Mercedes, la mujer que ayudó a la grandeza de Gabo

Crónica

Mercedes Barcha jugó un papel trascendental en la vida de Gabriel García Márquez donde no solamente brilló el amor, sino que lo condujo directamente por el mejor camino de las letras haciendo posible volar por su memoria una cantidad de hechos y personajes de aquel viejo Macondo que tiempo después aterrizaron en varios libros, siendo el principal ‘Cien años de soledad’.-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Mercedes y Gabo, llenos de años y de experiencias vividas

A los seis años, tres meses y 28 días después de que partiera de la vida el hombre que a Mercedes Raquel Barcha Pardo, siendo muy joven le endulzó la vida con letras, ella fue en su búsqueda para no seguir escondida en las soledades del destino y poder llevarlo de la mano por el mundo del adiós eterno.
En esa endulzada de frases que Gabriel García Márquez manejaba con maestría, le dijo una que la llevó al cielo, como aquella vez lo hizo con Remedios, la bella. “Te quiero no solo por cómo eres, sino como quien soy cuando estoy contigo. Te confieso que no tengo un instante sin pensar en ti, que todo cuando como y bebo tiene tu sabor, que la vida eres tú a toda hora y en todas partes. Que el gozo supremo de mi corazón sería morirme contigo”.
Mercedes, con su manera de ser noble y decidida, fue la artífice de la fantasía del libro ‘Cien años de soledad’, sabiendo conducir el barco del hogar mientras él se zambullía desde su cuarto en los capítulos de una historia que no tuvo un final feliz, pero para ellos si lo fue. Este sacrificio años después le permitió a Gabo obtener el Premio Nobel de Literatura, que se celebró en Estocolmo a ritmo de vallenatos.
No fue nada fácil la peripecia cuando la plata que se había reunido solamente alcanzó para seis meses, mientras el proceso de redacción del libro duró año y medio. Nunca faltó nada y de la fe combinada con la esperanza partió todo.
La elocuente declaración de Gabriel García Márquez dejó claro el papel que desempeñó su mujer. «Sin Mercedes no hubiera llegado a escribir el libro».
La importancia en su momento también la ratificó Aída, hermana menor de Gabo, al expresar. «Lo que sí me consta, es que Gabito respira por el pulmón de Mercedes».

Una noche en Cartagena

La noche del 31 de marzo de 2010 fue memorable en Cartagena cuando se realizó el lanzamiento del 43° Festival de la Leyenda Vallenata, en homenaje al maestro Rafael Escalona.
En esa ocasión al Palacio de la Inquisición habían sido invitados Gabo y Mercedes, pero él no pudo ir. Ella estuvo con unas amigas mexicanas y antes de comenzar el certamen en una charla informal hizo alusión al homenajeado. “Escalona fue un fiel amigo de Gabriel por sus canciones, especialmente ‘Elegía a Jaime Molina’ que es muy bella”. Esa fue una frase diciente para enmarcar el aprecio de dos hombres que tuvieron la sapiencia y el talento necesario para contar y cantar las historias nacidas en territorio macondiano, ese cuyo límite se inicia desde el corazón de un acordeón, siguiendo por los caminos de la inspiración de compositores, poetas y escritores, para terminar en ‘Cien años de soledad’, que es realmente un vallenato de 350 páginas.

Mercedes Barcha en el lanzamiento del 43 Festival Vallenato en Cartagena, nunca se cansó de aplaudir esos cantos vallenatos pegados a su corazón.

Estando Mercedes en ese entorno contó que Gabo en México celebraba su cumpleaños cada seis de marzo, con el grupo ‘Guatapurí’ que integraban tres colombianos: el acordeonero Luis Aponte, el cajero Adonay Ortiz y el guacharaquero Raúl Ordóñez.
También señaló que en Colombia el acordeonero preferido era el Rey Vallenato, Julio Rojas Buendía, quien estuvo en muchas ocasiones en su casa interpretando canciones, especialmente de Rafael Escalona, Leandro Díaz, Alejo Durán, Emiliano Zuleta Baquero y Adolfo Pacheco, entre otros.
Mercedes contó una anécdota: “En una ocasión a Gabriel lo invitaron a una parranda y preguntó que sí iba a tocar Julio Rojas, asistía, o de lo contrario que no contaran con él”.
Sobre este hecho Julio Rojas habló en cierto momento de su cerrada amistad con Gabo, a quien no le cobraba por las parrandas, sin embargo Mercedes Barcha se las arreglaba para darle el dinero que el músico no quería recibir.
“Nunca le cobraba, pero Mercedes quien era la que manejaba la plata, insistía en que me tenía que pagar. Una vez me metió la mano al bolsillo, y cuando estaba en la casa fue cuando me di cuenta de que me había dado tres millones de pesos, un platal en esa época”, recordó el acordeonero.

‘Elegía a Jaime Molina’

En medio de la charla informal de aquel 31 de marzo, el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo, le preguntó a Mercedes sobre cuál era la canción que más le llamaba la atención a Gabo. Ella, sin inmutarse contestó: ‘Elegía a Jaime Molina’.
Tenía razón porque la noche del sábado dos de mayo de 1992 debajo de la tarima Francisco El Hombre de la Plaza Alfonso López de Valledupar, Gabriel García Márquez la cantó acompañado del acordeón del Rey Vallenato, Julián Rojas, quien comentó. “Ese fue un momento glorioso e inolvidable. Gabo, cantando vallenatos con una voz suave y melódica. Lo conocía como el mejor escritor, pero esa faceta me llamó mucho la atención”.
Mercedes, esa noche donde se presentaron los Reyes Vallenatos de 2009 y el grupo Pilón Cañaguate, contó algo del proceso que llevó a Gabo a ser escritor y fue cuando se la pasaba por los pueblos del Magdalena, Cesar y La Guajira, vendiendo enciclopedias y escuchando historias que después plasmó en varios de sus libros.
Al preguntarle con cuál de los libros de Gabriel García Márquez se quedaba, lo pensó varios segundos y después expresó algo que causó risas entre los presentes. “Esto está pasando al plano de una entrevista”. Sin embargo, no dejó en el aire la inquietud y respondió. “Naturalmente, ‘Cien años de soledad’, un hijo que tuvo un parto largo”.
Ese fue el hijo mayor de las letras colombianas que gracias a su amor y entrega al hombre a quien conoció a los trece años y con quien se casó en Barranquilla el 21 de marzo de 1958, se pudo lanzar con una edición de ocho mil ejemplares, y a la fecha tiene más de 50 millones de copias y ha sido traducido a 49 idiomas.
Definitivamente, ‘Cien años de soledad’ es una parranda de letras que al sonar del acordeón se convirtieron en frases que le dieron la vuelta al mundo gracias a la magia de Macondo.
Mercedes, ‘La Gaba’, como era conocida, la mamá de Rodrigo y Gonzalo, una de las hijas célebres de Magangué, Bolívar, donde había nacido el seis de noviembre de 1932, partió de la vida como vivió, sin protagonismos, pero eso sí sabiendo que cumplió el mejor papel como esposa, madre, compañera y la que estuvo durante 56 años al lado del hombre que escribió: “Uno no se muere cuando debe, sino cuando puede, y el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.

Mercedes Barcha y Gabriel García Márquez, un amor construido en letras y llevado al altar del corazón

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Murió Mercedes Barcha, esposa de Gabriel García Márquez

LAURA ANAYA GARRIDO|@LaurAnayaG |15 de agosto de 2020 |EL UNIVERSAL, México

Mercedes Barcha, la esposa de Gabriel García Márquez, murió en la mañana de este sábado, según le confirmó Gabriel Torres García (sobrino de Gabo) a El Universal.

El apoyo de Mercedes, que tenía 87 años y vivía en Ciudad de México, fue determinante en la carrera de Gabo: confió tanto en su trabajo que lo apoyó incondicionalmente durante los 18 meses en los que él se encerró a escribir su obra cumbre, ‘Cien años de soledad’, que le merecería el Premio Nobel de Literatura.

Según fuentes familiares, Mercedes padecía hace meses problemas respiratorios (fumó gran parte de su vida) y murió tranquilamente en casa, junto a sus hijos y nietos.

Gabo y Mercedes, durante una visita al tren que pasa por Aracataca, Magdalena, pueblo donde nació el escritor.

Mercedes, la musa de Gabo

Mercedes nació en Magangué el 6 de noviembre de 1932 y conoció a Gabo durante un baile en Sucre (Sucre): él tenía 13 años y ella 9, sin embargo, el futuro escritor supo ese mismo día que ella sería su esposa. Se casaron en 1958 y estuvieron unidos más de medio siglo, hasta la muerte de Gabo, el 17 de abril de 2014.

“Es un amor de toda su vida, él la conoció cuando eran niños”, dice el escritor Gustavo Tatis Guerra y añade: “En los momentos más difíciles de la vida de ellos, en el sentido económico, Mercedes siempre confió en que él, gracias a su literatura, iba a salir adelante (…) A García Márquez un día le preguntaron qué personaje era importante y dijo que el de Mercedes. Era una mujer fuerte, de carácter, que se parecía mucho a la estirpe de Úrsula Iguarán y de las mujeres en ‘Cien años de soledad’. Llevaba el orden de la casa”, cuenta el maestro Tatis.

Antes de irse a Europa, en 1955, Gabo le prometió que al regresar se casarían, tal y como lo habían acordado prácticamente desde que ambos eran niños. Efectivamente, a su regreso se casaron en Barranquilla y de ese amor nacieron dos hijos, Gonzalo y Rodrigo García Barcha.

Los restos de la musa de Gabo van a ser trasladados a Cartagena, para que reposen junto a los de él, en el Claustro de La Merced. El 22 de mayo de 2016, cuando trajeron las cenizas de Gabo a ese lugar, sus familiares manifestaron que ese era su deseo.

Lamentan su muerte

A través de un comunicado, “la Fundación Gabo, su director general, Jaime Abello Banfi, y su Consejo Rector lamentan profundamente el fallecimiento y acompañan en este momento de enorme tristeza a la familia y allegados de Mercedes Raquel Barcha Pardo, viuda de su fundador, el Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, y madre de Rodrigo y Gonzalo García Barcha, miembros de su Junta Directiva.

En palabras de Jaime Abello: “Mercedes Barcha descansa en paz después de una vida plena. Su personalidad era única, una mezcla singular de inteligencia absoluta, fortaleza de carácter, pragmatismo, curiosidad, sentido del humor y hermetismo.

“Hoy la despedimos, agradeciéndole su cariño, apoyo y paciencia en los más de 25 años que ha tomado el desarrollo de la Fundación Gabo. Querida Mercedes, que fuiste polo a tierra, jamás te olvidaremos. Tu recuerdo nos inspirará”.

La Fundación Gabo recuerda también que Mercedes Barcha ingresó a su Junta Directiva en 2012. El 17 de junio de 2014, dos meses después de la muerte de su esposo, Mercedes asumió la presidencia de honor de la Junta Directiva.

Gabriel García Márquez: «el palabrero mayor»

Por *Félix Carrillo Hinojosa

A Gabriel García Márquez le tocó hacerle el quite al pesimismo, el zigzag a la envidia y saltar matones, para no dejar que sus sueños quedaran hechos añicos en cualquier esquina de los pueblos nuestro.

“Gabo me mandó de Estocolmo, muchos pescaditos de oro” Rafael Escalona Martínez

No muchas personas en Colombia, producen tan buenas noticias como nuestro querido Nobel Gabriel García Márquez. Todo esto tiene una razón de ser. Resulta que el muchacho aquel, que un día resolvió irse de frente contra la dictadura paternal, que se empecinaba en tener, en un cuarto envejecido, un titulo de lo que fuera, para sentirse orgulloso del hijo que hacía lo que él dijera. En contra de todos los vaticinios,  decidió convertirse en escritor.

De nada valió, los variados comentarios que haya hecho, si al final el tiro le salió por la culata, ya que como prueba irrefutable, pese a todos los pronósticos y las dificultades que rodearon al naciente periodista y luego laureado escritor, él se apoderó de la voz de la gran provincia, para que los continentes hablen de ella y de qué manera.

Pero el muchacho para estar en ese sitial, le tocó hacerle el quite al pesimismo, el zigzag a la envidia y saltar matones, para no dejar que sus sueños quedaran hechos añicos en cualquier esquina de los pueblos nuestros, a donde llegaba y le tocaba salir en bolas de fuego, porque no creían en él o lo perseguía el fantasma del pasado de su abuelo, o simplemente, no tenía una moneda en sus raídos bolsillos, para hacer más prolongada su estadía.

¿Cuántas puertas tocó y los dueños del poder central de la cultura, se negaron a abrirlas?, muchas, que él prefiere no hacerlo público, porque Gabriel García Márquez pese al poder en todos los órdenes que tuvo en  prefirió comentarlo a solas y en voz baja, muy para él. Estoy seguro que con su musa eterna, Mercedes Barcha, vivió todos esos portazos que recibió.

En su corazón, no hubo lugar para anidar esas imágenes desagradables, que luego con su éxito universal, han querido muchos, montarse en ese tren, que solo con la fuerza de la palabra, logró aceitar esos rieles esquivos,  que cayeron vencidos por la magia natural que posee.  Es más, prefirió olvidar sus nombres.

La imagen de nuestro escritor, sigue por encima del bien y del mal. Si hablan bien, es de buen recibo y sí no es así, la caparazón que tiene y que viene del más allá, sustentada por la cultura de los wayuu, rechaza esos dardos, los cuales, la mayoría vienen de críticos y escritores resentidos, que pierden su tiempo valioso, hasta por una coma que haya escrito o nuestro Nobel.

Pero si por el territorio, de los afamados nacientes críticos y escritores, hay una obsesiva manía de querer sepultar lo hecho por García Márquez, que entre otras, les va a quedar bastante difícil de lograr, no lo es menos, la cantidad de personas que sin visión hay en su tierra natal y en muchos pueblos del Caribe, señalan sin reparo alguno, la manera como el escritor según ellos, no hizo nada por esa tierra que lo vio nacer. Tamaño error el que asumen, porque él no estuvo obligado a tapar huecos, poner acueducto o hacerle culto al cemento. Eso que lo haga el constituyente primario o los políticos y en el mejor de los casos, el alcalde, para eso los eligen.

Todos estuvimos llamados a consentir a Gabriel García Márquez, no solo por los años que vivió como muchos sugieren, sino por su obra. A él, no hay con qué pagarle como logró retratar a nuestra provincia, sin caer en provincianismos. O acaso no es verdad, la manera como se activó la voz de nuestros pueblos, esa misma que variadas fuerzas oscuras y malos gobernantes, tratan de cercenar y que aparecen pintadas, en una policromía llenas de rostros vivos, en cada una de sus exquisitas crónicas, reportajes, novelas y cuentos. Todo lo que hizo para ver a Colombia en Paz, lo convierte en un hombre de esa dimensión.

Su obra es la mejor muestra de inclusión, para un territorio Caribe que le dio todo a Colombia, pero que el centro de poder, poco o nada reconoce. Si nuestro escritor  hubiese nacido en Antioquia, Bogotá o Cundinamarca o cualquier pueblo andino, el aeropuerto no se llamaría “José María Córdoba” o “el dorado”.

Convencido estoy, que llevaría su nombre. Claro, que a él esa vaina le entraba por un oído y le salía por el otro. Porque hasta eso, le ha tocado sortear a nuestro escritor, esas ráfagas de críticas, sin peso argumentativo, siempre en pos de hacerles imagen a sus creadores, con la pobre tarea que fulanito de tal, es mejor escritor que él.

A ellos se les olvidó, que su bien ganada fama y prestigio, no se la hizo una determinada editorial, sin restarle nada a la tarea titánica que las mismas desarrollan o los medios de comunicación, que a veces se empecinan, en hacer escritores a la fuerza.

Si bien es cierto, que sus obras hoy en día, son promocionadas como si fuera una mercancía, no lo es menos, que todo obedece a un marketing, que en nada contrasta con la obra misma y su calidad.

Pero, ¿por qué Gabriel García Márquez es tan reconocido?, Uno de esos pilares surge, al lograr que lo popular fuera popularizado y darle un estatus, ante las más enconadas elites centralistas, que miraron de reojo esas manifestaciones. Otra, es que su obra es una música variada, en donde aparecen ritmos que saben a cumbia, gaita, mapalé, fandango, pájarito, bullerengue, chalupa, tambora, paseo, merengue, son o puya vallenata y de danzas como el garabato o el de las piloneras en donde sin distingos, los pueblos nuestros se entrelazan en un interminable abrazo que sabe a gente buena. Y en ésta última expresión musical, si que somos agradecidos. La obra de él, sabe a vallenato y nuestros personajes están ahí plegados de manera activa, no como unos convidados de piedra. Es por eso, que en la Guajira y el Cesar, se le quiere sin la adulación, que siempre tiende a desdibujar cualquier mirada hacia él o su obra.

Para nosotros, éste escritor es el mejor narrador de nuestras costumbres, el creador de un mundo vital,  que no nos da pena llevar con orgullo en todo nuestro cuerpo. Sus años bien vividos, son el monumento al muchacho que rompió todos los esquemas literarios y que realizó, las gambetas necesarias en el estadio, a veces invisible de la vida, para construir un nombre inmenso, pese a que muchos de esos espectadores con rostro frío y pose de intelectual, le dijeron no.

No olvidemos que, ese matriarcado e imponencia que Ursula Iguarán hizo evidente, está inmerso en nuestras bisabuelas, abuelas y madres, mujeres hacedoras de vida y que juegan un papel determinante en nuestra cultura. Es la postura firme de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, que hablaba con la mirada y no repetía una orden.

Este escritor siempre ha sido un comprometido con nuestro País, en donde para mala fortuna nuestra, encontramos que el invierno que generan los bandidos, que no son muchos,  es más comentado que el verano de buenas conductas que tantos Colombianos dentro y fuera del País, hacen por esta amada patria.

Todos aguardamos con esperanza infinita, que vamos a encontrar la ruta deseada. Por eso quiero dejarles, desde la tierra de la Niña Luisa Santiaga, madre de nuestro querido escritor, que es la mía y a manera de regalo en su aguerizado cumpleaños, una frase que logré acuñar aprisionado al tiempo, después de escuchar a un hombre de mi tierra, que se volvió loco por amor, quien siempre se sentaba en la plaza y no se cansaba de repetir:

Nada que valga la pena se hace rápido”

BLOG DEL AUTOR: Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, Periodista, Compositor, Productor Musical y Gestor Cultural para que el Vallenato tenga una categoría dentro de los Premios Grammy Latinos.

La amistad de Gabo y Shakira, según los archivos de la U de Texas

En una nota escrita a puño y letra, el nobel auguró en 2001 su “rumbo de artista grande” de la cantante. La frase, que reposa entre los 27.500 archivos sobre el Nobel en la Universidad de Texas, demuestra la entrañable amistad entre Gabo y la artista barranquillera.

“Nada que se diga o no se diga de Shakira podrá ya cambiar su rumbo de artista grande”, con esta frase, casi premonitoria, Gabriel García Márquez auguró en 2001 el curso irrefrenable del éxito de la cantante barranquillera.

La nota, escrita a mano por el mismísimo Nobel, hace parte de los 27.500 documentos que la Universidad de Texas puso de manera gratuita en internet para que el público accediera a  manuscritos, cuadernos, cartas y fotos, entre otros archivos del escritor colombiano.

Después del fallecimiento del galardonado escritor en la Ciudad de México, el Harry Ransom Center –centro de documentación literaria de la Universidad de Texas–, adquirió el fondo de archivos en noviembre del año 2014 por 2,2 millones de dólares.

Shakira y Gabo, no solo eran amigos entrañables. Según personas cercanas, ellos tenían una relación de cariño y respeto mutuo, como el de un padre a una hija y viceversa. Gabo fue un cercano observador de las virtudes y el talento creativo de la artista, así como ella admiradora de su obra.

El autor de Cien Años de Soledad escribió en junio de 1999, para la revista Cambio, un perfil sobre la agitada vida de la artista, quien en ese entonces con 23 años emergía como una estrella de talla internacional.

La voluntad férrea de Shakira, su disciplina, su genio creativo y su pasión, captaron desde sus inicios la atención del también periodosta, quién veía venir su estrellato como el anuncio de un hecho futuro, pero latente y cercano. Para él solo era cuestión de tiempo.

En el escrito hace un recorrido por las vísperas del lanzamiento de Dónde están los ladrones, recuerda que la artista estrenó ese álbum en medio de un fuerte malestar, fiebre alta, falta de sueño, además de largas jornadas de trabajo que hacían parte de su ajetreo diario.

“Fue uno de los momentos más extenuantes de mi vida”, dice Shakira en el perfil de Gabo. “Lloré casi toda la noche pensando que no iba a ser capaz”.

“¿De qué se extraña? Shakira parece haber olvidado demasiado pronto que ese vértigo indomable nació con ella”, agrega.

“La precocidad descomunal de Shakira, su genio creativo, su voluntad de granito y una ciudad natal propensa a la invención artística solo podían ser los gérmenes de un tan raro destino”, cita el texto del escritor.

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Shakira y Gabo

La relación de Gabriel García Márquez, nacido en Aracataca (Magdalena), y la artista barranquillera era tan cercana, que el Nobel le confesó en Cartagena a uno de sus más grandes amigos, el argentino Tomás Eloy Martínez, que Shakira podría ser la indicada para presidir la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, uno de sus más grandes legados.

El escritor no se equivocó, 16 años después de haber escrito de su puño y letra que nada frenaría el destino de Shakira para convertirse en una estrella mundial, la artista solo ha cosechado éxitos.

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Nota escrita por Gabriel García Márquez en 2001.

Más de 400 premios a la música lo demuestran, incluyendo 13 premios Grammy Latinos y dos premios Grammy, más de 600 nominaciones a lo largo de su carrera y 11 álbumes de estudio.

Su empatía social, su voz de líder frente a las problemáticas de la niñez y la pobreza, hasta sus cualidades como empresaria, le han hecho merecedora de galardones como el Premio Cristal, otorgado por el Foro Económico Mundial a personalidades de las artes que sirven de modelo para la sociedad, por su apoyo a la educación y el desarrollo de la primera infancia, Premio de la Fundación Internacional de Jóvenes Líderes en 2010, Mejor líder de Colombia 2014, premios a sus fragancias femeninas e inclusive, tiene tres apariciones en el Guinness World Records en 2005 por Fijación Oral como el álbum en español más vendido en una semana en Estados Unidos, en 2014 obtuvo la foto con más likes en Facebook en menor tiempo, superando 3,5 millones de me gusta en un día y en 2015 como artista femenina más seguida en Facebook y primera en superar los 100 millones de seguidores.

Gabo, siempre deslumbrado por el talento de Shakira, lo resumió así: “Hoy el sueño está más que cumplido. La música de Shakira tiene una impronta personal que no se parece a la de nadie, y nadie la canta ni la baila como ella a ninguna edad, con una sensualidad inocente que parece inventada por ella”.

Como a un relato del mágico mundo de Gabo, suena aquella imborrable amistad que no conoció fronteras entre el escritor y la estrella pop, pues en México Shakira logró visitarlo con algo de tiempo libre y, así mismo, en la  gira de Fijación Oral en 2006 en ese mismo país, Gabo visitó su camerino y conversaron largamente.

Después del fallecimiento de Gabriel García Márquez el 17 de abril de 2014, la cantante le dedicó un sentido mensaje de despedida.

“Querido Gabo, alguna vez dijiste que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla… tu vida querido Gabo la recordaremos como un regalo único e irrepetible, y como el más original de los relatos. Es difícil despedirse de ti, puesto que nos has dado tanto, te quedarás para siempre conmigo y con todos los que te quisimos y admiramos”, terminó la barranquillera, quien llevará por siempre la huella de haberse ganado la confianza, estima y arrobamiento de uno de los más grandes de la literatura latinoamericana.

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Imagen tomada en el año 1999.

POR: KERYL BRODMEIER | EL HERALDO

27.000 páginas de la obra de Gabo estarán disponibles en su colección digital

De manera gratuita cualquier persona podrá acceder a las cerca de 27.000 páginas de material que incluye imágenes escaneadas, borradores y apuntes relacionados con los principales libros de García Márquez.

El Centro Harry Ransom digitalizó y puso a disposición de los cibernautas alrededor de la mitad del archivo de Gabriel García Márquez, adquirido por la Universidad de Texas en 2014 por un valor de 2,2 millones de dólares.

De manera gratuita cualquier persona podrá acceder a las cerca de 27.000 páginas de material que incluye imágenes escaneadas, borradores y apuntes relacionados con los principales libros del Nobel.

Fotografías, guiones, artículos personales, colección de sus pasaportes, un capítulo completo de 100 años de soledad, también se aprecian en el archivo en línea.

«Agradecemos a la familia de Gabo por liberar su archivo y reconocer este trabajo como otra forma de servicio a sus lectores de todas partes», le Steve Enniss, director del Centro Harry Ransom, al New York Times.

Cien años de soledad, el vallenato más largo de la historia

 Crónica|Por Juan Rincón Vanegas|@juanrinconv

“Cien años de soledad es un vallenato de 350 páginas”, así lo definió Gabriel García Márquez, cuando le indagaron sobre la base estructural de su gran obra literaria. Y enseguida añadió: “En ‘Cien años de soledad’ soy un escritor realista, porque en América Latina todo es real. Asumir nuestra realidad puede dar algo nuevo a la literatura”. Seguir leyendo «Cien años de soledad, el vallenato más largo de la historia»