BREVE RESEÑA DE LA HISTORIA DE MARIANGOLA


Por Jose Atuesta Mindiola

Mariangola es un arbusto de flores blancas que era abundante en las sabanas a orillas del río. Mario Alirio Di Filippo en el Lexicón de colombianismo, explica: mariangola o maría Angola. Arbusto silvestre de tierra cálida, que tiene varetas flexibles, largas y recias, usadas de fusta para estimular los caballos, produce flores blancas en forma de azucena, que llaman en algunas partes angolitas.

El territorio de Mariangola fue desde épocas anteriores a la independencia sabanas de pastoreos y caminos reales de viajeros; pero sus orígenes como hato ganadero se remontan a la mitad del siglo XVIII, y obedecen al proceso de expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas de Valencia de Jesús, en ese entonces, tercera ciudad de la provincia del Magdalena. El historiador Hermes Tovar Pinzón, en el libro Grandes Empresas Agrícolas y Ganaderas en el siglo XVIII, testifica que “Bernardo Campuzano, español, residente en Valencia de Jesús, poseía en 1745, un hato en las sabanas de Mariangola. Era un ganadero que sostenía relaciones comerciales con hacendados de Valledupar, Mompox y Cartagena”.

El cronista Luís Striffler en su libro Río Cesar, comenta que “El dos de marzo de 1876, después de permanecer en la hacienda El Diluvio disfrutando de las atenciones de Urbano Pumarejo, salieron para Valledupar y pasaron por una sabana en la cual había una casa a un lado del camino, pero muy modesta y reducida era la hacienda de Mariangola”. La casa que describe Striffler, era tal vez la casa de los hermanos Castañeda, quienes meses antes habían llegado este territorio.

A propósito de esta familia, uno de sus descendientes, Francisco Quiroz Castañeda, hijo de Feliciana Castañeda y el valenciano José María Quiroz, dio este testimonio (1962), tomado del libro Sabanas de Mariangola: “Mi mamá Feliciana me contó que ella con mis tíos Inocencio, Marcos, Luís y Olivia salieron de Mompox, en enero de 1875. Inocencio que era el mayor llegó con su mujer, María de Jesús Calderón. La situación era de guerra y calamidades, su papá había fallecido, y salieron buscando mejores horizontes, viajaron muchos días, hicieron varias estaciones y llegaron a El Paso, ahí lograron trabajar en vaquería, pero por la muerte repentina de su mamá, prepararon viaje y llegaron a estas sabanas el 14 de septiembre de 1875”.

Por su parte la señora Ana Susana Quiroz Molina, hija de Francisco Quiroz y la valenciana Leticia Molina, dijo: “Yo recuerdo a mi abuela Feliciana, fue la primera persona que hizo la velación del santo Cristo en Mariangola; cuando ella murió yo tenía algunos 15 años y mi papá siguió haciendo la velación. Aquí venían los músicos Juancito Granados de Camperucho, Eusebio Ayala de Caracolí y de aquí tocaban Juan Yanet. Cuando llegó la señora Juana Ochoa, ella trajo un equipo de música, ya yo era mayor de edad y con el permiso de mi papá yo me llevaba el Santo Cristo para hacer los bailes donde ella y después llegó la maestra Juana de Atuesta y con sus alumnos caminaron la primera procesión”.

El crecimiento de la población está relacionado con el desarrollo de los hatos ganaderos vecinos. Después de la guerra de los Mil Días (1899-1902), los dueños de las haciendas más cercanas a Mariangola: ‘Villa Rosa’ de José María Castro, ‘La Vigía’ de Pepe Maya y ‘Villa Real’ de Casimiro Maestre, entran en una etapa de reorganización y ampliación, y llegan trabajadores de regiones vecinas. La gran mayoría de los habitantes de Mariangola llegaron dependiendo de algunas de estas tres fincas, y siguieron por mucho tiempo dependiendo de ellas.

En la década de 1940, la terminación de la carretera nacional en el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), fue otro factor decisorio en el crecimiento de la población. Además de que algunos trabajadores de la vía que se quedaron, también llegaron habitantes de otras zonas. En los años de 1950 se crea la primera Escuela pública, se organizan de manera oficial las fiestas religiosas del Santo Cristo. Empieza la colonización de la serranía por campesinos santandereanos desplazados por la violencia bipartidista, que se acrecentó con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

Mariangola comienza a tomar dimensión de pueblo, desde el primero de diciembre de 1958, cuando el alcalde de Valledupar, Manuel Pineda Bastidas llega a inaugurar el corregimiento, creado por el Acuerdo del Concejo Municipal 03 del 13 de noviembre de 1958. Es nombrado Vidal Ortiz Linares, primer inspector. En los años sesenta se intensifica el cultivo de algodón, que se había iniciado en la década anterior; esto origina una amplia demanda de trabajo; noticia que llega rápidamente a otras regiones, especialmente de las sabanas de Bolívar, y a los pueblos que aún sentían los efectos de la crisis de ‘Las Bananeras’, como Fundación, Ciénaga, Aracataca y Sevilla.

En la actualidad Mariangola es el corregimiento de mayor población del municipio de Valledupar, es superior a 7.000 habitantes. Cuenta con la Institución Educativa ‘Rodolfo Castro’ y la sede de primaria ‘Juana de Atuesta’. A nivel cultural es importante resaltar la dinastía musical de Los Granados, la emisora Mariangola Estéreo, el Canal 21 de TV local, el Grupo de Danzas del colegio ‘Rodolfo Castro’, y el festival de música vallenata que organiza la Fundación ‘Tierra del Cachaquito’ que preside Elibeth Zequeira Ramírez. .

Gigante boca arriba, Iglesia y El Chorro de la viuda

***

GIGANTE BOCA ARRIBA (1967)
Por Eleuterio Atuesta Acuña (mi padre)

Es una gran mole impresionante
que de la puerta de mi casa se divisa,
tendido boca arriba y sin camisa
la figura de un gigante.

Parece que contempla las estrellas
con afán infinito de escoger
por esposa y por mujer
entre ellas la más bella,

y formar un ejército invencible
con su prole y estrella,
para librarnos siempre de querella
y hacernos fácil lo imposible.

Bello pedestal es su cabeza
su silueta emblema la victoria;
como rey custodia a Mariangola
del infinito ángel con trompeta.

***

HIMNO A MARIANGOLA (1988)
Autor José Atuesta Mindiola

Nuestros abuelos recuerdan las flores
a orillas del río y de blancos aromas
y de ellas tomaron el nombre,
por eso te llaman a ti Mariangola.

Coro.
Tierra mía, paraíso de amanecer,
Mariangola, villa del Cristo Rey.

Mariangola la luna te besa
en romance de vela y tambor,
y tus sabanas con sabor a cereza
guardan los secretos del conquistador.

Coro.
Tierra mía, paraíso de amanecer,
Mariangola, villa del Cristo Rey.

En nuestros suelos se pintan las huellas
del hombre que vive y desea triunfar
y si ha nacido en lejanas tierras
aquí se recibe con abrazo fraternal.

Coro.
Tierra mía, paraíso de amanecer,
Mariangola, villa del Cristo Rey.

Mariangola, tierra de esperanza
sinfonía de la tierra y el sol,
y tu paisaje brilla en lontananza
haciendo coros al agricultor.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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