EN EL OCTAVO MES DE LA PARTIDA DE MI AMIGO, HERMANO Y COMPADRE JORGE OÑATE

En el octavo mes de la partida de mi amigo, hermano y compadre Jorge Oñate son muchos los recuerdos que reflejan la vida de un batallador de nuestra música vallenata. Construir un nombre en medio de las dificultades, no fue una tarea fácil, solo su instinto como buscador de sueños lo salvó, al descubrir que cantando podía ser alguien reconocido.
Siendo un niño y a pie descalzo, se escabullía para escuchar las notas musicales en las eternas parrandas que se hacían en la casa de Pablo y Agustina, los padres de los López Gutiérrez, en donde la rutina de tantos estilos era recogida por Miguel, quien jamás pensó que el inquieto niño que espantaban, diciéndole que lo iban a acusar con su madre Delfina Oñate, se convertiría en la estrella del canto vallenato nueve años después.

Con su guacharaca en la mano y el torrente de voz que lo hizo brillar, se iba con Elberto López a las fiestas de Manaure, muchas veces a pie, solo con la esperanza de ser escuchado. Sobre ese momento, el músico Juan Manuel Muegues me dijo: «a Jorge lo vi muy jovencito, cantar en Manaure. Nunca imaginé en lo grande que se convertiría. Desde niño tuvo una voz sonora».

Todas esas inquietudes eran acolitadas por su tía Julia Martínez, quien obró siempre como una hada madrina y especie de segunda madre, quien siempre le habló al oído a Jorge Oñate a manera de una orden imperial.
Conoció a Bogotá muy muchacho, donde viajó en compañía de su señora madre. Allí no descansaba en su afán de mostrar su canto. Un día especial de 1968, llegó su primo Alonso Fernández Oñate con una delegación musical con el acordeonero Emilio Oviedo a la cabeza, en donde debían grabar para sello Vergara un LP con doce de sus obras musicales. Estando en el ensayo, el compositor y abogado se acordó que tenía en Bogotá, un familiar que cantaba. Lo hizo ir, a un incipiente estudio de grabación, cerca de la carrera 8 con calle 18. Emilio Oviedo lo referencia así, «Estábamos listo para la grabación. Me había aprendido las doce canciones porque las iba a cantar y tocar como era la costumbre en ese momento. Estábamos con Pablo López, Esteban Salas, Virgilio Barrera, listos para grabar y el Dr Alonso dijo que él tenia un familiar que tenía afición musical y que por lo menos lo dejaran cantar una canción. Así fue. A la media hora llegó un joven de unos 19 años. Alonso le dio las letras de sus canciones. Cuando cantó «Campesina vallenata» sentí que mi canto sobraba. Es tan cierto eso que canto ocho canciones e hizo coros en muchas de ellas. Así nació la agrupación Los Guatapurí».

Así se inició en la discografía, previo al inicio del Festival Vallenato. Luego grabó con el músico Bolivarense Nelson Díaz, un destacado arreglista, quien le produjo para el sello Epic, con la anuencia de Gabriel Muñoz, un producto orquestado en donde quiso darle rienda suelta a un sueño de grabar música tropical.
Esos dos inicios no fueron trascendentales como éxitos pero sí afianzaron su vocación por el canto. A la tercera fue la vencida. Después de tocar varias puertas con Miguel y Pablo López, fueron escuchados por Santander Díaz, productor artístico de CBS, quien en una parranda en el Círculo de Periodistas de Bogotá, expuso todo un repertorio selecto del vallenato, en donde el bautizo lo logró el Merengue de Carlos Araque Mieles «El siniestro de Ovejas», que despertó las fibras de todos los asistentes. Así comenzó en 1969, la historia, que maduró el proceso del canto separado del acordeón, cuyos antecedentes fueron valiosos pero que con este hecho artístico, liderado por el canto de Jorge Oñate y el acordeón de Miguel López, se presentó una nueva manera de hacer vallenato. Lo demás es una historia llena de éxitos con los hermanos López en los dos formatos que presentaron y luego, separado de ellos, pese a que el cantante quiso volver después de haber grabado con Emiliano Zuleta Díaz, pero las huestes Lopistas impidieron ese reencuentro.

Junto a Miguel y Pablo fue rey del Festival Vallenato, donde ganó el premio Fortunato Fernández a la mejor voz.
Toda la vida musical de Jorge Oñate fue exitosa. Con cada uno de los acordeoneros, logró dejar obras que con el pasar del tiempo se volvieron clásicas. Las notas melodiosa a de los acordeoneros afianzaron su historia triunfadora. «Colacho» Mendoza, «Chiche» Martínez, Juan Rois, Álvaro López, «Cocha» Molina, Cristian Camilo Peña, Fernando Rangel, Julián Rojas.

La academia de la Grabación le otorgó el premio Grammy a la excelencia, que sumado a los congos, discos de oro y platino, ratifican su paso triunfador por la música vallenata.

Para el 2022, la Fundación del Festival de la leyenda vallenata hará ese evento en su honor. Todos los seguidores del vallenato esperamos, que ese evento sirva para testimoniarle a Jorge Oñate lo que significa para la Cultura musical de Colombia, quien defendió con creces a la música vallenata en cada uno de sus tiempos»-Fercahino.

Félix Carrillo Hinojosa

LA HISTORIA DEL CONCURSO DE LA CANCIÓN INEDITA DEL FESTIVAL VALLENATO TIENE UN LUGAR ESPECIAL EN EL BARRIO SIMÓN BOLÍVAR

Por Félix Carrillo Hinojosa

Todas las tardes, en una esquina sobre un sardinel y una piedra gigante se empezó a gestar el movimiento de unos pelaos que buscaban la música y esta a su vez, se dejaba acariciar por los sonidos de violinas, guitarras y una que otra amanecida llena de melodías, unas reconocidas y otras en nacimiento.

Los hijos de Blanca Cotes y Ciro Carrascal se apasionaron por la guitarra y sobre ese instrumento empezaron a transitar, en la búsqueda incesante de saber más sobre esos sonidos que salían de la pulsación de sus dedos sobre esas cuerdas de nailon.

Mientras Omar Geles y Wilfran, eran unos niños y el primero trataba, ante la insistencia de su madre Hilda Suárez de aprender a tocar acordeón, sin saber ellos ni nosotros en lo que se convertirían.

Mi casa se volvió de la noche a la mañana, en el lugar predilecto donde era buscado por Jorge Oñate, quien confió muchas veces en mi visión en la unión con Colacho y Juan Rois, al tiempo que incursionaba en el mundo de componer canciones.

Una tarde de febrero de 1978, nos encontramos en esa esquina musical. Allí estaban Poncho y Millo dándole a la música. Los dejé que tocaran y en un descanso les dije, «yo compongo». Se sorprendieron. En ese grupo estaban Luis Martínez y Elberto López, ya fallecidos. Después de escucharme, se entusiasmaron y le dieron su aprobación al paseo «Adiós infancia» que fue defendida por Luis Martínez, la segunda voz y guitarra de Millo y el acordeón de Numa Bateman, con la que se llegó a la final junto a Río Badillo del primo Octavio Daza Daza.

Ahí comenzó la historia de ellos y la mía, donde fui durante cuatro años consecutivos, finalista de la canción inedita, obras defendidas por Jorge Luis Ramos y el acordeón de Franco Rois.

Esto abrió un espacio para todos nosotros. Alfredo Gutiérrez y el furor guajiro me grabaron y empezó hace más de cuatro décadas el tránsito de nosotros por la música. Ellos se quedaron en el lugar de siempre y yo, viajé a un sitio andino que me ha dado todo.

Poncho y Millo han sido victoriosos. En 1983 defendieron el paseo «Yo soy el acordeón» del malogrado compositor Julio Díaz Martínez, con el que lograron el primer puesto. Dieciséis años después, obtuve el primer puesto con el son «Mi pobre acordeón», donde canté mi obra con el acordeón de Beto Jamaica, grabado por los Niños vallenatos del Turco Gil.

Millo se presentó en ese concurso años después y obtuvo el tercer lugar con un son y ahora nos sorprende con un Merengue ingenioso, que a manera de crónica musicalizada, recoge sin mofarse, el retrato oral de un personaje inmenso del mundo vallenato como lo es Jorge Oñate.

«Las vainas de Oñate» es un paso a paso sobre los decires de un cantante, que siempre dejaba en sus expresiones, una reflexión más allá del sentir folclórico de nuestra cultura, a las que muchos trataban como algo sin sentido, pero que si nos adentramos en ese mundo aterrizado, encontramos que en más de una de ellas, Jorge Oñate tenía razón.

Ese canto de Millo tiene un poder actualizador, que bien vale la pena ahondar. Si lo graban hoy, mañana o después, siempre tendrá vigencia, porque es un retrato vivo que le puede hablar a futuras generaciones, de todo lo que él decía.

No dudo un segundo en vaticinar, que al ser grabado por un artista de nuestra música vallenata, se convertirá con el pasar del tiempo en un clásico.

Retrato a mi compadre Jorge, brincando y lleno de alegría, diciendo «ese canto lo grabo yo». Ya él no está como tampoco el primo Lucho Castilla, para que su risa estruendosa le diera la aprobación a ese buen merengue»-

Fercahino

Félix Carrillo Hinojosa

ENCUENTRO CON VILLAFAÑE HOY REY VALLENATO

Félix Carrillo Hinojosa

Cuanto me alegra que lo dicho en un extenso diálogo de saberes, a través de un foro organizado en la isla de San Andres por el Banco de la República, liderado por el antropologo Weildler Guerra Curvelo, donde la corriente insular depositada en la ejecución del acordeón tocado por Trujillo Hawkin, quien con sus polkas, valses, calipsos y regué, más la esencia musical del indígena, en que «el chicote dio paso a un son», fue una bonita antesala para que tengamos hoy, a José Ricardo Villafañe Álvarez como nuevo rey profesional del acordeón, versión 2021.Ese día se dijo muchas acciones premonitorias, que él ha sellado con su toque musical.

Se recorrió la historia construida por Emilio Oviedo e Isaac Carrillo Vega, creadores, uno en el acordeón y el otro, como cantautor, de destacados pasajes que han ayudado a generar caminos para el vallenato.

Esas corrientes migratorias de veinte o más mezclas, dan como resultado todo ese gran colorido musical que con orgullo nos asiste.

Reafirma este triunfo, lo que con razones étnicas reclaman las familias indígenas del Magdalena Grande, «el son y otros ritmos nuestros, dieron paso a lo que hoy se conoce como vallenato, que estaban antes de la llegada del acordeón, reafirmada en una entrevista hecha al creador José María Gómez Daza, autor del paseo» Compai Chipuco» y «Fonseca».

Con el nuevo rey hablamos en ese momento, de no desistir y seguir concursando. Hoy esa decisión recoge sus frutos y tenemos a un arhuaco rey del Festival, hecho que se logra no por ser indígena sino porque tocó para ganar»-Fercahino

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Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

ROSENDO ROMERO OSPINO: LAS VOCES NARRATIVAS DE UN POETA


El compositor de temas tan emblemáticos del folclor como “La caída”, “Corazón de oro”, “Noches sin luceros”, “Cadenas” y “Fantasía” será el gran homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata, que comienza este miércoles en Valledupar (Cesar).


Félix Carrillo Hinojosa*

No fue en vano la bulla musical que propició su padre Escolástico Romero Rivera, al enfrentarse al mundo que encontró en Villanueva en los años 30 del siglo pasado. Era un joven de escasos quince años, que traía desde Becerril toda una influencia de música, danza y narrativas, que se entrelazó con personas de su misma edad y mayores que él, para construir todo un universo lleno de sabiduría popular, que originó las historias musicales que hoy nos sirven para mostrar el arraigo cultural que aún se percibe, pese a lo irónico del tiempo que todo lo reduce al olvido.

En ese mundo el que manda es el acordeón, pues todo gira en torno a él. Si hay un disgusto, un bautizo, una parranda, un recién nacido, una serenata por dar, el fallecimiento o el nacimiento de unos amores, esos botones redondos de liras agudas y bajos graves acompañado de un fuelle envejecido amenizan todos esos festejos.

De ese entorno, de tantos apellidos revueltos por la música, que van y vienen, en donde el Díaz y el Daza se unían al Zuleta; el Romero con los Ospino y estos, a su vez, con los Campo, viene un poeta; y con él, unos versos cubiertos de música genuina. Tenía que ser así, para que la diferencia se notara y la estilística anclara sus poderosos tentáculos en esos encuentros de saberes que tanto enriquecen al folclor.

Rosendo Romero Ospino, quien le hace honor a su abuelo, no solo por la música, sino por esos apellidos que se unieron para fortalecer lo que cada quien tiene por separado. El tiempo demostró las razones que les asistieron a Ana Ospino Campo y Escolástico Romero Rivera para llamarlo así. Era una manera de poner el pasado en presente y no dejarlo ir. Hoy, Rosendo Romero Ospino es un referente que bien le hace a nuestra música vallenata, a su familia, la de hoy y de ayer.

Mientras el joven Romero Ospino daba sus primeros pasos en el barrio El Cafetal, donde nació el 14 de junio de 1953 en Villanueva, La Guajira, las casas distribuidas en calles raras, sin orden, le servían de escudo para ver bajar y subir personas arreando a los animales, cargados siempre de pancoger y luego de provisiones, y ese fenómeno lo ayudó a conocer la fuerza campesina que había en su región.

El contemplar la neblina, inmersa en los cerros del Marquesote, junto al ruido del río que en forma de serpiente le hacía en silencio el quite al pueblo que crecía, la musa empezó a nacer y se vio reflejada en esos primeros cantos, que tienen algo de ese ideario que lo ha acompañado siempre. La caída, merengue; y Corazón de oro, paseo, en la voz de Kike Ovalle y el acordeón de Chongo Rivera, y La custodia del edén, un paseo cuya primera obra grabada en la voz de Armando Moscote y el acordeón de Norberto Romero, marcaron el inicio de un camino lleno de sabiduría, que se empezó a construir, producto de muchas alegrías revueltas con llantos, cuyos versos han marcado su estilo: “Quiero al compás de viejos sones / mi amarga pena destrozar”.

En su búsqueda permanente hay obras que por su construcción rítmica no son tan de él, así las haya creado, por eso algo tiene “Separación” que lo afianza, pero que lo hace diferente de dos paseos de su naciente pluma de entonces, el primero de corte romántico y el segundo alegre, grabados por Gustavo Bula y Norberto Romero, que para los años de 1975 y 1976 se escuchan para bien del vallenato, en la voz de Jorge Oñate y el acordeón de Nicolás Mendoza Daza: “Noches sin luceros” y “Cadenas”, que marcan su ascenso triunfal como creador. Con esas dos obras se graduó Rosendo Romero Ospino.

En esas propuestas musicales que construye Romero Ospino van apareciendo obras que caen en manos de nuevos y reconocidos intérpretes, que les dan el posicionamiento que se necesita para afianzar lo logrado y abrir nuevos espacios que catapulten al autor y compositor, que, sin proponérselo, es distinto a muchos de su generación.

En esos caminos que va construyendo aparece lo social como un mecanismo que le puede servir para crear la denuncia de aquello que no se encuentra bien. Decir sin ataduras lo que percibe, sin dejarse arrinconar por la literatura romántica y reconocer que tiene al frente una nueva manera de construir la canción necesaria. En ese tránsito que le permitió acercarse al problema, generó el paseo Gira mundo en la voz de Daniel Celedón y el acordeonero Norberto Romero.

Gira Mundo – NORBERTO ROMERO Canta: DANIEL CELEDON

“En las alturas de la cordillera un hombre bueno sembró hierba mala / el contrabando en el Cabo ‘e la Vela es más frecuente que la Chichamaya / una ciudad Cartagena de Indias donde el turismo margina a los negros / y un estudiante en huelga que grita, contra el sistema ‘lucha, compañero’ / y un preso que allá en la cárcel se olvidó que gira el mundo / y unas navidades de ingrato aguinaldo / pa’ un anciano ciego y un gamín desnudo / madres que van cansadas con las sandalias del nazareno / bajo la luna gira este mundo / y se muere mi pueblo”, asegura Romero en su canción.

A todas esas verdades sociales logró ponerles música Romero Ospino. A la problemática que encierra el amor con su desamor a cuestas, el trabajo, las continuas inequidades, el poder económico y político centrado en unas cuantas manos, la mala educación, la no apertura a una verdadera revolución de la tierra, una vivienda y un trabajo digno, al olvido, a la vanidad que ayudan a trastocar los valores. Al irse y no regresar como puerta a la muerte, el desaparecer estando vivos.

Todo creador tiene una afinidad con uno o varios intérpretes. A él le tocó poner la obra en los lineamientos de unas voces y acordeoneros y en ese proceso tuvo la fortuna de entregar la obra justa para el intérprete inigualable. Mi poema y Romanza eran para la voz de Silvio Brito y el acordeonero Orangel el Pangue Maestre. El cantautor Diomedes Díaz y el acordeón de Colacho Mendoza podían darle el estado mágico que traían Fantasía; mientras que Canción para una amiga, entre muchas otras, tenía que estar arropada por el sentimiento de Rafael Orozco y el acordeón de Israel Romero Ospino.

Mi poema- Silvio Brito (Con Letra HD) Ay Hombe!!!


Pero qué decir de Mi primera canción, que recoge muchas verdades, entre ellas, que “aquel cuaderno donde estaban mis canciones / un día la Nuñe lo quemó con la basura / pero en mi alma palpitaban acordeones / descifrando sones, arrancados con ternura”, en la voz guajira de Alberto Zabaleta y el acordeón de Alberto Villa.

(También: Estrecha vigilancia médica: Familia de Vicente Fernández da reporte de su salud)

Su más reciente obra grabada es Me sobran las palabras, en el que reafirma el efecto del amor: “y qué hago sin tus lindos ojos / y qué hago yo si no escucho tu voz”, que el Binomio de Oro con la voz de Dubán Bayona hizo éxito en muchos lugares del mundo. Es una obra con muchas expresiones posmodernas, cuya musa es María Ligia Cuéllar.

Binomio de Oro – Me sobran las palabras

Es de los pocos creadores del vallenato que ha logrado éxitos en otros géneros musicales, del que podemos resaltar La Zenaida, grabada por Armando Hernández, Macumba Yambé, Cumbia José Barros y Entre tambores y flautas.

El trabajo artístico de Rosendo Romero ha sido exaltado en diversos momentos de su vida, pero ahora será honrado en esta edición del Festival de la Leyenda Vallenata 2021, en el que se aplaude a su musa y se reconocen las voces narrativas de un poeta.

Foto.Rosendo Romero Ospino también ha compuesto exitosos temas de otros géneros como «La Zenaida». / Archivo particular

Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

UNA CACICA DE VERDAD

31 /10/2017 – Esta noche se estrena “La Cacica”, la serie de Caracol Televisión inspirada en la vida de la gestora del Festival de la Leyenda Vallenata. Recordamos algunos pasajes de su historia. Félix Carrillo Hinojosa*

Ella tenía 27 años cuando sintió el llamado para concebir a uno de sus mejores hijos: el Festival de la Leyenda Vallenata. Una mañana a finales de 1967, Consuelo Araújo Noguera estaba en compañía de Alfonso López Michelsen, recién nombrado gobernador del Cesar; Andrés Becerra Morón, Rafael Escalona, Alfonso Cotes Queruz, Miriam Pupo de Lacouture, y todos ellos fueron testigos de la adaptación que hacían distintos hombres y mujeres de la fiesta religiosa de la Virgen del Rosario en la plaza Alfonso López.

Al gobernador López Michelsen, quien venía de recorrer muchos caminos, se le prendió la chispa y soltó un requerimiento: “Rafico, ¿dónde están los acordeones del Valle? No tenemos. Hay que buscarlos. A esto se le pone alma con música y si es de acordeón, mucho mejor”, expresó en el momento.

Más adelante, en una reunión en donde el feudo mandaba fueron sorprendidos por la voz de líder natural de Araújo Noguera. Ella, con la pasión que siempre mantuvo por su música, se atrevió a bautizar el evento. Así lo recuerda Andrés Becerra Morón: “Consuelo fue la principal artífice del club de amigos parranderos. Ella sugirió que se tomara el nombre de la Leyenda Vallenata, en honor a la Virgen del Rosario y en conmemoración de la etnia indígena”.

Nació en la calle grande de Valledupar, el 1° de agosto de 1940, en el hogar de Blanca Noguera Cotes y Santander Araújo Maestre. Su madre, originaria de Ciénaga, Magdalena, y su padre, de Patillal, Cesar, un corredor cultural que sirvió para que las corrientes migratorias guajiras se posaran en ese nuevo departamento. Luego hizo de su hogar un punto de encuentro vital para que el vallenato se desfogara en diversas voces de acordeones, cantos y canciones, que a través de cajas y guacharacas se convirtieron en el símbolo musical de una nación.

Su historia, que la hizo crecer en el ámbito del periodismo, base para su fundamento como una de las voceras más creíbles dentro del vallenato, no fue nada fácil. A ella, como mujer, le tocó hacerle frente a ese feudo que limitaba el crecimiento femenino. Consuelo Araújo Noguera fue una de las líderes que sobresalieron por tomarse la fría capital y comandar un grupo artístico que expresó, a punta de paseos, sones, merengues y puyas, cómo era que una provincia, pese al olvido, era feliz.

Desde 1968 hasta 1971 fue directora de turismo del Cesar, y ahí desarrolló la organización del Festival de la Leyenda Vallenata, que marcó un hito determinante para esa música que estaba irrigada en toda la provincia y de la que se empezó a hablar en serio a partir de la llegada de tantas personalidades del periodismo y de la política como Gabriel García Márquez, Manuel Zapata Olivella, Enrique Santos Calderón, Daniel Samper Pizano, Maruja Pachón, Luis Carlos Galán, Álvaro Cepeda Samudio, quienes salieron de Valledupar a contarle al mundo que en esa tierra se podía gestar un evento que exaltaba al vallenato.

En el segundo festival, el periodista Hernando Giraldo cubrió para El Espectador el evento. Allí, con un acuartelamiento de primer grado folclórico, Consuelo Inés Araújo impartía sus órdenes. Ella, imponente, hablaba con solo mirar, y por eso fue descrita por el comunicador con la siguiente expresión: “Aja, ajá, esto es lo que te gusta a vos, tenernos sometidos aquí a tu bendita fiesta y mandarnos a todos como una gran Cacica. Eso es lo que tú eres, una Cacica”.

Durante 22 años desarrolló su propuesta periodística conocida como “La Carta Vallenata”, labor que sirvió para que la región hiciera conocer en un medio nacional toda su problemática. También fue directora en Radio Guatapurí, la que fue su eterna casa radial, en donde se hizo grande con sus columnas “Revuelve el agua” y más adelante “La Cacica comenta”, que durante seis años mantuvo vivo su ataque a la corrupción.

Sobre su actividad periodística fueron muchas las voces que comentaron acerca de su oficio, entre ellas, Camilo Cano Busquets: “Consuelo Araújo Noguera es una crónica inagotable, una columna de opinión intachable, porque Dios le dio ese don de la palabra”.

Después de quince años de investigación, lanzó en 1973 el libro Vallenatología, con prólogo de Alfonso López Michelsen, cuyo contenido abrió varios frentes de discusión en torno a ese género. Juan Gossaín dijo sobre Consuelo Inés: “A ella, como dicen en mi tierra, la parieron y después rompieron el molde”; mientras que Rafael Escalona manifestó: “Mi comadre es la única mujer a la que le tengo miedo, pero ninguna me ha querido más que ella”.

De 2000 a 2001 fue ministra de Cultura, designación que en el sector andino no cayó bien. El nombramiento fue pensado por el entonces presidente Andrés Pastrana mientras subía a la tarima Francisco el Hombre de la Plaza Alfonso López. En ese entonces, cuando la llamó el primer dignatario, ella solo atinó a decir: “Presidente, no le puedo aceptar ese ministerio, porque yo no soy bachiller”.

Entre sus textos se destacan Vallenatología, Escalona el hombre y el mito, Lexicón del Valle de Upar. También dejó varias obras inéditas, entre ellas, En la casa de Alto Pino, sobre la vida y obra de Leandro Díaz Duarte; Leyendas en clave de Sol y Romancero vallenato.

El 24 de septiembre de 2001 fue retenida por el frente 59 de las Farc, cuando venía de pagar una promesa a la Virgen de las Mercedes, en Patillal, y el 30 de septiembre fue asesinada. Hoy el Cementerio Central, donde reposa su cuerpo, es punto de encuentro para recordar y exaltar todo lo que le brindó en vida a la cultura vallenata.

Después de su muerte fue exaltada como La Pilonera Mayor, por haber rescatado esa danza de origen riohachero que se regó por toda la provincia de Padilla. El parque donde se hace el Festival de La Leyenda Vallenata lleva su nombre. Igual un colegio en Valledupar y una biblioteca en El Pajarito, una población de Boyacá.

Consuelo Araújo Noguera fue bautizada como “La Cacica” por el periodista de El Espectador Hernando Giraldo durante la realización del segundo festival en Valledupar. / Archivo El Espectador

Su vida será recreada en una producción de Caracol Televisión, en la que la actriz Viña Machado encarnará su espíritu musical, el de una mujer que como ella tocaba acordeón, cantaba y componía a su manera, tal y como lo reza su epitafio: “Aquí yace Consuelo Araújo, de pie como vivió su vida”.

*Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

POLÍTICAS PÚBLICAS CULTURALES, ¿DÓNDE ESTÁN?

Al recorrer los pueblos de nuestra Patria podemos contemplar la fortaleza de su gente laboriosa, cuyo emprendimiento propicia grandes logros que los medios no recogen en su dimensión, por estar estos dándoles la mayor publicidad a los delincuentes de todo tipo que nos tienen en crisis.

Me atrevo a decir que si no fuera por los artistas y deportistas este país nuestro estaría peor. Son los únicos emergidos de las bases populares, que construyen un rostro limpio y transparente de nuestra Colombia, porque si entramos al mundo de los políticos encontramos que la mayoría no son un buen ejemplo y es triste terminar aceptando conceptos de personas al margen de la ley, que han llegado a decir: “la peor mafia que tiene Colombia son muchos de sus dirigentes políticos y quienes gerencian el sector público y privado, que ha permitido que las instituciones estén en gran declive moral”.

En medio de ese desbarajuste que agobia a Colombia, nos interesa hacer un recorrido por el mundo de la aplicación como corresponde, de las políticas públicas culturales en cada uno de los departamentos y municipios que tenemos. Con muchas excepciones, porque hay personas aplicadas que desarrollan al pie de la letra y con transparencias las mismas, pero la gran problemática está en la mayoría de nuestro territorio, en donde los recursos de cultura y desarrolla social para los artistas terminan en el bolsillo de los gobernantes que ponen a los directores de cultura a ser unos simples firmones.

Interesante recoger la visión del expresidente de Francia Charles de Gaulle (1890-1970), cuando lleno de sabiduría dijo que “las políticas públicas culturales son un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos”. O en contraposición lo dicho por Eduard Miralles: “La cultura está empezando a ser demasiado importante como para dejarse en manos de las políticas culturales”.

¿PERO QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS CULTURALES?

Para entender la creación y aplicación de las mismas, podemos decir que ellas son la mejor manera de poner a la ciudadanía de cara con quienes estén al frente de la dirección de la cultura departamental o municipal.

En este breve análisis de cómo se diseñan e implementan las políticas públicas culturales en las diversas comunidades de un departamento o municipio nos permite conocer de forma directa como podemos preservar las diversas muestras culturales indígenas, afros, mestizos, mulatos, zambos, cuyas bases normativas deben servir para la construcción y conservación del patrimonio cultural, a través de unos lineamientos estratégicos que terminen beneficiando a las diversas comunidades.

Ellas se basan en tres ejes fundamentales: la promoción de la identidad cultural, la protección de la diversidad cultural y el fomento de la creatividad y la consolidación de la participación ciudadana.

En sí, ellas no son más que la estructuración de unas acciones y prácticas sociales, en donde se unen organismos públicos y otros componentes del orden social y cultural, sustentada en el valor estratégico de la cultura como difusor de estándares simbólicos y comunicativos, que permiten la creación de unas bases colectivas creadoras de identidad local, regional o nacional, con base en una creatividad, un autoestima y una construcción positiva de una imagen de quienes lideran esos procesos, el territorio donde se desarrolla, que debe como proceso final, preservar el patrimonio colectivo de carácter cultural e histórico, para que eso sea una realidad, es necesario que los derechos que tiene la ciudadanía y su poder lingüístico y cultural, los cuales deben construir una identidad nacional, producto de sus diferencias e identidades.

Es necesario destacar que toda identidad cultural dentro de un territorio no es una expresión monolítica y cerrada, sino que la misma se va construyendo paso a paso cuya realidad no es uniforme y estática sino diversa y plural.

Frente al tema de la globalización todo ese proceso constructivo de una o varias culturas ha tenido dos efectos que van en vía contraria, la primera es la construcción de un comportamiento homogéneo en las diversas manifestaciones culturales, que sumado a la coexistencia de diversos grupos sociales dentro de un mismo territorio lo que al final lleva a que esta vaya perdiendo su carácter único.

Este arcoíris de cultura y de acciones diversas no debe mirarse negativamente, sino como un gran valor, debido a que la cultura a través de sus diferencias y lo plural de sus manifestaciones genera una riqueza diversa y multicultural.

Para una mayor comprensión en el tema de las políticas públicas culturales, ¿Qué son y para qué sirven? Les relaciono un extenso listado de textos que recogen de la mejor manera ese mundo tan cercano, pero en la mayoría de los casos de difícil manejo.

LO RECOMENDADO

“Alternativas de Política Cultural. Las industrias culturales en las redes digitales”, texto de Álvarez J.M., Calvi J.C.Gay, C. Lepez, Y.J., es el fruto de un proyecto común en el que diversos especialistas reconocidos en cada campo realizan un diagnóstico de los principales sectores de las industrias culturales, contextualizan su desarrollo en el marco internacional cercano, analizan sus debilidades y proponen políticas públicas dirigidas a reforzar y consolidar esas actividades vitales para la creatividad.

“Apuntes y Herramientas para el Análisis de la Realidad Cultural Local”, texto de Rausell Köster, Pau. Martínez Tormo, José. El marco local se ha convertido en el escenario más relevante para la implementación de la política cultural. El ámbito municipal es el espacio próximo a las necesidades y demanda de los ciudadanos, por lo que resulta el espacio idóneo de toma de decisiones colectivas para resolver dichas demandas. De hecho, la construcción de las políticas culturales contemporánea se estructura a partir del “gran esfuerzo de la administración local, generadora del grueso del gasto cultural de las administraciones públicas”.

Este artículo ofrece un marco teórico y un marco práctico sobre los aspectos que hay que tener en cuenta en la realidad cultural local, detallando, analizando y evaluando tanto los agentes y recursos institucionales, económicos y sociales, como las infraestructuras y la producción: equipamientos, producción editorial, bibliotecas, librerías, patrimonio y museos, cine, programación, etc. de la realidad local. Dejando clara la importancia de la planificación como un elemento clave.

La demanda de bienes y servicios culturales es un aspecto del Sistema Cultural Local de difícil análisis, en cuanto precisa de un mecanismo complejo que va más allá del conocimiento y los datos obtenidos por los medios utilizados en el análisis del resto de elementos.

Las características sociodemográficas de los municipios la podemos obtener de las fuentes habituales (censos, padrones, encuestas oficiales sobre mercado de trabajo, Anuarios, etc. En estas fuentes tenemos toda la información relevante sobre composición demográfica de la población, nivel de estudios, mercado de trabajo, niveles de renta y otros indicadores económicos.

Hay que tener en cuenta que esta información es relevante ya que el consumo cultural está fuertemente correlacionado tanto con los niveles de renta como con el nivel de formación de la población.

“Cultura y ciudad. Manual de política municipal”, texto López de Aguilera, Iñaki. La cultura ha dejado de considerarse como lujo de unos pocos para proclamarse como derecho de todos, lo que se ha traducido en la implementación de numerosos servicios y programas culturales desde las instituciones públicas y especialmente desde la administración local.

Esta obra pretende servir de herramienta práctica para el complejo entramado de agentes que intervienen en la política cultural municipal: técnicos culturales, responsables políticos, asociaciones y empresas, artistas y creadores.

Con una estructura de manual se perfila un modelo de política cultural, se repasa el papel del municipio en el contexto actual de una cultura plenamente industrializada y se plantean propuestas de acción en cada uno de los sectores culturales: patrimonio, bibliotecas, artes escénicas, audiovisuales, artes plásticas, música, fiestas locales, animación sociocultural y equipamientos.

“Culturas y poder. Interacción y asimetría entre las culturas en el contexto de la globalización”, texto Fornet Betancourt, Raúl (ed.) es un libro que habla de la iniciativa internacional e interdisciplinar que se ha propuesto por meta principal la de contribuir a una transformación de la filosofía mediante el diálogo entre las distintas tradiciones filosóficas de la humanidad, pero también enfocando este diálogo al análisis de los problemas más urgentes con que nos confronta nuestra época.

Por eso Culturas y Poder hablar de esta iniciativa sobre la base del problema de la interacción y asimetría entre las culturas en el contexto de la globalización actual de estrategias y políticas neoliberales.

Y lo hace con las voces de testigos de las tradiciones culturales de África, Asia, América Latina y de Europa, sin olvidar evidentemente la voz de la mujer, para resaltar con estas voces que en el contexto de la globalización neoliberal la interacción entre las culturas de la humanidad es hoy un imperativo ético y político a la vez, ya que de ella depende la construcción de un mundo alternativo, intercultural y mejor.

“Cultura: estrategia para el desarrollo local”, texto Madrid, AECI. Universitat de Valencia e Instituto Interuniversitario de desarrollo local. Se trata del trabajo de un equipo consolidado en la investigación sobre las relaciones entre la cultura y el territorio y que defiende una idea que poco a poco va calando en el conjunto de los expertos: la competitividad de un territorio cada vez es más dependiente del modelo de gestión de su dimensión simbólica, es decir del conjunto de significados que impregnan a dicho territorio.

El libro plasma en sus distintos capítulos, entre otras, cómo se concreta esa relación entre cultura y desarrollo, cuál es el marco de acción de la política cultural, qué significa la agenda 21 de la cultura como marco normativo de la política cultural, qué es el Sistema Cultural Local y qué especificidades muestra el emprendimiento en cultura.

Un largo recorrido que nos muestra la multidimensionalidad de los fenómenos sociales y especialmente aquellos ligados a la cultura. Los autores del trabajo, que parten del paradigma de la Economía de la Cultura, creen firmemente en esta idea madre y desarrollan tanto marcos teóricos como recomendaciones de modelos de políticas concretas, con el objetivo de gestionar de manera inteligente las capacidades culturales de un territorio.

“Las democracias participativas. De la participación ciudadana a las alternativas de sociedad”, texto R. Villasante, Tomás. En este libro se proponen y analizan experiencias concretas de participación ciudadana en ámbitos locales y municipales. La perspectiva es profundizar la democracia y extender formas democráticas plurales en todos los ámbitos de la sociedad civil, ya que las democracias participativas van más allá de la participación ciudadana reglamentada. Mediante la democracia de base en la vida cotidiana, se pueden ir construyendo alternativas de sociedad de un modo muy concreto y eficaz.

“Estructuras y principios de gestión del patrimonio cultural municipal”, texto Mejía López, Jesús. La falta de coordinación en las inversiones, inexistencia de departamentos específicos para la gestión del patrimonio histórico, insuficiencia de medios humanos y técnicos.

La situación general que presenta la gestión del patrimonio cultural en gran parte de la administración local de nuestro país es deficitaria y, en ocasiones, deficiente, fruto de una larga tradición de abandono por parte de los ayuntamientos, unida a una cultura funcionarial excesivamente burocrática que durante mucho tiempo ha considerado el patrimonio cultural como una carga que se debía soportar con resignación.

El patrimonio cultural municipal, en sus diversas manifestaciones, tiene, en cambio, rasgos estratégicos excepcionales para su aprovechamiento por parte de las administraciones locales y su gestión está viviendo en los últimos años una paulatina profesionalización que demanda la producción de herramientas encaminadas a potenciar el management patrimonial.

La presente obra pretende cubrir esta necesidad a través de la aportación tanto de diseños organizativos orientados a la puesta en marcha de áreas específicas de patrimonio en las estructuras municipales, como de herramientas que permitan a los responsables técnicos y políticos una adecuada gestión del patrimonio cultural en el ámbito municipal.

Para ello se asumen aquí los principios propios del diseño organizativo provenientes de la gestión empresarial y se aplican a las necesidades y características específicas que reclama la gestión del patrimonio cultural en el marco local. El resultado es una imprescindible guía práctica para que los profesionales de la administración local saquen el máximo partido al patrimonio cultural, que constituye una extraordinaria fuente de riqueza material y de desarrollo para los territorios.

“Territorio y gestión creativa del patrimonio cultural y natural”, texto Padró Werner, Jordi. El Territorio Museo es una opción y modelo de trabajo que persigue la conversión de un territorio determinado en un producto turístico-cultural integrado; cualquier estrategia de promoción local que se sustente en proyectos de puesta en valor del patrimonio cultural y natural debe tener como objetivo primordial conseguir la preservación de culturas, monumentos y entornos y lograr efectos inducidos en el territorio como crear empleo y servicios.

La creación de una oferta patrimonial precisa no sólo del conocimiento de los recursos patrimoniales que la sustentan, sino también saber cuáles son los intereses y motivaciones de turistas y visitantes y recoger las demandas e inquietudes de la población local con su participación para su posterior gestión atendiendo a intereses y propuestas de los diversos sectores sociales, culturales y turísticos, tanto públicos como privados.

Es imprescindible poner en práctica el concepto de gestión creativa del patrimonio con la importancia del consenso y la participación social, planificación estratégica, sostenibilidad, calidad en la experiencia del visitante, diversificación en las fuentes de financiación, reinversión en la mejora del patrimonio y una contribución al desarrollo local y a la creación de empleo.

CASO COLOMBIA

El Ministerio de Cultura de Colombia desarrolla una serie de políticas, entre las que se destacan la protección del patrimonio cultural mueble, el Conocimiento, la Salvaguardia y el Fomento de la Alimentación y las Cocinas Tradicionales, de Artes, la gestión, protección y salvaguardia del patrimonio cultural, de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, de museos, de archivos, de protección a la diversidad etnolingüística, de diversidad cultural, de turismo cultural, de lectura y bibliotecas, de comunicación/cultura, de cultura digital, cinematográfica, el emprendimiento y las industrias culturales, de concertación, de estímulos, de infraestructura cultural, de gestión internacional de la cultura y las casas de cultura.

Esto nos lleva a diferenciar “política” de “políticas”, en donde la primera se da a través de las relaciones de poder, los procesos electorales, las confrontaciones entre organizaciones sociales con el ejecutivo y la segunda está sujeta a las acciones, decisiones y omisiones por parte de los distintos actores involucrados en los diversos temas públicos.

Para que nuestros departamentos, en especial La Guajira y el Cesar y sus municipios, puedan lograr una verdadera optimización y aplicación de los proyectos emergidos de las bases de las distintas muestras étnicas, hay que quitar unos comportamientos que como taras llevamos plegadas en el desarrollo político en esos entes territoriales.

Hay que construir las políticas públicas culturales de la mano con las diversas comunidades. No hacer de los directores de cultura unos agentes firmones y cajas menores del gobernador y alcaldes. Escuchar las distintas voces desde lo local a lo regional y fortalecer procesos, definir prioridades en los objetos culturales y volverlos sujetos de disenso, para que los mismos cobren importancia no por la imposición del gobernante de turno, sino por lo que comunidad en sana discusión defina.

Crear las rutas culturales que entronicen el mundo que las comunidades quieren empujar. Cerrar la compuerta al derroche económico y volver los eventos más pedagógicos, cuyos resultados los pueda palpar la ciudadanía en democracia y no sea como suele ocurrir, una construcción caprichosa del centro de poder.

Las políticas públicas culturales no pueden ser una decisión unipersonal desde un escritorio. Cada vez que el político de turno agarra por el gañote a las mismas las que terminan pagando los platos rotos es la base popular. Es necesario que las diversas comunidades se organicen, de ello depende su fortaleza para decidir qué quiere y hacia donde apunta su nueva manera de encarar la vida social de su territorio. Es necesario y urgente aprender a trabajar en colectivo, de lo contrario se reducirá la esperanza de mejores conquistas sociales para la ciudadanía.

FERCAHINO – Félix Carrillo Hinojosa