Joselina Daza rememora a Alejo Durán, quien quiso adueñarse de su corazón

Crónica

-Una historia cantada acontecida en Patillal donde el primer Rey Vallenato pretendió conquistarla con el poder de su canto y de su acordeón-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

A Joselina Daza se le nota el paso de los años, también en su hablar pausado se calca el recuerdo de aquel famoso canto que Gilberto Alejandro Durán Díaz, le dedicó a finales de la década del 60 del siglo pasado, donde le pedía se dejara conquistar para que el abecedario del amor tuviera las letras completas.

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‘Goya’ Dussán se perpetuó como la reina del Negro Alejo

Crónica | Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

Corría el año de 1975 cuando la joven Gloria María Dussán Torres, quien vivía en Planeta Rica, Córdoba, intercambió miradas con el Rey Vallenato Alejandro Durán Díaz, y cuenta ella que fue amor a primera vista. Hubo química de inmediato y se fueron enamorando, además de que se veían a cada rato porque vivían cerca.

No se podía dar marcha atrás, y a los seis meses de conocerse empezaron a darle rienda suelta al amor, luego del visto bueno de los padres de ella.

Lo primero que Alejo le dijo a Gloria, quien contaba con apenas 17 años, fue: “No me puedo casar contigo porque ya lo estoy, pero voy a vivir contigo lo que me queda de vida». Y en efecto, así pasó.

El amor comenzó a crecer a pasos agigantados teniendo como fortalezas la comprensión, la entrega y la esperanza puesta en un futuro mejor.

Catorce años de idilio

Al recordar su historia con el primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata, a Gloria le revivieron innumerables recuerdos, y su mirada se puso triste como un lamento o como un son vallenato. Sus palabras le salían de adentro con el sentimiento más profundo por ese ser que la tuvo como una reina en trono propio.

Fijó la mirada en el infinito, como buscando por dónde empezar su relato y expresó: “Me llamaba Goya, y a mí me gustaba”. Se queda pensativa, y a los pocos segundos continúa: “Siempre vivimos en nuestra casa de la calle 15 N° 14-44 del barrio San Marcos, en Planeta Rica, la tierra que lo acogió como un hijo”.

Toma mayor confianza, y cuenta: “Alejo, me enamoró con palabras dulces, y lo que más me gustó fue cuando me dijo que si me metía a vivir con él, no iba a mirar a otra mujer. Aunque fueron muy lindas sus palabras, se me hacía casi imposible creerlas por la fama de mujeriego que tenía, pero en los años que vivimos, no me dio motivos”.

En ese momento, se produjo la mezcla de una sonrisa untada con varias lágrimas; y todo porque recordó que Alejo se la pasaba diciendo que “ella lo había amansado”.

Volvió a meditar, y enseguida juntó en su pensamiento aquellos tiempos felices que comenzaron a principios del mes de noviembre de 1975. “Vivimos 14 años, y tuvimos cinco hijos: Néstor, Jorge Luís, Wilson, Donaldo y Dairo, a quien perdí. Él, era hogareño, responsable y amoroso con todos nosotros”.

Gloria repasa la historia vivida con Alejo, y prosigue: “Cuando salía a sus giras yo lo dejaba. No era celosa porque estaba segura de lo que tenía. Alejo no me compuso ninguna canción, pero me hizo sentir el amor, y ese fue el mayor regalo que me dio cada día”.

No aguantó la presión del sentimiento y nuevamente las lágrimas visitaron su rostro. Había que esperar, porque esos momentos hacen que huyan las palabras y una tristeza siempre aterriza en el corazón.

Levantó su cabeza, le puso oficio al pañuelo y pudo continuar. “Su rutina diaria cuando estaba en la casa era levantarse a las siete de la mañana, se bañaba y desayunaba. Después cogía su bicicleta y salía para estirar los huesos, según decía, saludar a sus amigos, y claro, siempre traía algo para la casa”.

Contó el secreto de Alejo, quien tenía un cuarto en la casa solamente para tocar su acordeón y componer: “Ahí repasaba sus canciones y muchas veces me comentaba sobre sus historias”.

Alcalde de Planeta Rica

Al juglar vallenato nunca le gustó la política, pero le propusieron que fuera alcalde del municipio, dada su popularidad, carisma y don de gente.

Gloria cuenta ese hecho: “Una vez le propusieron ser alcalde de Planeta Rica, pero claramente dijo que no le jalaba a eso porque lo suyo era el acordeón, y con el acordeón nunca tenía problemas. Él, siempre recalcaba que su orgullo era haber sido el primer Rey Vallenato, porque insistía que eso le había servido para darse a conocer de la forma en que lo merecía, y sacarle provecho a la música que quería como a su familia”.

El campesino de El Paso siempre continuó en lo suyo, y nunca olvidó que desde muy joven se dedicó a ser vaquero, jornalero y aserrador. Después aprendió a tocar acordeón y dio sus primeros pasos como compositor con la canción ‘Las cocas’, dedicada a las mujeres que cocinaban para las cuadrillas de vaqueros en la hacienda Las Cabezas, donde trabajaba.

El adiós de Alejo

Gloria, o ‘Goya’, como la llamaba Alejo, se la pasó el recorrido de la entrevista recordando esos tiempos bellos al lado del negro grande, y no pudo sustraerse del momento de su partida al más allá.

“Su última presentación la realizó en Chinú, Córdoba, aunque el médico ya le había prohibido que tocara, pero Alejo no hizo caso. Cuando regresó le comenzaron los malestares y me dijo que sentía fuertes dolores en el pecho. El doctor Oscar Díaz ordenó trasladarlo a la clínica Unión de Montería, donde estuvo durante ocho días, hasta que murió”.

Nunca se separó de su lado, hasta que en un momento él le susurró al oído: “Goya, cuídame a los hijos. Goya te quiero mucho”. Ella le prometió cumplir su voluntad al pie de la letra y amarlo eternamente.

“Su partida me causó el más grande dolor, y miraba a mis pequeños, el mayor de 10 y el menor de tres años, y en mi mente lo reflejaba a él. Ya no lo iba a ver más para poder darle las gracias por brindarme la mejor vida”.

Eran palabras llenas de un inmenso dolor casi 30 años después de aquel 15 de noviembre de 1989, y más cuando en la tierra donde lo querían elegir alcalde, le brindaron una multitudinaria despedida.

“Desde esa fecha he venido luchando, saqué adelante a nuestros hijos, por eso cada vez que voy a su tumba le pido que nos cuide y no nos abandone”, dice Gloria con el corazón en la mano.

La ‘Goya’ de Alejo es una mujer fiel, y le sigue cumpliendo la promesa al hombre que se comprometió a quererla hasta que la muerte los separó. Ella, nunca se ha fijado en otro hombre porque es la reina con trono propio y con unos retoños que son la razón de su vida.

Al final del encuentro, recordó que su amado Alejo le cantaba frecuentemente la canción ‘Mírame fijamente’, de Tobías Enrique Pumarejo, que él había grabado. “Sonreía y me regalaba un beso”.

Mírame fijamente hasta cegarme
mírame con amor o con enojo,
pero no dejes nunca de mirarme
porque quiero morir bajo tus ojos.

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Alejo Durán le escribió una carta musical a Fidelina Flórez

Crónica |Por Juan Rincón Vanegas |@juanrinconv||

-La fuerza del folclor vallenato tiene la virtud de fijar la vista en una carta llena de sentimientos y volverla canción, como le sucedió al juglar Gilberto Alejandro Durán Díaz, quien esculcó en su memoria ese pasado de una mujer que supo cautivarlo en medio de faenas musicales diarias.

Esas letras escritas por una joven y encantadora mujer llamada Fidelina Flórez Moreno, nacida en Chimichagua, Cesar, el viernes primero de junio de 1928, hicieron posible que naciera una historia cantada con su nombre, donde se cuentan esos amores fugaces que el destino nunca pudo unir.

Ella, quien a sus 15 años ya tenía una hija que bautizó con el nombre de Elsa, y seguía bajo la protección de sus padres, intentó emprender una relación con ese hombre que tenía la virtud de tocar acordeón, de embrujar con su canto y cautivar con su palabra; pero con lo que no contaba la encantadora joven era que su mamá, Presentación Moreno García, cerraría el capítulo de ese sueño.

Ellos, lo planearon a escondidas. La vieja Presentación notó algo distinto en el comportamiento de su hija, y pudo descubrir lo que tramaban los enamorados.

El propio Alejo Durán contó ese episodio donde quedó al descubierto: “La cité para llevármela. La había esperado bastante tiempo, y al notar que no salía me metí por el patio de su casa. Ella salió, y la cogí por la mano, pero detrás venía su mamá gritando que había un ladrón. Llegó la Policía preguntando quién era el ladrón y dije que era yo, que me iba a robar esa muchacha, y añadí que si la encontraba mal puesta, me la llevaba”.

Regreso a Chimichagua

Ese episodio sucedido cerca al municipio de El Paso, provocó el retorno de Fidelina a Chimichagua, aunque no dejaba de pensar en aquel hombre que le dibujó el amor con notas de acordeón. Ese mismo que sin necesidad de haberse recibido como sacerdote, pensaba llevarla al altar del sentimiento, donde las palabras sobran y los cuerpos cabalgan al ritmo de la serenidad de la noche.

Estando en ese trance, y al enterarse que Alejo Durán vivía en Magangué, Bolívar, le mandó una carta con uno de sus paisanos. En ese mensaje le decía que le escribiera, que se había olvidado de ella después de pintarle pajaritos en el aire.

Alejo, al recibir la misiva se conmovió, y lo primero que hizo en vez de tomar papel y lápiz para responder, fue hacer lo que le dictaba su corazón. Tomó su acordeón y comenzó a darle vida al son ‘Fidelina’, donde le decía a través de su rutina que nunca la olvidaba. Y de esta manera, le puso a la distancia la más bella serenata a la mujer que lo trasnochaba.

Bella como flor del campo
miren que mujer tan linda,
y te dedico mi canto ayayayay
escucha mi serenata Fidelina.

Entonces, con la inspiración a todo tope le repitió lo que le dijo al momento de conocerla, y que conllevó a tratar de unir sus vidas a escondidas: “Que tu negro no te olvida. Es de todo corazón”.

A Fidelina le gustó la canción, y tuvo la paciencia de esperar un tiempo prudencial, hasta que la nave del amor tomó otro rumbo y pudo arribar en los tiempos de Dios que son perfectos en medio de los albores de la vida.

La hija de Evaristo Flórez Palomino y Presentación Moreno García se casó con Antero Mejía López, y tuvo seis hijos: Alfonso, Félix, Oswaldo, Sabina, Osmelita y Nubia. Con el correr de los años la familia creció y vino la alegría de 40 nietos y 87 bisnietos.

Dedicada a su hogar

Fidelina fue una mujer dedicada a su hogar. Se le veía por las calles de Chimichagua vendiendo almojábanas cocidas, cafongos, chicha de grano, panderos, cocadas y dulces.

Nunca gozó de la fama de la canción compuesta por el primer Rey Vallenato y pasó desapercibida, entre otras razones, porque cuando su esposo Antero la escuchaba se ponía bravo. “A veces se disgustaban por eso, pero no pasaba a mayores”, contó su hija Osmelita Mejía.

Siempre vivió en la calle 12 N° 6 – 30 del barrio Higuerón de Chimichagua, donde recibía el cariño de los suyos, hasta que murió el jueves 17 de noviembre de 2016. Fidelina contaba con 88 años.

Esta es la historia de una mujer chimichagüera que supo ocuparle por mucho tiempo el corazón al ‘Negro’ Alejo, y quien la definió como una muchacha delgada, color canela, pelo liso y cara redonda.

A ella le dedicó una de las canciones que más le gustaban, porque llevaba impregnada la melancolía del aire de son en medio de los arreboles del recuerdo. En esa secuencia, en el año 2000 el Canal Caracol emitió la telenovela ‘Alejo, la búsqueda del amor’, producción donde la presentadora y actriz Xiomara Xibille interpretó el personaje de Fidelina, esa mujer a la que le regalaron una canción para inmortalizarla.

Grabación de la canción

Durante sus corredurías por distintos pueblos de la geografía costeña Alejo Durán interpretaba la canción ‘Fidelina’, hasta que la grabó en 1964 para Discos Fuentes, alcanzando la mayor aceptación. De esta página musical se han hecho más de 12 versiones, sobresaliendo las interpretadas por Silvio Brito y el Rey Vallenato Orangel ‘El Pangue’ Maestre y la de Carlos Vives con el Rey Vallenato Egidio Cuadrado.

Precisamente, su hermano Náfer Santiago Durán Díaz, quien lo conocía a la perfección, manifestó: “Ese son ‘Fidelina’ nunca ha pasado de moda. Alejo nació para eso. Desde muy joven, armado únicamente de su acordeón aprendió los secretos del fuelle y los compases de los sones en que se haría maestro. Alejo siempre fue auténtico, único y dejó un invaluable aporte al folclor vallenato. Sinceramente, para mí fue un fuera de serie”.

El viejo Naferito, quien hace poco añadió el año 86 al almanaque de su vida, siguió hablando sobre su hermano: “Alejo le dio al Festival Vallenato la dimensión de su estilo personal”.

Mientras tanto, en el encantador municipio de Chimichagua se recuerda a Fidelina, la única mujer que en vez de carta recibió una canción donde Alejo Durán a través de su voz y su acordeón puso a vibrar las fibras de su tierno corazón.

BLOG DEL AUTOR: Por Juan Rincón Vanegas

CENTENARIO DEL PRIMER REY VALLENATO

Por José Atuesta Mindiola

I

La historia de la dinastía
con los hijos fructifica,
dijo Náfer Durán Mojica
a Juana Francisca Díaz.
Un bosque de melodías:
de chandé y de pajaritos,
edén musical de ritos
de palenque y de vaqueros,
emporios de acordeoneros
con sus cantares bonitos.

II

El Paso pueblo natal
de mujeres cantadoras
de los aires de tambora
y de música ancestral.
Este jardín musical
de los Durán fue el mejor:
Luis Felipe era el mayor,
Gilberto Alejo seguía,
y aún vive todavía
Náfer, hermano menor.

III

Gilberto Alejo Durán
su vida se hizo canción
y el Pedazo de acordeón
todos los recordarán.
Unos vienen y otros van
por las sendas de la vida,
hoy la gente agradecida
por su grandeza y talento,
cien años de nacimiento
fiesta en su tierra querida.

IV

El primer rey Vallenato
en la historia del Festival,
en la cumbre del pedestal
su nombre tiene mandato.
Sus canciones un relato
de El Paso en correduría
buscando a Sielva María
o aquel cero treinta y nueve;
aquí todo el tiempo llueve
cantares de vaquería.

V

Sus cantos un relicario
de brisas en la colina,
la Carta de Fidelina
y los Altos del Rosario.
El cuerpo es un campanario
y por tantos años se hiere;
Gilberto Alejo prefiere
en Córdoba su comarca,
allá lo abraza la parca,
pero su canto no muere.

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Valledupar, 6 de febrero de 2019.

joseatuesta

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

Festival Pedazo de Acordeón lanzó afiche promocional

Luis Duran EscorciaEl Festival Pedazo de Acordeón de El Paso, Cesar, este año cumple 25 años y se lanzó el fin de semana su afiche promocional con la imagen de Luis Durán Escorcia, hijo de ‘Naferito’y sobrino de Alejandro Durán.

Cuando en 1987 se realizó el primer Festival Rey de Reyes en Valledupar que el público deliraba por la interpretación de Alejandro Durán a quien querían como ganador, lo cierto era que Nicolás ‘Colacho’ Mendoza tocaba más ajustado a los cánones del certamen y a la postre resultó ganador, fallo protestado airadamente por el público, y no valió ni el reconocimiento del mismo ‘Alejo’ quien manifestó que se había eliminado él mismo. Seguir leyendo «Festival Pedazo de Acordeón lanzó afiche promocional»

Fundación Festival de la Leyenda Vallenata lamenta deceso de Elsa Armenta ‘La molinera’

LOGO-FESTIVAL-VALLENATOLa Fundación Festival de la Leyenda Vallenata lamenta el deceso a sus 84 años de la matrona Elsa Elvira María Armenta López, ‘La Molinera’, protagonista de un bello canto en aire de merengue del maestro Rafael Escalona y presenta las más sentidas condolencias a sus hijos María Angélica, Elsy Lorena, Martha Lucía, Luz Elena y Juan Pablo Salinas Armenta, familiares y paisanos. Seguir leyendo «Fundación Festival de la Leyenda Vallenata lamenta deceso de Elsa Armenta ‘La molinera’»