Carlos Russo, el samario catalogado como ‘mejor acordeonero diatónico del mundo’

Carlos Arturo Russo, el hijo adoptivo de Valledupar que poco a poco se ha ido abriendo campo en la música vallenata gracias a su dedicación, talento, pasión y esmero; tanto así que ha sido catalogado como el mejor acordeonero diatónico del mundo por el mismo Andrés el ‘Turco’ Gil, y otros expertos en el área.

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¿Que es la vallenatologia?

Luis Carlos Ramirez Lascarro

“Los juglares se convirtieron en reyes;
la música en ciencia, por cuenta de Vallenatología, el libro de Consuelo;
y una familia con más de dos músicos, en dinastía”.
José Jorge Dangond.

Una de las características que define a la gran mayoría de los escritos y comentarios acerca de la música vallenata es el uso de un lenguaje hiperbólico, justo como el empleado en el fragmento que sirve de epígrafe a este artículo, el cual es recogido en el libro Mitología vallenata (Sánchez, 2.020).

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Los retos virtuales, nueva piqueria vallenata


Abel Medina Sierra | DIARIO DEL NORTE | Febrero 14, 2022

Darianna Griego, una riohachera de solo 15 años, hija del guitarrista y productor Luis José ‘Sombe’ Griego y, rama de una estirpe musical con origen en Tomarrazón, sacudió en estos las redes sociales que siguen los acontecimientos musicales del vallenato. Esta joven cantante aficionada, comenzó a visibilizarse en el mundo del vallenato por una práctica que se ha vuelto recurrente y propia de los post milenials: los retos.

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GUSTAVO GUTIÉRREZ CABELLO SIGUE ESTABLE Y DE BUEN ANIMO

El Instituto Cardiovascular del Cesar dio a conocer el segundo parte médico sobre la salud del compositor vallenato GUSTAVO GUTIÉRREZ CABELLO, quien está actualmente hospitalizado por covid-19

Según informó la clínica en el comunicado, Gutiérrez Cabello continúa hospitalizado en la institución y si bien cuenta con un diagnóstico de Infección Respiratoria Aguda, su condición de salud es estable.

“Su condición continúa estable, con muy buen ánimo y recibiendo manejo de su condición respiratoria. Sin embargo, aún requiere continuar en monitorización, manejo médico y terapias respiratorias”, informó la clínica.

Desde la institución de salud desearon al compositor, que fue hospitalizado el pasado martes, una pronta recuperación. De igual manera, familiares y seguidores del folclor han elevado cadenas de oración por su recuperación.

Crónica: ‘Rumores de viejas voces’, de Gustavo Gutiérrez, el poeta romántico del vallenato

Por: Juan Rincón Vanegas– @juanrinconv

-‘El flaco de oro’, en el año 1969 se coronó como el primer rey de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata y 13 años después volvió a repetir el triunfo-

Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello.Valledupar, Cesar, 12 de septiembre de 1940.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, desde muy joven tuvo la virtud de convencerse que la vida sin amor no tiene ningún sentido. De igual manera, en sus canciones se descifra el más extenso poema cantado por donde corre un mundo lleno de nostalgias, tristezas y pocas alegrías.

Definitivamente es el hombre solitario que le canta a su Valledupar del alma y muy bien lo afirma con toda sinceridad. “En el transcurso de mi vida me he ido volviendo más melancólico y más triste por los años. Eso sí le agradezco a Dios que me otorgó el talento justo a mis pretensiones y eso vale todo el tesoro del mundo”.

No se podía ingresar al objetivo de la historia porque el poeta romántico y soñador continuaba exponiendo sus razones de vida. “Yo soy una persona común y corriente: sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama y popularidad, y he tratado de eludirla hasta donde es posible, pero llega un momento en que es imposible”.

Siguiendo a toda carrera por sus comienzos como compositor expresó. “Mi inicio fue producto de un desengaño, quien lo iba a creer, pero es la verdad. Mi primera canción la hice por unos celos cuando contaba con 19 años. A ese desengaño le hice una letra que titulé ‘La espina’, y como con la poesía no me iba bien le puse música y la estrené con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza”.

Continuó diciendo. “Dicen que mi primera canción es ‘Suspiros del alma’, pero esa fue como una especie de ensayo porque para mí la primera es ‘La espina’, que me marcó toda la vida, una marca indeleble que me grabaron inicialmente las orquestas de Pacho Galán y La Billos Caracas Boys”.

Valledupar, novia inmortal

Una buena cantidad de canciones de Gustavo Gutiérrez giran alrededor de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato. Esa donde ha vivido precisamente en todo el corazón de esta bella tierra, la plaza Alfonso López. Exactamente en sus palabras lo plasmó con total claridad.

“Valledupar es mi novia inmortal, la más fiel de todas, la que nunca me produjo desengaños, ni celos. Siempre está ahí inmutable y la contemplo hermosa en el pasado, el presente y la contemplaré hermosísima en el futuro. Yo diría que mi gran amor es Valledupar”.

Enseguida entró a dar una explicación precisa sobre la canción ‘Rumores de viejas voces’ que lo catapultó a la gloria del folclor vallenato, al ser el primer ganador en el año 1969 del concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hace 52 años gané con esa canción que hice cuando ví que Valledupar estaba cambiando. Comenzaban a pavimentarla, se tuvo la primera invasión en ‘Las tablitas’, hoy barrio Primero de mayo. Iba creciendo como algo ineludible porque el progreso no se podía contener, pero hice la advertencia que ojalá nunca cambiara su sentido musical, ese de las vivencias cantadas porque se perdería el encanto de esta amada tierra”.

En ese momento del diálogo llegó la memorable frase de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera. “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

De otra parte, en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a saborear su segundo triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata con la canción ‘Paisaje de sol’ que después grabara Jorge Oñate con Juancho Rois, donde vuelve a enmarcar a Valledupar.

Así cuenta la historia de la célebre canción. “En aquella ocasión estuve en el corregimiento de Atánquez con motivo de la fiesta del Corpus Christi, y en la tarde al regresar a Valledupar vi un maravilloso paisaje de sol que me llamó mucho la atención. Ya en horas de la noche con toda esa vivencia me senté a hacer la canción que tuvo la mayor proyección en el mundo vallenato”.

Sin dar espacio a más nada cantó uno de los versos. “Traigo la esperanza del hombre alegre de aquel cantor, que en versos y flores mitiga el alma, mata el dolor. Las nubes descansan en la serranía y al bajar al Valle llueven de alegría. Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol y allí el destino marcó el sendero de mi canción. Y desde entonces yo soy romántico y soñador, porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión”.

Música a las poesías

Dentro de las confesiones de Gustavo Gutiérrez, está que se inició como poeta y después le añadió la música.

Gustavo Gutierrez Cabello sigue cantando y anorando a su viejo Valledupar

“Antes de componer música vallenata hacía poesías. Lo que pasa es que la poesía es un género en el aspecto escrito que ante la actitud de la vida existe y es hermosísima, pero no comercial y de una vez pensé que llegaba más al público poniéndole música. Entonces en vista de que con la poesía ví que no iba a pasar nada, fue cuando me nació la idea de ponerle melodía a mis letras y casi todas tienen rima y las puedo declamar”.

Al final cuando la charla era larga, la poesía giraba alrededor de las palabras, los cantos eran la mayor fuente de inspiración y ahora más que nunca teniendo una vida calmada que le produce quietud espiritual, él agradeció especialmente el más grande homenaje que le hicieron en el Festival de la Leyenda Vallenato del año 2013. Entonces se aprovechó el instante para invitarlo a recordar una de sus canciones y se quedó con ‘El cariño de mi pueblo’, esa que lo pinta de cuerpo entero con su flacura a cuestas.

Es la verdad porque en esos versos expresa con el corazón en la mano que es un honor que todos lo quieran, es el gran placer que le regala la vida y que muchos desearían. Así es el poeta cantor que ha tenido momentos felices de esos que nunca se olvidan. Además, que lo más bello para él es regalar ternura hasta sentir el cariño de la gente de su pueblo.

Eso sí, teniendo en cuenta que como en la canción ‘Rumores de viejas voces’, no se puede dejar que otros le cambien a Valledupar su sentido musical. “Ese es mi clamor”, recalcó Gustavo Gutiérrez.

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BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

LA HISTORIA DEL CONCURSO DE LA CANCIÓN INEDITA DEL FESTIVAL VALLENATO TIENE UN LUGAR ESPECIAL EN EL BARRIO SIMÓN BOLÍVAR

Por Félix Carrillo Hinojosa

Todas las tardes, en una esquina sobre un sardinel y una piedra gigante se empezó a gestar el movimiento de unos pelaos que buscaban la música y esta a su vez, se dejaba acariciar por los sonidos de violinas, guitarras y una que otra amanecida llena de melodías, unas reconocidas y otras en nacimiento.

Los hijos de Blanca Cotes y Ciro Carrascal se apasionaron por la guitarra y sobre ese instrumento empezaron a transitar, en la búsqueda incesante de saber más sobre esos sonidos que salían de la pulsación de sus dedos sobre esas cuerdas de nailon.

Mientras Omar Geles y Wilfran, eran unos niños y el primero trataba, ante la insistencia de su madre Hilda Suárez de aprender a tocar acordeón, sin saber ellos ni nosotros en lo que se convertirían.

Mi casa se volvió de la noche a la mañana, en el lugar predilecto donde era buscado por Jorge Oñate, quien confió muchas veces en mi visión en la unión con Colacho y Juan Rois, al tiempo que incursionaba en el mundo de componer canciones.

Una tarde de febrero de 1978, nos encontramos en esa esquina musical. Allí estaban Poncho y Millo dándole a la música. Los dejé que tocaran y en un descanso les dije, «yo compongo». Se sorprendieron. En ese grupo estaban Luis Martínez y Elberto López, ya fallecidos. Después de escucharme, se entusiasmaron y le dieron su aprobación al paseo «Adiós infancia» que fue defendida por Luis Martínez, la segunda voz y guitarra de Millo y el acordeón de Numa Bateman, con la que se llegó a la final junto a Río Badillo del primo Octavio Daza Daza.

Ahí comenzó la historia de ellos y la mía, donde fui durante cuatro años consecutivos, finalista de la canción inedita, obras defendidas por Jorge Luis Ramos y el acordeón de Franco Rois.

Esto abrió un espacio para todos nosotros. Alfredo Gutiérrez y el furor guajiro me grabaron y empezó hace más de cuatro décadas el tránsito de nosotros por la música. Ellos se quedaron en el lugar de siempre y yo, viajé a un sitio andino que me ha dado todo.

Poncho y Millo han sido victoriosos. En 1983 defendieron el paseo «Yo soy el acordeón» del malogrado compositor Julio Díaz Martínez, con el que lograron el primer puesto. Dieciséis años después, obtuve el primer puesto con el son «Mi pobre acordeón», donde canté mi obra con el acordeón de Beto Jamaica, grabado por los Niños vallenatos del Turco Gil.

Millo se presentó en ese concurso años después y obtuvo el tercer lugar con un son y ahora nos sorprende con un Merengue ingenioso, que a manera de crónica musicalizada, recoge sin mofarse, el retrato oral de un personaje inmenso del mundo vallenato como lo es Jorge Oñate.

«Las vainas de Oñate» es un paso a paso sobre los decires de un cantante, que siempre dejaba en sus expresiones, una reflexión más allá del sentir folclórico de nuestra cultura, a las que muchos trataban como algo sin sentido, pero que si nos adentramos en ese mundo aterrizado, encontramos que en más de una de ellas, Jorge Oñate tenía razón.

Ese canto de Millo tiene un poder actualizador, que bien vale la pena ahondar. Si lo graban hoy, mañana o después, siempre tendrá vigencia, porque es un retrato vivo que le puede hablar a futuras generaciones, de todo lo que él decía.

No dudo un segundo en vaticinar, que al ser grabado por un artista de nuestra música vallenata, se convertirá con el pasar del tiempo en un clásico.

Retrato a mi compadre Jorge, brincando y lleno de alegría, diciendo «ese canto lo grabo yo». Ya él no está como tampoco el primo Lucho Castilla, para que su risa estruendosa le diera la aprobación a ese buen merengue»-

Fercahino

Félix Carrillo Hinojosa