Por: Claudia Núñez Padilla*

En menos de un mes la oficina asesora de planeación municipal, en función del control urbano que debe realizar, ha procedido a suspender dos obras que se han venido desarrollando en zonas de reserva forestal, una de ellas Colinas de Hurtado, que contaba con licencia de construcción y la segunda sin los respectivos permiso.

Pero más allá de analizar si el procedimiento para el otorgamiento de la licencia, en el caso de Colinas de Hurtado, se ajustó o no a las disposiciones contenidas en el POT y en las normas ambientales, que presumimos que así fue, en virtud al principio de la buena fe, el fondo de esta situación que estamos viviendo y que no es fortuita ni casual, es la poca conciencia colectiva y el sentido de pertenencia que tenemos por nuestros recursos naturales, cuya conservación y protección ha venido cediendo a apetitos económicos de unos pocos que siguen creyendo que la propiedad privada se ejerce de manera arbitraria, olvidándose que la propiedad privada, a partir de la Constitución de 1991, debe cumplir con una función social y ecológica, paran evitar un detrimento de una biodiversidad y ecosistema, como lo es, nuestro principal afluente, el Rio Guatapurí y comprometiendo el bienestar de las generaciones futuras, pues de eso, precisamente se trata el desarrollo sostenible, del uso racional de los recursos que debemos hacer ahora para tener una provisión en el futuro.
Es inmoral e inconveniente, aún ajustándose a las leyes, todo proyecto que implique depredar el medio ambiente, desviar cauces de los ríos, talar árboles de manera indiscriminada, extracción ilegal de material de arrastre y sólo en razón a ello es que como sociedad civil debemos sentar nuestra voz de protesta y reclamar de la autoridad municipal toda la firmeza para no permitir que sigan proliferando construcciones en suelo de reserva forestal, tal como sucedió en Bogotá, a quien el distrito le puso freno a los constructores que querían apoderarse de los cerros orientales que son la mayor despensa ambiental y ecológica con que cuenta la Capital del País.
Casos similares al nuestro, lastimosamente, pululan a diario en Colombia, contrastando con los pocos que valientemente se han dado la pela para defender los recursos naturales, como está pasando en la Guajira, donde los más humildes, pero los más conscientes se han opuesto al desvío del Rio Ranchería para el proyecto de expansión del Cerrejón.
El Desarrollo y el progreso de una región, jamás podrá estar cimentada en la destrucción de la vida, porque eso es la naturaleza, un regalo del creador, a quien nuestra ambición desmedida le está causando un daño irremediable y que inevitablemente se nos devolverá si no actuamos ya.
Y hablando de sostenibilidad, se imaginan el despelote vial que se formará cuando empiece a funcionar HOME CENTER, les aseguro que a esta compañía nadie le solicitó el estudio de impacto de tráfico que está obligada a hacer, lo que agravará aún más la situación de movilidad que existe en Valledupar.

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P.D. Me llena de satisfacción que las ideas ó propuestas que hemos hecho desde este espacio han tenido eco en las personas y en las entidades, caso puntual, fue la columna titulada NUESTRA PROVALLEDUPAR del 18 de Noviembre de 2011. En la reciente visita de la Alcaldesa de Barranquilla, ELSA NOGUERA y la Directora de PROBARRANQUILLA, Tatiana Orozco, se hizo el anuncio de que Valledupar contará con esta entidad que se encargue de su promoción para atraer la inversión, que genere fuentes de empleo y nos haga competitivos.

*CLAUDIA PATRICIA NUÑEZ PADILLA|El Pilón
Abogada – Especialista en Derecho Urbano-
claudiapatricianunezpadilla@hotmail.com