Con honores despidieron al rey vallenato ‘Beto’ Rada

Con globos blancos, una serenata póstuma y la entrega de un pergamino a sus familiares fue despedido ayer el rey vallenato Alberto ‘Beto’ Rada. El acto se realizó a las afueras de la iglesia La Concepción y luego se dio los actos religiosos dentro del templo.

Personas reconocidas del folclor vallenato como el intérprete Jorge Oñate, el rey de la piqueria, José Félix Ariza; el rey del acordeón, ‘Luchito’ Daza, el maestro ‘Turco’ Gil; los compositores Sergio Moya y Chiche Martínez; así como los cantante Miguel Morales y Joaco Pertuz; el folclorista ‘Beto’ Murgas, entre otros, estuvieron presentes en la conmemoración.

De acuerdo a Sergio Moya Molina: “Todos los amantes de la música de acordeón sentimos que es una gran pérdida para el folclor la desaparición de Rada, quien fue uno de los reyes que más ganó el Festival. Lo afirmó porque fue el que más lo luchó; creo que participó unas 15 o 16 veces para lograr el primer puesto. Fue uno de los reyes más completos; era compositor y acordeonero. Es difícil reemplazar a un rey de este tipo”.

‘El Jilguero de América aseguró: “Hemos perdido otro rey, por lo que pierde el folclor vallenato. Rada es de la escuela de su papá, del legendario Francisco ‘Pacho’ Rada; esa dinastía fue de los que crearon el son. A ‘Checha’ le grabé varias veces, con su hijo tenía una bonita amistad, por eso estoy acá. Admiraba de él que componía y tocaba acordeón; componía merengue, son, puya y paseo; además, era un hombre muy humilde”.

El gaucharaquero Álvaro ‘El Ñame’ Mendoza lamentó el fallecimiento de este rey e hizo referencia a la ausencia de juglares vallenatos en el acto de despedida de Rada.

“Era alguien grande de nuestro folclor. Tuvo persistencia en la competencia y al final logró su corona; tuvo como siete segundos puestos y varias veces estuvo en las semifinales. Lamentablemente aquí parece que no hay unión en este folclor pues se evidencia carencia de los reyes del acordeón en el acompañamiento de su última morada”, dijo.

Por su parte, el periodista Juan Rincón Vanegas dio a conocer que la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, FFLV, fue solidaria con este duelo el folclor por lo que hizo acompañamiento a los familiares en su vivienda y después de concluido el acto religioso tomó la palabra el vicepresidente de la FFLV, Efraín ‘El Mono’ Quintero Molina, quien entregó un pergamino donde exaltó el nombre y la obra de este rey que fue de constancia y perseverancia, que batió distintos récords en el festival: participó en 15 ocasiones y en esas mismas oportunidades presentó temas de su propia autoría, cantó y tocó.

ACERCA DEL REY
‘Beto’ Rada nació el 18 de agosto de 1941 en El Difícil, Magdalena, y era parte de una dinastía musical. A sus 78 años se había consolidado como un referente en la interpretación del vallenato tradicional, cosechando triunfos en una larga carrera en este folclor.

Medallas, trofeos y pergaminos les fueron entregados durante su trayectoria como una evidencia del reconocimiento a su obra como músico, cantante y compositor.

POR: ANNELISE BARRIGA RAMÍREZ / EL PILÓN
annelise.barriga@elpilon.com.co

Alberto ‘Beto’ Rada, veterano cultivador y promotor del auténtico vallenato

Crónica

Homenaje escrito al Rey Vallenato del año 1993 que marcó la pauta al ser el único que en 15 ocasiones presentó sus propias canciones inéditas en los cuatro aires, canto y tocó su acordeón. Él, se bautizó en uno de sus cantos como ‘El gallo negro’, ese que siempre estuvo en la tarima con la agilidad, destreza y calidad interpretativa-

Por Juan Rincón Vanegas|@juanrinconv

Alberto Rada, siempre recalcó sobre la pureza que debía de tener el vallenato que aprendió desde niño

Alberto Constantino Rada Ospino, ‘El gallo negro’ quien nació en El Difícil, Magdalena, el 18 de agosto de 1941 fue el acordeonero más incansable en el folclor vallenato lo que le permitió brillar por ser auténtico.
De esta manera comenzó a escribir su historia de perseverancia en el Festival de la Leyenda Vallenata donde participó en la categoría profesional durante 15 oportunidades hasta que en el año 1993 ganó la corona de Rey Vallenato. Siempre estuvo en los puestos de honor, siete segundos puestos e igual número de terceros, lo que llevó a sus contrincantes a decirle jocosamente que se le había acabado el negocio.
Hace 26 años en la tarima ‘Francisco El Hombre’ de la plaza Alfonso López, cuando contaba con 52 años, el Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada, interpretó y cantó las siguientes canciones de su propia autoría. Paseo, ‘El gallo negro’; Merengue, ‘Llegó el pollo a la valla’; Son, ‘Cuando yo muera’ y la Puya, ‘Yo soy el que toca y canta’. En la caja lo acompañó Renzo Sierra y en la guacharaca, su hijo Roberto Rada Andrade.
A los pocos días de alzarse con la anhelada victoria compuso una canción donde plasmó su testimonio de haber escrito su nombre con letras de oro en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Era su gran verdad porque la insistencia venció, lo que la dicha no alcanzó.

Se oyeron versos bonitos de mi memoria
quedó mi nota plasmada en el pedestal
y con mi nombre y mi apellido
pasé a la historia del festival.

En total durante sus presentaciones en el Festival de la Leyenda Vallenata sumó 60 canciones inéditas de las 250 que compuso, algunas grabadas por distintos cantantes vallenatos como Diomedes Díaz, Silvestre Dangond, Farid Ortiz, Rafael Santos, Miguel Herrera, Joaco Pertuz, Enrique Díaz y Carlos Narváez, entre otros. También se añade que grabó 25 producciones musicales, y se quedó con el deseo de grabar una nueva que había acordado con su hijo el compositor Eliécer ‘Cheche’ Rada, pero el deterioro de su salud lo impidió.
En su casa del barrio Casimiro Maestre en Valledupar, quedó una vitrina llena de trofeos, medallas y diplomas, que son el mayor testimonio de sus innumerables triunfos a lo largo de todo el país.
También sus elocuentes palabras donde dio a conocer que tenía tres acordeoneros que fueron su espejo. Su papá, Francisco ‘Pacho’ Rada, Luis Enrique Martínez y Alejandro Durán. “De esa trilogía es mi escuela y toda la vida he sido fiel a ese legado. Ellos, son la mezcla ideal del vallenato puro”, expresó.

Cómo comenzó todo…

Durante 70 años estuvo tocando su acordeón. Todo comenzó cuando tenía ocho años y se le presentó a su padre, el juglar Francisco ‘Pacho’ Rada Batista. Le tocó la canción ‘El cerrote’ y su admiración fue total, dándole el visto bueno a su hijo para que continuara, no sin antes recalcarle que fuera fiel a la música vallenata y así lo hizo. Desde ese momento se casó con el vallenato tradicional, ese que defendió en distintas tarimas, parrandas, fiestas y producciones musicales.
Este juglar no la tuvo fácil para alzarse con sus triunfos folclóricos, pero contó con el respaldo de su fiel compañera María del Socorro Andrade de Rada y sus ocho hijos: Manuel Francisco, María del Socorro, Alberto, Miguel, Sol Marina, Eliécer, Amalfi y Roberto, semillas que le dieron 22 nietos y 13 bisnietos.

Alberto ‘Beto’ Rada y su hijo Eliécer ‘Cheche’ Rada, siempre unidos por el folclor

Golpe en el alma

El hijo de Francisco ‘Pacho’ Rada y María Ospino, recibió el miércoles siete de febrero del año 2018 el golpe más triste y profundo de su vida. Murió un pedazo de su alma, su compañera permanente durante 63 años: María del Socorro Andrade de Rada.
Con la tristeza que lo embargada sacó fuerzas de su roto corazón y le compuso una canción que era el mensaje de su inmenso amor para aquella mujer que conoció en su tierra. En esos versos con grandes notas de dolor contaba todo lo que ella significaba. No la pudo cantar porque las lágrimas se lo impidieron, pero dijo que se llamaba ‘Quedó un negro solitario’.
Desde esa fecha luctuosa nada volvió a ser igual para el Rey Vallenato, y después vinieron los dolores del cuerpo que lo derrotaron la tarde del sábado 30 de noviembre de 2019. Ya venía sintiendo el silencio de los atardeceres, su corazón no quería palpitar adecuadamente y la memoria no obedecía hasta que se escuchó esa vieja canción titulada ‘Cipote luto’. “Si te mueres tú, lo cargo yo, y si me muero yo, lo cargas tú”…

La canción perenne

Para el cantautor Eliécer ‘Cheche’ Rada, su papá fue un hombre guerrero, ejemplar y querendón con toda su familia. En cierta ocasión se propuso hacerle una canción y sin dar tantas vueltas lo logró.
Ahora cuenta ese momento. “Una vez al llegar a la casa lo vi que estaba arrastrando los pies. Me dije, mi viejo se está envejeciendo y su voz se está apagando. De eso hace dos años, y entonces me dediqué a hacerle la canción ‘Como mi padre no hay otro’, donde entregué todo mi corazón y sentimiento de hijo”.

Cada día veo que mi padre
se está envejeciendo
ya lo noto cansado de tanto luchar
lentamente sus pasos se están deteniendo
si pudiera darle unos años
se los daría a papá.
Mi viejo es toda mi fuerza
mi ejemplo, mi orgullo
Él, es la mayor riqueza
que me ha dado Dios.

Ahora con la tristeza que hace mella en todo su ser, recuerda ese instante en que le cantaba a su viejo. “Mi papá escuchó la canción y no dejó de llorar. Se puso triste porque se conjugaban tantos y tantos recuerdos. Me agradeció con un abrazo y unas bellas palabras”.

El mismo de siempre

El Rey Vallenato en los últimos meses caminaba pausado, meditaba mucho y hablaba poco. Ya no tocaba su acordeón para recordar esos tiempos vividos y todo era silencio en el cuarto de su hogar.
‘Beto’ Rada, compuso muchas canciones de diversos hechos que rodearon su entorno costeño, pero siempre destacaba a ‘El mismo de siempre’ que le grabara Silvestre Dangond. Ahí estaba enmarcado el hombre sencillo, bueno, noble que supo darle a su vida el más grande sentido musical. Eso le permitió convertirse hasta el final de sus días en un cultivador y promotor de ese vallenato que le inculcó su papá Francisco ‘Pacho’ Rada.

Como soy noble y sencillo muchos se imaginan
que no me doy la importancia que me debo dar.
Nací con un privilegio y es grande mi nombre
y por eso no he dejado de ser lo que soy.
Yo quiero al pobre y al rico, al viejo, al adolescente,
yo tengo de todo un poquito y vivo feliz con mi gente.

La muerte cumplió su cometido en el cuerpo del hombre que estaba listo para recibirla. Ya lo había dicho en su última entrevista. “Para la muerte estoy preparado. No le tengo miedo porque estoy a paz y salvo con Dios. He servido al vallenato con amor y espero nunca olviden a este viejo que no pidió nada y dio mucho”.
Ante esta realidad de la vida su hijo Eliécer ‘Cheche’ Rada, escribió su sentir salido de lo más profundo de su alma. “Mi querido viejo, es difícil describir en unas líneas lo que siento porque ya no estás en cuerpo, pero tu recuerdo está conmigo y con todos tus seres queridos. Te siento en mi corazón y así será eternamente mi padre, mi gran orgullo y mi amigo incondicional. Por siempre te amaré mi gallo negro”.

Con su acordeón al pecho ‘El gallo negro’ dio las mejores clases del verdadero vallenato

BLOG DE AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Murió el Rey Vallenato ‘Beto’ Rada en Valledupar

Luto en el folclor por el fallecimiento del soberano en el año 1993 en el Festival de la Leyenda.

Afectado por quebrantos de salud, murió la tarde de este sábado el Rey Vallenato en 1993, Alberto ‘Beto’ Rada. El juglar se encontraba internado en una clínica en la capital del Cesar, donde se produjo su deceso, dejando de luto al folclor.

Beto Rada había sufrido hace un tiempo una isquemia cerebral, y su estado se complicó en las últimas horas. La muerte del acordeonero, cantante y compositor, causó pesar entre amigos, familiares y amantes del vallenato. “La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata lamenta el deceso del Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada y presenta las condolencias a su familiares. ‘Beto’ Rada fue un luchador y defensor del vallenato clásico”, publicó la entidad.

Rada fue uno de los concursantes más perseverantes en el Festival de la Leyenda Vallenata, presentándose en 15 oportunidades, hasta conquistar el título de Rey. Nació el 18 de agosto de 1941 en El Difícil, Magdalena, y era parte de una dinastía musical, era hijo del legendario Francisco ‘Pacho’ Rada.

A sus 78 años se había consolidado como un referente en la interpretación del vallenato tradicional, cosechando triunfos en una larga carrera en este folclor. Medallas, trofeos, pergaminos, les fueron entregados durante su trayectoria, como una evidencia del reconocimiento a su obra como músico, cantante y compositor.

Ganó diversos festivales como el de Arjona, Bolívar, y Villanueva en las categorías Profesional y Primavera del Ayer, Barrancabermeja, Carmen de Bolívar, Festival de la cumbia en el Banco Mgdalena, Festival del Hombre Caimán en Plato, Magdalena, Festival del Difícil, Magdalena; en Fundación, Festival del Nique, entre otros

Compuso unas 250 canciones, algunas grabadas por destacados artistas del género vallenato, entre ellos Diomedes Díaz, Silvestre Dangond, Farid Ortiz, Rafael Santos y Miguel Herrera.

Beto Rada comenzó a tocar acordeón desde que tenía ocho años, iniciando una fructífera trayectoria en la que dejó muchos legados. En los últimos años se dedicó a enseñar a tocar acordeón al semillero de talentos que tiene la tierra del Cacique Upar.

Por POR: MIGUEL BARRIOS |EL HERALDO

Al Rey Vallenato ‘Beto’ Rada la tristeza lo ronda en medio de su cumpleaños

Crónica |Por Juan Rincón Vanegas @juanrinconv♦♦♦

Ya los cumpleaños para el Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada no tienen la misma efusividad porque cuenta que le hace falta su complemento. Hace seis meses falleció su esposa María del Socorro Andrade.

En medio de ese difícil camino donde se juntan por los designios del destino la alegría con la tristeza, está el hombre perseverante, amante del vallenato tradicional y entregado a su querida familia.

El pensamiento vuela en su cerebro hasta que aterriza en su corazón y entonces señala. “Los cumpleaños no serán lo mismo porque me hace falta mi amor eterno María del Socorro Andrade”. Al expresar estas palabras no aguantó la fuerza del sentimiento y se puso a llorar.

Ya calmado dice que llega a los 79 años, la mayoría vividos con un acordeón al pecho como todo un juglar. Tocando, componiendo y cantando.

“Me llené de esas emociones que colman el corazón. Puedo decir que en el marco de mi corazón están mis padres Francisco Rada y María Ospino, mi esposa, María del Socorro Andrade, mis ocho hijos, toda mi familia y haber sido Rey Vallenato después de intentarlo en 15 ocasiones”.

Sigue enfilado en su historia y expresa que tiene tres acordeoneros que fueron su espejo. Su papá, Francisco ‘Pacho’ Rada, Luis Enrique Martínez y Alejandro Durán. “De esa trilogía es mi escuela y toda la vida he sido fiel a ese legado. Ellos, son la mezcla ideal del vallenato puro”.

De un momento a otro regresa a hablar de su cumpleaños donde comenta que ha pasado mucha agua debajo del río donde quedaron registradas todas sus hazañas  musicales que dan para escribir varios libros.

“Mis años ya son pocos. Vivo enfermo y ahora mi delirio son mis canciones, mi gran desahogo. Esas canciones me dan la fortaleza necesaria al lado de mi familia para todos los días levantarme con fe y esperanza. Para la muerte estoy preparado. No le tengo miedo porque estoy a paz y salvo con Dios”.

Calló por unos instantes. Pidió un pedazo de panela para afinar su garganta y continúo con su relato. “Me faltó poco por hacer. Todo lo que he realizado está bueno. He servido al vallenato con amor y espero nunca olviden a este viejo que no pidió nada y dio mucho”.

La sonrisa de Beto

Conociendo el mundo de los músicos saltó la pregunta de la fidelidad. No lo dudó un instante y contestó en medio de una sonrisa. “No rayé a la esposa mía. Me cuidé de tener hijos por la calle, cosa que me llena de orgullo. Y eso en medio de los afanes de la música es casi que imposible, y más en ese tiempo cuando un acordeonero era lo máximo”.

Cambió de tema de manera inmediata y dijo sentirse feliz porque varios de sus hijos y nietos han seguido la senda del folclor vallenato. “Sembré en terreno fértil”, es su conclusión.

Todo giraba alrededor de su vida, pero de repente volvió al amor eterno. Tomó su acordeón y cantó.

A mi María nunca la puedo olvidar
yo siempre la recuerdo en la nota,
me daba muchos consejos todos los días
y era muy bonita, linda en realidad.

El Rey Vallenato Alberto Constantino, nombre heredado de su abuelo paterno, volvió a llorar. Mary, su nieta lo consoló y le dijo. “Abuelo, no llore. Tenga fortaleza”.

Las lágrimas seguían vistiendo su rostro de recuerdos y entonces el viejo juglar anotó. “Esto es duro. María cada día me hace más falta y siempre conté con su respaldo y el de mis hijos: Manuel Francisco, María del Socorro, Alberto, Miguel, Sol Marina, Eliécer, Amalfi y Roberto, semillas que le han dado 22 nietos y 13 bisnietos”.

Al mencionar a sus queridos hijos, retorna el recuerdo de su esposa y añade que la conoció cuando tenía 15 años y fue un amor a primera vista. “Nos entendimos de inmediato, como sucedió hasta el final de sus días. A ella le gustaba que me dieran el valor que tengo como cultor del verdadero vallenato. Nuestras vidas cambiaron para bien al llegar a Valledupar hace 48 años, y acá espero pasar los días que Dios me regale”.

El Rey Vallenato ahora camina pausado, medita mucho y habla lo necesario. Toca su acordeón para recordar esos tiempos vividos y entona sus cientos de canciones que son parte de su vida.

Siempre estuvo sentado y solamente se puso de pie para saludar al cantante Miguel Herrera, quien le grabó varias de sus canciones y destacó su valía en el folclor vallenato.

“El maestro Rada es ejemplo para todos. Acordeoneros de su categoría son únicos en el mundo vallenato. Es una gloria viviente”.

Beto Rada y Miguel Herrera
Beto Rada y Miguel Herrera

De un momento a otro ‘Beto’ Rada se emocionó y le pidió a Miguel Herrera que cantara para él tocar. Ese episodio fue sublime porque el juglar estaba en su entorno y se sintió como tocando el cielo del folclor.

Maestro, feliz cumpleaños, así la alegría se encuentre con la tristeza en la puerta de su corazón y lo haga llorar, porque llorar es un alivio ya que permite darle la mejor salida al sentimiento de un hombre bueno, noble y perseverante.

El Rey Vallenato, natural de El Difícil, Magdalena, dio las gracias por tenerlo en cuenta en esos instantes en que la vida le concede un año más y como por arte de magia aparecen recuerdos entrañables, reconocimientos ganados en franca lid musical y un sendero que conduce a un mejor mañana de la mano de Dios.

JUANRINCON-PNG-200BLOG DEL AUTOR:  Juan Rincón Vanegas