“No tengo fuerzas para continuar, estoy quebrado”

“No hay fuerzas ni ánimo para seguir”, así lo expresó el gran maestro Andrés “El Turco” Gil mientras reventaba en llanto ante el difícil momento que enfrenta./STIVEN MENESES

POR: NINOSKA REYES URDANETA |DIARIO DEL CESAR

La cita estaba pautada para las 11 y 30 de la mañana en su segundo hogar, la Academia de Música Vallenata Andrés “Turco” Gil. Allí lo esperábamos cuando descendió de un vehículo. Con su rostro cabizbajo y voz casi apagada saludó a todos, mientras en el ambiente se escuchaban las melodías de los acordeones que sus alumnos cada sábado armonizan, pero esta vez hacen oposición al estado de ánimo del gran maestro del folclor vallenato.

“No tengo fuerzas para seguir, ya estoy cansado, quebrado y ni a la vida le veo sentido”, así empezó la entrevista el gran maestro Andrés “Turco” Gil, al referirse una vez a la situación económica que atraviesa.

Con su lento caminar saludaba y evaluaba a los niños que con orgullo tenían en su pecho el acordeón, o la caja entre sus piernas. Con una palmada les indicaba que estaban en la nota ideal y a su vez coreaba letras vallenatas pero con una tristeza que era evidente. De ponto volteó y exclamó: “El futuro de ellos está en peligro, de qué han valido más de 30 años de trabajo. He sido engañado, estoy endeudado, aunque puedo decir con orgullo que he formado grandes estrellas de este género musical único en el mundo”.

A su paso por los pasillos de la academia, conformada por diez salones de clases identificado cada uno con el nombre de un juglar fallecido, como Alejo Durán, Colacho Mendoza o Juancho Rois; Gil no escatimó en decir que ha recibido muchas promesas de ayudas económicas y ninguna han cumplido. “Tengo mi vivienda hipotecada y ya me emitieron la orden de desalojo, aparte de las deudas adquiridas para mantener esta academia y ahora soy objeto de amenazas por parte de los cobradores”, dijo con su voz entrecortada.

Mientras hablaba con el equipo de DIARIO DE CESAR a su vez atendía a cada uno de los alumnos mientras recorríamos las instalaciones de la escuela. Ya en su oficina, decorada con fotografías alusivas a los viajes que por el mundo ha hecho con Los Niños del Vallenato, accedió a conversar sobre su actual situación.

Sentado en su silla frente al escritorio de trabajo, a su lado derecho se iban sentando niños y jóvenes y con su agudo oído les indicaba si pasaban o no la prueba semanal, pero con orgullo exclamó: “son mis niños, mi orgullo y por ellos he hecho hasta lo imposible para no dejar que se apaguen los pitos del acordeón, ni el fuelle deje de abrir y cerrar para construir una nueva generación del vallenato”.

PLAZO HASTA EL 20 DE JUNIO

El maestro Gil detuvo un momento las evaluaciones para referirse a solas de la situación que enfrenta. “Estoy viviendo una crisis económica sin precedentes. Hace tres días recibí la notificación de desalojo de mi residencia ubicada en el callejón de ‘La Purrututú’ en el centro histórico de la ciudad, por petición del banco Davivienda al que le adeudo 403 millones de pesos. Tengo plazo hasta el 20 de este mes para retirarme del inmueble”, afirmó.

Explicó el maestro que hace un poco menos de 4 años esperando la firma de contratos por parte de la Alcaldía de Valledupar y la Gobernación del Cesar para la capacitación de niños en los corregimientos más vulnerables del departamento, decidió solicitar un préstamo por 257 millones de pesos, cantidad que se ha duplicado por cuanto tiene más de 1400 días sin pagar y ahora la morosidad conlleva al desalojo de la casa como única garantía que entregó para el momento.

Destacó que en el lugar residen su hermana y seis niños de bajos recursos que adoptó. Esto es lo lamentable, “ya yo estoy viejo, pero las nuevas generaciones merecen apoyo y en la actualidad sólo reciben la espalda de quienes dirigen las riendas de este municipio y el departamento”.

Pero la hipoteca de la casa no es solo el problema que embarga al gran maestro. Afirmó que es incalculable lo que también adeuda a personas que prestan dinero gota a gota, además de lo servicios de la academia que también están suspendidos. “Todo lo he hecho para impedir el cierre de la escuela a donde asisten niños de Villanueva, Patillal, San Juan, Fonseca y hasta indígenas de la Sierra”.

Gil destacó que durante años ha levantado a muchos niños y los ha formado musicalmente para que lleven a cada rincón la cultura vallenata. Siempre hay que trabajar para demostrar que Colombia no solo es violencia y narcotráfico, es música, talento y cuna de grandes estrellas de este folclor.

Por tal razón el gran maestro pide la comunidad y autoridades su colaboración para resolver esta dificultad. “Quien esté interesado en ayudarme pueden hacerlo a través de la cuenta 657026779 del Banco de Bogotá a nombre de Niños Acordeoneros y Cantores del Vallenato. Andrés Turco Gil NIT. 824003749-0. Cédula. 12712937, para quienes deseen hacerlo a través de Efecty”.

ESTOY SIN FUERZAS

La creación del departamento del Cesar se logró a base de acordeón, caja, guacharaca y los cantos de Escalona, y cuanto más se puede conseguir, dijo el “ElTurco” Gil mientras se limpiaba las lágrimas que no pudo contener ante el pesar que lleva en sus hombros. “Ya yo no tengo nada que decir, hoy en día me siento sin fuerzas y sin ánimo. Ni las melodías del acordeón me logran levantar de esta tristeza. Hasta he pensado en quitarme la vida”, manifestó ya casi sin voz.

Lamentó que no quieran invertir en la academia que lleva su nombre. “Se puede decir que estoy rescatando a los niños de la violencia y las drogas, les cambio su tiempo de ocio por un instrumento musical y así seremos capaces de cambiar el mundo. Bill Clinton en uno de sus libros mencionó que ojalá en cada área de conflicto existiera el eco del Turco Gil”.

NOS ENSEÑA VALORES Y MÚSICA

La Academia de Música Vallenata Andrés “Turco” Gil es una institución de educación con aprobación de la Secretaría Departamental de Educación y Cultura según Resolución Nº 0063. Fue creada en 1985. De ella es fruto la agrupación Los Niños Vallenatos, cuyos integrantes le dan vida diariamente a esta emblemática infraestructura.

Yiles Hernández, guacharachera número 1 de la leyenda vallenata, dijo sentirse muy orgullosa de haber recibido las enseñanzas del maestro Gil desde sus 7 años de edad. “Aparte de llevarnos al mundo de la música, nos enseña valores como la responsabilidad y amor al prójimo. Nos hace mejores personas y aprendemos a llevar en nuestro corazón el vallenato como la mejor música del mundo”.

Igual opinión tiene Alexander Gutiérrez, también miembro de la agrupación Niños del Vallenato, quien manifestó que con el maestro han viajado a varias partes del mundo han mostrar el talento de los niños del Cesar.

Mario Hernández, acordeonero de la academia, dijo que el maestro jamás involucra sus problemas con el tema de la enseñanza. “No hay raza, cultura o condición económica que impida que este gran hombre enseñe a conjugar los pitos y el fuelle del acordeón, además del resonar de la caja y la melódica guacharaca”, expresó.

Los Niños del Vallenato se han presentado ante personajes como Bill Clinton, y el emperador de Japón.

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