Sara Arango, el acordeón del San Jorge

Félix Carrillo Hinojosa*

Desde los 11 años esta artista recorre los festivales musicales. En 2019 se consagró en el Encuentro Vallenato Femenino en Valledupar.

La mejor acordeonera de las riberas del San Jorge es Sara Arango. Nació en La Apartada, pueblo de hatos de ganado y de pescadores que se surten del río, el 27 de marzo de 2005, en el hogar de Lina Pérez y Edwin Arango. Se alzó entre músicas en las que pitos, redoblantes, bombos, platillos, bombardinos y trompetas sirven de refugio a ritmos como el porro, la cumbia y el fandango.

La mejor acordeonera de las riberas del San Jorge es Sara Arango. Nació en La Apartada, pueblo de hatos de ganado y de pescadores que se surten del río, el 27 de marzo de 2005, en el hogar de Lina Pérez y Edwin Arango. Se alzó entre músicas en las que pitos, redoblantes, bombos, platillos, bombardinos y trompetas sirven de refugio a ritmos como el porro, la cumbia y el fandango.

La conexión con ese instrumento, al tenerlo en sus manos, fue mágica. Al posar sus dedos sobre esos botones sintió un volcán despierto al brotar la melodía de un eterno sonsonete que los principiantes no se cansan de tocar hasta saberla de memoria: era La piña madura, una sencilla melodía que sirve de patrón en el aprendizaje.

Esa primera inquietud sobre una hilera de pitos y armónicos sorprendió al profesor de música que preguntó: “¿Quién le enseño?”. El padre de Sara Arango se encogió de hombros y dijo: “Ella no tiene acordeón, creo que nació con el don de la música”. Fue tanta la sorpresa, que el instructor decidió prestarle sin temor el acordeón para que se lo llevara para su casa.

Esa tarde y parte de la noche, estuvo el instrumento sometido a la terca obsesión de la niña que, en su iniciación musical, repasaba la clásica melodía y al filo de la media noche, cayó bajo el embrujo de sus diminutos dedos. Con la tarea cumplida se durmió con una sonrisa plena, llena de música.

Con 11 años metidos en un diminuto cuerpo, empezó el camino sobre un instrumento que la llena de pasión. Al explorar otros senderos de la música desde ese instrumento, Sara Arango siempre contó con el apoyo de sus profesores Luis Castañeda, Carmelo Rodríguez, Efraín Peña y Gerardo Porto.

Pasaron los meses y, en una oportunidad, Jorge Oñate al verla tocar en un quiosco, sorprendido exclamó: “Esa jovencita toca más acordeón que muchos acordeoneros ganadores del festival y, de los actuales, ni se diga, les da sopa y seco”. Poco después se les sumaron las palabras de Emiliano Zuleta Díaz quien dijo: “No hay un acordeonero que toque como ella. Toca Carmen Díaz y Olvídame mejor que yo”. A Israel Romero, por su parte, se le oyó decir: “Sara tiene un futuro maravilloso. Es una acordeonera bendecida”.

Con 11 años metidos en un diminuto cuerpo, empezó el camino sobre un instrumento que la llena de pasión. Al explorar otros senderos de la música desde ese instrumento, Sara Arango siempre contó con el apoyo de sus profesores Luis Castañeda, Carmelo Rodríguez, Efraín Peña y Gerardo Porto.

Pasaron los meses y, en una oportunidad, Jorge Oñate al verla tocar en un quiosco, sorprendido exclamó: “Esa jovencita toca más acordeón que muchos acordeoneros ganadores del festival y, de los actuales, ni se diga, les da sopa y seco”. Poco después se les sumaron las palabras de Emiliano Zuleta Díaz quien dijo: “No hay un acordeonero que toque como ella. Toca Carmen Díaz y Olvídame mejor que yo”. A Israel Romero, por su parte, se le oyó decir: “Sara tiene un futuro maravilloso. Es una acordeonera bendecida”.

Su versatilidad le permite tocar los cuatro ritmos del vallenato con gran habilidad, tanto como porros, cumbias y fandangos de la mejor manera. Muchos eventos saben de su presencia, en el territorio cordobés, en Antioquia, el Cesar y La Guajira, ganando en más de 20 festivales. Uno de sus más representativos triunfos lo logró en el Encuentro Vallenato Femenino, en 2019, en Valledupar, en la categoría infantil.

Tiene el propósito de grabar un producto con las mejores voces, con canciones que tengan la verdadera esencia vallenata. Poco a poco escala en sus sueños, hasta ahora ha ingresado a los estudios de grabación en un par de oportunidades, produciendo dos sencillos, Tierra de ensueño, un porro de Luis Alberto Prado; y Qué tiene ese muchachito, un paseo alegre de Kique Araújo.

Su ejecución es impecable, aunque no deja de señalar que sus fortalezas musicales están en construcción. Es ambidiestra en la ejecución de su instrumento y hace malabares para divertir al público, el acordeón en el pecho o en la espalda como también hace uso de la tecnología al ejecutar ese instrumento en su celular. Sin dejar de buscar la perfección, su camino es ser una profesional con su estilo propio.

Sara Arango sigue en un amplio diálogo con su paisaje natural, donde el verdor de sus sabanas es musicalizado por las aves y las notas salen de las diversas expresiones que, al tocar su acordeón, se vuelven realidad. Ella construye el sendero musical influenciado por Emiliano Zuleta, Israel Romero, Juancho Rois y Héctor Zuleta, quienes con su ejecución le enseñaron que la rapidez debe ser acompañada con mucha melodía, pulso, precisión y firmeza.

Toda esa gracia que tiene Sara Arango, con virtuosidad, elegancia y donaire, seguirá en ella para poner en un mejor sitial sus conquistas musicales con su aliado de siempre, el acordeón.

*Félix Carrillo Hinojosa
*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

JORGE OÑATE A SEIS MESES DE SU PARTIDA

Por Félix Carrillo Hinojosa

Hoy hace seis meses partió Jorge Oñate, a un lugar donde un sueño profundo le pone fin a la vida. Allí no hay envidia, malos comentarios, odios, rencores, es el único momento en donde somos iguales y la vanidad pierde su protagonismo.

En ese tránsito, mi amigo, hermano y compadre Jorge Oñate ha sido recibido por Dios, quien lo acogió en un coro celestial y le dio el perdón y la paz eterna que merece.
Acá en la tierra, disfrutamos de su excelsa obra musical, que sirve de hoja de ruta para quienes se inician en el canto vallenato.

Su presencia en nuestra música, refundó el canto vallenato, cuya estilística con visos de verdadero tenor, sacó de los patios de su tierra natal y lo elevó a los grandes salones, para constituirse en un paradigma cantoril.

Quienes lo vimos crecer, sabemos que su aporte consolidó, la construcción del gran edificio de la música vallenata. Tuvo la ventaja siempre, que su canto lucía igual, en los lugares populares llenos de parrandas al aire libre como en las grabaciones. La altura que le dio al canto vallenato, le permitió construir una tarea insuperable. Es por eso, «que cuando Jorge Oñate canta, debe ser escuchado con la mayor reverencia y respeto que él se ganó, por su lucha denodada en defensa de su única pasión, que lo llevó a vivir solo para su música vallenata «-Fercahino

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Félix Carrillo Hinojosa

FÉLIX CARRILLO HINOJOSA DEBERÁ SER REINTEGRADO COMO SOCIO DE SAYCO

Por confirmación del Tribunal Superior de Bogotá

El Tribunal Superior de Bogotá confirmó la sentencia que favorece al autor/compositor Félix Carrillo Hinojosa, en su calidad de socio de Sayco, la cual queda obligada a reintegrarlo.

Cabe recordar que Carrillo Hinojosa presentó ante el Juzgado 17 Civildel Circuito de Bogotá, una demanda de nulidad contra las decisiones “arbitrarias”,adoptadas por el Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia –Sayco–.El día 2 de mayo de 2018,este Juzgado decretó medida cautelar a favor del

quejoso, en virtud de la cual declaró la suspensión de los efectos de la sesión extraordinaria del Consejo Directivo de Sayco y la resolución No. 27 del 26 de septiembre de 2017, donde se tomó la

decisión de expulsar al socio con carné 1206 Félix Rafael Carrillo Hinojosa, de manera injustificada, evadiendo los procedimientos establecidos en los estatutos de Sayco. Además, el mismo Juez emitió sentencia el día 10 de diciembre de 2019.

Sayco expulsó al socio Félix Rafael Carrillo Hinojosa, de manera injustificada, evadiendo los procedimientos.


TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL


Bogotá D. C., doce (12) de agosto dos mil veintiuno(2021)

REF: VERBAL DECLARATIVO DE IMPUGNACIÓN DE ACTAS DE ASAMBLEA de FELIX RAFAEL CARRILLO HINOJOSA contra SOCIEDAD DE AUTORES Y COMPOSITORES DE COLOMBIA-SAYCO. Exp. 2017-00559-03.

MAGISTRADO PONENTE: JORGE EDUARDOFERREIRA VARGAS.

Discutido y aprobado en Sala de Decisión del 21 de julio de 2021.

Decídese el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada contra la sentencia calendada de 10 de diciembre de 2019, pronunciada en el Juzgado Diecisiete Civil del Circuito de esta ciudad, que concedió las pretensiones subsidiarias de la demanda.

I. ANTECEDENTES

1.- El 1º de diciembre de 2017 (fl. 64, derivado 1, expediente digital) FELIX RAFAEL CARRILLO HINOJOSA, a través de apoderado judicial, presentó demanda en contra de la persona jurídica SOCIEDAD DE AUTORES Y COMPOSITORES DE COLOMBIA (en adelante
“SAYCO”) pretendiendo de forma principal (fls. 155 a 156 ibid.): (i) Que se declare la ineficacia de las decisiones adoptadas por el Consejo Directivo de SAYCO llevada a cabo el 26 de septiembre de 2017, en la ciudad de Barranquilla por haberse celebrado en lugar distinto a la sede social de la demandada, y, en consecuencia, (ii) se ordene a SAYCO el reintegro del demandante como socio activo y se le reconozca todo derecho económico dejado de pagar, permitiéndosele el ingreso a las instalaciones donde funciona la convocada.

1.1- Como pretensiones primeras subsidiarias solicitó se declare: (i) la nulidad absoluta de la Resolución No. 27 adiada 26 de septiembre de 2016, por haberse adoptado excediendo los límites del contrato social y violando las disposiciones procesales previstas en el artículo 15 de los estatutos; (iii) como consecuencia de lo anterior, se ordene a la accionada el reintegro como socio activo al accionante, y se le reconozca todo derecho económico dejado de percibir.

1.2.- Como pretensiones segundas subsidiarias pidió: (i) se declare la nulidad absoluta de la sesión del Consejo Directivo de Sayco efectuada el 26 de septiembre de 2017, junto con todas las decisiones allí adoptadas, comoquiera que dicha reunión se celebró en un lugar distinto al domicilio principal de la convocada; (ii) como consecuencia de lo anterior, se ordene a la demandada reintegrar al demandante como socio de esa entidad con todos sus privilegios y también todos sus derechos societarios conforme a los estatutos.

2.- Las súplicas se apoyan en hechos que se sintetizan así (fls.152 y s.s. ibid.):

2.1- Para sustentar las pretensiones principales, afirmó que la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia SAYCO tiene una naturaleza de gestión colectiva, sin ánimo de lucro con personería jurídica, que como consecuencia de los contratos de mandato que tiene suscritos con los autores y compositores, recauda derechos patrimoniales del uso efectivo de las obras, espectáculos públicos, establecimiento de comercio y entornos digitales, entre otros.

2.2- Adiciona que en el artículo 2º de los Estatutos Sociales se estableció que el domicilio social de dicha persona jurídica sería la ciudad de Bogotá, pese a ello el día 26 de septiembre de 2017, el Consejo Directivo de Sayco se reunió en sesión ordinaria en Barranquilla y a propósito de la cual se expidió la Resolución No. 27 de esa misma data disponiéndose la expulsión del socio demandante y prohibiéndosele el ingreso a las instalaciones donde funciona dicho ente.

2.3.- Que dicho acto fue inscrito en la Dirección Nacional de Derechos de Autor el día 3 de octubre de esa misma anualidad, según lo previsto en el artículo 15, parágrafo 2º, numeral 4 de los precitados estatutos, en tanto que en el artículo 92 de esa misma normativa dispone que para lo no regulado en los mismos se aplicará el artículo 8º de la Ley 153 de 1887, en tal sentido de conformidad con lo reglado en el canon 31 de la Ley 1493 de 2011, en relación con Sayco se consagra una remisión normativa al Código de Comercio, de tal modo que el artículo 190 de esa disposición establece la ineficacia de las decisiones tomadas en contravención de lo prescrito en el canon 186, el cual prevé que las reuniones se realizarán en el lugar del domicilio social, circunstancia de la que se colige que la realizada en un lugar diferente será considerada ineficaz.

2.4.- Como fundamento de los pedimentos primeros subsidiarios, adujo que mediante Resolución No. 26 de 28 de octubre de 2016 el Consejo Directivo de Sayco resolvió dar traslado al Comité de Vigilancia, con el propósito que se iniciara investigación disciplinario en contra del demandante por supuestamente emprender una campaña de difamación y ataques contra los directivos en contra de su honor y honra y del personal administrativo, de tal modo que dicho ente en sesión extraordinaria del 3 de abril de 2017 decidió abrir investigación por violar los estatutos de la entidad, empero dicho procedimiento no se notificó en la forma consagrada en el artículo 15 de los estatutos sociales, pues no se enteró personalmente al investigado, no levantó acta y tampoco envió copia de la resolución de apertura por correo certificado.

2.5.- Aduce que el proceso disciplinario se sustenta en publicaciones y comentarios realizados en febrero de 2017 en la red social de Facebook -feb de 2017-, lo que denota la contradicción pues la indagación había iniciado 6 meses antes, lo que evidencia la irregularidad del proceso disciplinario, el que culminó con la Resolución No. 27 de 26 de septiembre de 2017, a través de la cual se decidió sancionar al Félix Carrillo Hinojosa con la expulsión de la sociedad, de la cual no fue enterado en debida forma, en tanto que durante toda esa actuación se violentaron los derechos de defensa y debido proceso, sumado a la circunstancia que dicho acto administrativo solo contiene la firma del presidente y la secretaria del Consejo Directivo, lo que contraria lo previsto en el artículo 47 de los multicitados estatutos.

2.6.- Supuestos fácticos que sustentan las pretensiones segundas subsidiarias. Indica que como socio y exintegrante del órgano social en cita se vio obligado a formular varias denuncias en relación con las irregularidades administrativas y manejos indebidos por parte de los actuales administradores de Sayco.

2.7.- Expresa que en la Resolución 27 del 26 de septiembre de 2017 en la cual se determinó su expulsión se omitió información importante, tal como la convocatoria, orden del día, lugar donde se llevó a cabo la sesión, la fecha de su realización, los miembros del Consejo Directivo que participaron en ella y el quórum deliberatorio.

3.- La demandada SAYCO, por medio de apoderado judicial se notificó personalmente (fl.174 ibid.) y dentro de la oportunidad prevista para tal fin, contestó el libelo genitor y propuso los medios de defensa que denominó: “EXCEPCIÓN DE NULIDAD RELATIVA POR INDEBIDA REPRESENTACIÓN POR INSUFICIENCIA DE PODER”, “INEXISTENCIA DE LAS CAUSAS GENERADORAS DE LAS PRETENSIONES”, y la denominada excepción “GÉNERICA” (fls. 682 a 868 ibid.).

4.- En la audiencia de que trata el artículo 372 del C.G.P. celebrada el 19 de noviembre de 2019, se declaró fracasada la etapa de la conciliación, de realizó el control de legalidad, se interrogó a la parte convocante y se sancionó a la demandada por no comparecer, se recaudaron las pruebas pedidas por las partes, se escucharon los alegatos de los contendientes y, finalmente, se anunció que el fallo se dictaría por escrito dada la complejidad del asunto, conforme lo establece el numeral 5º del artículo 373 del C.G.P.

4.1.- En fallo adiado 10 de diciembre de 2019, se profirió sentencia por escrito en la que se declaró la nulidad absoluta de la Resolución No. 27 adiada 26 de septiembre de 2017, por no haberse surtido la notificación de acuerdo a las disposiciones estatutarias, ordenando volver la situación al estado que se encontraban antes de dicho enteramiento irregular, determinación que no compartió la convocada, por lo que interpuso la alzada que ahora se analiza.

II. LA SENTENCIA RECURRIDA

5.- El Juez a quo inició su sentencia con una síntesis de la demanda y la contestación encontrando demostrados los presupuestos procesales, calificando la conducta procesal de las partes, emitiendo consideraciones probatorias y jurídicas relativas a la verificación de competencia temporal sobre el asunto.

Posteriormente planteó los siguientes problemas jurídicos: ¿la parte demandada dio cabal cumplimiento a las reglas de la notificación del proceso estatutario dentro de la actuación disciplinaria contra el demandante? y ¿hubo infracción del artículo 186 del Código de Comercio respecto de la reunión del Consejo Directivo en lugar diferente al del domicilio social.

En punto de las reuniones por fuera del domicilio social, estimó que el artículo 186 del Código de Comercio se refiere a las reuniones de la Asamblea General y a la Junta de Socios, pero no se extiende a las que realiza el Consejo Directivo, advirtiéndose desde los estatutos la diferencia marcada entre estos dos órganos, razón por la cual no se evidencia que exista una prohibición legal o estatutaria para establecer el lugar de reunión en un sitio distinto al social, en tanto que existe imposibilidad de aplicación analógica restrictiva, declaró la improsperidad de la pretensión principal, abriendo campo a la prosperidad de los medios exceptivos en punto de ésta.

De igual forma, en lo que tiene que ver con la indebida notificación del proceso disciplinario -pretensión primera subsidiaria- agregó que si bien la demandada solicitó tener en cuenta que el actor se notificó por conducta concluyente del acto de apertura de investigación disciplinaria y de la Resolución No. 27 del 26 de septiembre 2017, ya que en reiteradas ocasiones manifestó tener conocimiento de la existencia de dicha actuación, también es verdad que no expresó saber cuál era su contenido, al punto que le solicitó a través de derecho de petición a SAYCO remitirle copia de dicho documento para enterarse de la misma; no obrando en el expediente prueba que permita colegir que se haya dado la correspondiente respuesta, en cambio, lo que sí está demostrado es que el pronunciamiento emitido fue enviado y recibida en la Dirección Nacional de Derechos de Autor, es decir, que al peticionario ni siquiera se le dio a conocer el contenido de esa misiva.

Adujo que, la ausencia en la práctica de la notificación personal es imputable a la falta de debida diligencia y cuidado, pues se tiene por probado que SAYCO conocía la dirección del demandante donde se le podía ubicar y enviarle por correo certificado todas las notificaciones como lo ordenaban los estatutos sociales.

Adicionó que, está probado la nulidad absoluta de los actos puesto que se desconocieron las garantías fundamentales, desde la designación del abogado de oficio hasta la resolución de expulsión, toda vez que nacieron viciados jurídicamente por haberse omitido el debido enteramiento del proceso sancionatorio adelantado en contra de Félix Carrillo Hinojosa, lo que de contera permite colegir la vulneración al debido proceso, por ende, deberá ordenarse rehacer el proceso disciplinario desde la notificación de la providencia de apertura para que el actor pueda ejercer oportunamente su derecho de defensa y contradicción.

III. EL RECURSO

6.- La apoderada de la parte demandada fundamentó sus reparos concretos en tres argumentos a saber: (i) el fallador de primer grado no tuvo en cuenta que la convocada envió oficio No. CDV-054 adiado 3 de abril de 2017 a Félix Carrillo Hinojosa, con el cual se le allegó la decisión de apertura de la investigación disciplinaria emitida por el Comité de Vigilancia, en cumplimiento de lo ordenado en Resolución No. 26 de 2016, aportado con la demanda, de tal modo que, a pesar que, “…en el expediente no reposa una citación o notificación personal que permita deducir que el actor conocía en su integridad el contenido de esa determinación…”, (ii) adiciona que el juez confundió la comunicación emitida a la DNDA con la respuesta dada a la petición elevada por el actor el 7 de abril de 2017 y que fuere emitida a través de misiva No. SGS-033 del 10 del mismo mes y año, a través de la cual se le entregó copia del acto administrativo ya citado, de tal modo que conocía su contenido tal y como lo afirmó en el hecho vigésimo quinto del introductor y, finalmente, (iii) adujo que de conformidad con lo establecido en el artículo 205 del Código General del Proceso, es evidente que el demandante aceptó que conocía las decisiones del Consejo Directivo y el Comité de Vigilancia, siendo su querer no hacerse parte para ejercer su derecho de defensa y debido proceso, en tanto que nadie puede alegar en su favor su propia negligencia o culpa.

6.1.- Así mismo, por auto adiado 12 de julio de la presente anualidad se ordenó correr el traslado previsto en el inciso 3° del artículo 14 del Decreto Legislativo 806 de 2020, a la parte pasiva para que sustente su alzada.

6.2.- A través de escritos enviados por correo electrónico a la Secretaría de este Tribunal la apelante -demandada- sustentó en debida forma sus reparos y la convocante descorrió el traslado de su contraparte.

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORPORACION

1.- Los presupuestos procesales, requisitos indispensables para la regular formación y desarrollo de la relación jurídico procesal, como son demanda en forma, capacidad para ser parte, capacidad para comparecer y competencia concurren en la litis, además como no se observa causal de invalidez que anule la actuación se impone una decisión de mérito, con la consideración adicional referida a que en el evento de ser interpuesta la alzada por ambas partes, la Sala está revestida de la competencia para resolver sin limitaciones, empero no es el caso de autos.

2.- De entrada debe puntualizarse que en el recurso de apelación la competencia del juez de segundo grado está perfilada por los reproches que se realicen al plantearse este medio ordinario de defensa, quedando al margen del escrutinio cualesquier cuestión que no hubiere suscitado inconformidad en el extremo recurrente y que no deba abordarse de oficio, en los casos previstos en la ley de conformidad con lo establecido en el artículo 328 del Código General del Proceso, del tal manera que a pesar que esta Colegiatura no comparta el análisis efectuado a la pretensión subsidiaria en punto de la nulidad absoluta del trámite disciplinario y la Resolución 26 adiada 27 de octubre de 2017, por la que se dispuso expulsar al socio Félix Carrillo Hinojosa, dicha discusión quedó por fuera del ámbito de competencia del Tribunal, habida cuenta que el reparo se enfiló única y exclusivamente a que dentro del proceso disciplinario adelantado en contra del actor no se vulneró el debido proceso ni el derecho de contradicción, comoquiera que el disciplinado fue debidamente enterado de dicha actuación.

3.- En este sentido, el problema jurídico a resolver se contrae a determinar si: (i) en verdad está suficientemente acreditado que al interior de ese proceso disciplinario se respetaron los estatutos sociales, actuación que culminó con la exclusión del convocante, pues se enfatiza que el disciplinado fue debidamente enterado de todas las decisiones adoptadas por el Consejo Directivo y el Comité de Vigilancia de Sayco. En esos aspectos gira la controversia.

4.- Desde esta perspectiva, nótese que el artículo 10 de la Ley 44 de 1993 prevé que los titulares de derechos de autor y conexos pueden crear sociedades de gestión colectiva de derechos de autor y derechos conexos, con personería jurídica y sin ánimo de lucro, para la defensa de sus intereses, así pues, SAYCO fue creada con base en el artículo 27 de la normativa en comento para garantizar el debido recaudo de los derechos de autor y conexos.

4.1.- De igual forma, obsérvese que en el artículo primero se estatuyó que dicha sociedad es un ente de gestión colectiva de derechos de autor, sin ánimo de lucro, con personería jurídica No. 237 de 16 de agosto de 1946 expedida por el Ministerio de Justicia y la 001 de 17 de noviembre de 1982, emitida por la Dirección Nacional de Derechos de Autor de Ministerio del Interior y de Justicia, es decir, que se trata de una asociación gremial compuesta por autores, compositores, intérpretes, ejecutantes y productores fonográficos, para el recaudo de derechos de autor.

4.2.- Adicionalmente, obsérvese que en el literal e) del artículo 15 de esa misma convención se estableció que el socio perdería la calidad de tal por expulsión, previo proceso disciplinario (fl, 84 c, 1, exp. digital), así mismo, nótese que dentro de las pruebas arrimadas aparece la decisión adoptada por el Consejo Directivo a través de Resolución 26 de 28 de octubre de 2016, de dar traslado al Comité de Vigilancia para que inicie la investigación en contra del convocante (fls, 140 y s.s.); igualmente, aparece determinación adiada 3 de abril de 2017, emitida por ese órgano social en la que se aperturó el proceso disciplinario por infringir los estatutos, más exactamente, el parágrafo primero del literal e) del ya mencionado artículo 15 de multicitado contrato social, oportunidad en la que se dispuso notificar personalmente al investigado, dejando constancia escrita de lo actuado en un acta que contenga la fecha en que se práctica la notificación, el nombre del notificado y la providencia que se notifica (fl, 136 ejusdem).

Ahora bien, en punto de la actuación disciplinaria los estatutos claramente prevén en el parágrafo segundo del precitado artículo 15, lo siguiente:

“PARAGRAFO SEGUNDO: Presentada una de las causales descritas en el presente artículo, Consejo Directivo, de oficio o a petición de parte, decidirá la apertura o no de la investigación, en la misma sesión en la que tenga conocimiento del hecho.

Si decide abrir la investigación, remitirá al comité de vigilancia, toda la documentación existente para que la lleve a cabo, órgano que notificará al implicado sobre el objeto de la misma, los cargos existentes, especificando las normas estatutarias violadas y fijando un término para la presentación de descargos.

Para adelantar esta etapa se debe tener en cuenta lo siguiente:

1. La actuación debe constar por escrito y se deben aportar los documentos a la investigación en originales o copias.

2. Se debe notificar personalmente al implicado, dejando constancia escrita de lo actuado en un acta que contenga: la fecha en que se practica la notificación, el nombre del notificado la providencia que se notifica. El acta deberá firmarse por el implicado y el notificador.

En caso de no ser posible la notificación personal, se le enviará copia de la misma a la dirección que aparezca registrada en la sociedad, mediante correo certificado. La Secretaría General deberá comunicarse telefónicamente con el investigado al número que aparezca registrado en sus archivos, de lo cual se dejará constancia en el expediente.

Si el presunto responsable no comparece a la citación ni responde los cargos enviados en la forma establecida, con el objeto de garantizar el derecho al debido proceso y a la defensa, el comité de vigilancia designará un defensor de oficio con el cual se surtirá la actuación desde la notificación de los cargos, escogencia que recaerá en la persona de un socio preferiblemente profesional en derecho perteneciente a la misma coordinación regional del investigado, preferiblemente profesional del derecho. En el evento que el compositor escogido por el comité, o ninguno de los designados que pertenezcan a las regionales respectivas acepte la defensoría, podrá nombrarse uno a nivel nacional…” (fls, 85 ibidem).

4.3.- Y es que en un caso similar al que ahora ocupa la atención del Tribunal, la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, expresó:

“Todo indica, entonces, que al investigado no se le notificó o comunicó de la apertura de la investigación, como se ordenó en la providencia respectiva del Comité de Vigilancia, ni se le formularon cargos previamente a la decisión, de manera que se le citó a presentar descargos sin que ellos se le hubieran señalados previamente, en la forma como es debida, fáctica y normativamente, y a ello se agrega que con anticipación a la diligencia de descargos, no se le permitió acceder al expediente, tanto que ni siquiera se le concedieron las copias por él solicitadas. A lo relatado se suma que en el acto sancionatorio se afirma que el investigado fue escuchado por el Comité de Vigilancia en el curso de la investigación, lo cual, como está visto, nunca sucedió. Así las cosas, independientemente del mérito y de la realidad de los hechos que dieron lugar a la sanción que le fue impuesta al socio en mención, se evidencia que ella se profirió sin que se hubiera cumplido el debido proceso que está implícito en los artículos 29 del Constitución Política y 14 de los estatutos de la sociedad actora, lo cual indica que las razones que expuso la entidad demandada para revocar dicha sanción corresponden a la realidad procesal, en consecuencia, los cargos que se le hacen a los actos acusados carecen de fundamento, de donde las súplicas de la demanda se deben denegar, como en efecto se hará en la parte resolutiva de esta sentencia.”1

4.4.- En este contexto, de las pruebas documentales arrimadas al plenario y en especial de la actuación disciplinaria adelantada en contra del aquí convocante, es evidente que tal y como lo concluyó la primera instancia en ese proceso efectivamente se le vulneró el derecho de defensa y contradicción del actor en la medida que no se atendió con estrictez lo previsto en la norma que regula la notificación, puesto que no está demostrado con el rigor que se requiere el cumplimiento de tales requisitos ya que no se levantó un acta de la notificación personal firmada por el notificado y el notificador, ni se dejó constancia de las razones por las cuales no fue posible dicho enteramiento, así como, tampoco está acreditado que se le haya enviado comunicación por correo certificado, ni menos aún, hay registro que la Secretaría General se haya comunicado telefónicamente con el investigado al número registrado en los archivos de esa compañía.

1 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, sentencia 13 de junio de 2002, Consejero Ponente Dr. Manuel Santiago Urueta Ayola, exp, 11001-03-24-000-2001-0048-01(6835).

Desde esta perspectiva, no se desconoce que a folio 489 del cuaderno principal obra una comunicación remitida a Félix Carrillo Hinojosa, con la cual se pretendía enterar al citado de la indagación preliminar iniciada en su contra, sin embargo, la misma en estricto rigor no cumple con el propósito establecida en el auto de apertura de investigación y, menos aún, lo establecido en los estatutos de Sayco, por lo ya reseñado.

5.- De otra parte, nótese que el artículo 92 de esa misma reglamentación establece que: “Cuando se presente una situación no prevista en los estatutos o en la legislación de derechos de autor, se seguirán los lineamientos contenidos en el artículo 8º de la Ley 153 de 1887”

5.1. En tal sentido, advierte la Corporación que el proceso disciplinario establecido en el contrato social no se encuentra regulado en su integridad en esa normativa, razón por la cual es procedente dar aplicación a la estipulación reseñada en el nomenclador 5, que literaliza: “ARTÍCULO 8. Cuando no hay ley exactamente aplicable al caso controvertido, se aplicarán las leyes que regulen casos o materias semejantes, y en su defecto, la doctrina constitucional y las reglas generales de derecho. dicha estipulación.”

5.2.- En este contexto, en materia disciplinaria las normas aplicables son de la Ley 734 de 2002, -vigente para la época de ocurrencia de los hechos-, la cual en el artículo 62, claramente establece que al sujeto disciplinable se le investigará atendiendo las normas que determinen la ritualidad del proceso, así mismo, el canon 1003 de ese mismo estatuto prevé como formas de notificación de las decisiones disciplinarias la personal, por estado, por edicto, o por conducta concluyente.

5.3.- Del mismo modo, nótese que el canon 101 de esta misma codificación prevé que: “Se notificarán personalmente los autos de apertura de indagación preliminar y de investigación disciplinaria, el pliego de cargos y el fallo.”, es decir, que frente a este tópico en particular existe norma especial en punto de como debe hacerse la notificación de la apertura y el fallo, que no puede ser sino en forma personal.

6.- Con apoyo en lo que viene de razonarse, surge incuestionable que los reparos expuestos por la parte recurrente en punto a este álgido tema no pueden salir avantes en esta oportunidad, por varias razones a saber:

La primera, porque no existe ninguna prueba que permita inferir con el grado de certeza que se requiere que la parte convocada acató lo establecido tanto en los estatutos como en el Código Único Disciplinario, pues se insiste, no se arrimó ningún legajo que dé cuenta que en verdad al demandante se le enteró de la apertura y la resolución por la que se le excluyó de la sociedad Sayco, lo que implícitamente conlleva a colegir que se le vulneró su derecho de defensa y contradicción.

2 Artículo 6º de la Ley 734 de 2002. El sujeto disciplinable deberá ser investigado por funcionario competente y con observancia formal y material de las normas que determinen la ritualidad del proceso, en los términos de este código y de la ley que establezca la estructura y organización del Ministerio Público. 3 Artículo 100 de la Ley 734 de 2002, La notificación de las decisiones disciplinarias puede ser: personal, por estado, en estrados, por edicto o por conducta concluyente.

La segunda, porque para este especificó evento no existe ninguna regulación dentro del contrato social, ni menos aun, en la normativa en cita que permita argumentar que el multicitado enteramiento puede suplirse con la notificación por conducta concluyente, de tal modo que aquí no resulta de recibo afirmar, como de forma equivocada lo hace la demandada, que en todo caso el actor estaba debidamente enterado por conducta concluyente.

La tercera, porque en todo caso analizadas todas las pruebas en conjunto, así como las manifestaciones efectuadas en la demanda y en el interrogatorio de parte, fácil se llega a la conclusión que aquí no existe prueba de confesión de conformidad con lo establecido en el artículo 205 del Código General del Proceso, del cual se pueda establecer que en realidad el aquí convocante fue debidamente enterado de esa actuación disciplinaria y que fue por desidia o negligencia que no compareció a ejercer su derecho de defensa y contradicción, todo lo contrario, del texto de la demanda claramente se lee que se enteró de su exclusión de la sociedad porque un amigo suyo locutor lo había llamado a decirle (ver hecho vigésimo octavo fl, 58 c, 1), es más nótese que fue el mismo quien a través del derecho de petición pidió le fuera remitida la Resolución No. 27 de 26 de septiembre de 2017 (fl, 27 ibidem), y por supuesto, que hoy en día está plenamente enterado del contenido de la misma, sin embargo, para la época en la que se adelantó esa actuación no lo estuvo.

7.- En tales circunstancias, surge indiscutible que habrá de confirmarse la sentencia de primera instancia, por las razones aquí condensadas con la consecuente condena en costas ante la improsperidad de la alzada de acuerdo a lo establecido en el numeral 1º del artículo 365 del C.G.P.

V. DECISIÓN

Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D. C., Sala Civil de Decisión, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1.- CONFIRMAR la sentencia calendada el diez (10) de diciembre de dos mil diecinueve (2019), pronunciada en el Juzgado 17 Civil del Circuito de esta ciudad, por las razones expuestas en la parte considerativa de este fallo.

2.- CONDENAR en costas de esta instancia al recurrente.

2.1.- De conformidad con lo previsto en el numeral 3º del artículo 366 del Código General del Proceso, en concordancia con el artículo 5º del Acuerdo PSAA16-10554 de 2016, en la liquidación de costas causadas en segunda instancia, inclúyase como Agencias en Derecho la suma que corresponde a dos salarios mínimos mensuales legales vigente. Para la elaboración de la misma síganse las reglas previstas en dicha norma.

CÓPIESE Y NOTIFÍQUESE

ADRIANA AYALA PULGARÍN
Magistrada

JAIRO VARELA CANTANDO, UN DÍA SIN DESPEDIDA MURIÓ DE AMOR

Por Félix Carrillo Hinojosa

El río Atrato baja con su rebelde torrente, en donde sus aguas oscuras llevan muchos sueños perdidos y al que muchos lugareños le suplicaban a través de sus ritmos y danzas primitivas, un mejor vivir. Es el mismo, que veía todas las tardes acercarse a su orilla, a un muchachito de escasos ocho años, que tiraba la atarraya de su imaginación para que en medio de tanta mugre que baja con él, se quedaran las melodías que necesitaba para convertirse en el poeta de ese río.

Nació en un pueblo que habla cantando, bajo la mirada escrutadora de su madre, una poetisa, escritora y educadora que le rendía culto a la palabra, quien se enamoró de un comerciante venido de lejos, silencioso, taciturno, pero dedicado a su oficio. Después de ir al colegio Carrasquilla y ver la magia de su río inspirador, decidió darle rienda suelta para lo que él nació: la música.

Por eso, todas las tardes con niños de su edad, decidió en el Barrio Roma de su tierra natal, hacer la agrupación «La timba», donde la dulzaina, bongó, maracas y guiro emulaban los sonidos de las grandes agrupaciones como si estuvieran en vivo ante miles de espectadores. Siempre soñó con grandes proyectos, bajo el influjo de su abuelo materno, quien lo invitaba a pensar en grande. Con una guitarra que le dio su madre, se sintió que podía retar al mundo y llenarlo de canciones, mientras vivía su infancia, pubertad y adolescencia. Con veinte años y un mundo lleno de música sale junto con su madre y hermanos. Llegan a la fría Bogotá en busca del sueño dorado, donde tropieza con muchas dificultades, se enamora y cambia de rumbo sentimental al tiempo, llena en varios cuadernos sus experiencias musicalizadas y empieza a caminar de un lado a otro.

Cuando ya lo creía todo perdido, se tropieza con otros soñadores y generan el primer ladrillo de lo que sería el edificio más sólido de un ritmo venido de otros lugares, pero que con su enjundia y talento se posicionó en nuestro territorio: la salsa. Ese primer intento no lo sacó de sus penurias, pero sí fue el primer grito libertario de ese «Niche» que tenía atravesado muchas verdades y que solo con la música, podía transformar todo lo suyo. Atrás quedó el golpeteo de las primeras rimas de alguien, que no nació para ser perdedor. Del muchacho tímido que no sabía leer ni escribir música, pero que tenía más que eso, el don exacto de decir, lo que su gente quería escuchar.

Todas esas comparsas que hablan de los colores que tiene su pueblo, lograron viajar con él hasta la eternidad, igual que la narrativa del abuelo en sus viajes de muchas horas por el río de su inspiración, de trapiches y duro trabajo. Eso lo hizo eterno. Él lo logró todo y pudo superar muchos golpes, el de ser señalado sin verdad, de algo que no cometió. De no estar junto a su madre en su partida final, de la ausencia de muchos amigos a los que creía sus hermanos.

Todos esos golpes fueron resistidos como el valiente luchador que era, pero su corazón, el mismo de tantas aventuras, se había enamorado de verdad con el tropiezo constante de ser correspondido un día y al otro no. Eso lo intranquilizó tanto, que no vivió bien sus últimos tiempos de vida, en donde su mente se paró de tanto pensar en su musa imposible y un día sin despedida murió de amor»-Fercahino.

Jairo de Fátima Varela Martínez, nació en Quibdó, Chocó, el 9 de diciembre de 1949 y murió en Cali, Valle del Cauca, el 8 de agosto de 2012. Padres Teresa de Jesús Martínez Arce y Pedro Antonio Varela Restrepo.
#RelatosFercahino

Félix Carrillo Hinojosa

María Iberia Ustariz Ramos: un ratico donde “La Bella”

Félix Carrillo Hinojosa*

Quiero compartir esta cronica con fotografía de Frank Martínez, publicada en El Espectador, sobre» La bella», una mujer que a pulso, hizo su nombre y le propició una visible actividad a la gastronomía Valduparense, quien acaba de fallecer en Valledupar»-Fercahino

Esta experta en gastronomía caribeña hace parte de esos inamovibles que tiene la cultura vallenata. Ella es una reportera de viva voz, que puede narrar horas y horas sobre un mismo tema como una fuente inagotable de historias. Habla sobre lo que vivió, no sobre lo que le contaron.

Quien llegue a Valledupar, recorra sus rincones y saboree sus patios en procura de encontrar a María Iberia Ustariz Ramos, tendrá que regresar por dónde llegó. Nadie la conoce por su nombre. Pueden ir a los diversos restaurantes típicos o sofisticados de esa tierra, pero si no llegan al refugio sagrado de la sazón, que lidera una mujer menudita de habla provinciana y que todos conocen como La Bella, es como haberse cambiado de ropa, sin bañarse.

Ella es frentera, no solo cuando habla, sino cuando gesticula con sus morenas manos, que tratan de suplir lo que con palabras no puede decir. Ella siempre mira a los ojos, en procura de conocer los secretos más íntimos de quien la mira.

Los años aparecen como un sello indeleble en su ceño fruncido, de mujer curtida por el trabajo. La Bella conoce el más allá de la comida nuestra, pero también el de muchas historias que hicieron de esta tierra lo que es. Es una rebelde guajira, que no se tuerce cuando emite un juicio sobre algo o alguien. Antes de hacerlo, piensa, va y viene, desde el fogón que queda en el traspatio, hasta la pequeña pero cómoda sala que sirve de albergue a todo aquel que llega en busca de su comida.

Con un delantal raído de color blanco y un pañolón tirado en su hombro izquierdo, no para de ordenar cuando un pedido se demora.

Ese ratico de permanencia en el territorio de La Bella le permite a cualquier provinciano o simple visitante, conocer la real historia de los amores y desamores, sueños y tragedias, los cantos vallenatos y sus autores reales, porque ella con el argumento de lo vivido, va diciendo de una lo real de lo acontecido.

Tiene a mucha gente metida en lo íntimo de su alma, e igual, a otro tanto que nunca pudo entrar. Quien entra en su reino con el pie izquierdo, jamás puede enderezar ese camino. No importa que sea famoso, quien hable algo que no es cierto, sobre esa persona que ella conoce, lo pone en su sitio y lo mira solamente cómo ella sabe hacerlo. La Bella no es de términos medios. Es amiga de sus amigos, así estos hayan caído en desgracia, los defiende a capa y espada.

¿Por qué una mujer que estuvo en el centro de Valledupar y que ahora ya no está en ese sitio privilegiado, sino que se refugió al extremo de la ciudad, es buscada con el pretexto de su famoso sabor en la comida?  La respuesta es sencilla, ella conoce al dedillo cada receta que va a preparar.

Soy un convencido de que su sabiduría la hace una mujer afortunada, que no necesitó asistir a una escuela o universidad, para dar una cátedra de conocimiento sobre el ayer vallenato y sus transformaciones, de la gente que vio nacer, crecer y que muchas de ellas, ya no están.

Ella es una mujer que ha viajado por otros mundos. ¿Cómo hace para estar en esos sitios?, le dije. Se ríe y con palabras en bajo tono, me dice, “tengo mis ahorritos y los sé invertir. A mí no me echan cuentos, ya conozco otros mundos y “el avión” como dice un canto de Juan Solano”.

La Bella es el puente ideal que conecta a cualquiera, así venga del sitio más lejano, con las crónicas o reportajes ambulantes de la historia viva de todo el sur de la Guajira y del Valledupar de antaño. Sus palabras son cuadros vivos, que pese a los años en que se desarrollaron, cuando los cuenta dan la impresión de que están ocurriendo en ese preciso momento.

Ella coge la palabra y no la suelta. Y no es que no deje hablar, sino que quienes la escuchan, prefieren dejarla libre como cometa al viento, para que relate lo que se quiere escuchar.

Esa manera de decir los hechos tiene en ella a una narradora de singular capacidad, que hace viva a la provincia vallenata, pese a los grandes pasos de modernidad que da sin que muchos se percaten. Ella se da cuenta cuando mira a su alrededor y siente que los amores de sus amores, que las luchas de sus luchas, que la complicidad de sus recuerdos, se van quedando en el aire. Sabe que se ha quedado sola. Solo la acompaña un hijo que, a manera de escudero, le sirve en el tropel diario que arranca en la madrugada, cuando empieza el noctámbulo a sacudirse de su noche, en la mayoría de ellos mal vivida, para caer rendido en una mesa vieja del gran restaurante de La Bella, que no necesita de transformación alguna, para complacer al comensal.

La gente va a lo que va: “la comida de ella, con su reconocible sazón” y “la palabra de ella”, cuyos ingredientes han permanecido, en el alma de Valledupar como una estampilla pegada a la historia misma de sus calles y callejones.

Pero esta mujer de grandes historias, no solo en el mundo de la gastronomía criolla, le ha tocado mantenerse de pie. Como ella dice: “el que no se para fino en el Valle lo van volviendo un fleco. Que gentecita Dios mío”. Es que, bajo el ala de esa mirada escrutadora, La Bella ha visto ricos convertirse en pobres, pobres convertirse en ricos, locos en cuerdos y cuerdos en locos. Y ella, ahí, sin pedir nada, ve cómo aparecen y desaparecen personajes que llegan sin ton ni son, con el solo influjo de los aires que da, el ser un nuevo rico.

Ella hace parte de esos inamovibles que tiene nuestra cultura vallenata.  Ella es una reportera de viva voz, que puede narrar horas y horas sobre un mismo tema como fuente inagotable, de eso que ella vivió, no que le contaron. Y cuando no es ella, quien ha vivido el hecho dice: “esto no lo viví yo, me lo contó fulanito de tal” y empieza a decir con lujos de detalles los pormenores de lo que sucedió. La Bella es así. No la cambia nadie. Así ha de morir.

María Iberia Ustariz Ramos la llamo yo… “nombe, mejor La Bella”, grita alguien desde una mesa, mientas degusta un sancocho de esos que ella sabe hacer. Pese a estar en su tarea de siempre, me la robé ese día para estar un ratico donde una mujer que sabe hablar a pecho abierto o al oído, pero que también sabe guardar secretos y que por mucho que quiera. No tiene miedo de decir lo que siente. Ese día me habló de La Cacica y de los que no llegaron ni a indio. Me habló de La Polla y de los que no se criaron. Me habló de los políticos, buenos y malos que tiene la región. Me habló de las mujeres decentes y no muy santas que ha circulado por las calles del Cesar. De López Michelsen, el hombre de las sabias palabras y sus conciertos etílicos. Del bueno para nada de Escalona como dice Andrés Becerra. De los cantantes que cantan y de los que son pura moda. De los compositores de verdad y de los de mentiritas.

Esa es La Bella, una mujer que entre pecho y espalda conserva parte de la historia de nuestra provincia vallenata. Ella, sencilla, como debe ser, “quien se ufana de lo que es, es poco lo que tiene”, dice. Se levanta todos los días con el alba y se acuesta con la media noche para arriba. No duerme, no descansa, lo que la ha llevado a responder en su sabiduría, cuando le preguntan cuándo lo va a hacer: “uno cuando se muere, duerme mucho, descansa mucho y lo peor, no vuelve jamás. No se lleva nada para ese viaje. No hay trasteo. Todo es vanidad. La vida es un paseo. Unos lo hacen agradable y de grata recordación, otros, son unos piazos’e na, que vinieron fue a hacé daño y quien los va a recordá. Nadie, ni su propia familia”.

Así es La Bella y así la queremos. No se equivoque, si la ve tan pequeñita de estatura, ella es inmensa en su sabiduría.

    Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor y gestor cultural.

Adolfo Pacheco Anillo, un pilar de la modernidad del Caribe

Por Félix Carrillo Hinojosa

Esta es la historia del autor de temas tradicionales del vallenato y de la música sabanera como “La hamaca grande”, “El mochuelo”, “Mercedes” y “El profesor”. Nació el 8 de agosto de 1940 y fue declarado “Compositor vitalicio”.

Lo vi por primera vez en la tarima Francisco el Hombre del sexto Festival Vallenato. Él tenía treinta y tres años y yo apenas era un adolescente al que lo atraía la música. Lo vi cantando y tocando guacharaca. Ese medio día, con un sol como el que siempre tenemos en Valledupar, oí los versos de Fuente vallenata, un paseo que relata todo ese encuentro migratorio que originó nuestra música caribeña. “Como aquel alemán que te forjó y te puso en las manos de un pirata, tienes santísimo acordeón, penas como las de tu raza”.

Después supe por boca de mi padre que era Adolfo Pacheco Anillo y que venía, de un lugar lleno de música, al que llaman Sabana. Hubo aplausos para él, pero todos estábamos esperando la presencia de un nuevo concursante, al que mi padre me señaló y dijo, “ese es Armando Zabaleta y es guajiro, como nosotros. Ese es, junto con Leandro Díaz, de los buenos compositores que tiene el Vallenato”.

Cuando “Chema” Martínez abrió su acordeón y él empezó a narrar los versos de No vuelvo a Patillal, sentí un llamado que me recorrió todo el cuerpo. Sobre todo el verso, “No vuelvo a Patillal porque me mata la tristeza, al ver que en ese pueblo fue donde murió un amigo mío, era compositor como lo es Zabaleta y era lo más querido de ese caserío”. Lo cantó adolorido, gesticulaba con sus manos al cielo como elevando una plegaria  Era el homenaje a Fredy Molina Daza, un joven de escasos 26 años, que había fallecido en la plenitud de su mundo creativo. Todos aplaudieron y casi que en coro, dijeron: “esa es la ganadora, no hay más”.  

Mi padre al día siguiente, me dijo que había sido la ganadora. Él estaba feliz porque un guajiro había triunfado. Al poco tiempo, salió esa obra en la voz de Jorge Oñate y el acordeón de Miguel López, consagrando tanto al autor como a sus intérpretes.

Ese hecho, junto a la pérdida en distintos tiempos de Andrés Landero, Alfredo Gutiérrez y Lisandro Mesa, frente a Nicolás Mendoza Daza y Miguel López y, la salida de la obra Vallenatología de Consuelo Araújo Noguera, se convirtieron en el detonante preciso para que la rivalidad entre sabaneros y vallenatos se trenzaran en fuertes dimes y diretes, que aumentaron la popularidad del Festival, porque a pesar de esas discordias la presencia de los músicos de esa región, crecía siempre en busca de demostrar que ellos también podían tocar vallenato.

Al tiempo que esa rivalidad aumentaba, la popularidad del creador Pacheco Anillo, un sanjacintero, nacido el 8 de Agosto de 1940 en el hogar de Miguel Pacheco y Mercedes Anillo, se hacía más notoria y ganaba adeptos en el territorio del vallenato, lo que llevó a muchos de nuestros intérpretes a interesarse por grabar sus canciones.

Adolfo Pacheco tiene una obra reconocida por el pueblo. En una de sus canciones, narró en una décima musicalizada, a ritmo de paseo, los trazos de su infancia, cuya tonalidad menor la cubre con un dejo melancólico que trata de atrapar ese tiempo que ya se fue, en el que narra su biografía, y expone todo lo que fue su vida infantil y de adolescente. Todo ese mundo está ahí como una hoja de ruta, inmersa en ese relato de versos que lo hace grande, “dice en sellado papel, yo reverendo Trujillo, bauticé a un Pacheco Anillo, de nombre Adolfo Rafael…”.

La música hecha aquí, allá o donde se construya no tiene fronteras, es libertaria, rebelde, revolucionaria, invasora, sin hacer daño y llega a donde nunca lo pensó su creador. Es lo que pasa con la obra de Pacheco Anillo, cuyos linderos existen, pero cuando se trata de caminar, los deja tirado y a conquistar mundos se dijo, con la sola arma que ha tenido: sus canciones.

En el paseo El mochuelo, aparecen elementos determinantes, entre ellos, la inocencia y rebeldía. La primera, visible en el cazador amigo, que antepone su amistad a cualquier daño posible, en la captura de un animal, en este caso, el de un mochuelo, pájaro cantor que lo vuelve cómplice de un amorío, más cuando dice, “y me lo regaló no más, para la novia mía”. La segunda es planteada por el creador, quien consciente de lo que implica estar preso, lanza su diatriba rebelde, al decir, “Y es que para el animal no hay un dios que lo bendiga”.

Luego, sus cantares nos invita a encontrar una muestra clara del sentido de pertenencia, que muchos pierden al alejarse de su terruño, hecho visible en El viejo Miguel, obra que entra en el extenso mundo merenguero del vallenato, y en el que grita a todo pulmón: “a mi pueblo no lo llego a cambiar ni por un imperio”.

Esos hechos, visibles en su obra, recrean la propuesta de Pacheco Anillo. Sin perder el norte constructor de su mundo y personajes, que no desaparecen pese a los caminos recorridos. Dentro de esa diversidad musical que tiene, descubierta a los seis años por su abuelo Laureano Pacheco, cuando hizo un canto que permanece inédito, Mercedes, nombre tomado en honor a su madre para no hacer visible el de la protagonista central de un canto que narra la invitación a una fuga amorosa, pero que encuentra la voluntad férrea de una mujer que se planta firme: “mucho puedo ser amada, no me lo sigas diciendo, no me entrego ni me vendo, del racho salgo casada”.

A valores como Adolfo Pacheco Anillo hay que darles las gracias por lo creado. Su tierra natal debe hacerlo siempre; el pueblo vallenato lo hizo hace tiempo al declararlo “Compositor vitalicio” junto a Tobías E. Pumarejo, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta, Calixto Ochoa y Rafael Escalona. Él es una especie de guerrero que no se dejó vencer por la adversidad.

Adolfo Pacheco fue sonsacado por el sonido del acordeón de sus compadres Andrés Landero y Ramón Vargas, la guitarra de José Nasser Sir Linares o el saxofón de Nelson Díaz. En ese entorno natural y a finales de la década del 60 nació La hamaca grande, bautizada así por Edgardo Pereira, el mejor regalo que concursante alguno haya llevado al Valle de Upar como detalle musical y que nació ante la insistencia de Ramón Vargas Tapia, quien no dejaba de decirle: “compa Ado, llevémosle algo a esa tierra”. Después de dar tanta vuelta, en busca de encontrar el texto y la melodía acorde con esa insistencia, un día sin pensarlo dos veces repitió hasta el cansancio el primer verso, “Compadre Ramón, le hago la visita pa’ que me acepte la invitación, quiero con afecto llevar al Valle en cofre de plata, una bella serenata con música de acordeón”.

Ese día, el hombre que luego sería concejal, secretario de tránsito, diputado, secretario de la Asamblea de Bolívar y que Regulo Matera decidió llevárselo para Barranquilla, donde vive junto a su compañera Betty Anillo, entendió que era la persona escogida, por la naturaleza de su música, para llevar la bandera en nombre de sus antecesores y actuales músicos de su región sabanera.

Es el mismo al que no le deja de resonar en su memoria el eco musical que guarda de su madre, al retratarla cantando los pasillos, vals y boleros de moda, en medio de una nostálgica evocación. Todas sus aventuras, vividas en tierra extraña y luego las que desarrolló en su terruño, le hizo brotar una melodía y un verso, que gratifica el tener amigos, que terminan siendo más que eso. El paseo El profesor, recoge lo que muchas veces, trató de decirles Adolfo Rafael a su compañero, “te mando distinguido profesor, uno de mis retoños predilectos, para que tu como maestro, de los mejores saques el mejor”.

Para nadie, debe ser extraño y menos para sus paisanos, que él para construir su propio mundo, le tocó vencer los diversos fantasmas y duendecillos que aparecen en el camino de la vida, ese importante segmento que tenemos y que la mayoría de las veces, “se vive, no como uno quiere, sino como toca vivirla”.  

BLOG DEL AUTOR: Félix Carrillo Hinojosa

* Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.