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VOCES AFROFEMININAS EN LA LITERATURA COLOMBIANA

Edelma Zapata Pérez

Por: Giomar Luía Guerra Bonilla

“ Vengo de miedos ancestrales ,
Símbolos metálicos me aprisionan”
(Edelma Zapata “Ritual con mi sombra”
(Editorial El Astillero – 1999)

Edelma Zapata 3

La poetisa y ensayista Edelma Zapata Pérez,  nace en La Paz (Cesar) de la unión del Médico, escritor, antropólogo Manuel Zapata Olivella y Edelma Pérez. Donde su padre además de hacer el año rural como médico,  llega a esta población tras las huellas de su parentela por el lado materno Edelmira Olivella. Es su primo Don Pedro Olivella Araújo, quien lo recibe. Lo aloja en su casa, le organiza el consultorio y lo relaciona con parientes y amigos. Allí se da el encuentro de tres notables amigos: Rafael Escalona, Gabito y el fotográfo su amigo de infancia y de sueños a quien le dijo “Ven a conocer este paraíso” (Ver  Remembranzas de Valledupar, Págs. 56-60)

manuel-zapataSu padre la lleva con él a Bogotá, pasa entonces de los cuidados de su madre,  María Pérez de Canales, a los de la española Rosa María Bosch, esposa del  escritor Zapata Olivella, quien  cuidó de ella y de su hermana Harlym como si fueran sus hijas. Crecen con calor de hogar brindado por su  padre, quien  daba todo por sus hijas. Es así como Edelma le heredó el amor por la lectura y el arte de la creación literaria. Estudió antropología, literatura y lingüística. Trabajó el tema de la cultura popular y la tradición oral, para la Fundación Colombiana de Investigaciones Folclóricas. Dirigió los programas Identidad Colombiana y Afocolombiana a través de la Radiodifusora Nacional.

ritual-con-miPor los años 1999 publica un libro de poemas “Ritual con mi sombra”, en cuyo prólogo escrito por la poetisa Meira del Mar leemos: “ las primeras palabras de Edelma anuncian el tono de su obra, son las mencionadas en el epígrafe: “ Vengo de miedos ancestrales y símbolos metálicos me aprisionan”, con ello manifiesta su viva vocación poética, alimentada desde siempre por sus ancestros” con una clara intención de justicia social e identidad étnica . Deja  dos obras inéditas: “La otra cara de la luna” y “Rumores de Melancolía”.

, pues a sus siete años su entorno cálido y pueblerino en La Paz fue cambiado por el frío y citadino en la capital del país. A donde vuelve ya muy enferma Esa tarde en La Paz al lado de su madre y su amiga evoca recuerdos de su infancia, cuando debían llamarla una y otra vez para que soltara por un momento los libros y se sentara a la mesa a cenar. Dice: “Me gustaba leer cuentos; de Bogotá recuerdo que Manuel y María me premiaban, cuando hacía algo muy bien, llevándome a una librería para que escogiera los libros que quisiera”. Evocar esos momentos, hace que su rostro  resplandezca, son instantes de  felicidad,  tiempos hermosos, de sueños y libertad. Su gran amiga Ruth Mosquera nos aporta algunos datos sobre este particular. La vida de Edelma  estuvo impregnada de sucesos dolorosos por la artritis reumatoidea que padeció, enfermedad que sufrió a temprana edad la que no le impidió dejarnos un valioso legado cultural como herencia.

Ha divulgado otras reflexiones poéticas de orden étnico. Además poemas en revistas como Parlara, Universidad Javeriana, Afro-Hispanic, Rewieu, en el ámbito universitario norteamericano y en América negra. En “La Palabra poética del afrocolombiano” , libro publicado por la Universidad de Popayán por la profesora  Hortencia Alaix de Valencia. Ha colaborado en algunas investigaciones documentales sobre la obra y vida de su padre Manuel Zapata Olivella.

HacÍa mucho tiempo se venía señalando la falta de representación de la voz femenina en el campo de la literatura afrocolombiana. Alaix de Valencia responde a esta necesidad al incluir selecciones de tres poetisas que en sus obras acuden a formas tanto tradicionales como innovadoras, para presentar temas que las articulan a sus contrapartes masculinas pero que a la vez hablan, en algunos casos, desde la perspectiva particular de la mujer negra o triétnica. Maria Teresa Ramirez (Corinto 1944) por ejemplo, cultiva formas literarias y la repetición para contar temas como la religiosidad, la discriminación. Mary Grueso Romero (Guapi 1947) se distingue por la representaci6n de los juegos fonéticos y lingüísticos que caracterizan a las voces populares de la gente del Pacífico. Finalmente se ofrecen algunos poemas de la obra inédita de Edelma Zapata Pérez para quien sus poemas “son la voz interior que me habla del hombre, de sus soledades, de su deshumanización, luz y oscuridad”

antologia-mujeres-poetasLos estudios de la literatura afrocolombiana ha cobrado más visibilidad en los últimos años gracias a que en el país se reconoce cada vez más la aptitud triétnica de la identidad nacional y en varios sectores comienzan a surgir más investigaciones y más apoyo en este campo. La palabra poética del afrocolombiano (s.l. Litocencoa Ltda. 2001) de Hortensia Alaix de Valencia es un buen ejemplo de lo anterior ya que gracias a trabajos como este el investigador, el profesor y el estudiante de la literatura colombiana, pueden ahora tener acceso a un corpus que comprende las propuestas poéticas de escritores afrocolombianos. Esta antología ofrece, por un lado, ejemplos de selecciones poéticas de escritores ya conocidos pero todavía poco estudiados, y por otro, varios autores poco conocidos y aun no publicados.

Edelma dejó el frío capitalino y se sumergió en el entorno de su infancia, volvió a los cuidados de su madre, en la casona de amplios pasillos y hermosos jardines en La Paz .Murió, a los 56 años, en Valledupar. Luchó durante muchos años contra una enfermedad crónica. “Una mujer de instintos guerreros”, fue el último reportaje sobre ella, en Vanguardia de Valledupar, el 29 de agosto. Publicado por este diario como un homenaje, quienes antes había publicado su testimonio “Mentras agonizo”.

Mientras tanto desde Madrid, la poeta afrouruguaya Cristina Rodríguez Cabral clausura el II Congreso  Internacional de Estudios Literarios Hispanoafricanos, recitando el poema Frida de Edelma. Escritores y críticos literarios de varios países del mundo le tributaban un homenaje. Presenté allí Jaime Arocha grababa entusiasmado para darle tan agradable sorpresa a Edelma. Nos dice ¡ Que iba a imaginar que el pasado viernes los versos finales de esta recitación fueran a cumplirse! “Pies para que los quiero/ Si tengo alas para volar/ Espero alegre la salida/ Espero no volver mas…”  (Edelma)

 

 

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