HISTORIA DE LA CANCION: EL CRISTO DE MARIANGOLA

Por José Atuesta Mindiola

La década de 1940 fue promisoria para el caserío de Mariangola, con la construcción de la carretera nacional en el gobierno de presidente Alfonso López Pumarejo (1934-1938), llegaron nuevos pobladores a trabajar en las haciendas cercanas. La velación del Santo Cristo, los días 13 y 14 de septiembre, con su respectiva octava (20 de septiembre), la sigue haciendo Francisco Quiroz Castañeda, tradición heredada de su madre Feliciana Castañeda (nacida en Mompox 1860 y fallecida en Mariangola, 1936).

Esa fiesta tuvo renombre en fincas y pueblos vecinos, venían muchas personas a compartir con velación del Santo y la alegría musical de los acordeones de Juancito Granados, Eusebio Ayala, Saúl Betin, Juan López y Fortunato Fernández. Por su parte la señora Ana Susana Quiroz Molina, nacida en 1921, hija de Francisco Quiroz y la valenciana Leticia Molina, comenta: “Yo recuerdo a mi abuela Feliciana, era una mujer morena y alta como yo, ella hacía la velación del Santo Cristo; cuando ella murió yo tenía algunos 15 años y mi papá siguió haciendo la velación. Aquí venían los músicos, como Juancito Granados de Camperucho, Eusebio Ayala de Caracolí y de aquí tocaban Juan Yanet. Cuando llegó la señora Juana Ochoa, ella trajo un equipo de música, ya yo era mayor de edad y con el permiso de mi papá yo me llevaba el Santo Cristo para hacer los bailes donde ella”. (Tomado del libro de mi autoría, Sabanas de Mariangola, 2007).

La señora Juana Ochoa Campo traía mercancía de Valledupar y Pueblo Bello, venía varias veces durante el año y en especial en víspera de fiesta, aquí tenía sus hermanos y se bajaba en la casa de Virginia Ochoa. La señora Juana se conoció con el momposino Cipriano Acuña, quien traía su mercancía caracolicito; se unieron por los lazos del amor y el comercio, y organizaron la primera tienda en Mariangola. La tienda la instalaron en la casa que era de Sabas Ruiz, quien festejaba con merengues las octavas del Santo Cristo. Juan Ochoa siguió con esta tradición. Después, ellos hicieron casa a orilla de la carretera y organizaron mejor su tienda y el salón de baile.

LA PRIMERA PROCESIÓN DEL SANTO CRISTO.

La maestra Juana Mindiola de Atuesta, mujer de profunda fe religiosa, quien llega como docente en febrero de 1954, y en septiembre invita al padre José Agustín Mackenzie “Guarecú”, para que celebre la misa al Santo Cristo. En 1956 el Padre regala la imagen en bulto del Santo Cristo, y el 14 de septiembre la maestra Juana y sus alumnos realizan la primera procesión en Mariangola. Desde ese día la gente se acostumbró a caminar la procesión del Santo Cristo los 14 de septiembre. En caserío es erigido corregimiento por el acuerdo 03 del 13 de noviembre de 1958, del Concejo de Valledupar, y al año siguiente la fiesta toma mayor solemnidad: se celebran novenas, misas, bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios.

En 1961 el señor Pepe Castro regala un Cristo de mayor tamaño y trae consigo a Monseñor Vicente Roig y Villalba. La santa misa fue celebrada en una enramada en las instalaciones de la escuela. Ese día, la maestra sintió la necesidad de construir una iglesia al Santo Patrono, que años más tarde se haría realidad, gracias al apoyo de entidades gubernamentales y el interés de la comunidad y de la Junta de Acción Comunal.

Las fiestas como epicentro de noviazgos y formación de nuevas parejas, tuvo mucha vigencia; una de esa unión famosa fue la de José Guillermo “Pepe” Castro con la mariangolera Teresita Vázquez Díaz, en 1960. Esto lo registra, Julio Oñate Martínez en su libro, Cuando Matilde Camina, 2006: “La velación del Santo Cristo, tradicionalmente se festejaba en la casa de Juana Ochoa, la matrona del poblado. En ese ritual veneraba aun pequeño Cristo de los llamados “de pecho” …desde Los Alpes, hato ganadero de las vecinas sabanas de Camperucho, un grupo de vaqueros acompañaba al joven José Guillermo “Pepe” Castro…. Entre las parejas, estaba una hermosa quinceañera, Teresita Vásquez, Pepe abrió el baile con ella. Entrada la noche, se despide con el ofrecimiento de un Cristo más grande. Después de una semana de asedio amoroso, él y ella estaban instalados en la hacienda Los Alpes”.

El regalo del Cristo por Pepe Castro y los amores con Teresita fueron noticias entre sus séquitos de amigos de parrandas en Valledupar, entre ellos Rafael Escalona, que entusiasmado llegaría a Mariangola, y deslumbrado ante la belleza de Libia Castañeda Martínez, quien hacía poco tiempo había llegado con sus padres, hermanos y hermanas, del Algarrobo, población del Magdalena. Ella, mujer de fina estampa, rubia esplendente de los pies a la cabeza, de sonrisa de violín al amanecer, fue la musa que motivó al maestro Escalona para iniciar la canción “El Cristo de Mariangola”. (Letra tomada del libro de Consuelo Araujonoguera, Rafael Escalona: El hombre y el mito, 1998).

En Mariangola de noche se escucha un grito,
un eco lejano que a la sabana llegó.
Pepe Castro ha dado un Cristo
Pero el cristo he sido yo.

Yo pasaba me iba matando el calor,
pero me detuve para saluda una mona
En el pueblo de Mariangola,
camino de Fundación…

A mis amigos, a mis amigos se lo he dicho
que Pepe Castro es un hombre interesao.
Ay, qué compadre tan avispao
yo sé porque dio ese Cristo.

Muchos dicen que fue por una muchacha
que Pepe Castro se ha portado tan piadoso,
y Chalía dice lo que pasa
es que Pepe es muy religioso.

Qué Bonita, que bonita la sabana
por la tardecita que la procesión salía,
repicaban las campanas
del Padre José Tobías.

Pepe Castro cuando pasa pa´ su hacienda
llega donde el Cristo y se arrodilla a rezá
pa´ que le cuide las terneras
y se las traiga al corral.

////::: //// …. ///

DÉCIMAS AL CRISTO DE MARIANGOLA
Por José Atuesta Mindiola

I
Que Dios conserve prendida
mi memoria de lucero
para cantar con esmero
viejas historias queridas.
Forman parte de mi vida
Mariangola y sus sabanas:
en donde la fe cristiana
con el Cristo es tradición,
y empieza la velación
en casa de Feliciana.

II
Feliciana Castañeda
y sus hermanos llegaron,
y la tierra cultivaron
en una humilde viñeda.
Y Dios con ellos se queda
en su tierra prometida.
Dando gracias a la vida
sembraron la tradición
del Cristo y su velación,
que Mariangola no olvida.

III
Esta tradición cristiana,
la fiesta del Santo Cristo,
la hereda Quiroz Francisco
un hijo de Feliciana.
Renombre la fiesta gana
en pueblos de la región;
músicos de acordeón:
Juancito, Eusebio y Betín,
alegran con su festín
al Santo Cristo Patrón.

IV
En las verbenas del Santo
Juana Ochoa, la matrona,
en su modesta casona
sonaban los bellos cantos.
Pepe Castro uno de tantos
visitantes de grandeza,
por el amor de Teresa
un Cristo aquí regaló,
y Escalona le cantó
al gesto de su nobleza.

V
Y llegó Juana de Atuesta
maestra de vocación
y sacó la procesión
para engrandecer la fiesta.
Después sonaba orquesta
y el entusiasmo es mayor,
Roig Villalba Monseñor
llegó con el Padre Pacho.
y más tarde un tal “Meagacho”
dejó quemar al patrón.

VI
El pasado en el presente
es virtud de la memoria,
por eso canto esta historia
que yo conservo en mi mente;
Mariangola con su gente
es nostalgia en mi alborada.
para mi es cosa sagrada
El Santo Cristo y su fiest
a.
Siempre vuelve José Atuesta
a su linda tierra amada.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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