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Joe Arroyo, una musa no siempre original

“El Joe Arroyo tenía su gran guaca nutricia en el kompas”

Por Abel Medina Sierra

“Avvaro José, como ese no nacen do”, decía el vendedor de pescado del mercado viejo, mientras, con  simétrica precisión me “relajaba” unos bocachicos y escuchaba “Rebelión”.  Tiene razón el mariabajero, porque Álvaro José, el ya mítico Joe Arroyo, se mantiene como un hito insuperable en la música tropical de este país, ni de lejos se asoma alguien que lo baje de ese cimero sitial de grandeza y de preferencia en el público. Ni siquiera su lado oscuro de  “centurión de la noche”, le han podido quitar una brizna a su sólida figura como ídolo. Pero con los días, no solo esa sombra se revela sino otros “pecaditos” que tampoco harán mella en su fama.

Aunque la gente me identifique como vallenatólogo, no escucho solo nuestra música, sino que gasto horas degustando salsa, arpa paraguaya, soukous del Congo (de la que devino la champeta nuestra) y en especial, kompas haitiano.

El kompas o “compás directo”,  literalmente se refiere al golpe o ritmo que se mide con el metrónomo en los estudios de grabación. Es un género de fusión que según algunos, nace de la influencia de los merengues cibaeños de Ángel Viloria y otros dominicanos que solían tocar en los grandes clubes de Haití. Músicos locales como Nemours Jean-Baptiste y Wéber Sicot copiaban los éxitos dominicanos y los traducían al creole.  Nemours  aclimata el merengue disminuyendo la velocidad y el tempo. Adicionalmente, le agrega un efecto de percusión extraído del gong, a lo que otros músicos agregan aportes de la  contradanza, el son cubano, elementos del  jazz  y el zouk de Martinica, todo un coctel de ritmos.

Una creciente sorpresa me fue embargando entre más escuchaba el kompas haitiano, en especial, de periodo entre los 80s y 90´s, pues este género también tiene su nueva ola con intérpretes como Wyclef Jean, aquel que grabó con nuestra Shakira “Las caderas no mienten”, y   que se  distancian  cada vez de las sonoridades de otros tiempos. Por una parte, me asombró  la gran similitud de este ritmo con lo que Joe Arroyo denominó “Joeson”, una patente propia para una forma creada por el genio cartagenero.  Una escucha atenta nos revela que se trata del mismo formato, solo con un tiempo más rápido y ligeros cambios en la percusión. En fin, el tal “Joeson” no es más que la versión que Joe hizo del kompas haitiano.  Esto se aprecia en canciones como “Simula”, “Son apretao”, “Tres corazones” o “Muévelo”.

Por otra parte, comencé a escuchar canciones clásicas de kompas cuya melodía era exacta o al menos muy similar a éxitos reconocidos del gran Joe. Una de ella es “Musa original”, grabada en 1986 en el álbum del mismo nombre para discos Fuentes. Aunque aparece a nombre de Arroyo, la versión original es de un haitiano y del género kompas. De igual manera, me encontré con que la elegida como la canción colombiana de la segunda mitad del siglo XX, “A mi Dios todo le debo”, quizás el mayor éxito comercial del Joe Arroyo, también coincide con la música y el ritmo de una canción haitiana. Se trata de “Ti bom” de Coupé Cloué. En la producción “Echa pa lante” de 1987, aparece la canción que titula el álbum, ¡oh sorpresa mía!  También encontré una canción con igual melodía y ritmo.

En esta misma producción, Joe grabó “Yamulemau” que a su vez es la misma  canción del senegalés  Laba Sosseh titulada “Diamoule Mawo” quien sostuvo querella con el Joe por esta versión. El periodista Iván Gallo, ha revelado también los líos que tuvo Arroyo con  su compañero de la orquesta La protesta, Roberto Urquijo, quien alega que “Rebelión” es una versión “fusilada” de su canción “El mulato”.

Los casos coincidentes no paran allí. Éxitos como “Tal para cual” y “Papa Noel” se pueden encontrar en cualquier mix de éxitos de kompas con otros títulos y cambios en las letras pero rítmica  y melódicamente iguales. Como quiera que, hasta el momento las he escuchado en mixers, no he podido rastrear los títulos y autores originales pero sigo en la tarea.  Por un momento, llegué a pensar que era tanta la fama de Joe que sus canciones eran versionadas en ese país. Luego fui descubriendo, en contra de nuestro ídolo, que todas fueron grabadas primero en Haití y luego por él  quien aparece como autor.

En una entrevista con Manuel Lozano  para El Espectador (julio 30, 2011), Joe se refiera al asunto: “El vínculo mío con los haitianos es muy grande y creo que nos hemos marcado mutuamente. Siempre he sido amante de esa música, pero nunca lo he hecho con la intención de fusilar”. No olvidemos que desde que estaba con Fruko y la experimental  Wganda Kenia de discos Fuentes,  ya habían grabado “El evangelio” y “Homenaje a los embajadores”  otros célebres kompas, que aunque Joe lo niegue, fueron “fusilado”.  Allí se casó Joe con este género.

Esto nos revela, por una parte, que el Joe Arroyo tenía su gran guaca nutricia en el kompas, y por otra parte, que la llamada “saqueofonía”, práctica extractiva para sacar elementos de una música para trasladarla a otra sin respeto de la propiedad intelectual, era una costumbre que le rindió muchos frutos y éxitos con su orquesta, “La verdad”,   aunque su musa, no todo el tiempo fuera tan original.

 Ti Bom – Coupe Cloue

A mi Dios todo le debo – Joe Arroyo

 

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