Dos años sin Martín Elías: así lo recuerdan su seres queridos

La disquera Sony proyecta sacar una canción inédita, de la autoría de Omar Geles, interpretada por el ‘Gran Martín Elías’, que quedó grabada en su último compacto (Sin Límites), que la guardaron y al cumplirse dos años de su muerte decidieron sacar el producto.


Por: Annelise Barriga / EL PILÓN
annelise.barriga@elpilon.com.co

Aunque han pasado dos años de la partida repentina del ‘Gran Martín Elías’ luego de un aparatoso accidente en la carretera que de Tolú conduce a San Onofre, Sucre, su huella sigue intacta en la memoria de familiares y amigos más cercanos, quienes lo recuerdan como ese joven de amplia sonrisa, de trato amable y un gran talento para interpretar el vallenato.

Para conmemorar ese 14 de abril de 2017, que les evoca inevitablemente un mar de nostalgia y sentimientos encontrados, ofrecerán una ofrenda floral y una serenata en el cementerio Jardines del Ecce Homo a las 10:00 a.m. A las 6:00 p.m., será la celebración litúrgica en la iglesia Espíritu Santo del barrio Pontevedra.


Un monumento a Martín Elías se puede encontrar en la glorieta Los Juglares, uno de los sitios más visitados de la región. Foto: Cortesía.

La viuda del artista, Dayana Jaimes, es una de las que más lamenta esta fecha, puesto que compartió con él varias facetas de su vida: como amigo, enamorado, esposo, padre y cantante. “Como papá era cariñoso, amoroso, jugaba bastante con Paula, le gustaba dormir con ella… Como esposo era cariñoso, amoroso, especial, detallista; no tenía que pasar una fecha especial para darme un detalle, una carta, o cualquier acto de amor que me derretía. Él me enamoró por su persistencia; al principio no le presté mucha atención, pero él siguió intentándolo, buscando las maneras de conquistarme (en ese plan duró como ocho meses) hasta que lo logró”, rememoró en entrevista para EL PILÓN.

De las canciones de Martín, Jaimes aseguró que la que más le llega al corazón por la letra es ‘Un amor inexplicable’ (que dice: …Y no puedo, no puedo vivir sin ella
yo no soy feliz sin ella, me voy a morir sin ella
y no puedo, no puedo vivir sin ella
yo no soy feliz sin ella, me voy a morir si ella…), argumentando: “Él no componía mucho, sé lo que le costaba componer una canción, para él no era fácil sentarse a escribir. Esta habla de Dios, de mí, de Paula, por eso me gustó muchísimo”.

La de ‘Diez razones para amarte’ (que empieza: Yo siento que volví a nacer 
desde el momento en que te conocí, mi reina linda. 
Desde que de ti me enamoré, toda mi vida te la entregué desde ese día) aunque no es una canción de su autoría, cuando la escucha le trae muchos recuerdos y nostalgia a la vez. “El saludo del principio de la canción fue algo espontaneo, que le nació de repente. Me acuerdo que estaba grabando cuando a él se le salió: “Esta canción es con el alma, para ti mi mona linda”, sin imaginarnos que este saludo iba a tener tanta aceptación por las personas, lo cual era evidente en los conciertos que lo acompañaba, donde el empezaba el saludo y el público decía “mi mona linda”. Él me miraba y yo le sonreía porque en realidad me daba pena. Cuando estábamos en el carro, él se burlaba diciéndome: “Mírala cómo te nombraban, cómo te conocen; te hice famosa”. Martín siempre procuraba hacerme sentir como una reina, fuera y dentro de los escenarios, por eso lo amé profundamente”, manifestó.

Dayana reveló que procura ver pocos videos y canciones de Martín para evitar que la tristeza se apodere de ella. Al respecto dijo: “A veces voy en un taxi o paso por algún lugar donde está su música y ahí no puedo hacer nada. Uno siempre está en el por qué ocurrieron las cosas, por más que pasa el tiempo, aunque aprende a vivir con la ausencia, muchas preguntas siempre van a estar ahí, no es que uno se resigne”.

Para que su hija Paula tenga vigente la memoria de su papá procura dejar en cada rincón de su casa un recuerdo de Martín. “Le digo constantemente que la amaba mucho, le muestro vídeos de cuando estaba más pequeña y siempre le habló de él, mostrándole lo mejor de él”, afirmó.

Con respecto a los actos conmemorativos a los dos años de partida del artista, manifestó: “Pienso darle una serenata con saxofón, buscando algo sobrio, respetando el día; será una ofrenda floral. De mi parte no le haré misa ni culto; la mamá y familiares siempre le ofrecen actos litúrgicos. El mensaje que le doy a los martinistas es de agradecimiento porque a pesar que son dos años sin él, Martín vive en los corazones de todos ellos; he percibido que el que no era martinista se volvió con su fallecimiento”.

El exmanager de Martín, Juank Vega, lo recuerda: “Con su cara de felicidad, con la humildad que irradiaba a todos, como el amigo que uno llamaba y siempre estaba. En estas fechas se siente mucha nostalgia porque uno se pone a recordar de la Semana Santa de hace dos años, de lo trágica que fue su muerte y cómo nos dejó marcado a las personas que estábamos cerca de él. Ver a sus hijos creciendo y que él no esté da mucha tristeza e impotencia”.


Martín Elías y su exmanager, Juank Vega. Foto: Archivo.

Al recordar cómo era el artista con él, aseguró: “Había mucha confianza, aunque fue corto el tiempo que estuve en su agrupación, sabía el alcance de lo que podía y no hacer, con base a eso hicimos el proyecto artístico. Trabajamos dos años, con parte de Imparables, acababa de sonar la canción ‘El látigo’; luego hizo la canción ‘Mi ex’ y ‘Cancelada de mi vida’ y posteriormente fue el lanzamiento del compacto Homenaje a los Grandes. Estábamos trabajando en lo que sería su nuevo lanzamiento, que fue el CD que salió una vez fallecido. Con su equipo de trabajo se hacía sentir más como amigo y compañero que como jefe. Le gustaba salir a comer, cuando viajábamos era muy unido, no era distante al grupo de trabajo, trataba de que comiéramos en el mismo lugar y que nos hospedáramos en el mismo hotel; era muy especial con la familia de cada uno. Para fin de año hacía una fiesta de integración con el equipo y los familiares, donde le daba regalo a los hijos y a todos nos daba aguinaldos como si fuera Papa Noel”.

Entre sus anécdotas con Martín está una presentación en Becerril, donde le preguntaba que cuándo iba a tener hijos, que se preocupara por tenerlos pronto porque Donald Trump iba a subir el dólar y los pañales se iban a poner muy caros. “Ahora que mi esposa está embarazada me acuerdo con mucha nostalgia de este momento. Yo le prometí que si era niño el colocaría Martín, como va a ser niña, mi esposa le colocó el nombre”, explicó.

Al analizar la figura de los hermanos de Martín Elías, que en cierta medida ocuparon el espacio que dejó el, comentó: “Es una dinastía que proviene de Diomedes, uno de los más grandes de la música vallenata; cada quien desarrolla su talento con diferentes potenciales, en este caso los hermanos de Martín, tanto del matrimonio como fuera de él, tendrán su talento y brillarán con luz propia. Cada quien tiene su espacio y podrán tener tanto su nombre como su marca para proyectarse a nivel nacional e internacional”.

El tío de Martín, Elver Díaz, lo recuerda con mucha nostalgia y a la vez con alegría, pues él empezó en la música en el grupo que abandera, La Familia de Diomedes, cuando tenía solo 12 años. “Él era una persona muy jovial. Le recuerdo como ese joven tímido que le daba pena cantar; yo siempre le daba ánimos y lo guiaba para animar al público como alzar las manos, darles saludos, mandarles besitos a las muchachas. Así fue como llegó a un sitial de honor, siendo un artista completo que manejaba el público con mucha facilidad”, afirmó.

En cuanto a la calidad humana indicó: “Era un muchacho muy servicial, muy noble, muy familiar y muy sencillo. En las fechas especiales nos reuníamos donde mamá Vila y él nunca faltaba; para él, el 7, 24 y 31 de diciembre eran fechas de familia”. A los amantes del vallenato los exhorta a “seguir queriendo y recordando a Martín. El mejor premio para que nunca muera es colocar su música en cada fiesta, pedirlo en las emisoras y descargar sus temas en las plataformas musicales”.

Rosa Elvira Díaz Mejía, hermana de Martín, lo recuerda así: “Él era mi hermano menor de los cuatro hijos de Patricia, por lo que era el consentido. Fue con los que más compartí porque yo me fui a vivir con ellos de 10 años y nacieron estando yo allá. Compartí mucho la niñez con él. Cuando estaba chiquitico recuerdo cuando le cambiaba pañal, le daba teteros, le enseñé a deletrear palabras, le llevaba al médico. Cuando lo veía en las tarimas me daba temor porque sentía que aún estaba chiquito. Después que se murió mi papá sentí mucho su respaldo. Él era muy noble, con un corazón inmenso, muy sano, ingenuo, y chistoso; le interesaba compartir fechas especiales en su finca, conocía del amor de Dios y eso era lo que transmitía”.

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