Suplicas por el río Guatapurí

Por José Atuesta Mindiola

Señor, te pido por el río Guatapurí (y por todos los ríos) para que mantengas sus aguas mansas y livianas; aumenta su cauce, para que no pierda su nombre en el camino. Regula los ciclos de las estaciones: despide el verano cuando se prolonga y se desnuda en la sequía. Detén las manos de los arboricidas, de los contaminadores y los pirómanos del bosque. Regálanos siempre la alegría y los colores de la primavera. Controla el invierno, para que los torbellinos de la creciente no arrasen las barreras de su lecho.

Sierra Nevada de Santa Marta

Señor, te pido sabiduría: para narrar las leyendas de los abuelos, para contemplar el verde caribe de los cerros de La Nevada y el amarillo esplendente de los cañaguates, para que la palabra sea fértil y germine en los surcos de amor, para que la prudencia sea el escudo que frene la arrogancia. Señor, te pido para que la multiplicación de los panes adorne la mesa en los hogares vallenatos.

Señor, te pido para que los tarareos de la infancia llenen de piedad las cicatrices del odio; que la música sea siempre la higiene del alma. Que los acordeones siembren puertas en la aurora, y los versos sean sinfonías de cristales en los sueños. Señor te pido: que el abrazo sea un rocío florecido de sonrisas, que el aroma de los mangos esté al alcance de los labios. Que los andenes de las calles vallenatas brinden levedad y libertad al caminante.

Señor, te pido para que los habitantes de Valle De Upar reafirmen el compromiso de identidad y pertenencia con el talento humano, la riqueza cultural y ecológica. Que las bondades irremplazables de la madre naturaleza despierten nuestra conciencia vital por el río Guatapurí, patrimonio de vida: lugar bendecido de congregación humana donde se consume el ritual de los afectos, la recreación espiritual y otros ritos que develan el sosiego del alma.

Señor, te pido sensatez para escuchar la voz de los sabios indígenas, nuestros hermanos mayores, guardianes ancestrales del Guatapurí y de La Nevada, madre real de su cuenca y de todos los ríos que bañan los departamentos del Magdalena, Cesar y La Guajira. Para ellos: “Los ríos tienen sus derechos, como todos los seres vivos e inertes, y la gran mayoría de personas de otras culturas no respetan”.

Río Guatapurí, en sus buenos tiempos

Señor, te pido para que la pureza de las aguas nacientes del Guatapurí purifique el alma de solidaridad y honestidad de los gobernantes y ciudadanos. Que el aliento fresco de la nieve y la sinfonía de los colores del sol alejen los instintos de la violencia. La violencia enferma los sueños y siembra miseria. Señor, fortalece el amor y el respeto por los ríos. Respetando los ríos, respetamos los árboles y los ecosistemas: respetamos las leyes de la naturaleza y de la sociedad, y lo más sagrado, respetamos la vida humana.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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