LUCERO ESPIRITUAL, UN CANTO A EMILITA

Por Celso Guerra Gutiérrez

Juan Manuel Polo Cervantes, Auténtico, trashumante, Juglar intrépido, Bohemio consumado, taciturno, original, melancólico y alegre músico nacido en Candelaria (Magdalena), el 18 de septiembre de 1918 y fallecido el 22 de Junio de 1978, en Fundación (Magdalena).

Creador de innumerables canciones que han traspasado las fronteras de los pueblos y generaciones, entre los que sobresalen: ‘Alicia Adorada’, ‘Vení, vení’, ‘El Provincianito’, ‘Sihosio’ ‘Niña Mane’. Pero canto más importante, que ha traspasado barreras del tiempo, edad y versionada en muchos países, ‘Lucero Espiritual’.

Este canto, por su temática filosófica, ha sido sometida a través del tiempo a los más exhaustivos, candentes debates y análisis de expertos que no han dilucidado quien fue la musa inspiradora de éste canto, han especulado que al sol, a dios, o cualquier otra deidad o extraterrestre.

Los expertos más profundos y analíticos del folclor, quedaron boquiabiertos y anonadados, cuando la señora Emilia Rosa Ferreira Núñez “Emilita”, de 72 años edad, residente en la carrera 19 No 35 -14 del barrio ‘San Martín’ de Valledupar, oriunda de El Difícil (Magdalena), dice que ella es la musa inspiradora de Lucero Espiritual.

Relata Emilia Rosa, que hace 57 años en 1960, de 15 años de edad , ella andaba en busca de oportunidades de trabajo, se vino para la región del Cesar y se ubicó en una fonda de comidas y bebidas alcohólicas de la población de Caracolí, a la entrada del corregimiento de Los Venados, población próspera en agricultura, ganadería y animales menores. Había un fuerte flujo de personas que hacían estación en ese lugar desembarcaban y se embarcaban desde y para diferentes latitudes del caribe, hasta allí llegó Juancho Polo Valencia, quien rondaba 43 años, con su camisa floreada, acordeón terciado, sombrero a medio lado, tapándose la falta de media oreja que le arrancaron de un mordisco en una trifulca en su pueblo, un fulano que le quiso robar el acordeón y salió más malogrado que él.

Apenas Juancho vio a Emilia, comenzó el coqueteo, inicio a indagarle por su familia y demás protocolos que la ocasión amerita, ella se mostró reacia ante las pretensiones del juglar conquistador por su estado de beodez, diferencia de edad, lo mal trajeado y falta de algunos días de baño. Emilia se escondía, lo evadía, él la buscaba con el argumento que le sirviera alimentos, indagaba y no la encontraba.

Fueron dos días de parranda con ron caña, comida y conquista infructuosa. Nació la inspiración como arma disuasiva y comenzó cantar:

Lucero espiritual
eres más alto que el hombre,
yo no sé dónde se esconde
en este mundo historial.

Yo pensando en esa estrella
tiene figura de un globo,
yo te quiero a mi acomodo
En mi tierra y fuera de ella.

Estrella del universo, estrellita
dame razón de Emilita,
me le llevas estos versos
cuando la encuentres solita

Yo pensando en esa estrella
tiene figura de un globo,
yo siempre soy Juancho Polo
en mi tierra y fuera de ella

Al preguntarle a la agraciada musa porqué el Juglar le dijo que tenía figura de un globo, ella muy coqueta y muy maja dijo, “porque a los quince años yo tenía cuerpo de guitarra y mis caderas parecían un globo”.

Algunos analistas no están muy convencidos de esta musa y siguen tirándoles piedras al sol, como lo dijo el propio juglar en una canción.

BLOG DEL AUTOR: Celso Guerra Gutiérrez

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