Periodista y poeta, Guzmán Quintero Torres

Por José Atuesta Mindiola

La presencia terrenal de Guzmán Quintero Torres fue breve, apenas alcanzó a vivir 34 años (1965- 1999); pero en esa brevedad existencial fue exitoso en su profesión de Comunicador Social y Periodista. Graduado en esas disciplinas, en 1990, por la Universidad Autónoma de Barranquilla. De su experiencia laboral, se recuerda su paso por el Diario Vallenato, y director de noticias en Radio Valledupar; corresponsal del noticiero Televista, reportero del Heraldo, director del programa Enfoque en Radio Guatapurí; su último cargo fue el de jefe de redacción de periódico El Pilón, desde septiembre de 1998 hasta el 16 de septiembre de 1999, día de su muerte (los sembradores del terror con pistola en mano apagaron su vida, mientras dialogaba con amigos en una cafetería).

Además de periodista, Guzmán era un poeta solitario que se leía a sí mismo. Tal vez, interpretando a Fernando Pessoa, entendía que “ser poeta no es una ambición, es una manera de estar solo”. Escribió y dejó inéditos un cuaderno de poemas; su hermano Yuri Quintero Torres hizo una selección, que editó en un libro cuyo título lleva el nombre de uno de los poemas: “Un Verso Final”. Fue impreso por la editorial Vermis, y presentado el 16 de septiembre de 2000, fecha conmemorativa del primer aniversario de la muerte del periodista.

Yuri Quintero me había llevado dos meses antes el libro, aún en proyecto de edición, para que yo escribiera el prólogo. Me sentí halagado por esa memorable invitación, dado que ambos habían sido mis estudiantes en el Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo, y de Guzmán todavía tenía la imagen de niño disciplinado y estudioso, siempre atento a participar en mi clase de biología, especialmente cuando las actividades se relacionaban con ejercicios de creación literaria.

Comparto unas líneas de ese prólogo: <>
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GUZMÁN QUINTERO TORRES (Décimas)
Por José Atuesta Mindiola

I
Ya viene otro aniversario,
–el tiempo rápido corre–
de Guzmán Quintero Torres,
periodista solidario.
Su palabra fue un santuario
de esperanza y de quimera,
era diáfana y sincera
para decir la verdad;
hoy está en la eternidad,
donde el final nos espera.

II
Una noticia conmueve
que se burla de la ley,
en septiembre dieciséis
del año noventa y nueve.
Como un hálito de nieve
llegó el disparo fugaz
para borrar de la faz
a este joven periodista,
que nunca perdió de vista
el gran sueño de la paz.

III
Los padres muy compungidos
no cesaban de llorar,
y el pueblo en Valledupar
se mostraba adolorido.
Los periodistas heridos
expresaban su impotencia,
y un freno a la violencia
pidieron a la justicia.
Y aquella mala noticia
triste sigue en insolvencia.

IV
La dignidad digno valor,
ojalá nunca se borre,
decía Quintero Torres
recordando a un profesor.
El odio siembra el dolor
y destruye la decencia.
Basta ya de la violencia
porque es cobarde y traidora;
vamos a abrir en la aurora
las puertas de la prudencia.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

Un comentario

  • Excelente comentario de José Atuesta, sobre Guzmán Quintero Torres, quien vivió para ser un periodista de primera y durante su paso por distintos medios, lo hizo con perseverancia y realidad. Nunca se olvida uno de sus familiares o amigos, en estos momentos recordarlos en su esencia es lo mejor que se puede realizar, gracias José por recrearte con décimas y su historia, y ante todo tener la oportunidad de leerlo y sentir ese dolor que ese 16 de septiembre de 1999 nos invadió.

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