María Iberia Ustariz Ramos: un ratico donde “La Bella”

Félix Carrillo Hinojosa*

Esta experta en gastronomía caribeña hace parte de esos inamovibles que tiene la cultura vallenata. Ella es una reportera de viva voz, que puede narrar horas y horas sobre un mismo tema como una fuente inagotable de historias. Habla sobre lo que vivió, no sobre lo que le contaron.

Quien llegue a Valledupar, recorra sus rincones y saboree sus patios en procura de encontrar a María Iberia Ustariz Ramos, tendrá que regresar por dónde llegó. Nadie la conoce por su nombre. Pueden ir a los diversos restaurantes típicos o sofisticados de esa tierra, pero si no llegan al refugio sagrado de la sazón, que lidera una mujer menudita de habla provinciana y que todos conocen como La Bella, es como haberse cambiado de ropa, sin bañarse.

Ella es frentera, no solo cuando habla, sino cuando gesticula con sus morenas manos, que tratan de suplir lo que con palabras no puede decir. Ella siempre mira a los ojos, en procura de conocer los secretos más íntimos de quien la mira.

María Iberia Ustariz Ramos “La Bella” en su emporio gastronómico en Valledupar. / Cortesía

Los años aparecen como un sello indeleble en su ceño fruncido, de mujer curtida por el trabajo. La Bella conoce el más allá de la comida nuestra, pero también el de muchas historias que hicieron de esta tierra lo que es. Es una rebelde guajira, que no se tuerce cuando emite un juicio sobre algo o alguien. Antes de hacerlo, piensa, va y viene, desde el fogón que queda en el traspatio, hasta la pequeña pero cómoda sala que sirve de albergue a todo aquel que llega en busca de su comida.

Con un delantal raído de color blanco y un pañolón tirado en su hombro izquierdo, no para de ordenar cuando un pedido se demora.

Ese ratico de permanencia en el territorio de La Bella le permite a cualquier provinciano o simple visitante, conocer la real historia de los amores y desamores, sueños y tragedias, los cantos vallenatos y sus autores reales, porque ella con el argumento de lo vivido, va diciendo de una lo real de lo acontecido.

Tiene a mucha gente metida en lo íntimo de su alma, e igual, a otro tanto que nunca pudo entrar. Quien entra en su reino con el pie izquierdo, jamás puede enderezar ese camino. No importa que sea famoso, quien hable algo que no es cierto, sobre esa persona que ella conoce, lo pone en su sitio y lo mira solamente cómo ella sabe hacerlo. La Bella no es de términos medios. Es amiga de sus amigos, así estos hayan caído en desgracia, los defiende a capa y espada.

¿Por qué una mujer que estuvo en el centro de Valledupar y que ahora ya no está en ese sitio privilegiado, sino que se refugió al extremo de la ciudad, es buscada con el pretexto de su famoso sabor en la comida?  La respuesta es sencilla, ella conoce al dedillo cada receta que va a preparar.

Soy un convencido de que su sabiduría la hace una mujer afortunada, que no necesitó asistir a una escuela o universidad, para dar una cátedra de conocimiento sobre el ayer vallenato y sus transformaciones, de la gente que vio nacer, crecer y que muchas de ellas, ya no están.

* Félix Carrillo Hinojosa

Escritor, periodista, compositor y gestor cultural.

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