ROSENDO, EL POETA DE VILLANUEVA

Por Hernán Baquero Bracho

Escribir sobre uno de los más laureados compositores con que cuenta la música vallenata, Rosendo Romero Ospino,
“El poeta de Villanueva”, como es conocido mundialmente en la farándula y el folclor es siempre placentero y genera
sentimientos de admiración al conocer y tratar su obra musical donde guarda tantos escondites de sus quimeras de
amor y al mismo tiempo tantos misterios de la naturaleza durante sus cuitas que observó cuidadosamente como si
fuera un tratadista biológico de lo que describió magistralmente Charles Darwin en tantos años de investigación.

Por eso de esa experiencia en la serranía de El Perijá que es la sierra madre oriental donde nacieron muchas de sus canciones lo expresa con orgullo: “Los perijaleños somos más andinos que costeños, por estar en un departamento costero, somos vallenatos-andinos-costeños”.

La 54 versión del Festival de La Leyenda Vallenata,es en homenaje a Rosendo Romero Ospino, el poeta indiscutible de Villanueva. Homenaje más que merecido a uno de los mejores compositores del vallenato romántico con que cuenta la música vallenata y como lo expresa su hermano del alma, el gran Pollo Isra, “el mejor acordeonero del mundo” que el homenaje a su hermano es un homenaje a la dinastía Romero Ospino,que tantas glorias le ha dado al vallenato. Villanueva estará de fiesta durante los cuatro días del 13 al 17 de octubre y vibrará de alegría por el homenaje al “Poeta de Villanueva”.

Rosendo Romero sin ser ese tratadista con su pluma dejada en sus obras musicales plasmó como otro grande, el también inmortal ciego de oro Leandro Díaz, los fenómenos de la naturaleza. Su vena musical la inició primero estudiando en el Colegio Liceo Colombia de Villanueva, donde su maestro y el fundador de dicho colegio Rafael Peñaloza López, influyó mucho en su prosa y en su poesía, luego esa vena musical se agrandó más en el Colegio Nacional Roque de Alba como lo afirma de manera categórica: “En el Roque fui loco embriagado por el impulso infinito de las musas celestiales en el límite del verso incontinenti”.
Sus orígenes e influencias de su talento como compositor se inician con su abuelo Rosendo Romero Ospino, de su padre Escolástico Romero Villarreal y vienen también de Juana Francisca Díaz Villarreal, madre del “Negro Alejo” y Náfer Durán.
Echa a volar el viento con sus métricas y sus primeras melodías y fantasías con el amor, como si lo estuviera aprisionando, pero también lo libera de manera espontánea y así nace otra de sus melodías y se entristece tanto cuando llegan las navidades porque no todos los niños la gozan y la disfrutan, porque algunos les produce felicidad y alegría y a otros les genera tristeza y él no puede aceptar esas diferencias abismales en un mundo lleno de desigualdades, por ello sus cantos permanece ahí con el tiempo y en cada navidad se vuelve recurrente pero también melancólico y por eso no pasa de moda. “Mensaje de navidad” es el mejor poema cantado para recibir cada año con los brazos abiertos al Niño Dios.

Este literato de gran inspiración y que le susurra a las nostalgias, también afirma que su influencia musical también la tomó de otro poeta del romanticismo como Gustavo Gutiérrez Cabello y de otro grande que se fue también poeta como Freddy Molina Daza.

Los versos líricos y nostálgicos, están llenos de fe y esperanza. Rosendo Romero es un poeta de tiempo completo. En cualquier circunstancia escribe versos que se prodigan en ritmo y musicalidad,por lo tanto, las canciones de Rosendo Romero se convierten en el pentagrama hecho poesía. Gracias a la fundación del Festival Vallenato y a su consejo directivo por este gran homenaje a nuestro gran poeta de Villanueva.

Hernán Baquero Bracho

FESTIVAL VALLENATO, EL GÉNESIS DE SU HISTORIA 

Hernán Baquero Bracho | Octubre 15, 2021

Para finales de los años 60, la música vallenata empezaba lenta y tímidamente a ganar terreno en el gusto popular, a través de las emisoras radiales de Barranquilla y Cartagena.

En Bogotá, para finales de los años 50, también se daban algunos adelantos en la radio gracias a la labor de Pablo López, Víctor Soto y Pedro García, entre otros; y en los altos círculos sociales de Bogotá, con la entusiasta labor del doctor Alfonso López Michelsen. 

Consuelo Araújo Noguera, Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, fundadores del Festival Vallenato.

Pero la creación del Festival de la Leyenda Vallenata o ‘Festival vallenato’ –como mundialmente se le conoce–no se daría sino hasta la formación del departamento del Cesar.
Según el resumen histórico oficial del Festival, una tarde del mes de febrero de 1968, el recién posesionado y primer gobernador de ese departamento, Alfonso López Michelsen,reunió a doña Consuelo Araújo Noguera, ‘La Cacica’, al maestro Rafael Escalona y a Mirian Pupo de Lacouture, con el fin de comunicarles el deseo de organizar unas festividades que volcaran la atención hacia Valledupar y el Cesar. 

Luego de analizar diversas posibilidades, ‘La cacica’ propuso tomar la celebración de ‘La Fiesta de las Cargas’ como motivo principal. Esta se llevaba a cabo tradicionalmente del 29 al 30 de abril y encarna ‘La Leyenda Vallenata’, al conmemorar el milagro de la Virgen del Rosario, cuando, según el relato, resucitó a los españoles envenenados por los indios tupes en la laguna del Sicarare, sobre la cual posteriormente se construyó Valledupar. 

El doctor Alfonso López de inmediato acogió la idea y propuso, además, agregarle un concurso entre los más importantes músicos vallenatos. Lo anterior, unido a las acostumbradas riñas de gallo, dio paso al primer Festival de la Leyenda Vallenata, en abril de 1968, con la presidencia de Consuelo Araújo Noguera. 

En los siguientes 19 años se organizó ininterrumpidamente el Festival, siempre en los últimos cuatro días de abril, con excepción del año 1983, cuando por razones de orden público, se realizó en el mes de junio. Los presidentes de las distintas versiones fueron principalmente los directores de la Oficina de Turismo: doña Consuelo Araújo Noguera, Gustavo Gutiérrez Cabello, Andrés Becerra, Tomás Darío Pavajeau, Pedro García, Alonso Fernández Oñate y Luis Eduardo Montero, entre otros. 

En 1986 tomó forma una idea monumental: la creación de una fundación, para evitar que el vaivén político afectara el concurso el 25 de abril de ese año, a las 18:00 horas en casa del doctor Hernando Molina Céspedes, con doña Consuelo Araújo Noguera, doña Cecilia Monsalvo, Edith Castro de Rodríguez,  Paulina Mejía de Castro Monsalve, el doctor Pedro García, el doctor Alonso Fernández, Darío Pavajeau, el maestro Gustavo Gutiérrez Cabello, Andrés Becerra, el doctor Tomás Darío Gutiérrez y el doctor Edgardo Maya Villazón. 

Luego de exponer los fundamentos de la propuesta y aprobar los estatutos, fue elegida doña Consuelo Araújo Noguera como presidenta, hasta el día que fue asesinada vilmente por las Farc y Gustavo Gutiérrez Cabello como vicepresidente, cargo que hasta la fecha ha mantenido a mucho honor.

Hoy, las riendas del Festival las asumió ‘La Polla’Monsalvo, la inseparable amiga de Consuelo, su hijo Rodolfo Molina Araújo, quien lo ha hecho extraordinariamente bien y ha posicionado al Festival no solo a nivel nacional, si no a nivel mundial. 

El acordeonero Alejandro Durán Díaz fue el ganador del primer Festival de la Leyenda Vallenata, en 1968.

1968: solo se realizó el concurso de acordeoneros ‘profesionales’ o aquellos que hubieran hecho al menos una grabación. El amplio favorito era Emiliano Zuleta Baquero. Sin embargo, ‘El viejo Mile’ se puso a parrandear en compañía de Andrés Becerra y ‘Poncho’ Cotes Querúz y no pudo competir en la gran final.
Los jurados fueron: Tobías Enrique Pumarejo, Rafael Escalona, Gustavo Gutiérrez Cabello, Jaime Gutiérrez de Piñeres y Miguel Facio Lince. El ganador fue Gilberto Alejandro Durán Díaz, ‘Alejo’, con segundo lugar para Ovidio Granados y tercero para Luis Enrique Martínez. El primer premio fue de cinco mil pesos. 

En 1969 el favorito era Lisandro Meza, quien estaba precedido por un rotundo éxito comercial y representaba obras especialmente hechas para el festival como: ‘Vallenato canta vallenato’ y la puya ‘Upajá’ a la postre, el ganador fue Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, el segundo lugar para Andrés Landeros. Por primera vez, se realizó el concurso de aficionados, siendo ganador Emiliano Zuleta Díaz, quien estuvo acompañado en la guacharaca y el canto por su hermano Alfonso ‘Poncho’ Zuleta. También se dio inicio al concurso de la Canción Inédita, siendo el ganador Gustavo Gutiérrez Cabello con el paseo ‘Rumores de viejas voces’. 

1970: El favorito era Emiliano Zuleta Díaz, quien se presentó en la guacharaca y en el canto a Jorge Oñate, y llevó por primera vez un afiche promocional a su aspiración como ‘Rey’. El ganador fue Calixto Ochoa. En esta versión del Festival se crea las categorías de Infantiles que gana Ciro Meza Reales. 

1971: Nuevamente hay ‘palo’ en el Festival. El favorito era Luis Enrique Martínez. Sin embargo, el ganador en la categoría de Profesionales fue Alberto Pacheco, barranquillero, el primer ‘Rey Vallenato’ en morir en Valledupar, en el hotel Los Cardones.

En 1983 se crea la categoría de semiprofesionales –a la postre efímera– en la que triunfó Carmencito Mendoza. 

1972: Ganó Miguel López. Fue el primer caso de un rey que no cantó, pues lo hizo su guacharaquero Jorge Oñate. Durante el concurso, murió tocando su caja Cirino Castilla. Fue la primera vez que se ‘sacó’ el Festival de la Plaza Alfonso López, al realizarse la final en el estadio Chemesquemena. Los seguidores de ‘Juancho’ Polo Valencia protagonizaron una pedrea en el lugar. 

 1973: En este año y luego de varios intentos, la corona fue por fin para Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo vallenato’, el cual se hizo célebre con este canto y así se le conoció hasta el día de su muerte. 

1974: Se coronó ‘Rey’ por primera vez Alfredo Gutiérrez, quien a pesar de contar con estilo propio, tuvo que ajustarse a las reglas del festival en lo clásico y fue así que tomó el ritmo y melodías de Luis Enrique Martínez, para alzarse en el podio. Aquí se inició con Alfredo el ciclo de las puyas rápidas, al darle una velocidad metonímica mayor a las que hasta entonces se les daba a este ritmo. 

1975: Gana Julio de la Ossa. Fue declarado por primera vez desierto el concurso de la Canción Inédita, alcanzando el segundo lugar Julio Oñate Martínez con el tema ‘Encuentro con Simón’. El tercer lugar fue para Daniel CeledónOrsini con la canción‘Pobres arhuacos’. 

1976: Triunfa Nafer Durán. El primer y único músico, que se corona ‘Rey Vallenato’ interpretando un paseo y un merengue en tonos menores. Fue el último festival donde se realizó el concurso de semiprofesionales, triunfando José María ‘Chema’ Ramos. 

1977: Se corona ‘Rey de Profesionales’ ‘Chema’ Ramos, ‘El Décimo’, como era conocido cariñosamente, quien murió recientemente dejando una dinastía intacta en sus hijos. En ‘Chemita’ quien también fue coronado ‘Rey del Festival’.  

1978: Es la segunda corona para Alfredo Gutiérrez.

 1979: Triunfa Rafael Salas. Se organiza por primera vez el concurso de la piqueria en el Festival, obteniendo la corona Andrés Beleño. Gana por segunda vez en aficionados Álvaro López. 

1980: Triunfa Elberto ‘El Debe’ López. Y así, de manera ininterrumpida, el Festival llega hoy a su versión número 54 de manera exitosa y colocando al vallenato en la cúspide de la cultura nacional.
Los reyes vallenatos de 1981 al año 2020 los conoce el público y la opinión pública en general.
Esta versión será en homenaje a Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva’, como es conocimiento a uno de los mejores compositores románticos de la música vallenata. 

  • Hernán Baquero Bracho
  • h1baquero@hotmail.com

‘BETO’ MURGAS, GRANDE ENTRE LOS GRANDES

Hernán Baquero Bracho | Septiembre 9/2021

Haber nacido hace 73 años, un 8 de septiembre en la calle de oro de las grandes dinastías, en el barrio San Luis de Villanueva, para ‘Beto’ Murgas fue una gran bendición porque cerca a su casa vivían los hermanos Zuleta, Andrés ‘El Turco’ Gil, Reyes Torres, Escolástico Romero y sus hijos.

En ese marco musical de la Villanueva de ayer, creció el hijo de José Murgas Vásquez y Rosa Peñaloza Ramírez, quienes también le habían inculcado su amor por el folclor.

Como cosa paradójica, aprendió a tocar acordeón en la sierra de Urumita donde su abuela tenía una finca y en esos lugares se celebraban fiestas de manera continua.

“Todo sucedió cuando a la finca llevó un acordeón Nelson Martínez, quien estaba enamorado de una tía mía. Viendo el acordeón ahí Héctor Bolaño, hijo de ‘Chico’ Bolaño, me dio las primeras clases. Cuando llegué a Villanueva ya tocaba acordeón. Esto fue sorpresa para mi amigo Andrés ‘El Turco’ Gil, quien salió a decir que yo tocaba acordeón. Con ese entusiasmo que tenía unos tíos me compraron mi primer acordeón y comencé a ganarme los primeros pesos a punta de música. Recuerdo que tocaba canciones como ‘El almirante Padilla’, ‘María Tere’, ‘La mecedora’, ‘La marimba’ y ‘Zumba la pava’, entre otras. Después vino la época del Colegio Roque de Alba, cuando en los centros literarios hacía presentaciones y tocaba con los hermanos Rafael y Norberto Romero. Seguidamente compuse mi primera canción que se llamó ‘Amalia’ y que continúa inédita”, comenta ‘Beto’ Murgas.

Las mayores hazañas como compositor las ha realizado en el Festival de la Leyenda Vallenata, donde ha participado en cinco oportunidades comenzando en 1983 con la canción ‘Pliego de peticiones’ llegando a la final. Dos años después vino la canción ‘Alabanza’ dedicada a los 435 años de Valledupar y tuvo acceso a la gran final.

En 1987 fue finalista con el tema ‘La puyita de la puya’. Seguidamente en 1998 llega con ‘Nativo del Valle’ donde le tocó enfrentarse con el hoy fallecido compositor Luis Cujia.

“Por primera vez en la historia de los festivales vallenatos se despertó tanto interés por dos merengues, superior al de los acordeoneros profesionales e infantiles”. Al final ganó Cujia. Un año después se presenta con ‘Juglares de mi tierra’ y accede a la gran final, pero sin fortuna. Las dos anteriores canciones finalistas fueron grabadas con gran éxito por ‘El pulmón de oro’, ‘Poncho’ Zuleta.

‘Beto’ afirma que seguirá componiendo hasta el final de sus días y en la medida que pueda seguirá presentando sus canciones en el Festival de la Leyenda Vallenata hasta alzarse con el primer lugar.

Finalmente y hablando de canciones saca sus cuentas y dice que tiene 85 canciones grabadas por los más importantes grupos vallenatos, por orquestas y sinfónicas. Su lista de canciones que han sido éxitos es innumerable y remata expresando que el inmortal Diomedes Díaz, le grabó únicamente ‘Mi casa risueña’. ‘Beto’ Murgas es uno de los más versátiles expositores en la historia del acordeón: de donde vino y por donde entró, ahí sienta cátedra.

Una de las grandes satisfacciones para ‘Beto’ Murgas fue llegar a la presidencia del Festival Cuna de Acordeones en 1993. Se emociona y comienza diciendo: “Un grupo de amigos de Villanueva, postularon mi nombre y acepté el reto porque quería realizar un festival de trascendencia. Me nombraron y comenzamos a trabajar para tener en el festival al presidente César Gaviria, quien tenía como ministro de Transporte a Jorge Juan Bendeck Olivella, hijo de Villanueva. Logramos ese objetivo y además el Ministerio pavimentó varias vías entre ellas la carretera de Villanueva a La Paz.

De igual forma logramos con el gobernador de La Guajira, que se construyera en tres meses la tarima Escolástico Romero. Se logró la visita de varios medios de comunicación del país y la transmisión por primera vez de la final en directo por Telecaribe. Otra de las ejecutorias nuestras con el apoyo de todos los directivos y el pueblo villanuevero fue que nos convertimos en Fundación para darle la mejor categoría a nuestro Festival. Hicimos tantas cosas buenas que se considera uno de los festivales que ha tenido mayor impacto”.

El gobernador de entonces era el médico Jorge Eliécer Ballesteros Bernier y el alcalde Gonzalo Lacouture Lacouture.

Hoy ‘Beto’ Murgas, está dedicado a dictar conferencias en diferentes partes del país, en diferentes festivales y en varias universidades sobre el acordeón, para lo cual tiene una valiosa colección de este instrumento que le da identidad a la música vallenata. Hoy cuenta con el primer y único museo que tiene la música vallenata del acordeón no solo en Valledupar, sino en el mundo entero, donde miles de turistas visitan su museo y se van impregnados con una nueva cultura de lo que ha sido el acordeón en su recorrido.

Paradójico, este museo basado en su iniciativa y en su creatividad lo quiso colocar en su tierra Villanueva, que es la Cuna de Acordeones, pero no encontró eco y mucho menos apoyo en su pueblo, cumpliéndose la profecía de que nadie es profeta en su pueblo. Para su colección, su primer acordeón, de un teclado, la compró en 35 pesos. Es toda una joya. ‘Beto’ Murgas para el folclor vallenato, para el pueblo villanuevero, es pionero de la música vallenata, por todo su recorrido, su disciplina, su historia y como persona, un ser humano espectacular. ¡Dios no los guarde por una eternidad!

Hernán Baquero Bracho

@hernanbaquero

COMPOSITOR HERNANDO ‘NANDO’ MARÍN SE CONVIRTIÓ EN EL ETERNO TROVADOR DEL PUEBLO

Para los amantes del folclor es imposible olvidarlo       

HERNÁN BAQUERO BRACHO

A la memoria del eterno trovador, el día de su cumpleaños y de su partida. Uno de los compositores más versátiles del vallenato. Siempre lo recordamos en Villanueva, tierra a la que quiso tanto y su inmortal canción ‘Villanueva Mía’, himno folclórico de la ‘Cuna de acordeones’. Acá dejó buenos amigos que no lo olvidan. Hernando José Marín Lacouture definitivamente se convirtió con sus canciones y sus cinco guitarras benditas en el trovador del pueblo. ‘Nando’ Marín estará por siempre en la memoria de los amantes del folclor.

Nació un 1 de septiembre de 1944 en el corregimiento de El Tablazo, municipio de San Juan del Cesar. Hijo de Ana Petronila Marín y Bolívar Lacouture. Desde niño mostró habilidad para improvisar versos y cantar. El folclorista sanjuanero y fundador del Festival Nacional de Compositores José Parody (Joseito) lo descubrió en El Tablazo y lo llevó a concursar en el Festival del Fique (La Junta, La Guajira) en el año de 1974, ganando el concurso de la canción inédita con el tema ‘Vallenato y guajiro’ que fue grabado por ‘Beto’ Martínez. Desde allí se inició una significativa carrera que lo llevó al sitial de los más grandes autores vallenatos de todos los tiempos.

El 5 de septiembre de 1999, se constituyó en una fecha triste para el folclor y por ende para la música vallenata. Ese día murió en un lamentable accidente por las carreteras del departamento de Sucre, uno de los mayores compositores de la música vernácula, Hernando José Marín Lacouture, quien en vida se había convertido en el trovador del pueblo por la cosecha de su inspiración alegrando corazones y luchando con sus canciones por causas nobles como la de los maestros, de los campesinos y en defensa de su tierra: La Guajira. Septiembre lo trajo con amor y septiembre lo despidió con dolor.

Fue un trabajador nato en el campo agrícola. A la edad de 27 años comenzó a participar en festivales con canciones inéditas, de las cuales salió ganador en muchas oportunidades. Aprendió a tocar guitarra al lado del maestro Luis Alberto ‘Lucho’ Gutiérrez. Sus canciones se caracterizan y dejó para la posteridad por el corte romántico, crítico, costumbrista, picaresco y con mensajes de paz. Le cantó en su larga trayectoria a la mujer, al campo, al maestro, a las parrandas, a los amigos y a su guajira querida. ‘Valledupar del alma’, canción que lo hizo rey de la canción inédita en el Festival Vallenato en el año de 1992. ‘Canta conmigo’, grabada por Diomedes Díaz en 1989, se constituye en una plegaria donde expresa sus anhelos de paz para Colombia y el Cesar. Este canto fue coreado por miles de sus seguidores el día de su sepelio en Valledupar. Fue el primer y más grande modelo de la canción romántica guajira y la primera voz protesta del vallenato.

Muy pocos se aventurarían a in- tentar negarle un sitial de altísimo privilegio en la historia del género. Los juglares vallenatos en su gran mayoría vienen de este sector de nuestra sociedad, de la pobreza. Hernando José Marín Lacouture fue un caso típico de superación. Metido en el ambiente agropecuario desde muy niño aprendió a conocer el régimen de la naturaleza, interpretar los ciclos de las lluvias para el riego natural del pancoger. También a conocer otros fenómenos naturales que inciden en esas actividades como los ríos y los vientos. Así su temprano despertar en plena luna llena. Eventos que le enseñaron igualmente a soñar, a anhelar y pensar hacia un mejor mañana, cosa que realmente alcanzó.

Su superación fue digna de admirar, parecía un intelectual venido de los claustros universitarios más exigentes de la academia, este fenómeno provinciano ha hecho expresar sus experiencias y vivencias particularmente en el campo del folclor. Entre sus obras se incluyen: ‘La Creciente’, ‘Lágrimas de Sangre’, ‘Los Maestros’, ‘La Ley del embudo’, ‘El Mocoso’, ‘Campesino Parrandero’, ‘Sanjuanerita’, ‘El Gavilán’, ‘Canta Conmigo’, ‘La Primera Piedra’, ‘El Enfermo’, ‘Volvieron’, ‘Lo que Siento’, ‘Juramento’, ‘Mentira de las Mujeres’, ‘La Vecina de Chavita’, ‘Recuerdos’, ‘Corazón Indolente’, ‘El Invencible’, ‘Girasol’, ‘Bebiendo Yo’, ‘Mis Muchachitas’, ‘Olvida esa Pena’, ‘Lluvia de Verano’, ‘El Ángel del Camino’, ‘Pecadora’, ‘Plegaria del Vallenato’, entre tantas composiciones que dio uno de los mejores compositores de la música vallenata. A petición de su amigo y pariente ‘Cao’ Mendoza le pide que le hiciera una canción a Villanueva y él lo complace con ‘Villanueva Mía’ que la presenta en el concurso de canción inédita en el Festival Cuna de Acordeones en el año de 1984. Esta canción queda entre las cinco finalistas y paradojas de la vida no es la ganadora y ni queda entre las tres primeras. Más tarde se convierte ‘Villanueva Mía’ en el himno folclórico de Villanueva.

 ‘Nando’ Marín además de caracterizarse como un excelente parrandero y amigo de los grandes que tuvo la música del acordeón, como haciendo apología al maestro Rafael Escalona, era amigo de sus amigos y si no que lo digan ‘Cao’ Mendoza que eran parientes, sus abuelos eran hermanos y se conocieron en Badillo en el año de 1974. Siempre que llegaba a Villanueva a la primera casa que visitaba era la de su amigo ‘Cao’. ‘Nando’ Marín en este pueblo hermoso hizo amistad con el grupo de ‘Los Compadres’ por ello al morir su hijo Deimer les regaló una de las cinco guitarras benditas de su padre y reposa hoy en la residencia de José ‘Casquita’ Mazeneth, que tanto se inspiró para componer sus obras musicales.

Vuelven a sentirse las palabras de su hijo Deimer Marín en lontananza, llenas de poesía, llenas de metáforas, llenas de retórica, llenas de vidas paralelas por los caminos de la vida, llenas de sentimientos, llenas de nostalgia, de jolgorio y alegría, el día de sus exequias en Valledupar. ¿Cómo olvidar al gran compositor ‘Nando’ Marín? Imposible de olvidarlo para los amantes del folclor, imposible de olvidarlo para el pueblo sanjuanero, imposible de olvidarlo para su familia y sus hijos, imposible de olvidarlo para el pueblo guajiro, e imposible de olvidarlo para mi Villanueva del alma. ¡Así es y así será para la posteridad!

HERNÁN BAQUERO BRACHO

ROSENDO romero Y LAS NAVIDADES DE SIEMPRE

Por: Hernán Baquero Bracho

Hace 40 años y después de untarse plenamente del sentimiento que produce la navidad y el año nuevo, Rosendo Romero Ospino “El Poeta de Villanueva” como se le conoce en el mundo artístico ya que todas sus canciones exitosas y que siempre han estado en la cima de la música vallenata, son eso, poemas hechas canciones con una melodía y un deje musical inigualable; se inspiró y produjo la canción vallenata que más suena en la temporada decembrina. Es lo que uno llama una verdadera composición y no música chatarra que es la que producen la mayoría de los que dicen llamarse hoy compositores vallenatos. Al escuchar los versos con este mensaje de cariño donde el poeta invita a olvidarse de los recuerdos y llenarse de parabienes, muchos han llorado, otros han reído, porque pasará de moda, porque las navidades para bien o para mal, se repiten exactamente trescientos cincuenta días, cada año.

Rosendo Romero, con esa amabilidad característica accede a hablar de esta exitosa obra: “esa fue una canción que la compuse en 1980, ya había compuesto “Fantasía” que había sido un éxito con Diomedes Díaz y tenía el reto de tener que superar a esa canción y lógicamente tenía que ser un tema que no se pareciera para nada a “Fantasía”. Hacía mucho tiempo tenía interés de componer algo sobre la navidad y me empecé a llenar de requisitos, a buscar un poco sobre el lenguaje de la navidad y a conocer su sentimiento popular. Noté que muchas personas se ponen alegres y tristes en esa época, entonces uní estos dos sentimientos y busqué una melodía netamente vallenata. Conjugué todo esto y Diomedes hizo una interpretación excelente y hoy “Mensaje de navidad” permanece en la memoria de las personas que encuentran en la navidad una fecha ideal para el reencuentro, para la reconciliación y para las cosas buenas de la vida”.

El poeta de Villanueva siguió emitiendo sus conceptos sobre el sentimiento que le propuse escuchar una de sus máximas obras musicales: “Siento que como compositor cumplí una función social porque sé que muchas personas en esta época de navidad se sienten acompañados con esta canción y encuentran el mensaje apropiado para poder ver la vida con más optimismo, a pesar de que la canción tiene un dejo de tristeza. Me siento contento de aportar algo a la sociedad a través de este canto donde uní tantos y tantos recuerdos”. Desde la mañana en que nació la canción “Mensaje de navidad” en Villanueva, La Guajira, hasta nuestros días continua provocando recuerdos cercanos y lejanos, nostalgias envueltas en lagrimas, alegrías expresadas en caricias, besos y abrazos porque Rosendo Romero logró plasmar en versos un pedazo de su cariño que le brotó del alma y con el contagio a todo el mundo. En otras palabras “Mensaje de navidad” es el mejor poema cantado para recibir cada año con los brazos abiertos al Niño Dios.

Rosendo Romero Ospino, ha sido uno de los mejores compositores que ha dado la música vallenata y eso nadie lo pone en duda. Desde muy joven Dios le concedió este don de ser poeta y compositor y por ello en la época dorada del Colegio Nacional Roque de Alba se quedó en los corazones de profesores y alumnos sus grandes avatares y sus grandes inicios del gran poeta y del gran compositor que ha parido Villanueva. En 1986 concursó en el Festival de la Leyenda Vallenata y ocupó el tercer lugar con el tema “Poesía y Canto” siendo la canción ganadora “Ausencia Sentimental” de Rafael Majarrez Mendoza, que hoy es el Himno Folklórico del Festival Vallenato. Las canciones de Rosendo Romero pasan de cien y todas han sido éxitos por los diferentes grupos que las han grabado. Solo le pedimos a Dios que continúe dándole sabiduría al poeta de Villanueva, para que continúe endulzando corazones y generando sentimientos de amor y de alegría.

Vivencias de Rita Contreras, gran matrona villanuevera

HERNÁN BAQUERO BRACHO

Mi homenaje hoy es la gran matrona villanuevera Rita Contreras Cabrera, figura epónima de una honorable familia del Cuna de Acordeones. Ciento nueve años que cumplira el proximo sabado 31 de octubre, hacen de la Matrona Villanuevera, Doña Rita Contreras Cabrera, una Centenaria Bien Plantada, con tantos años cumplidos y lo más sorprendente que mantiene una memoria pasmosa, con claridad de todo lo que ha vivido y que recuerda cada detalle de lo que ha sido su maravilloso existir.Hoy por motivos de la pandemia nos ha tocado solo preguntar por ella a «Tere» su hija.Ya se le sienten los años.Ha perdido bastante la vista pero mantone siempre despierto esos ojos soñadores y de tantas vivencias.Tambien por los años el oir ya no es tan claro pero siempre responde lo que uno le pregunta con la misma dulzura de voz.

 Doña Rita, nació un 31 de Octubre de 1911. Con Pedro Alonso Peña Guerra quien murió a los 42 años de edad, formó y forjó un hogar de gente humilde y gallarda: Amelia, ya fallecida; José, Rosa (madre de la escritora Fabrina Acosta Contreras), Rodrigo (quien se convirtió en el Miguelito Canales villanuevero, se fue para la montaña, pero volvió), María Elena (madre del exconcejal y actual Secretario de Desarrollo Económico Municipal, Luis Fernando Carrillo y de mi amiga Ledys), Armando, Melida Teresa (quien la cuida y la consiente con María Elena), Héctor, Alonso ya fallecido y Venancio Peña Contreras mi amigo de infancia. Tiene 40 nietos, 45 bisnietos y 6 tataranietos.

La Señora Rita, como si fuera ayer se acuerda de su juventud, donde se destacó como una bailadora excepcional y se le escapaba a su madre muy joven por el portón y se iba a las fiestas populares de esa Villanueva de antaño. Con esa memoria espectacular, también recuerda cuando cogía café y maíz y los pilaba en su sierra que todavía conserva y allí estaba refugiado, Rodrigo, “el Miguelito Canales Villanuevero”. También recuerda como si fuera ayer los bailes de colita en su casa donde desfilaron Rafael y Norberto Romero Ospino, “Chongo” Rivera, Hugues Rodríguez y estas fiestas bullangueras eran hasta el amanecer. En el patio grande de su casa, debajo del palo de mamón que continua ahí como testigo excepcional, desde la década de los 50 hasta los 80 se celebraba cada 3 de Mayo, la Fiesta de Las Cruces, donde concurrían personas de todos los barrios y nunca faltaba el bombo tocada magistralmente por Víctor “El Bombero” Romero. 

Le pregunto dónde está el secreto de haber llegado a esta edad y ella con esa sonrisa manifiesta en madrugar, hacer oficios, hacer sus arepas con maíz molido y el café que cuando cumplió sus cien años lo preparaba con ese aroma tan singular y que sus hijos iban bien temprano a degustarlo como en sus años mozos. A esta edad ve casi de manera perfecta, aunque fue operada de cataratas, las gafas las usa de cuando en vez. Todavía se acuerda cuando iba con mi abuela Carmita Bracho, Eusebia, “Mahencha” a cortar leña en el monte, cuando el mundo era menos civilizado pero más inocente.

Doña Rita goza del aprecio de todos los Villanueveros y en especial de toda su familia. Uno de sus sobrinos es el catedrático e intelectual Hugo Contreras Fuentes. Donde se confunden la gente primaveral con la gente señorial. Dos estados de la condición humana. 

La Señora Rita, es un ser excepcional. Su casa veraniega siempre ha sido un centro de tertulias, donde siempre sopla el viento frio del Pintao y se contempla el cielo de infinito cobalto, donde cada tarde sus amigas y sus familiares la visitan y se reflejan todas las vivacidades de su alma buena y generosa. A esta edad maravillosa se baña solita, se viste solita y camina eso si ayudada de un caminador a contemplar la mañana de bajo de ese palo de mamón que es fiel testigo de su longevidad y de los recuerdos de tantos amaneceres y en especial de lo que allí sucedió durante 30 años, celebrando las fiestas de Las Cruces. Una anécdota, cuando duro días sin verla, le pregunta a Tere “bueno y Hernán, tengo días de no verlo”. Congratulaciones a usted Doña Rita y a los suyos y a Villanueva por darnos una matrona tan especial en el acontecer de los Villanueveros.

Ciento nueve años, hacen de la Matrona Villanuevera, Doña Rita Contreras Cabrera, una Centenaria Bien Plantada, con tantos años cumplidos y lo más sorprendente que mantiene una memoria pasmosa, con claridad de todo lo que ha vivido y que recuerda cada detalle de lo que ha sido su maravilloso existir. Doña Rita, nació un 31 de Octubre de 1911. Con Pedro Alonso Peña Guerra quien murió a los 42 años de edad, formó y forjó un hogar de gente humilde y gallarda: Amelia, ya fallecida; José, Rosa (madre de la escritora Fabrina Acosta Contreras), Rodrigo (quien se convirtió en el Miguelito Canales villanuevero, se fue para la montaña, pero volvió), María Elena (madre del exconcejal y actual Secretario de Desarrollo Economico Municipal, Luis Fernando Carrillo y de mi amiga Ledys), Armando, Melida Teresa (quien la cuida y la consiente con María Elena), Héctor, Alonso ya fallecido y Venancio Peña Contreras mi amigo de infancia. Tiene 40 nietos, 45 bisnietos y 6 tataranietos.

La Señora Rita, como si fuera ayer se acuerda de su juventud, donde se destacó como una bailadora excepcional y se le escapaba a su madre muy joven por el portón y se iba a las fiestas populares de esa Villanueva de antaño. Con esa memoria espectacular, también recuerda cuando cogía café y maíz y los pilaba en su sierra que todavía conserva y allí estaba refugiado, Rodrigo, “el Miguelito Canales Villanuevero”. También recuerda como si fuera ayer los bailes de colita en su casa donde desfilaron Rafael y Norberto Romero Ospino, “Chongo” Rivera, Hugues Rodríguez y estas fiestas bullangueras eran hasta el amanecer. En el patio grande de su casa, debajo del palo de mamón que continua ahí como testigo excepcional, desde la década de los 50 hasta los 80 se celebraba cada 3 de Mayo, la Fiesta de Las Cruces, donde concurrían personas de todos los barrios y nunca faltaba el bombo tocada magistralmente por Víctor “El Bombero” Romero. 

Le pregunto dónde está el secreto de haber llegado a esta edad y ella con esa sonrisa manifiesta en madrugar, hacer oficios, hacer sus arepas con maíz molido y el café que cuando cumplió sus cien años lo preparaba con ese aroma tan singular y que sus hijos iban bien temprano a degustarlo como en sus años mozos. A esta edad ve casi de manera perfecta, aunque fue operada de cataratas, las gafas las usa de cuando en vez. Todavía se acuerda cuando iba con mi abuela Carmita Bracho, Eusebia, “Mahencha” a cortar leña en el monte, cuando el mundo era menos civilizado pero más inocente.

Doña Rita goza del aprecio de todos los Villanueveros y en especial de toda su familia. Uno de sus sobrinos es el catedrático e intelectual Hugo Contreras Fuentes. Donde se confunden la gente primaveral con la gente señorial. Dos estados de la condición humana. 

La Señora Rita, es un ser excepcional. Su casa veraniega siempre ha sido un centro de tertulias, donde siempre sopla el viento frio del Pintao y se contempla el cielo de infinito cobalto, donde cada tarde sus amigas y sus familiares la visitan y se reflejan todas las vivacidades de su alma buena y generosa. A esta edad maravillosa se baña solita, se viste solita y camina eso si ayudada de un caminador a contemplar la mañana de bajo de ese palo de mamón que es fiel testigo de su longevidad y de los recuerdos de tantos amaneceres y en especial de lo que allí sucedió durante 30 años, celebrando las fiestas de Las Cruces. Una anécdota, cuando duro días sin verla, le pregunta a Tere “bueno y Hernán, tengo días de no verlo”. Congratulaciones a usted Doña Rita y a los suyos y a Villanueva por darnos una matrona tan especial en el acontecer de los Villanueveros.