El alma enamorada de un Rey Vallenato y su locura

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

A principios de los años 90, inicié una amistad muy fraterna, con el Rey de Reyes Vallenato Nicolás Elías Mendoza Daza, popularmente conocido como “Colacho” Mendoza, un hombre sencillo y de una gran dimensión humana. Cada que iba a Valledupar, era importante para mí visitarlo al igual que a Doña Fanny Zuleta su señora esposa.

Tras haberse consolidado nuestra amistad, un día estando en casa de quien había acompañado a los mejores Cantantes Vallenatos y era considerado un músico excepcional, me atreví a invitarlo para que fuese a la ciudad de Cali, y amenizase una Fiesta de la Colonia de Ocaña, residente en la Sultana del Valle, que se acercaba a los 150 paisanos de toda la Provincia. Le dije de manera clara y sincera que lo único que podía ofrecerle era pagarle los pasajes en avión ida y regreso Valledupar – Cali, alojarlo en mi residencia y darle la suma de dinero que pudiera recoger al final de dicho evento. Además se le garantizaba la compañía de un buen elenco musical, dado que en esa ciudad tenía músicos a mi cargo, como Manager o Representante Legal, de muy buenos conjuntos.

Nicolás-Elías-Mendoza-Daza-676x1024

Nicolás Elías Mendoza Daza, “Colacho”

Para ese entonces yo fungía como Presidente de la Colonia y era mi intención, que los Ocañeros, que sentimos el folclor Vallenato como si fuese nuestro también, pudiésemos celebrar, dicho fiesta con un Acordeonero de la talla de este Rey. “Colacho” manifestó sin rodeos, que el único impedimento que él veía, era desplazarse vía aérea, dado el temor que le producía esa clase de viajes, y que precisamente por ello, desistió de viajar a Estocolmo, a acompañar a Gabriel García Márquez, en la ceremonia donde le habría de ser entregado el Premio Nobel de Literatura.

Queriéndome complacer, me ofreció una salida: “Oiga Alejandro, me es difícil acompañarlo, pero para que cumpla su cometido, le voy a facilitar a mi hijo Wilberth, que estoy seguro se han de sentir a gusto, pues tiene madera y estilo”. Sin mayores preámbulos le dije: “Colacho” comprendo sus limitantes, pero gustoso acepto, el envío de su hijo, pues se y ya lo he visto, que es un sucesor digno de su Padre.

Dicho y hecho. Fijamos un 13 de agosto, como fecha de llegada a Cali, y tras recoger a Wilberth en el Aeropuerto Palmaseca, procedí a trasladarlo a mi casa. No habíamos acabado de entrar, cuando le dije: Vamos Wilberth desempaque ese Acordeón, para ver cómo es qué estamos. Sonriente accedió y entonces le solicité que tocase un Merengue de la autoría de su Padre, titulado “Ni guayabito”, que yo mismo canté. Una vez concluida la canción, le dije: Listo amigo, pasó la prueba y alistarnos para mañana.

wilberth-mendoza-zuleta

Wilberth Mendoza Zuleta, Rey Vallenato

Wilberth quedó maravillado de la ciudad, tras salir a conocer varios lugares, y manifestó su intención de quedarse varios días, con el propósito de visitar diversos sitios turísticos. Yo le dije, no existe problema de ninguna índole, puedes quedarte los días que quieras.

Al día siguiente, nos dirigimos a la publicitada Fiesta, la cual tuvo varias facetas: Palabras del Presidente de la Fundación Caro señor Luís Eduardo Páez García; presentación de un Trío de Cuerdas que dirigía un músico ocañero y posteriormente el Conjunto anunciado con un repertorio interesante. No más fue que Wilberth abriera su Acordeón, para que todo el mundo saliera a la pista del Club de los Oficiales en retiro, bajo la dirección del Mayor Cañas, un hombre de Convención, que facilitó toda la logística posible.

La presencia enorme de las bellas mujeres ocañeras de inmediato atrajeron la atención de Wilberth Nicolás Mendoza Zuleta, quien me preguntó por una linda joven, estudiante universitaria, de ojos muy relucientes y claros, llamada Xiomara. Esta vaina está muy buena compadre, fue la expresión salida de sus labios. Hasta las 6 de la mañana del día siguiente cesó la guachafita, porque nadie quería abandonar el recinto, sino que siguiera la fiesta. No obstante había que cumplir el contrato, aunque Wilberth quería continuar tocando.

Al día siguiente, muy tieso y muy majo, me dijo: Acompáñame a la casa de esta chica que conocí anoche. Lo dejé en la entrada, y allí fue Troya. Empezó para “Colacho” su Padre un calvario, dado que Wilberth se pegó una tragada como nunca antes en su vida, y llegó a manifestarme su intención de quedarse a vivir en Cali. Pasaron 3 días, luego de los cuales, presuntamente debía estar de regreso, y sus planes cambiaron, porque una linda ocañera le quitó el sueño. “Colacho” todo preocupado llamaba a mi casa, para ver qué estaba ocurriendo, y Wilberth haciéndose el pendejo, se negaba a pasar al teléfono. Era que solo amaneciera, para coger para dónde su traga, y de todo se olvidaba, hasta de una mujer que tenía en la ciudad de los Santos Reyes.

¿Qué le está pasando a ese muchacho loco?, me decía “Colacho”, dígale por favor, que se venga de inmediato, pero Wilberth no se daba por aludido. Pasaron más de 4 semanas, y yo apenado con su Padre, le dije a Wilberth: ¿Qué piensas hacer Wilberth? No joda, lo que es en Cali, me caso, porque a mí me gustan las monas de ojos claros, así como las de Ocaña. Un día martes (entre semana), le dio la ventolera de ir a darle una serenata a su amada. No hubo poder humano que le hiciera desistir de su propósito, y llamó a un amigo de Valledupar, residente en Cali, llamado Iván Hinojosa, para que tocase la Caja, mientras yo le servía como Guacharaquero y Corista.

Tomamos un taxi, y hacía la una de la mañana llegamos hasta la Urbanización donde residía la joven que lo trasnochaba: Xiomara. Cuando pretendíamos ingresar al Condominio, el vigilante de turno nos impidió el ingreso, pues lo primero que nos dijo: No se puede conceder permiso en los días laborales, porque se despiertan los propietarios y a mí me echan del puesto. Wilberth no aceptaba que eso sucediera, pues quería expresarle con cantos muy románticos, todo lo que por ella anhelaba.

De pronto su mirada inquieta, permitió que divisara que hacía un costado del Edificio, había un citófono. Aquí está la salida, exclamó y en un santiamén tomó su Acordeón y llamó a sus acompañantes para que le siguiéramos. ¿Cuál es el número del Apartamento de mi niña linda? Apartamento 306 B, le respondí.

Sin vacilar un instante, nos dijo: Listos para empezar. Hundió el botón respectivo, a al poco rato, una voz entre dormida dijo: A la orden.

Wilberth solo atinó a decir: Óyelo Xiomara……, en el apartamento 306 B, y enseguida las notas de su Acordeón dieron inicio al tema titulado: Alma enamorada.

*Un caso insólito y desconocido, solo producto de una fiebre de amor extremo.

(Escuchemos a continuación este tema ejecutado en parranda por el mismo Wilberth, en asocio de Iván Villazón).

No obstante el asunto no paró allí, pues con el tronar de la Caja, los vecinos comenzaron a abrir sus ventanas y encender sus luces, extrañados por esos sonidos que les habían despertado. Cuando ya estaba para concluir la serenata por citófono, varias personas se agolparon en la portería, para elogiar nuestro desempeño, y los madrazos llovíeron a granel, como muestra de agradecimiento.

Tras esa exitosa e histórica serenata, y cuando nos disponíamos para tomar un taxi con destino a mi hogar, apareció de repente una Patrulla de la Policía, alertada por los residentes, como premio a nuestro bello detalle.

Antes de proceder a trasladarnos a una Inspección de Policía para brindarnos alojamiento tras las rejas, por alterar el orden público, se produjo una comunicación inesperada por radio teléfono, entre el Sargento de la Patrulla y el Teniente Comandante de la Estación: ¿Qué está pasando? Preguntó el Comandante. Aquí que hemos detenido unos músicos que estaban haciendo bulla en un Condominio, le fue respondido. ¿Qué clase de músicos son? Póngalos a que toquen algo. De inmediato Wilberth hizo sonar su Acordeón y se oyó al otro lado: Suéltelos ya mismo. Seguidamente le dijeron a Wilberth: Vea, pase que el Comandante le va a hablar:

De inmediato oyó una voz que le dijo: “Guevones, se salvaron, porque yo soy Guajiro. Váyanse a dormir y no jodan más!.

Después de esta dura experiencia, Wilberth accedió a dialogar de nuevo con “Colacho”, quien lo reprendió muy duro, y luego pidió hablar conmigo para presentarme excusas y me expresó: Ese muchacho se enloqueció. Que se venga rápido que él tiene mujer y compromisos. Años más tarde “Colacho” falleció y Wilberth vino a reemplazarlo, cuando se coronó Rey Vallenato, en el año 2013.

*Según fuentes de alta infidelidad, Wilberth Mendoza continúa en los mismos enredos. Sufre de nostalgia, cuando oye hablar de Cali.

FANNY-ZULETA-ESPOSA-DE-COLACHO

Fanny Zuleta, esposa de Colacho

Fanny Zuleta, la musa inspiradora de ‘Colacho’ Mendoza: Audio

alejandro_gutierrez_250BLOR DEL AUTOR:  Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.