Festival Vallenato: Requiere una revisión

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

No pretendo entrar en polémica alguna, pero si deseo expresar mis apreciaciones críticas, pero de índole constructiva, en torno al denominado Festival de la Leyenda Vallenata, que anualmente se lleva a cabo en la ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, desde el 27 hasta el 30 de Abril.

Han transcurrido hasta la presente cincuenta y dos (52) versiones del mismo, en donde han ocurrido muchas cosas desde el momento mismo de su inicio. La pregunta inicial, que me he formulado y a la cual no he hallado respuesta satisfactoria es: ¿Cuáles personas se dieron a la tarea de investigar sobre los aires musicales ejecutados por los conjuntos de música de Acordeón, prevalecientes, no solo en los lugares aledaños, a la hoy capital del Departamento del Cesar, sino en el llamado Magdalena Grande, con un estilo original? ¿ Con base en cuales criterios se determinó que solo eran cuatro, a saber: 1) Son, 2) Paseo, 3) Merengue y 4) Puya?
Si hace una evaluación histórica, tanto escrita como oral, se concluye que realmente eran más, y que éstos se ejecutaban con diversidad de formatos, los cuales incluían en su instrumentación, elementos muy variados, tanto de vientos como de percusión.

“Hay sí que resaltar el poco mencionado hecho según el cual la variedad instrumental existente, antes que se estableciera el predominio de la famosa trifonía actual, fue incalculable, pues existieron instrumentos magníficos, y de todos los tipos, agrupados en diversas especies musicales que después fueron absorbidas por los cuatro aires actuales: tambores de toda clase, flautas de gran variedad, dulzaina o armónica – entre nosotros llamada “violina” -, guitarras, maracas, que, aunque todos no hayan logrado sobrevivir, hay que reconocerles su papel en la estructuración de nuestra música”
(* Cultura Vallenata: Orígen, teoría y Pruebas, página 314 – Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa)
No podemos reducir la música Vallenata entonces, solo al solo uso de tres (3) instrumentos, ni tampoco excluir otros aires ejecutados en el antiguo Magdalena, tales como la Tambora y el Pajarito, hermanos legítimos de la Cumbia, el Bullerengue y el Chandé.

En días pasados, durante una presentación de Los Gaiteros de San Jacinto, unidos con el Conjunto de Yeison Landero (nieto del Rey de la Cumbia Andrés Landero), pude vivenciar, en el Teatro Santiago Londoño de Pereira, esa sonoridad rítmica de Tambores, Gaitas y Acordeón, quienes unidas a voces y coros, me hicieron entender cuán grande es nuestro folclor.

Hoy en día se presentan celos y riñas, entre dos sub-regiones del Caribe colombiano: Sabanera y Vallenata, por causa de un capricho, porque en lugar de usar un rótulo o marca que cobijase los aires del Caribe en general, se hizo una discriminación. ¿Cómo se podría dar una salida a este embrollo?. Solo hay una solución: Que hayan tantos Concursos o Festivales, pero que no exista limitación, en el número de integrantes, ni en los aires musicales del Caribe, ejecutados con el Acordeón como instrumento base.

Se ha venido castrando musicalmente a las nuevas generaciones, al imponerles que solo ejecuten cuatro aires y únicamente con tres (3) instrumentos: Acordeón, Caja y Guacharaca. Se debe escoger NO al Acordeonista o al Cantante, sino a toda la Agrupación, independiente del número de integrantes e instrumentos. Así mismo, valorar que ellas mismas presenten canciones inéditas, de su propia autoría, para que exista una auténtica renovación, y no se esté acudiendo cada año a la misma repetición.

De esos instrumentos autóctonos como las Gaitas Sanjacinteras, que bellas melodías surgen para acompañar el Acordeón, tal como lo hizo Carlos Vives al grabar los Cásicos de la Provincia, y no esa maratón de sonidos, que tomó fuerza y se posicionó, desfigurando ese toque clásico, tradicional y sabroso, cuyas raíces se han venido perdiendo paulatinamente. No se trata de suplantar y hablar que hay evolución cuando existe una separación de esos cimientos, para introducir sonidos foráneos, porque “dizque” gustan a la juventud.

Otra cosa, resulta ser a la inversa, cuando un grupo de profesionales, liderados por Carlos Vives y denominados “Los Hijos del Vallenato”, han optado por introducir en sus arreglos musicales en estilo POP, sonidos de corte Vallenato o Sabanero, para no incluir los de otros territorios o naciones. Se sienten más identificados y atraídos por ellos y no por los géneros que ahora tratan de meter a la fuerza, sus promotores, llamados “urbanos”.

Amén de todo lo expuesto anteriormente, otro asunto, no menos grave, que no se ha podido erradicar sino que por el contrario se ha venido afianzando, es la falta de idoneidad de muchas personas, que ofician de Jurados en todas las categorías, que otorgan premios de forma ligera (por decir algo), que no corresponden a la realidad, al igual que homenajes a granel, en donde no todos aquellos que se les exalta, realmente es por haber hechos aportes valiosos o más bien por amistad de conveniencia.

Otra pregunta que me hago: ¿Muchos de aquellos que fueron coronados como “Reyes del Festival”, en la práctica qué han hecho en defensa de la autenticidad musical? O ¿será que esos títulos solo les han servido como señuelos para llegar a muchos lugares, en el nombre o la marca ya reconocida a nivel mundial?

Finalmente expongo esta inquietud: ¿Cuál fue la razón que condujo a la Fundación Festival Vallenato, para ponerle talanqueras, al más grande Acordeonista que ha dado Colombia (Alfredo Gutiérrez), para evitar que obtuviese el merecido título de Rey de Reyes cuando le correspondía concursar? Que tristeza que se hayan confabulado de esa manera, al introducir una cláusula dentro de los Estatutos que la rigen, en el sentido que “quienes hubiesen cumplido más de 50 años, no podrían participar”.

Según dicha norma, entonces en el futuro cercano, no podrán acceder verdaderos Maestros, por haber sobrepasado la edad límite, es decir, que solo los jóvenes podrán, porque los veteranos, que le hayan dado lustre al Vallenato, quedarás excluidos.

Señores Directivos de la Fundación: les faltó grandeza, pero aún tienen tiempo de rectificar, porque en Derecho “las cosas así como se hacen, se deshacen también”.

BLOG DEL AUTOR: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

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