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“El Compositor del poema vuelto canción….”

En un viaje a la tierra del Cacique Upar para cumplir compromisos laborales me vi en la necesidad de hacer algo que me enriqueciera como profesional y no venirme con el equipaje solo lleno de cansancio por la ardua jornada que me tocó vivir en ese fin de semana.

Ya era lunes en la mañana, me alistaba para regresar a mi natal Sahagún cuando en la habitación donde me encontraba hospedada se escuchaba a lo lejos un vallenato viejo d esos que nos hacen volver al pasado en un sin fin de recuerdos y hasta a veces destapar una botella para ahogar las penas. Salí de la habitación en busca de esa melodía que parecía un imán y jalarme hacia ella… Sonaba un clásico de esos que inmortalizó el más grande exponente de la música Vallenata (El Gran Diomedes Díaz) y en sus letras se oía el sentimiento de un amor sufrido como muy seguramente lo vivió ese gran compositor que convertía sus  poemas a canciones… La nota que se escuchaba era “camino largo”  del gran “Flaco d oro”, el Maestro Gustavo Gutiérrez.

Se me “prendió la chispa” como decimos coloquialmente y corrí al cuarto a terminar de alistar mi equipaje y buscar la forma de llegar a la casa del romántico del Vallenato….

Pensé en un amigo músico que se codea con esos grandes Artistas (Leo Salcedo) no me equivoqué en elegirlo por que inmediatamente le comenté las ganas de conversar con el flaco me hizo el contacto  con  Kike Gutiérrez, hijo del poeta quien muy cariñosamente accedió a ayudarme con la nueva travesura que traía en mi cabeza.

En cuestión de segundos Kike me había dado la hora en que el Maestro podía atenderme.

Recuerdo que me llené de ansias porque había tenido la oportunidad en varias ocasiones de presenciar sus presentaciones en tarima pero nunca de oír sus vivencias exclusivamente para mí…. Rumbo a su casa pensaba en las preguntas que se le puede hacer a un caballero de la talla de este gran compositor que le ha dado tantas glorias a la música vallenata.

Al llegar nos recibió Kike con una sonrisa de esas que no caben en el rostro, nos abrazó como si nos hubiese conocido de antes y nos hizo sentir en su casa como alguien más de su familia.

con-tavo-gutierrezTraté de arreglarme un poco mientras salía el Maestro y sin duda me tomó con el labial en mi mano y un cepillo de peinar en la otra, cosa que aprovechó para hacerme broma y elogiarme diciendo que no necesitaba de tanto maquillaje… Lo miré con algo de sonrojo y corrí a su lado para abrazarlo y decirle que para mí era un placer enorme saludarlo.

Con esa amabilidad que lo caracteriza buscaba darme confianza para que la charla fuera amena como acostumbra hacerla con sus amigos.

Entendí el mensaje en la forma como me hablaba y se me adelantaba haciéndome preguntas de mi tierra donde en tantas ocasiones ha venido a cantarle a los que son amantes de su música, sentada en el mueble que tiene en su estudio y con él al lado ya me sentía más relajada y  preparada para lanzarme al ruedo como periodista.

Empecé hacerle preguntas que me dieran respuestas extensas y de paso pie para meterme más en su mundo sin sobrepasar el límite de lo profesional.

En esa entrevista me dijo que siempre le gustó componer cuando estaba melancólico, que en ese momento de desolación y tristeza parecía que las composiciones llegaban solitas.

Me habló de sus amores y desamores, del motivo de dejar de componer, de su relación con los artistas grandes, de lo significativo de sus homenajes, de las canciones que le grabó el Cacique y otros grandes de la música vallenata.

Habló de la muerte de Diomedes Díaz, de su grandeza en el folclor, de sus vivencias y anécdotas en tantos años metido en este mundo que le sigue dando de comer.

Hoy se dedica a presentarse en eventos privados o en festivales donde lo llevan como jurado o invitado especial, así desprendido de lujos vive con su esposa e hijos donde aprovecha el tiempo mayor posible para gozar de la presencia de ellos.

Sereno, amable y sonriente se vio siempre en el tiempo que duramos en su dulce hogar, el cual nos llevó a recorrer cada rincón donde dice y no queda duda vive inmensamente feliz.

Antes de despedirnos volvió a tomar la guitarra y alternó canciones con Ángela (una amiga que lo admira desde hace muchos años y que quiso ir conmigo para conocerlo)

Lo abracé nuevamente al salir y al despedirme definitivamente de él, tomó mi mano para decirme ” Espero que vuelvas Paty”

Y si… sin duda alguna deseo volver para aprender y vivir en ese mundo mágico que hoy me llevo no solo en mi equipaje si no en la lista de Artistas que me abren su casa y su vida para enseñarme y contarme parte de sus triunfos que si analizamos complementan los míos.

Gracias Dios por permitirme colgar en mis logros una entrevista más, en esta oportunidad con el “Flaco de oro”, el Romántico del Vallenato, el gran Gustavo Gutiérrez

La entrevista está en mis redes sociales

@patry_Vasquez
Patricia Vásquez

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Gestor Cultural

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