El vallenato tradicional es inagotable ¡Se fortalece y continúa hacía adelante¡

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

¿A qué llaman “Vallenato” hoy en día, los medios masivos de comunicación? Esto, que aparentemente no tiene importancia para la gente del común, se ha constituido en una voz de alerta, por causa de una distorsión que paulatinamente ha venido tomando fuerza, debido a varios factores.

Vallenato no es un gentilicio, como muchos creen, al asociar este término con las personas nacidas en la capital del Departamento del Cesar, porque ellos son Valduparenses; mucho menos es un genérico, aplicable a todo aire musical donde se utilicen aquellos instrumentos considerados básicos para la ejecución de los cuatro aires definidos; tampoco aquellas canciones cuya métrica se ubica en otros ritmos.
Es indudable que los cuatro (4) aires Vallenatos tradicionales, es decir el Son, el Paseo, el Merengue y la Puya, se fueron abriendo paso con el tesón y el esfuerzo de sus pioneros, logrando sacar adelante esos relatos sencillos, construidos con expresiones del común, en ocasiones con tonos poéticos, jocosos, picarescos y alegres, que fueron calando gradualmente, hasta alcanzar a todos los estratos sociales.

El Vallenato, tal como lo conciben los eruditos en la materia, se le puede clasificar o definir como un género musical, el cual reúne composiciones que comparten distintos criterios de afinidad, como su función, su instrumentación, el contexto social en que es producida o el contenido de su texto.

Las clasificaciones por géneros dentro de la música moderna, usadas por la industria discográfica, han venido atendiendo más a criterios específicamente musicales (ritmo, instrumentación, armonía…) y a características culturales, tales como el contexto geográfico, histórico o social; se ha asimilado así el concepto de género musical al de estilo musical.

Partiendo de esta base, se puede afirmar que el Vallenato con sus cuatro (4) aires conocidos y establecidos como tal, se ha logrado posicionar, no solo en el ámbito nacional e incluso internacional; no obstante ello, no deja de preocupar el aprovechamiento que se le ha venido dando por parte de nuevas corrientes, que les está faltando identidad musical y se han venido pegando al título, para de este modo beneficiarse de ese rótulo, que es marca mundial.

Veamos un primer ejemplo, de cómo se han interpretado, tanto en Guitarras como en Acordeón, esa música nacida en las entrañas de un pueblo del Caribe colombiano, cómo se ha mantenido y ha logrado subsistir ante los embates de una sociedad consumidora de bienes y productos maquillados por la tecnología moderna.

Para divertirse al son de los cantos típicos y raizales, no ha sido menester tantas arandelas, ni cambios de luces, ni escenarios adornados con objetos que hacen que los espectadores estén más atentos a ellos, que a las cosas que se están expresado en el canto y el sonar de unos instrumentos, que con su presencia, los que los ejecutan y esa fuerza interior con que lo hacen, no dejan duda alguno, que proceden de un sentir unificado. Observen a un auténtico juglar, como lo fue el Maestro Carlos Huertas, quien en muchas reuniones, con amigos y allegados, dejó marcada una huella, que el tiempo ha de consolidarla.

EL CANTOR DE FONSECA (Paseo) –

Cantautor: Carlos Huertas y su Trío

Ese Vallenato pastoril, cargado de historia y de nostalgia, que aún se halla anclado en millares de damas y varones, constituye una reliquia atada a nuestros corazones y que habrá de prolongarse por muchísimas generaciones, por su autenticidad, su expresión genuina, no sujeta a esquemas sino producto de inspiraciones reales traducidas en canciones.

Todo ese arsenal que aún está vigente, es el soporte y la memoria de un pueblo con una identidad de la cual vive orgulloso. El hecho de estar surgiendo nuevas expresiones musicales, con unos formatos similares, pero con contenidos diferentes, no han de constituirse en motivo de peligro o alerta, siempre y cuando se establezcan las reglas que han de ponerse en vigencia.

Muy significativo e importante, resultó ese hecho o fenómeno que se produjo a comienzos de la década de los años 70 (siglo XX), con el surgimiento de Agrupaciones musicales ceñidas a los cánones de hecho establecidos, por sus antecesores, a lo cual se añadieron nuevos elementos como otros instrumentos que le imprimieron fuerza a los conjuntos que se conformaron, tales como el de Los Hermanos López, Los Betos, Hermanos Zuleta, Diomedes Díaz y sus diversos Acordeonistas, el Binomio de Oro y sin duda alguna el gran Alfredo Gutiérrez.

POR ELLA (Paseo) – Autor: Esteban Montaño
Acordeón: Emiliano Zuleta – Voz: Alfonso “Poncho” Zuleta

Un hecho inusitado se produjo en ese entonces: a la par con la popularidad que fueron adquiriendo estas nuevas Agrupaciones, comenzaron a aflorar un sinnúmero de nuevos compositores enmarcados en una especie de escuela de corte romántico, que produjeron excelentes canciones, dando paso a una tendencia que fue tomando fuerza, y abriendo el camino para consolidar lo que hoy en día algunos llaman Romanza, y lo consideran como el quinto aire dentro del género Vallenato. Veamos un ejemplo de ello:

¿QUÉ SERÁ DE MI? (Romanza) – Autor: Efrén Calderón

Interpreta: Binomio de Oro: Rafael Orozco & Israel Romero

Cómo producto de esa gran acogida que tuvo ese nuevo aire musical (si así podemos llamarlo), se produjo la creación de un sinnúmero de Agrupaciones, motivadas ante todo por los señores de las Casas Discográficas, que comenzaron a visualizar nuevos mercados, especialmente en el interior del País e igualmente en el exterior. Fue así como de la noche a la mañana, aparecieron por los cuatro costados del territorio patrio, infinidad de Conjuntos, con un estilo similar, difíciles de distinguir unos de otros, pero con un denominador común: la palabra Vallenato.

No voy a darle rodeos al asunto, pero la gran mayoría de ellos, se dedicaron a un lloriqueo que al igual que todo, tiene sus hinchas o seguidores, especialmente en aquellos Departamentos, donde sus gentes son muy dadas a las canciones de despecho, pero su temática y el sonsonete de los Acordeones, dista mucho de las raíces Vallenatas.

Los mercaderes de la música, buscadores de artistas que se prestasen para ello, fomentaron esta tendencia e impidieron que lo clásico y tradicional continuase en su carrera. A eso se le llama un “clásico embuchado”, puesto que se estaba haciendo creer que ese lloronato, era realmente el Vallenato que se estaba posicionando. Esta situación fue aprovechada por los enemigos agazapados, para hacer burla del Vallenato en general, y llamarlos “Vallejartos”. Muchos adeptos al Vallenato típico y raizal comenzaron a decepcionarse. Uno de tantos ejemplos, aquí lo encontramos:

SOY DE TI (¿?) – Nelson Velásquez y su Conjunto

Esta canción, como millares que se han compuesto por encargo, no se enmarcan dentro de ninguno de los cuatro aires, sino que es el simple ropaje utilizado para pescar incautos y, de paso, hacer creer que eso es lo que se denomina “Vallenato Moderno”, que no es más que una solemne mentira. Aceptar eso, es permitir que lo clásico y verdadero se pierda o destruya por ignorancia de nuestras gentes, hábilmente manipuladas, desde altas esferas mafiosas y por la criminal y odiosa “Payola”.

No pretendo buscar que estos grupos se acaben, porque para todo gusto hay y habrá siempre, simplemente que al igual que los Nueva Oleros, sean claros y sinceros, y le den un nuevo nombre a lo que cantan y componen, sin escudarse en lo ajeno. Por el simple hecho de utilizar un formato similar en sus diversas presentaciones, eso no da derecho a usurpaciones.

El Vallenato declarado por la Unesco un auténtico “Patrimonio Cultural e Inmaterial”, no lo representan esas canciones. Ustedes tienen su propio público y ante ellos identifíquense como nuevos exponentes del Despecho y punto.

No puedo dar por terminada esta exposición de motivos, sin que haga mención de otra corriente musical, bastante arraigada entre las nuevas generaciones: la Nueva Ola, como la denominan unos medios, cuyo fuerte radica en la espectacularidad en las cosas que hacen, muy afines con los estilos de esos países, en donde la gente se fija en las luces y colores, cómo van ataviados y cómo saltan y gritan los artistas, en procura de mover emociones. Por eso calan entre los jóvenes, que son capturados al estilo de los políticos, y se tornan fanáticos por determinados nombres y se cierran ante ello.

Un ejemplo patético de ello, entre los muchos que ya existen, lo encontramos en este grupo:

LA ÑOÑA (ufff) – GRUPO KVRASS

Pretender, como desean algunos personajes de la farándula, que este tipo de Agrupaciones con sus cantos de aromas mefíticos, sean considerados como voceros del folclor auténtico, es estar descerebrados. Sus contenidos lumpenescos no pueden ser los llamados para convertirlos en voceros de algo tan representativo como lo es el Vallenato.

Llegó la hora de asumir posiciones y resulta oportuno y prudente que los guardianes del folclor se pronuncien y sean claros para que se hagan las delimitaciones y no exista más incertidumbre, para que luego no vayamos a lamentarnos por no visualizar a su debido tiempo, los efectos catastróficos de no poner las cosas en orden. El Vallenato auténtico hay que defenderlo a capa y espada contra viento y marea.

Dentro de una sociedad laica y libre, cada cual tiene la opción que le guste, acorde con su visión de la vida y el mundo. Que sigan existiendo dichos grupos y actúen conforme a ello, pero nada de engaños ni de meternos más gatos por liebres.



BLOG DEL AUTOR: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

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