DÉCIMAS A HUGO CARLOS GRANADOS

Por José Atuesta Mindiola

I

Veinticuatro de febrero
en tierra mariangolera,
las manos de la partera
lo reciben como esmero.
Su padre el acordeonero
en el patio silencioso,
por ese instante dichoso
da la feliz bienvenida;
Nimia su madre querida
sonriente llena de gozo.

II

Con el acordeón al pecho
este niñito creció,
hasta en rey se convirtió
y se encuentra satisfecho.
Él de música está hecho:
sus manos son armonías
que desgranan la alegría
del alma de un acordeón,
y brilla en su inspiración
la luz de una dinastía.

II

Como es persona creyente,
de Dios respeta sus leyes,
es un grande rey de reyes
aplaudido por la gente.
Es sencillo y muy decente,
habla con el acordeón
y demuestra con razón
que es músico de talento,
y va dejando en el viento
la voz de su corazón.

III

Las coronas que ha ganado
en el Festival son cinco,
es tesonero el ahínco
de competir preparado.
Es Hugo Carlos Granados
un hombre de trayectoria
que va escribiendo la historia
con su nota original;
lo que toca en Festival
es la luz de su memoria.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

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