica, que perpetúe hasta el fin de los tiempos su imagen a nivel local, departamental, nacional e internacional, aquí en su pueblo amado, en su terruño adoptivo, ese mismo que lo acompañó hasta su sepulcro, que disfrutó de sus sabios consejos y sus canciones, que lo vio montando en su bicicleta turismera por las calles destapadas, ese mismo que lo sigue amando y anhela pagar ese compromiso moral y ético con el hombre del “¡Apa, Oa, Sabroso!”