Afranio Acosta Mendoza el único ingeniero Agrónomo que ha parido La Junta

MI CRÓNICA SABATINA

Por José Jaime Daza Hinojosa

Hoy homenaje a un Juntero Cauteloso y Analítico, el único ingeniero Agrónomo que ha parido La Junta:
Afranio José Acosta Mendoza
.

Fano, como le decimos por cariño, nació en La Junta- Guajira un domingo 4 de agosto de 1946 en un humilde hogar conformado por: Luis Miguel Acosta Acosta y Aura Elisa Mendoza Acosta. Ocupa el sexto lugar dentro del grupo de 12 hermanos, ellos son: Elvira Mercedes, María Nuris, Miguel Luis, Néstor Emilio, Alcides Jesús, Afranio José (mi invitado), Manuel Nicolás, José Elías, María Elisa y María Ester (mellas) y Jorge Félix y Carmen Rosa (mellos).
Su primaria la estudió en La Junta, su patria chica adorada hasta tercero, pues el cuarto año de primaria en 1962, lo hizo en un colegio privado en Valledupar: El Sagrado Corazón De Jesús, luego de que su tía Chave (Isabel Dolores), hermana de su padre Luis Miguel “ El Tone” y esposa de su tío el gran Cristóbal “Toba” Mendoza, hermano de su madre Aura Elisa “Aba”, le contestará positivamente una carta que le había escrito nuestro invitado de hoy donde le pedía el favor de que le diera alojamiento para poder venir a formarse en una institución de mejor nivel educativo, en la que sería la capital del Cesar: Valledupar.

Contó siempre con el irrestricto apoyo de sus hermanos mayores que se habían radicado en Casacará buscando mejores horizontes. Cuando finalizó el año escolar, en el acto de clausura, nuestro homenajeado recibió toda clase de reconocimientos: medallas, diplomas y demás exaltaciones, y una muy importante: quedó becado para el año siguiente, pues fue el mejor alumno de Tan destacado colegio. Allí estuvo hasta octavo grado (tercero de bachillerato), siempre ocupando el Primer puesto.
En el año de 1967 decide irse a hacer el cuarto de bachillerato o noveno grado al colegio nacional Loperena y en 1969 obtiene el título de bachiller en este importante colegio. Luego de graduarse consiguió su primer trabajo precisamente en el colegio donde hizo sus primeros años de secundaria: El Sagrado Corazón de Jesús.

En 1971, Fano emprende un viaje hacia Armenia, capital del Quindío, buscando convertir en realidad el sueño de ser profesional, el año que trabajó, lo ahorro completico para poder hacer todos los trámites pertinentes que exigía tan loable misión. Todos sus hermanos estaban de acuerdo en que debían apoyar a este muchacho que tenía puestas todas sus energías y ganas en ser alguien en la vida y ser el orgullo de la familia Acosta Mendoza.
Su paisano y pariente Manuel Germán Cuello Gutiérrez, que para esa época ejercía como Gobernador del Cesar, le ayudó con una beca para su manutención en tan lejanas tierras.
Cuando salía de vacaciones para poder llegar a La Junta, la travesía duraba 30 horas, recorría Armenia, Palmira, de esta ciudad tomaba un bus que lo llevaba a Ibagué – Tolima, luego se trasladaba a la dorada Caldas y de allí se montaba en un tren, el expreso del Sol que venía de Bogotá y lo dejaba en Bosconia- Cesar ya cerca de su tierra amada, para esa época la carretera aún estaba sin pavimentar y bajo nubes de polvo, se transportaba en un bus que lo dejaba en San Juan Del Cesar para allí tomar el anhelado vehículo que lo llevaría a su natal La Junta a reencontrarse con sus padres, hermanos y amigos.

En el año de 1977 y luego de terminar el convenio de cinco semestres reglamentarios entre la Universidad De Quindío y La Universidad Nacional, se radica en Palmira – Valle del Cauca y allí conoce a la que sería el amor de su vida: Berenice Borja. En esta ciudad termina su carrera de agronomía.
¿Cómo les parece? Indagando con varios paisanos Junteros, en La Junta, mi tierra, el único profesional de la agronomía hasta la fecha es nuestro invitado de hoy, pues su primo Claudio Acosta Solano, que muchos creíamos que también lo era, es Agrólogo, dedicado a los suelos en todos sus aspectos: estructura, composición química, orgánica; mientras que la agronomía se dedica específicamente a la agricultura y a mejorar los procesos de la producción y transformación de productos agrícolas alimentarios.

De Fano podemos decir muchas cosas, su nobleza, su sinceridad, su modestia, lo identifican y lo colocan como una persona diáfana y cristalina a prueba de fuego, y de esas personas que no se dejan corromper, ni siquiera por las adversidades económicas, pues prefiere pasar trabajo que aceptar un soborno, de esos ya casi no hay.
En una ocasión, su profesor de cálculo en sexto de bachillerato (undécimo hoy) resolvía en el tablero una derivada (ecuación), eran las 12 meridiano, última hora de clase, el profesor resolvía la derivada diciendo: tangente de Beta + Coseno de Alfa + Seno de Theta y así sucesivamente, era tan larga la ecuación que el tablero se llenaba y el profesor tenía que borrar para continuar, así lo hizo varias veces y en una de esas le dice Fano: -“ profesor, ¿cuántas Theta irán a resultar de ese seno?” Y el profe le contesta: -“Un momento Afranio, ya le voy a decir… continúo resolviendo la ecuación” y de repente dice: -“No Afranio, aquí no hay ninguna Theta de ningún seno, lo que hay es ubre de una vaca con todas sus tetas, dejemos ahí, vamos a almorzar y mañana seguimos con este rollo” ja, ja, ja.

Estando en la junta haciendo primero de primaria, a la edad de 7 años, Fano se aprendió la lista de los estudiantes de memoria, y en una ocasión, su profesora, que le habían dicho la proeza, lo desafió y le dice: -“ Afranio, pase usted la lista que me enteré que usted se la sabe de memoria” y él primo Fano, ni corto ni perezoso, sin libreta ni nada, llamó en orden alfabético a sus 32 compañeros, sin gaguear ni una sola vez, esa es quizás una de las primeras anécdotas de este humilde pero inteligente invitado de hoy.

Cuando estudiaba en el Loperena, en una oportunidad el rector anunció: -“ A partir de mañana, el portón se cerrará a las 8 y un minuto, el que llegue tarde quedará afuera” y preciso sucedió lo que no debía pasar, al primo Fano, por cosas de la vida, lo cogió el día y llegó a las 8:05 y ya estaban cerrados los dos portones, y él cómo era obsesivo con la responsabilidad, meditaba: “si me vuelo la pared y entro son dos cosas graves, la de llegar tarde y volarme la pared, pero la verdad no voy a perder la clase” y decidió saltar y entrar por la tapia, llega a la ventana de su curso y ya la clase de francés había comenzado, el profesor lo mira y Fano le replica: -“Bonjour monsieur, comment allez-vous?” El profesor le responde:- “ très bien, très bien” -“Yo no tan bien, pues desde acá afuera no alcanzo a escuchar la clase” dice Fano, y el profesor responde: -“ Ahhh ya, usted lo que desea es entrar al salón de clases, ah bueno, venga y pase” logro de esta manera entrar sin ningún inconveniente mi regaño a su anhelada clase de francés.

Estando trabajando como Agrónomo en Buga, departamento Del Valle del Cauca, una de las labores que le correspondía a Fano era visitar los cultivos y determinar si eran aptos o no para semilla, y un agricultor para congraciarse con Él lo recogió en su residencia, le brindó suculento desayuno, para asegurarse que nuestro invitado le diera el visto bueno a su cultivo de arroz, no contaba este señor con que este agrónomo estaba blindado de idoneidad, honradez y transparencia, y después de la minuciosa inspección determinó que el cultivo no estaba en condiciones de servir para semilla, si no para el molino; tremenda frustración la del agricultor que ese día pudo ver que no valieron las atenciones pues Fano aplicaba siempre la teoría de “Al pan pan y al vino vino” y “ Al César lo que es del César”.

En otra visita, un cultivador de maíz, muy temprano recogió a nuestro agrónomo de cabecera, lo paseó por el sembrado y le interroga: -“Dr. Afranio, ¿Cómo ve mi cultivo?” Y le contesta con esa naturalidad y sinceridad que profesa: -“No, el cultivo está bueno, pero le falta, ¿usted estaría dispuesto a gastarle unos buenos jornales y abonos para mejorarlo?” Le responde el señor: -“Claro Dr., cómo no”, -“Bueno, si usted se compromete conmigo a mejorar la siembra, yo le programo una segunda visita a ver cómo lo encuentro” y al cabo de tres semanas volvió y encontró el cultivo bastante mejorado, lo certificó y le dijo: -“usted me cumplió, la verdad es que está muy bueno el grano y merece la certificación para semilla”, el agricultor brinco de la alegría y no hallaba cómo complacer a Fano, y le pregunta:-“Dr., ¿usted mañana va estar en su oficina para llevarle un presente?” Y con esa espontaneidad que siempre anda con él, le responde: -“Si sr, voy a estar en mi oficina, pero yo no le puedo recibir ese presente, yo estoy haciendo mi trabajo y a mí me pagan para ello, usted mejoró su cultivo y por eso se lo certifico, no me interesan los presentes” qué funcionario tan correcto e incorruptible nuestro invitado de hoy.

A nuestro personaje de hoy, le ha tocado afrontar varias dificultades y afugias económicas, por ejemplo: cuando se graduó residiendo en Palmira, acostumbraba a ir a tomar un cholado, como le dicen por allá al raspao, y el señor que lo atendía, el cual lo apreciaba mucho, le pregunta:-“Bueno Dr. ¿ y usted por qué no ha llevado el diploma a Bogotá para la firma?” Y Fano contesta: -“No he tenido tiempo, un día de estos voy”, la semana siguiente el señor de la refresquería y unos amigos, recogieron unos recursos y se los dieron a Fano para que hiciera la diligencia, pero como el que anda con Dios nada le falta, el día que le tocó viajar salió un bus de Palmira de la universidad, habían puestos disponibles y pudo irse sin pagar un solo peso, llegó al Ministerio de Educación, le firmaron su diploma y pudo regresar en el mismo transporte sin gastar nada, al buen samaritano, Dios le bendice.

Cuando la ceremonia de graduación, no olvida nuestro invitado, que el presidente del sindicato tomó el micrófono y dijo unas palabras exhalando a aquél campesino que se vino desde las lejanas tierras de La Guajira a convertirse en profesional de la agronomía en Palmira, y le entregó el sobre con el discurso. Al día siguiente Fano va a revisar y a leer con calma aquellas bonitas palabras donde lo elogiaban, y vaya sorpresa, dentro del sobre habían unos billetes que llegaron ni mandados de Dios, lo habían recogido entre estudiantes y profesores para congraciarse con tan excelente estudiante ya convertido en profesional.

Y cuando murió su padre, coincidió con los exámenes finales, llegó a la universidad y una de sus compañeras lo notó triste y preocupado y le dice: Afranio, ¿Qué te pasa? ¿ Por qué no estás presentando el examen?” Y él contesta: -“Acabo de recibir el telegrama donde me informan que falleció mi papá” -“Y ¿por qué no te has ido?” -“No sé, creo que no podré viajar”; la compañera comprendió que el problema era económico y realizó una colecta y se la entregó a Fano, inmediatamente viajó y pudo asistir a los funerales de su precioso padre.
Todas estas anécdotas de la vida real de este preciado paisano Juntero las he querido narrar para que quienes no lo conocen, lo analicen y sepan que todo no es la plata, reflexionemos también sobre cómo las ganas, la voluntad decidida a superarse le gana a la pereza, a la desidia y a la falta de interés.

Afranio trabajó entre los años 1980 y 1983 en Codazzi, la capital blanca de Colombia, como le decían, prestando asistencia técnica en cultivos de algodón y de sorgo. Además de su profesión de agrónomo, le gustan mucho las ciencias sociales (historia y geografía de Colombia) y las ciencias naturales (botánica y ecología), también el lenguaje (gramática castellana) ; compone poesías de las cuales se ha inspirado solamente en tres oportunidades, pues no le ha dedicado tiempo al arte, las poesías que compuso se titulan: “Colombia”, “La Junta” y “El salto de La Junta”.
Se enorgullece afirmando que su pueblo se llama La Junta, lo dice hoy mañana y siempre, que es Juntero hasta los tuétanos, y para él es un grato honor, comenta a viva voz: -“se eriza mi piel cuando digo “ soy de La Junta, la que me vio nacer y me enseñó a amar a nuestra patria grande Colombia de mis amores”, soy un orgulloso colombiano” dice Fano con propiedad: -“mis actos me recomiendan cuando actúo lo hago despreocupado porque mis acciones son las que me representan y no me hacen quedar mal, guardo siempre en silencio lo que soy y me aturde que confiesen fuera de mi lo que siempre he guardado para no jactarme, pues soy un enamorado de la discreción” .

Nuestro invitado es un ejemplo de tesón, empuje y perseverancia, demostró que cuando se quiere, se puede después que haya deseos de superarse. Dio siempre muestras de puntualidad, responsabilidad y se ajustaba con exactitud a la normas establecidas.
Qué gran satisfacción me da poder hacer este homenaje en vida a este primo y paisano, el Dr. Afranio Acosta, nuestro agrónomo de cabecera, cada vez que puedo dialogo con él y sus conversaciones son profundas y sustanciosas, cuando escribe, en un solo párrafo dice cosas que otros en 10 páginas no logran expresar. También debo resaltar que Fano tiene bien desarrollado un gran sentido del humor, es chusco y sus acertados comentarios siempre están despojados de mala intención, hace reír a carcajadas, pues uno logra entender fácilmente lo que él insinúa, por algo es sobrino del gran Toba Mendoza, no le perdió pisada.

Dios me lo bendiga, primo Fano, y le regale Salud y larga vida para seguir disfrutando de su sutil sabiduría, un fuerte abrazo.

BLOG DEL AUTOR: José Jaime Daza Hinojosa
“El Juntero Futurista “

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