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Comentario a un ensayo sobre Música Vallenata

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

En un arranque de audacia y coraje, contra todo viento que pueda soplar, el Doctor Ángel Massiri Cabeza, un avezado investigador de muy variadas disciplinas, ha puesto el dedo en la llaga con este ensayo cuestionador, en torno a los diversos puntos de vista, de lo que hoy en día se denomina “Música Vallenata”, que han generado controversias regionalistas, por aquello que él considera una equivocada apreciación.

Desde el comienzo hasta el final, sostiene el Doctor Massiris (y procura ir demostrándolo), que la palabra “Vallenato”, es un término genérico el cual debe aplicarse a todas aquellas expresiones o aires musicales que tras un proceso de afianzamiento y evolución, han venido siendo interpretados en la Región Caribe colombiana, tomando como instrumento básico el Acordeón.
Se fundamenta para ello, en la definición que la Real Academia Española (RAE), ha determinado, la cual es bastante clara y explícita:

VALLENATO:
“Música y canto de la Región Caribe de Colombia,
normalmente acompañada de Acordeón”

Esta definición, no alude a ninguna subregión en particular, sino que es una definición incluyente, no discriminatoria y, de conformidad con la misma, el Doctor Massiri tiene la razón.

Como es de conocimiento general, el término “Vallenato”, se ha venido utilizando de tiempo atrás, para hacer referencia a esos aires musicales que con el correr de los años, se fueron conformando dentro del marco jurisdiccional del antiguo Estado del Magdalena, hoy en día dividido en tres Departamentos: Magdalena, Guajira y Cesar. No obstante, hay que recordar, que la mayor impulsora del reconocido Festival de la Leyenda Vallenata, Doña Consuelo Araújo Noguera, en un libro de su autoría, titulado “Vallenatología”, habló de tres (3) tendencias o matices, a saber:

1. Vallenato – Vallenato
2. Vallenato Sabanero
3. Vallenato Bajero

Según se deduce, la autora en mención, también estableció una especie de división geográfica, cosa que fue rechazada por los músicos de la Sabana, o sea de los Departamentos de Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico, dado que ellos tenían su propio estilo y forma de interpretación, de un número muy elevado (más de 50) de aires musicales, originados en esa subregión. Por ello rechazaron que se les mirase como una especie de apéndice del folclor Vallenato.

Esta división aún está latente y no ha podido ser superada, aunque debe reconocerse, que dados muchos factores, el folclor del antiguo Estado del Magdalena, es quien mejor se haya posicionado, no solo en Colombia entera, sino que ha ido más allá de las fronteras patrias y dado a conocer a nivel mundial. Esto ha permitido que en muchos lugares de Colombia y el exterior, a todo lo que suena en Acordeón, proveniente de Colombia, se le denomine como Vallenato, independientemente del ritmo que se escuche.

Por lo que personalmente he visto y escuchado, muchos de los actores o personajes más representativos del folclor sabanero, tales como Alfredo Gutiérrez, Aníbal Velásquez, Lisandro Meza, Felipe Paternina, Freddy Sierra, Adolfo Pacheco, etctera, ya no están poniendo objeciones al tema, porque a través de los años, se ha venido propiciando cierta hermandad.

Retomando el hilo conductor, observamos que el Doctor Massiris se aferra a una definición, la cual no es tenida en cuenta por ninguno de los bandos en escena. Sin embargo, las inquietudes del autor de este ensayo, deben ser motivo de reflexión, y yo mismo me pregunto: Por qué no ponerse de acuerdo y utilizar un solo término genérico, que incluya todos los ritmos de la Región Caribe colombiana que se ejecutan en Acordeón.?

Hay que deponer orgullos para ello y ser realistas, pues el término que se conoce y está ya muy afianzado es “Vallenato”, como una especie de marca registrada. Para que ponernos a improvisar o buscar una opción diferente ? De allí que el Doctor Massiris, con una visión futurista está planteando algo concreto y real.

Ahora, al leer detenidamente este ensayo, también nos encontramos otras inquietudes mayores, que el Doctor Massiris nos entrega, en un análisis juicioso, acerca de las diversas etapas o fases que ha atravesado el Vallenato desde sus inicios hasta el día de hoy. Basado en ello, para Él no es posible, que se pretenda rechazar los nuevos estilos que algunos clasifican como “Llorones” o de “La Nueva Ola”, porque según su leal saber y entender, son expresiones que se acomodan a nuevos tiempos, y que no podemos continuar atados a un pasado, que marcó una época, dentro de un contexto diferente en lo económico, social y cultural.

Es indudable que en los tiempos de los Juglares, existieron muchas limitaciones de orden musical, y todos los Acordeoneros de ese entonces, fueron empíricos en todo orden, pero de igual modo, con el correr del tiempo y los avances tecnológicos, se fueron conformando nuevas realidades imposibles de desconocer. Los hábitos sociales, la educación, el desarrollo poblacional, las costumbres, todo esos factores comenzaron a incidir en nuevas formas musicales de ejecución, del canto y la composición, que difícilmente podemos desconocer.

En síntesis, lo que el Doctor Massiris propone es, que además de llamar Valenato a todas las expresiones musicales, clásicas y tradicionales, que se tocan en Acordeón, en el caribe colombiano, se les anexen las que hoy en día nuevas generaciones están desarrollando, pues ello obedece a un proceso normal, y no estamos en capacidad de rechazar. Que se acepte dentro de una misma unidad, todo lo nuevo, para no castrar la creatividad.

Aquí se podría hacer alusión o traer como ejemplo, el caso de la Nueva Trova Cubana, que se originó en nuevas tendencias musicales, y fueron bellas creaciones que produjeron, o en el caso del tango argentino con Astor Piazolla, que renovó e hizo que este ritmo trascendiera. Así se podrían citar otros ejemplos más.

Lo cierto es que dentro de esa multiplicidad rítmica de opciones, así como se da la creatividad, también entra mucha mediocridad. Y las razones de tipo comercial que han invadido esta esfera, en muchas cosas han ayudado, pero de igual modo han desvirtuado. No resta decir, que dentro de una sociedad libertaria como la nuestra, cada cual escoge la opción preferida, pues así como para algunos solo es válido lo clásico y tradicional, sobre todo en una buena parranda, hay otros sectores para quienes los sonidos de despecho le agraden más, o quienes al calor de un concierto, quieran brincar y brincar. Seamos tolerantes y no excluyentes !

En síntesis, a nadie debemos imponer nuestros propios gustos, que cada cual escoja lo que mejor quiera y se sienta a gusto, y tal como dijo un filósofo chino: “Que se abran cien flores y florezcan cien escuelas de pensamiento”

Que se abra el debate con altura y argumentos, porque lo cierto que plantea el ensayo, no es algo descabellado y sí, digno de resaltar, para no quedarnos en discusiones bizantinas y poder correctamente ser justos y equilibrados.

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Email. alejandro.gdep@gmail.com
WhatsApp: 318-8390911

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