Felipe Paternina & ‘Mañe’ Bustillo Tributan Homenaje a Legendarias Figuras

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Dos grandes talentos, oriundos de la Sabana, Felipe Paternina un Acordeonista brillante y creativo nacido en Corozal (Sucre) y ‘Mañe’ Bustillo un destacado Vocalista de Cartagena, se dieron a la tarea de rescatar del olvido, al cual han sido sometidas, muchas de las figuras legendarias (músicos y compositores) que marcaron tremenda huella y sentaron bases, para que los aires Vallenatos y los Sabaneros, se paseasen triunfantes por el mundo entero.

Cuán difícil ha sido para las nuevas generaciones, sin apartarse de las raíces autóctonas y tradicionales, crear un estilo propio u original, de tal manera que al escuchar sus grabaciones, los oyentes puedan señalar sin titubeos, de quién proviene con una certeza total.
Aún recuerdo cuando siendo adolescente, solo bastaba sentir los primeros compases de un Acordeón, para deducir el nombre del intérprete de cada canción. Fue esa creatividad e ingenio de aquellos pioneros, el gusto y el sabor para pintar en sus canciones los hechos y vivencias cotidianas, la que abrió las puertas e incentivó a estos hombres de origen humilde, a expresar de viva voz el sentir profundo de su ser interior.

Por esa razón, es digno de aplaudir el trabajo de Felipe Paternina y el ‘Mañe’ Bustillo, de hacer una recopilación de canciones, y realizar un sentido homenaje a legendarias figuras, tales como: Adriano Salas, Luis Enrique Martínez, Julio De la Ossa, Enrique Díaz, Andrés Landero, Calixto Ochoa y Alejo Durán, grabando en un estilo ameno y sabroso, las canciones que ellos legaron y que a continuación podrán ir escuchando, seleccionadas de una colección de 8 álbumes.

Este total de ocho trabajos discográficos que ha puesto en marcha, la citada dupla, han tenido una gran acogida en ese público que de verdad ama y apoya lo vernáculo y lo criollo. Estos trabajos de selección de autores y sus mejores canciones incluyen hasta el momento a los siguientes Maestros:

Volumen 1.
* Canciones del compositor Adriano Salas, oriundo de San Pedro (Sucre)

Volumen 2.
* Canciones de Luis Enrique Martínez, oriundo del Corregimiento El Hatico, municipio de Fonseca (Guajira).

Volumen 3.
* Canciones de Julio De la Ossa, oriundo del Corregimiento de Chochó, municipio de Sincelejo (Sucre).

Volumen 4.
*Canciones de Enrique Díaz, oriundo del municipio de María la Baja (Bolívar).

Volumen 5.
*Canciones en ritmo de Porro de varios autores.

Volumen 6.
*Canciones de Andrés Landero, oriundo del municipio de San Jacinto (Bolívar).

Volumen 7.
*Canciones de Calixto Ochoa, oriundo de Valencia de Jesús, corregimiento del municipio de Valledupar (Cesar).

Volumen 8.
*Canciones de Alejandro Durán, oriundo del municipio de El Paso (Cesar).

1) ADRIANO SALAS MANJARREZ.

Nació en San Pedro (Sucre). Fue quizás el primer compositor con sentido ecológico, antes de que esta palabra se inventara. Caño Lindo, Panorama, Trébol Legendario, Cerro Verde, Cóndor sin Plumas, Sueño Español, Cofre de perlas, Amaraje y muchas otras canciones de este juglar de guitarra en mano, son prueba de su enorme apego al paisaje de su tierra.

Con escasos dieciséis años de edad, agarró rumbo al Magdalena Grande, región donde le tocó vivir por temporadas largas en poblaciones como Astrea, El Difícil, Fundación, Pueblo Nuevo, El Copey y Valledupar.

Fue en esta vasta comarca donde no sólo se codeó con los más insignes juglares de su época y se nutrió de sus códigos musicales y conocimientos ancestrales. Como discípulo aventajado y su disciplina férrea para almidonar su arte y su estilo, pronto se hizo notar como un respetado músico y compositor de los aires de la Provincia. La influencia musical en esos periplos fue determinante en su formación creadora.

Sus canciones fueron grabadas por artistas tales como Los Hermanos Zuleta, Lisandro Meza, Los Betos, Joaco Pertúz, Felipe Paternina y ‘Mañe’ Bustillo entre otros.

PANORAMA (PASEO)

2) LUIS ENRIQUE MARTÍNEZ ARGOTE.

Luis Enrique Martínez Argote, nació en El Hatico, Fonseca (Guajira). Desde muy joven tuvo gusto por el verseo, la piqueria y la música de Acordeón, al tiempo que ejercía oficios varios como la ganadería y la serraría. Su padre hacía techos de palma, era acordeonista aficionado, y una vez Luis Enrique aprendió a tocar el Acordeón le acompañaba en las maracas o con el redoblante cuando realizaban presentaciones en fiestas o las denominadas ‘colitas’

A los 13 años de edad se fue a vivir a Fundación, donde recibió la influencia musical de Francisco Rada y otros músicos provincianos, con los que empezó a realizar presentaciones en fiestas, en distintas poblaciones de la región.

Durante sus correrías musicales, conoció a Juan Madrid en la población de El Banco (Magdalena) quien le enseñó a cantar y a acompañarse con la guitarra. En estas fiestas se empezó a ganar el apodo de ‘El pollo vallenato’ porque verseaba y era bueno en la piqueria (de ‘pique’, enfrentamiento), comparando esta gesta a las peleas de gallos.​

LOS GALLOS DE PIVIJAY (MERENGUE)

3) JULIO ENRIQUE DE LA OSSA DOMÍNGUEZ.

Nació en Chochó, Sucre, el 20 de Julio de 1936, hijo de Julio de la Ossa Álvarez y Elvira Domínguez Contreras quien fallece cuando él tenía 2 años y su crianza la asume su abuela Andrea Álvarez.

Comenzó su vida musical a los 17 años en la Banda Juvenil de Chochó como maraquero destacándose por hacer malabares con las maracas. En la década los 50 compro una armónica la cual aprendió a tocar magistralmente. Su amigo Nicanor Guevara impresionado por su talento musical lo motivó a que tocase el Acordeón. Trabajando como agricultor de tabaco pudo reunir el dinero para comprarse una Acordeón de 2 teclados de los denominados ‘guacamayos’.

Inicialmente interpretaba porros, fandangos, cumbias, paseítos y algunos vallenatos que se escuchaban en la región. Admirador del estilo de Alejo Duran, fue esta su mayor influencia inicial y posteriormente la de Calixto Ochoa.

LA MARGENTINA (PASEO)

4) ENRIQUE DÍAZ TOVAR.

Nació en Paraíso corregimiento de María La Baja (Bolívar). Considerado como un juglar con un estilo único y costumbrista en la ejecución del Acordeón, que se complementa fielmente con su voz, la cual, según muchos entendidos, tenía un parecido a la del Rey Vallenato Alejandro Durán.

A sus 14 años se trasladó para Buenavista (Córdoba). Fue allí donde aprendió a tocar instrumentos como la violina y después el Acordeón. Vivió la mayoría de su vida en Planeta Rica, Córdoba. Entre sus éxitos más populares se encuentra La Caja Negra, Rancho Triste, La Monterrubiana, El Rico Cují. ​Fue un juglar auténtico, popular y sin posturas fingidas.

Este trovador que se ganó la admiración de quienes conocieron su obra lírica, de ‘estilo castellano’, tenía un estilo jocoso para contar historias y cuentos. Su legado es reconocido y admirado por grandes historiadores y periodistas. Sus canciones célebres permanecerán por siempre, pues con su voz y su lírica, se paseó por todo el Caribe colombiano, donde aún se recuerdan sus anécdotas y sus cuentos. Daba gusto verlo contar chistes.

LA PENSIÓN OCAÑA (PASEO)

5) JULIO ABEL FONTALVO CARO.

Nació en la Palmas – San Jacinto (Bolívar). Su trayectoria musical comenzó con Esteban Montaño interpretando la guacharaca; luego se trasladó a Bogotá donde compuso uno de sus más grandes éxitos, “Río crecido”.

Otra de sus composiciones más reconocidas fue el Porro ‘El toro Balay, canción hecha por recomendación del ganadero Arturo García Sierra durante una visita del compositor a Sincelejo con ocasión del Festival Sabanero de Acordeón, donde participaba como jurado.

Fontalvo grabó con muchas orquestas internacionales e hizo parte del Conjunto ‘Los Cañaguateros’, con Pedro García. Fue conocido por ser un hombre bastante alegre, recochero y parrandero; era el primero que llegaba y el último en partir en cada celebración.

Considerado como un compositor importante y baluarte de la música sabanera, entre sus logros se cuentan temas como Río Crecido, Río Seco, Mírala Cómo Va y el Porro titulado ‘El Toro Balay’, éxito indiscutible que suele ser ejecutado por Conjuntos de Acordeón, Bandas y Orquestas.
EL TORO BALAY (PORRO)

6) GREGORIO ANDRÉS LANDEROS GUERRA.
Nació en San Jacinto (Bolívar). Andrés, se independizó de su hogar a la edad de 17 años para construir su propio mundo, comprando una parcela donde cultivó tabaco. Cada domingo bajaba del monte a la casa y en una de esas visitas, logró escuchar al Acordeonista del pueblo ‘Pello’ Arrieta, tocando ‘El Tigre Mono’, lo cual le fascinó y lo silbó durante muchos días, como si hubiese sido embrujado con los acordes de aquella composición.

Esta misma tierra le permitió forjarse el sentido de compositor empedernido. Por eso le ha cantado a todo, desde la mujer hasta el ave silvestre. En su haber tiene la herencia musical de su padre, quien fue un Gaitero diestro; asimismo anduvo con Toño Fernández, por los confines de la región, haciendo sonar el instrumento mágico que deja ensoñaciones a quien la escucha. Su abuelo fue un reconocido tamborero.

Compuso más de 400 temas, de donde se destacan: Flamenco, Las miradas de Magaly, Perdí las Abarcas, El Clarín de la Montaña, Cariñito, la Pava Congona, La muerte de Eduardo Lora, Alicia la campesina, etcétera.
Su primer Acordeón se lo obsequió un primo, quien se lo compró al viejo Pacho Rada, por 60 pesos; a partir de allí, aprendió a sacar notas, hasta volverse todo un diestro para ejecutar el instrumento. Su debut lo hizo frente a los matarifes de San Jacinto, y ganó 12 pesos. Todos quedaron asombrados con este joven Acordeonista; fue allí cuando Landero tomó la mayor decisión de su vida: ‘Me voy pa’ la música’, sentenció.

LA MUERTE DE EDUARDO LORA (PASEO)

7) CALIXTO DE JESÚS OCHOA CAMPO.

Nació en la población de Valencia de Jesús, corregimiento de Valledupar. Sus inicios musicales se remontan a su niñez cuando se escapaba de la casa y se iba a las parrandas que se hacían en las fincas del Cesar, donde sus hermanos mayores, buenos Acordeonistas, tocaban hasta el amanecer. Según sus propias palabras, solía coger a escondidas el Acordeón a sus hermanos y así aprendió el manejo de este instrumento de origen alemán.

Con el tiempo y su propio esfuerzo adquirió un Acordeón y desde entonces dio inicio a una serie de presentaciones en fincas y en pueblos. Posteriormente optó por salir a recorrer diversas poblaciones de la Región Caribe. A los 19 años se marchó del hogar y estuvo en San Jacinto, Carmen de Bolívar, Ovejas, Corozal y otros lugares, donde ya se sentía atracción a esta clase de música.

De pueblo en pueblo, llegó a Sincelejo (Sucre) en 1956 donde realizó su primera grabación, la cual tuvo muy buena acogida y le abrió las puertas a las grandes disqueras del país. Tenía 21 años cuando grabó su primera canción titulada ‘El lirio rojo’ para el desaparecido sello ECO.

En 1961 fue fundador de la famosa agrupación Los Corraleros de Majagual, junto con Alfredo Gutiérrez, Eliseo Herrera, César Castro, Lucho Pérez y Antonio Cavas. Todos ellos eran jefes de sus propios conjuntos y un buen día decidieron conformar un conjunto de conjuntos que agrupara a las principales figuras de ese momento, algo parecido a lo que había hecho la Sonora Matancera en Cuba.

Tanto con Los Corraleros como con sus propios conjuntos, cumplió actuaciones en diferentes países del exterior, entre quienes se destacan: Venezuela, Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Nicaragua y República Dominicana.

EL CORREGIDO (MERENGUE)

8) GILBERTO ALEJANDRO DURÁN DÍAZ.

Nació en El Paso (Cesar), un pueblo situado entre los ríos Cesar y Ariguaní, habitado desde un principio por vaqueros, agricultores y tocadores de tambor.

De niño, deambulaba por la sabana, trabajando desde los diez años en la finca ‘Las Cabezas’, de la Familia Gutiérrez De Piñeres. Cuando tenía 23 años, se fue metiendo en las cosas que quería. Un día dejó la sabana que va a morir en los playones de los ríos paseros, donde el ganado pasta, sestea y come durante el verano, bajo el cuidado de los vaqueros.

Alejo descubre en ese entonces que la voz, el tono y los temas de las canciones rústicas de aquellos vaqueros tienen el perfil de una realidad imposible de cantarse de una manera diferente a como se escucha fresca y temprana en la garganta de los guías de los caminos, por eso tarde o temprano ocurriría lo que sucedió. Por influencia familiar o razones laborales, dejó de ser vaquero para quedarse haciendo cantos de los mismos que inicialmente oía y le gustaban. En 1943, a los 26 años, saca el viejo Acordeón de su tío Octavio de un baúl, empieza a tocarlo y hacerlo sonar de acuerdo con su tono de voz grave, ronca y parecida a la de su madre cuando cantaba tamboras en diciembre.

Su primera canción fue un Son llamado ‘Las Cocas’, (Voz femenina de coqui – el cocinero de los vaqueros). Durán fue quien extrajo al Acordeón las notas más sonoras y fuertes, acompañándolas con el titubeo de su cabeza que llevaba siempre embutida en un sombrero sabanero. Su monótona melodía, su estilo pausado, el modo de interpretar, las entonaciones que salían de una sola hilera del Acordeón, se parecían a los primeros juglares que se dieron a la tarea de descubrir los secretos escondidos de los primeros instrumentos. Además tenía una forma muy particular en el canto que sabía improvisar con su estilo.

LA PUYA PASERA (Puya)

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