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GUITARRA + ACORDEÓN: ¡CONJUGAN MEJOR EL FOLCLOR!

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

“Más de medio siglo ha transcurrido, cuando en la Plaza Alfonso López de Valledupar se dio inicio (en buena hora), a un concurso de grupos de música de Acordeón, al cual se le denominó Festival de la Leyenda Vallenata, y que desde entonces fue cobrando fuerza paulatinamente, hasta convertirse en un evento que ha alcanzado una proyección, no solo a nivel nacional, sino que hace rato trascendió más allá de las fronteras, para convertirse en un emblema de Colombia entera.

Y es que este folclor ha tenido un auge inusitado, que quizás sus promotores, no alcanzaron a visualizar en sus inicios, hasta dónde fuese a llegar con el transcurso de los años, ni que obtuviese a nivel mundial un reconocimiento, tal como el habérsele declarado, por parte de la Unesco, como Patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad; que muchos de sus protagonistas fuesen considerados como figuras de primera línea, al serles concedidos premios por parte de entidades especializadas, tales como los Grammys de la música latina; las giras por diversos países de reconocidas agrupaciones y recientemente la inclusión por parte de la RAE (Real Academia de la lengua española), de la palabra Vallenato y su correspondiente acepción.

No obstante lo anterior, se vienen ventilando de tiempo atrás entre algunos defensores del llamado folclor Vallenato, una serie de inquietudes, que aún no han sido dilucidadas totalmente, y que tienen que ver con las nuevas formas que se le han venido dando, tanto en la composición, como en el canto y, en la ejecución del Acordeón, del cual se emiten sonoridades un tanto disonantes, alejadas de ese sabor con el cual los pioneros impregnaron los fuelles en sus etapas iniciales, y fueron dichos juglares quienes sembraron en el alma popular, unos estilos particulares, donde cada cual se diferenciaba, pero existían cosas en común, tanto en la forma como en el contenido de todo lo que interpretaban, pues sus cantares eran la esencia pura de las vivencias cotidianas, motivo por el cual tuvieron un arraigo cada vez mayor.

Muchos quizás se estén preguntando: ¿A qué viene todo esto? Pues bien, es menester precisar que comercialmente muchas personas se han beneficiado al hacer de los aires musicales, que abarcan el folclor unas maromas, en todo sentido, llamándolas evolución del mismo. Desde los inicios del Festival, que ha procurado mantener viva la llama de la más pura expresión, se marginó a un instrumento tan importante, como lo es la Guitarra acústica, fiel amiga de músicos en parrandas, serenatas y no en bailes, ni casetas o escenarios de cualesquier índole.

No se puede desconocer que el Vallenato puro, tal como se originó, tenía un destino específico, pues con sus instrumentos básicos, a saber: Acordeón, Guitarra, Caja y Guacharaca, conformaban la agrupación ideal para describir en los lugares apropiados, las historias de pueblos, personas, enamorados y amigos, sin mayores pretensiones que las satisfacción de compartir instantes muy bellos y cargados de alegría.

Y hablo de la Guitarra, porque le da un sabor especial que complementa a la trilogía, no solo ahora sino desde siempre, ya que una parranda o una serenata, alcanza el clímax de la fiesta. Así se hacía durante años, y aún se vive ese encanto. De allí la extrañeza que produce al saber que la Guitarra nunca se ha tenido en cuenta, para incorporarla como elemento básico en los conjuntos participantes. El conjugar una Guitarra con el Acordeón, le da un mayor encanto a este folclor, como ha venido la historia lo ha venido registrando, donde se combinan y complementan. Es hora de que sea aceptada como elemento importante dentro del Festival Vallenato.

Hoy en día estamos viendo con la comercialización, que se han conformado agrupaciones Vallenatas, utilizando el formato sabanero, el cual fue diseñado pensando más que en parrandas y jolgorios de amigos, en la diversión a gran escala en casetas, clubes y escenarios abiertos, al estilo de los Corraleros de Majagual, con inclusión de instrumentos de viento, percusión y cuerdas, como Guitarra y bajo eléctrico, amén de coristas y animadores. El gran Alfredo De Jesús Gutiérrez Vital, el más grande

Acordeonista, innovó la música raizal, y el Vallenato no fue la excepción. Los Hermanos López y los Hermanos Zuleta, vinieron a marcar una etapa de transición, donde aún se escuchaban cantos de los juglares con ese sabor a la tierra. Más lo que estamos viendo hoy, cuán distante se encuentra, del legado de los Padres de ese hermoso folclor, que se resiste a incluir la guitarra en los festivales, pero acepta que los llorones y nueva-oleros, sigan suplantando y haciendo mella, en lo que aún resta de ese folclor añejo, que debe tener sus continuadores, en las nuevas generaciones que se están levantando, bajo el marco de los clásicos músicos de antaño.

Que se acepte que hay músicos que interpretan música diferente, con unas composiciones por encargo, de pronto llamativas, pero que solo se le otorgue el rótulo de Vallenato, a todo lo que se enmarque en el sabor primitivo, si así podemos llamarle, a los que paulatinamente fueron construyendo las bases de algo inolvidable: ¡el Vallenato en su más pura expresión!”
Ya para terminar veamos 2 ejemplos de parrandas con Acordeón y Guitarra:

1. EL CORDOBÉS (Merengue)
• Adolfo Pacheco y Ramoncito Vargas

2. OYE (Paseo)
• Iván Villazón y Chema Ramos

 

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