GUACOCHE: EL GUACAÓ Y EL TOCHE

Por José Atuesta Mindiola

La primera referencia que tuve de Guacoche fue a través del canto ‘El perro de Pavajeau’ de Rafael Escalona: “Resulta que Miguel llegó a Guacoche/ y un guacochero a la cumbiamba lo invitó/ se puso a parrandear toda la noche/ así que hasta del perro se olvidó…”

La segunda referencia, con la canción “La camioneta” de la autoría de Vicente Munive, grabada por Los Playoneros del Cesar: “Ya los doctores están dando el golpe/ claro que tienen la facultad / tienen mujeres por todas partes/ y si es en Guacoche no hay pa´ que hablar/. Mi gran amigo Raúl Oñate / tenía carrito Ford 350 / tenía mujeres por todas partes/ quedó sin carro y ya no lo mientan…”.

Desde que tuve la primera referencia empezó mi curiosidad por el nombre de Guacoche. Al pueblo he ido en ciertas ocasiones, y como soy aficionado a conocer el significado de las palabras, me llama la atención que muchos de nuestros pueblos tienen nombres de árboles, entre ellos: Caracolí, El Copey, Pivijay, Cañaverales, Mariangola, La Jagua; pero no he encontrado explicación de Guacoche. En mis ficciones por la etimología, intuyo que pudo ser la fusión de fonética irregular de los nombres de dos pájaros, el guacaó y el toche. Al pronunciar el guacaó y toche, por contracción derivó en Guacoche. Simples especulaciones de recreación del lenguaje. Pero si es necesario que un etnolingüista haga el estudio semántico.

Mis especulaciones tienen este sustento. Según una leyenda Kankuama: “El Guacaó, es un pájaro extraño del que nadie conoce su real figura y color, no se sabe con exactitud dónde habita, pero inicia su recorrido en tierras planas de Badillo, Patillal y La Junta (que son cercanas a Guacoche) y a medida que va acercándose a la Sierra comienza a pregonar en su canto la suerte y el futuro de la región…”. El maestro Rafael Escalona hace referencia al Guacaó en su canción ‘Honda Herida’, en esto verso de hondura poética: Solamente me queda el recuerdo de tu voz / como el ave que canta en la selva y no se ve.

Los toches o turpiales, son comunes en los humedales de agua dulce, en las zonas inundadas y en los bancos de los ríos, prefieren siempre los campos abiertos. Muy abundantes en esa región.

Lo cierto es que el guacaó y el toche son dos pájaros cantores, y Guacoche ha dado para la historia del canto vallenato, dos juglares inmortales, Lorenzo Miguel Morales y Vicente Munive Rondón. Para ellos, estas Décimas.

I
La vida con sus peldaños
de amores y desamores
tiene cardones y flores
promesas y desengaños.
El camino de los años
muchas enseñanzas, deja
como la gran moraleja:
se muere porque se vive.
Adiós Vicente Munive
ya de esta tierra te alejas.

II
Chente Munive Rondón,
digno juglar guacochero
tu espíritu es un lucero
en la celeste mansión.
Allí suena tu acordeón
en ese azul infinito
viejos merengues bonitos
con las notas parranderas;
muy cerca a tu cabecera
el maestro Moralito.

III
Son Moralito y Vicente,
dos Juglares de Guacoche
resplandecen en la noche
como luceros fulgentes.
La gratitud de la gente
inmensa por sus artistas,
aunque lejos de la vista
viven en el corazón;
sus cuerpos en el panteón
ya se han sumado a la lista.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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