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“El retorno glorioso a su Patria amada”

(Cuento) Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Al abrir las cortina de la ventana que daba hacía la calle, Camilo se encontró un panorama lúgubre, marcado por la lluvia y la nieve, que a cántaros el cielo derramaba, trayendo a su corazón una nostalgia, al evocar su pueblo tropical y bullanguero. Solitario, metido en su cuarto de estudio, recostado en su mecedora, cavilaba sin descanso. Encendió su equipo de sonido para escuchar música latinoamericana, de grandes artistas preferidos, de origen argentino, chilenos, brasileros, peruanos y colombianos, particularmente.

Como presintiendo que fuese a ocurrir algún hecho inesperado, frotaba sus manos y pasaba lentamente unas copas de vino. Ya estaba a punto de finalizar el año, y la incertidumbre lo embargaba. No había decidido aún si quedarse en esa tierra grata, muy distante de la suya, en donde fue acogido cuando hubo de salir exiliado, tras la muerte de sus Padres, por parte de forajidos, que arrasaban a su paso y ultimaban a quienes se opusieran, con la complicidad de funcionarios del Estado e incluso de quienes constitucionalmente estaban llamados a defender la honra, la vida y la propiedad de los ciudadanos.

¿Por qué tanta maldad en la Tierra? ¿Por qué en este mundo en que vivimos no existe la paz, la tolerancia, el respeto por la vida y que todo ciudadanos pueda llevar una vida digna? así mismo se preguntaba. De pronto, su teléfono insistentemente comenzó a sonar. Camilo dudó si responder o no, pues se había aislado de su círculo social, para tomar una decisión, que quizás fuera la más trascendental en su vida.

¡Aló!, ¿Con quién? Camilo, te habla Vladimir, ¿Te acuerdas de mí? Claro que sí. ¿Cómo obtuviste mi número de teléfono? Tranquilo, eso no es lo importante, sino que quiero invitarte a que regreses a nuestra Patria. Tu grupo de amigos en la Universidad hemos extrañado tanto tu ausencia y creemos están dadas las condiciones para tu retorno. Camilo estupefacto, no atinaba a pronunciar ninguna palabra pero en lo más íntimo de su ser, una alegría lo embargaba. Había huido de su Patria en momentos en que grupos armados ilegales, diseminados por todo el territorio nacional, financiados por terratenientes y con el apoyo no disimulado de sectores de las fuerzas armadas, produjeron ríos de sangre, por doquiera que llegaban, con auténticos mercenarios, que como bestias operaban para cometer actos atroces, despedazando con motos sierras, incinerando cadáveres, echando vivos en lagos llenos de cocodrilos a sus víctimas, usurpando las propiedades que pasaban a manos de sus patrocinadores, agazapados en sus altos cargos gubernamentales desde los cuales operaban, en asocio de venerables empresarios, eternos aliados de los mandatarios de turno.

Camilo, un Trabajador Social, siendo adolescente tuvo que presenciar el asesinato de sus Padres, por no querer firmar la venta de su predio rural a un precio irrisorio, para que fuese a engrosar el territorio de una empresa multinacional, la cual se había de ensanchar, a como diese lugar para el progreso de la patria, según el decir de ellos.

Sin sentarse a meditar, casi que instantáneamente, Camilo solo atinó a exclamar: “Para mañana es tarde”. Quiero volver a mi Patria querida, pues 5 años de ausencia, me han hecho reflexionar, para decir ¡No más!, a todas esas fuerzas del mal, que han arrasado millones de vidas.

Antes de exiliarse, Camilo laboraba como un Cooperativista y Defensor de los Derechos Humanos, tratando de propiciar mejores condiciones de vida, en aquellas barriadas humildes de los grandes centros urbanos que eran estigmatizados, sin brindarles ninguna oportunidad, para poder progresar. Ni educación, ni fuentes de empleo, ni vivienda, ni de salud, porque los fondos estatales, eran botín de politiqueros cuya profesión consistía en aprovechar los recursos públicos, asociados con contratistas del Estado, para repartirse todos los presupuestos posibles, a través de falsos proyectos, ocasionando con ello, dolor y mayores frustraciones en un pueblo desamparado.

Por la bendita memoria de mis Padres, juro ante el Dios Todopoderoso que los días que me restan de vida, pondré al servicio de mis paisanos, toda mi experiencia y conocimiento, adquirido en estos países nórdicos, cuyo modelo de vida, es lo más acertado que he conocido. No concibo que en mi Patria, que posee tantas riquezas, unos cuantos bribones, que nos han gobernado y dividido, nos hayan puesto a matarnos entre nosotros mismos, incentivando odios entre el mismo Pueblo, a punta de mentiras, represión y crímenes.

De esta manera Camilo le confirmó a su amigo, su decisión inalterable, de regresar pronto a su tierra, porque había tenido noticias de un gran despertar en la conciencia de su pueblo, porque gentes provenientes de diversas tendencias, estaban comprendiendo la importancia de crear en las nuevas generaciones, mediante un trabajo pedagógico y claro, la necesidad de revisar viejos esquemas de lucha, no cayendo en errores garrafales ni en provocaciones que condujesen a actos extremos, sino haciendo que las multitudes fuesen conociendo, qué hacen los señores que han tenido el poder en sus manos, y cómo es que debe gobernarse, sin corrupción y supliendo las verdaderas y reales necesidades, que nunca se han tenido en cuenta.

Tras expresar su gratitud a Vladimir y enviar saludos a sus mejores amigos y compañeros de labores en el pasado, confirmó que en menos de una semana, estaría con ellos de nuevo. Tomó una copa de vino, y comenzó a saborearla lentamente, mientras tomaba un CD de un grupo vallenato colombiano, cuya canción para él, era una especie de himno, que llamaba a los oprimidos a pensar seriamente cómo era que los de arriba han gobernado siempre a los de abajo.

Los cinco años que Camilo estuvo viviendo en el exterior, constituyeron para él una gran Escuela de aprendizaje, donde pudo comprender cuán importante resulta, para el avance de las comunidades, el poder estar al tanto de la historia de su misma Patria, la cual ha sido deformada por los medios masivos de comunicación, que distorsionan y fanatizan, a los sectores vulnerables y marginados, para mantenerlos divididos y poder reinar a sus anchas.

Habiéndose producido el regreso de Camilo, un Movimiento de masas muy grande, comenzó a gestarse, y amplios sectores que permanecían anteriormente indiferentes, comenzaron a entender, cómo y de qué forma, habían sido utilizados en el pasado. La idea no era fomentar la lucha de clases, sino poner fin a la corrupción estatal, y procurar que un día no muy lejano las grandes mayorías marginadas, no se les birlaran sus derechos, que la justicia operase debidamente y, ante todo, que el Estado les garantizase todos los derechos consagrados constitucionalmente.

Ese despertar, tras un letargo profundo, llevó a esa Nación, a ser un ejemplo para el Mundo, pues se dieron las condiciones para un trabajo serio, coherente y realista, que no fuese a incurrir en los errores y experiencias funestas, motivados por ideologías extremas. Fue así como se gestó el “Movimiento por la Vida”, admirado en muchos Países.

alejandro_gutierrez_250BLOG DEL AUTOR:  Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

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1 Comentario en “El retorno glorioso a su Patria amada”

  1. Una historia muy real, de nuestro diario vivir, ” LA LEY DEL EMBUDO”

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