DÉCIMAS A GUAYMARAL

Por José Atuesta Mindiola

I

De la hacienda Las Cabezas
un esclavo se fugó,
con su mujer se escondió
en un monte de cereza.
Se llenó de fortaleza,
de valor y dignidad
y abrazó la libertad
para vencer los pesares;
con sus sentidos cantares
clamaba su identidad.

II

Entre versos y tambores
se refugia en su palenque,
y deja de ser enclenque,
esclavo de los señores.
La libertad son las flores
reluciente en el estío,
y el abuelo en su bohío
nos describe el historial:
así nació Guaymaral
y otros bellos caseríos.

III

El guáimaro árbol nativo
le da el nombre a Guaymaral;
apta es su llanura estival
para la cría de los chivos.
Siempre aquí encuentra motivos
el humilde agricultor,
su piel mojada en sudor
en faenas de la tierra,
dicen los Quiroz y Sierra
trabajadores de honor.

IV

Guaymaral tierra querida
de mujeres cantadoras,
donde la luz de la aurora
es bendición de la vida.
Sus noches sendas floridas
por los radiantes luceros,
los reconocidos troveros
tienen alma de salmista:
que viva San Juan Bautista
y el Festival del Carnero.


BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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