Calixto Ochoa, una leyenda musical

Por José Atuesta Mindiola

El último cacique Poponí, de los indígenas Chimilas en Valencia de Jesús, pocas horas antes de morir hizo una revelación: “En este pueblo nacerá un niño que hará historia con su talento. Crecerá como todos los niños del pueblo, en las horas de descanso caminará en silencio para que su cuerpo se impregne del viento cantarino de los árboles del río, y de noche, en la soledad del patio, se detendrá a contemplar los cortejos celestes de la luna. Empezará a tocar un pequeño instrumento de botones, viajará a otros horizontes y, sin olvidar a su tierra, se hará un músico famoso. La nostalgia pintará sus sueños, de sus ojos una llovizna apaciguará el verano en los lirios rojos, navegará por el fondo del mar buscando las huellas de su amada, y con sus canciones hará célebres a personajes anónimos de los pueblos. Será coronado rey en un festival de música folclórica; y después, por la grandeza de su vida y obra, recibirá muchos homenajes. En el atardecer de sus días, tendrá de custodia, una compañera, tan dulce como su nombre. Y será recordado por todos los que sienten su música como ensoñación del alma”.

No hay duda que el niño de esa leyenda es Calixto Ochoa Campo. Su pueblo natal es Valencia de Jesús, en época prehispánica era un paraje de indígenas Chimilas; estaba rodeada de fértiles llanuras, conocidas como Sabanas de Poponí. y en el centro de ellas, un cerro oteaba: al norte, los picos blancos de la Sierra-Madre y el nacimiento de un río; al este, la ruta de frondosos caminos al Valle de Upar; al sur, kilómetros de verdes sinfonías de sabanas y el viaje de su río en busca de las aguas del Cezare; al occidente, bosques de palmas de corozos y sabanas.

Todo este paisaje fue una tentación para la llegada de los españoles, que se inicia en 1590 con el capitán Antonio Flórez, quien bautiza el lugar con el nombre de Valencia de Jesús, y abre el camino a otros colonizadores. En el siglo XVIII llegó a ser una Villa reconocida por su numerosa población, algunas edificaciones semejantes a la típica arquitectura española, y populosos hatos de ganados mayores y menores que servían de sustento para proveer a la provincia de Cartagena. Pero en el siglo XIX, Valencia tuvo un notorio retroceso; el sociólogo Ariel Rincones (nativo de esa población), explica una de las causas posibles de esta decadencia: “el resultado de las luchas independentistas en la primera mitad del siglo XIX. La clase dirigente de Valencia de Jesús en ese entonces estaba conformada por españoles y sus descendientes, los cuales se opusieron y enfrentaron los procesos de liberación en la región. La derrota de la autoridad realista provocó la huida de gran parte de los habitantes de Valencia, contribuyendo, además, al desmoronamiento de su economía y de sus edificaciones”.

En las primeras décadas del siglo XX, Valencia de Jesús parecía detenerse en el tiempo, los hombres dedicados a las faenas agropecuarias. De esas noches de luna cuando los colores duermen en los patios, aparecen dos valencianos, hijos de César Salomón Ochoa López y María Jesús Campo, Rafael y Juan, y con sus acordeones llenan de fiesta el corazón de sus paisanos, y detrás de ellos, el hermano menor, Calixto quien en edad juvenil descubre su talento y empieza entonces a desarrollar su capacidad musical. Tal vez, iluminado por el precepto bíblico de que nadie es profeta en su tierra, decide viajar hacia las Sabanas, y se queda en Sincelejo, emporio de música de bandas; y, sin olvidar sus raíces vallenatas, se nutre de estas influencias que fortalecen su capacidad musical, hasta el punto de alcanzar el distinguido título de maestro y máximo genio creador de canciones en el folclor colombiano. Sus coleccionistas afirman que tiene grabada más de 1.120 canciones. Su compañera sentimental por muchos años hasta su muerte fue Dulzaide Bermúdez, una mujer dulce como su nombre y la musa del hogar lleno de amor y ternura, hoy es una fiel defensora del legado musical del maestro Calixto.
///

DÉCIMAS AL CANTOR VALENCIANO
(José Atuesta Mindiola)

I
Este músico querido
del folclor es patrimonio,
su nombre Calixto Antonio,
Ochoa Campo su apellido;
por todos muy conocido,
es un rey entre juglares,
son bonitos sus cantares
como lirio en madrigal;
de su pueblito natal
son famosos Los Altares.

II
Su bello pueblo natal
es Valencia de Jesús,
sus ojos vieron la luz
cerquita de un manantial;
alegre cantó el turpial
dándole la bienvenida,
y Dios bendijo su vida
con el don de hacer canciones,
para llenar de ilusiones
a las mujeres queridas.

III
Siendo joven todavía
se va para Sincelejo,
como lluvia de gracejo
se desborda en melodías:
el Lirio rojo sería
su primera grabación,
y siguió la inspiración
con charanga y paseaitos,
y vallenatos bonitos
que están en el corazón.

IV
Como el cantor valenciano
todo el mundo lo conoce,
muy divertido es el goce
de su canto El africano.
Demostró ser veterano
en música tradicional,
tercer rey del festival
con merecidos honores;
entre los compositores
Calixto es universal.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .