LA MÚSICA VALLENATA: ¿anda de capa caída?

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Desde hace varios años y por diversos motivos, he venido escuchando en diversidad de medios, que “el Vallenato es una música que anda de capa caída”. ¿Hasta dónde es cierta esta afirmación? Para dar una respuesta bien clara, pero objetiva y desprendida de cualesquier grado de parcialidad, se hace imprescindible mirar las distintas etapas por las cuales este género, al cual llamamos Vallenato, ha tenido que atravesar. Mirar con un solo lente a una expresión que tanto arraigo tiene hoy en día, no solo en toda Colombia, sino también en muchos lugares del orbe, amerita una mayor comprensión, y ello solo es posible, siempre y cuando vayamos al génesis del mismo, hasta llegar al día de hoy.

Lo primero que tenemos que reconocer, es que estamos viviendo tiempos de crisis en nuestra sociedad, en la cual se erigen banderas y lemas, los cuales en muchas ocasiones no reflejan la realidad. Todo ello, producto de varios factores, en especial ese despertar de pasiones, para encubrir intereses de muy variada índole, y que hacen que la gente viva un tanto confundida, por causa de la manipulación de qué es objeto en una sociedad de consumo, en donde todo se direcciona a través de la publicidad, bien sea para promocionar a un producto (léase también: cantante, grupo, composición), lo cual tiene un determinado valor.

Como somos parte de un conglomerado social, cuyos miembros, en una gran mayoría, no poseen suficientes elementos que les permitan discernir, lo bueno de lo malo o viceversa, donde se tergiversan conceptos, se expresan cosas que no corresponden a la realidad y se conduce a las mayorías hacía la polarización, como parte de una estrategia, para captar la atención y tener discípulos o seguidores, fieles a su causa, como ovejas cegatonas llevadas a un matadero.

Si llevamos todo esto al plano de la música, podemos fácilmente deducir que en los actuales momentos, más que la calidad en la composición, el canto y la interpretación de un género musical, para que este alcance ciertos niveles de popularidad, es menester hoy en día, cierto padrinazgo, inversión forzosa, y la simpatía acorde al lugar donde se halle.

Con esta introducción, pretendo que mis lectores de entrada, se ubiquen dentro de un marco real, y no conforme a una visión distorsionada por múltiples medios de comunicación o por una información muy precaria, que nos impide ver más allá de nuestras narices.

Para entrar en materia entonces, aclaremos algo muy elemental: “No todo lo que suena en Acordeón, es música Vallenata”. Y en esto sí que  ha habido fallas garrafales, porque esa ignorancia supina, ante todo en distintos medios informativos, ha conllevado a emitir conceptos inapropiados, lo cual, querámoslo o no, ya deja un mal sabor. Por ejemplo, durante la década de los años 50, saltó a la palestra en la ciudad de Barranquilla, una Agrupación de música de Acordeón, de la cual formaron parte en sus inicios, el cantante Morgan Blanco y como Acordeonista Morgan Blanco. Su repertorio estaba conformado por ritmos que nada tiene que ver con los tradicionales aires musicales de la tierra de Francisco el Hombre, pero si, con esas alegres melodías de dicha época, como el Merecumbé (fusión de merengue con la cumbia). Chiquichá, Tuqui Tuqui, Porro, Cumbia, etcétera.

SUAVE MERECUMBÉ. 

Interpretan: Acordeón: Carlos Román  – Voz líder: Morgan Blanco

Por ese entonces un inquieto joven barranquillero, llamado Aníbal Velásquez que frisaba por los 16 años creó una Agrupación musical a la  cual denominó “Los Vallenatos del Magdalena”, pues para ese año (1956) no existía aún el Departamento del Cesar, pero ya se empezaba a utilizar ese término. Una de las primeras canciones que para entonces grabó, fue una de la autoría del gran Maestro de San Jacinto Andrés Landero, titulada:

ALICIA LA CAMPESINA.          – Autor: Andrés Landero Guerra

Para ese entonces se consideraban esas músicas interpretadas en Acordeón como originarias del Magdalena, y desde Santa Marta se emitía diariamente un programa radial a través de la Emisora Ondas del Caribe, con el nombre de: “Así canta el Magdalena”. Pero fue con la creación del Departamento del Cesar y la posterior fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, que el término “Vallenato” adquirió un sello oficial, contra la voluntad de Guajiros y Magdalenenses, que se sintieron marginados, pues según adujeron en sus respectivos territorios habían nacido gran parte de los pioneros y juglares.

Al oficializarse dicho Festival, este comenzó a captar el interés de músicos nacidos en otros lugares diferentes a Valledupar. Precisamente, fue a partir de este Concurso, que los conjuntos Vallenatos fluyeron por doquier. Los Directivos del mismo dejaron establecido que, para participar en el mismo, era menester ejecutar solo cuatro (4) aires, a saber: 1) Son, 2) Paseo, 3) Puya y 4) Merengue. De plano quedaron descartados otros aires tradicionales del folclor Caribe, como el Porro y la Cumbia (por mencionar solo dos (2), entre unos veinte más.

Al darse inicio a este primer Festival en el año 1968, se hizo una invitación a los ejecutantes del Acordeón más reconocidos en esa época, tales como el llamado Rey Negro, Alejandro Durán (quien se consagró como el primer Rey profesional), Luis Enrique Martínez, Emiliano Zuleta, Ovidio Granados,  Juan Polo Valencia, Abel Antonio Villa, etc. Fueron ellos quienes marcaron las pautas a seguir con sus estilos genuinos, auténticos Juglares a quienes solo escucharlos abrir su Acordeón, ya era factible distinguir a quien pertenecía. Por tal motivo, las canciones clásicas que cada año allí se interpretan, corresponden a estilos muy definidos y nada que ver con los de hoy en día. Veamos al primer Rey Vallenato Alejandro Duran, con su sello y su sabor:

CERO TREINTA Y NUEVE  (039)  – Autor e Intérprete: Alejandro Duran

Dos hechos fundamentales quedaron definidos a partir del primer Festival:

  1. Los aires musicales provenientes de la subregión sabanera (Sucre, Córdoba, Bolívar y Atlántico), tales como el Porro, Cumbia, Paseaito, Pasebol, Chandé, Fandango, Mapalé, Bullerengue y otros más.
  2. Los cuatro (4) aires a interpretar en el Festival Vallenato, sin que se dijera explícitamente, se sujetarían al estilo de los pioneros.

Según se deduce de lo anterior, cuando se habla de Música Vallenata, no se deben incluir aquellos aires excluidos por los Directivos del Festival. Por lo tanto al pretender evaluar los aires que ejecutan los Acordeonistas Vallenatos, no se deben mezclar los que proceden de la subregión Vallenata con los de la subregión Sabanera.

Así mismo, se deben tener criterios claros y objetivos, en relación a los aires musicales autóctonos, clásicos y raizales que ejecutan los Acordeonistas que son partícipes en cada Festival con sus respectivas categorías. Este es el que la Unesco declaró Patrimonio Cultural e Inmaterial.

Fueron esos sonidos, esos cantos, ese dejo tan particular de interpretación, el que enamoró a miles y miles de hombres y mujeres, que los tararean con bastante frecuencia; esos que conservan como reliquias y se interpretan en parrandas que emocionan. Muchos de los temas tradicionales, fueron luego grabados por agrupaciones, que bajo nuevos formatos, se popularizaron en muchos otros lugares fuera de la Región Caribe, en otra nueva etapa. Se dio comienzo al Vallenato en Clubes, Casetas y Conciertos en plaza abierta, pues ya se contaba con nuevos instrumentos que le introdujeron mayor fuerza interpretativa. (Hermanos López, Hermanos Zuleta, Binomio de Oro y otros más).

NATIVO DEL VALLE.  (Merengue)  – Autor: Alberto “Beto” Murgas

Intérpretes: Conjunto Hermanos Zuleta

Precisamente, fue por los años 80, cuando el Vallenato tomaba fuerza y se extendía por muchos poblados y ciudades, cuando las canciones de corte romántico cobraban vigor, por la influencia de las baladas que se hallaban en pleno furor. Para ese entonces, comenzaron a brotar por todos los puntos cardinales, Agrupaciones cuyo denominador común era un modelo similar en la ejecución del Acordeón, de tal modo que resultaba difícil identificarlos, a diferencia de los grupos de antes, en los cuales se imprimía un sello y un estilo diferenciable, con nombres propios. Ejemplo: Nicolás Elias “Colacho” Mendoza y su Conjunto.

Estos grupos fueron estimulados por las casas discográficas, que en su afán de lucro, abrían las puertas solo a quienes ejecutaran ese tipo de canciones melosas, con sonidos ajenos, muy parecidos a los cantos de despecho muy populares al interior del País. Se trataba entonces de buscar nuevos mercados, a los conjuntos tradicionales se les comenzaron a cerrar puertas.

Algo curioso y que llama la atención, es que cada Long Play de doce temas, todos eran Paseos lentos, con muy poco sabor. Nunca se les escuchaba un Son, una Puya o un Merengue. Sus voces no tenían ese timbre recio propio del hombre Caribe sino el de voces melifluas que inducen a todo, menos al goce o a la parranda. Para que los oyentes los clasificaran como Vallenatos, simplemente le agregaban ese epíteto o apellido a su razón social. Ejemplo: Los Guardianes del Vallenato, La selección Vallenata, Los profesionales del Vallenato. En muchos lugares ya se les denominaba “Vallejartos”, porque su repertorio era el mismo sonsonete.

No pretendo meter en un mismo costal ni subestimar a Grupos de calidad, que nutridos por buenos compositores, le dieron categoría a un lirismo cargado de poesía, que hoy en día ha cobrado mayor fortaleza al ser incluido o considerado como un quinto aire dentro del Vallenato, que tiene su epicentro en el Festival Cuna de Acordeones, que se lleva a cabo en la población de Villanueva, el cual es denominado: “Romanza”, donde aún se sienten esas raíces, tanto en la melodía como en su construcción poética.

NUESTRA SEPARACIÓN.  (Romanza)  – Autor: Fernando Meneses Romero

Intérprete:  Nemer Yesid Tetay y su conjunto

Es esta corriente de corte lírico genuino, la que realmente debe tenerse en cuenta como un quinto aire, por todo lo exhibido a lo largo de varias décadas con altura y una forma hermosa de expresar sentimientos, en donde la mujer ocupa lugar primordial.

Debo subrayar que, ese nuevo tipo de compositores, tipo Hernando Marín, Rosendo Romero, Aurelio Nuñez, Santander Durán, Fernando Meneses, Iván Ovalle, Fabián Corrales, Gustavo Gutiérrez y otros más, han exhibido en sus composiciones una madurez impresionante, y sus obras han tenido la acogida esperada, en tanto que esos “aires llorones”, balanatos han encontrado sus baluartes en lugares como  El Eje Cafetero, Antioquia, los Santanderes, Boyacá y Cundinamarca.

El contraste entre los compositores de la vieja guardia, en su mayoría de origen rural o campesino, con los antes citados, se resume en personas que poseen un bagaje cultural que a todas luces difiere en su forma de expresión, el lenguaje utilizado, producto de su formación y una óptica diferente de la sociedad de la cual forman parte.

Finalmente hagamos mención de una corriente que en estos últimos años, se ha venido expandiendo principalmente en la nueva generación, que desconoce en muchos casos su pasado o su propia historia, a quienes se les ha bautizado como La Nueva Ola, cuyas interpretaciones no coinciden rítmicamente hablando, con ninguno de los aires vallenatos, pero se resisten a mostrarse como otro aire más. Si sus voceros lo presentan como parte de la música vallenata, y no siendo un Son, un Paseo, una Puya o un merengue, que le pongan un nombre que los identifique. Para muestra un botón:

LA ESPELUCÁ.  – Grupo Kavrass

Hasta el día de hoy, este estilo para ejecutar aires movidos o con un sabor que ha calado en círculos juveniles, quienes lo toman como otro aire más de la música vallenata, partiendo del formato idéntico a los de cualquier grupo o conjunto vallenato. Corresponde a los Pontífices de este género musical, el decidir o pronunciarse en torno al mismo.

Antes de concluir el presente escrito, y a manera de sugerencia, me permito solicitar a los organizadores de todos los Festivales Vallenatos que se organizan a lo largo y ancho de nuestra Patria, que exijan a los participantes de cada evento, que al menos dos (2) de las canciones que interpreten, sean inéditas, para estimular la creatividad y no se caiga en la misma repetidera de autores ya conocidos.

Así mismo es imprescindible que se salga de la monotonía en la ejecución de Puyas y Sones, pues casi todas suenan igual, y lo único que varían son las letras. Carecen de autenticidad.

Por todas las razones explicadas al comienzo de este escrito, existen dentro de Colombia y en el exterior, personas que odian visceralmente todo lo que tenga relación con la música vallenata, lo cual ameritaría se hiciese un estudio sociológico; otras por física envidia y unas terceras considerar una música de bajo nivel o vulgar. De todo existe en la viña del Señor.

Quienes estén creyendo en una eventual crisis de los aires musicales del Valle de Upar, cuán equivocados están, pues se nota a todo trance un sesgo intencional. Si esta música se ha posicionado en la mayor parte del territorio nacional, es porque paulatinamente ha sabido llegar al corazón de millares de hombres y mujeres esparcidos por esta tierra, independientemente de sus convicciones políticas, religiosas, artísticas, nacionalidad., etcétera.

COLOMBIANO CANTA COLOMBIANO, VALLENATO CANTA VALLENATO

BLOG DEL AUTOR: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Un comentario

  • SERGIO MOYA MOLINA

    AmigobAlejandro,lo felicito por ese articulo sobre la supuesta crisis de la musica vallenata. La supuesta crisis esta es en los aires extraños que pretenden presentar como vallenatos,por culpa de los presentadores,que por su ignorancia del genero,los presentan como vallenato.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.