Juancho, ‘Maño’ y Eudes, tres héroes del folclor que tomaron un vuelo de dolor

Crónica

Hace 26 años el folclor vallenato se vistió de luto triple y se les rindió el más grande homenaje de despedida a tres hombres que a su manera escribieron importantes páginas en la música vallenata

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

El fin de la vida de tres héroes del folclor vallenato pasó fugazmente una tarde al tomar el vuelo equivocado que los llevó al infinitivo provocando una inmensa nube de dolor.
La fecha exacta fue el lunes 21 de noviembre de 1994 cuando Juancho Humberto Rois Zúñiga, Rangel ‘Maño’ Torres Jiménez y Eudes Enrique Granados Córdoba, murieron en un accidente aéreo en Venezuela.
Ese triste día el folclor vallenato entró en luto triple y las lágrimas se paseaban de cara en cara inundando los corazones adoloridos. Todo se paralizó, y llegaron los preparativos para la despedida donde en medio de la tristeza los acordeones volvieron a sonar sin saber que habían perdido unas manos amigas y un bajo acompañante.
Al año siguiente, en el 28° Festival de la Leyenda Vallenata se les reconoció todo el aporte que hicieron a la música vallenata, y se conocieron detalles de tres mujeres: Jenny Cecilia Dereix Guerra, quien se quedó sin Juancho Rois estando recién casada y embarazada; Lénida Beatriz Zuleta de Torres, sin Rangel ‘Maño’ Torres y con tres hijos, y Eudes Granados dejó a Diana Patricia Núñez Sierra, con dos hijas.
Tiempo después, hablar con sus ellas de ese suceso fue algo más que pintar el dolor sin despedida. Sacando fuerzas del fondo de sus almas ellas fueron deshilvanando recuerdos de aquel ayer donde de un momento a otro se les oscureció el destino.

Juancho Rois Jr. y su mamá Jenny, han vivido entre notas de acordeones y recuerdos infaltables

33 días de matrimonio con Juancho

“A Juancho lo conocí en Bogotá, comenzamos a salir hasta que nos hicimos novios. Vivimos dos años de amores y nos casamos, pero la felicidad duró poco por cosas del destino. Fueron 33 días de matrimonio y recuerdo que cuando le dije que estaba embarazada se puso muy contento, demasiado contento. Él, estaba en grabación y yo fui a darle la noticia. Ese día recuerdo como detalle especial que me compró todas las flores que tenía una vendedora”, manifestó Jenny Dereix.
No era nada fácil armar nuevamente aquel difícil rompecabezas. “Los días eran normales. Caminábamos juntos, me acompañaba a la universidad. Eramos muy felices”. Entonces habló del adiós definitivo de Juancho. “Él, me llamaba constantemente de Venezuela. Ese día lo hizo en la mañana y me dijo que iba a tocar una parranda y que regresaba lo más pronto posible. Yo, estaba sola en el apartamento en Bogotá y me llamaron para decirme que Juancho se había accidentado. Como pude conseguí el número telefónico de allá. Llamé y me dijeron que había muerto. Lloré, grité y mi dolor no tenía nombre porque Juancho no pudo disfrutar de la felicidad y el derecho de ver nacer y crecer a su hijo”. De la unión de Juancho y Jenny nació Juan Humberto Rois Dereix, el sábado seis de mayo de 1995.
Ahora, ese hijo es Concejal de Montería y estudiante de derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Al indagarle a él sobre su padre confesó que le profesaba el más grande cariño y admiración a pesar de no haberlo conocido. “Por todas partes me hablan de mi papá como un extraordinario acordeonero y mejor persona. Eso me indica que fue excelente y eso es grande para mí”.
Por su parte Jenny Dereix manifestó que su hijo tenía mucho de su papá, especialmente su buen corazón, su don de gente, su sencillez y su nobleza.

Lénida Zuleta y sus hijos Rafael Reyes, Ana Milena y Rangel David Torres Zuleta, no olvidan a ‘Maño’ Torres

‘Maño’, nunca cumplió la cita

“Rangel era una persona alegre, jocosa, descomplicada y por eso tuvo el honor de ser premiado con la amistad de mucha gente. Cuando no atendía su trabajo musical con los grupos donde actúo se dedicaba de lleno a su hogar. Era tanta la acogida que grabó con su bajo 180 discos”, relata su esposa Lénida Zuleta.
A continuación se embarca en la nave de la añoranza para repasar sus primeros años de noviazgo y posterior matrimonio.
“Frente a mi casa en el barrio San Joaquín de Valledupar vivía Rafita Zuleta. En esa casa se reunían los músicos y yo veía a Rangel, pero hasta ahí, en cambio él si estaba enamorado. Era un enamorado callado y se manifestaba enviándome flores y dándome serenatas. Él, estaba bien enamorado, pero a mi no me gustaban los músicos por la fama de picaflores que siempre han tenido, pero al verle su decisión de ennoviarse conmigo le acepté y duramos en esa etapa un año y un mes. Nos casamos el 31 de enero de 1979, día de su cumpleaños”. De la unión de ‘Maño’ Torres y Lénida Zuleta nacieron Rafael Reyes, Ana Milena y Rangel David.
El día que se despidió de la vida el artista había contraído un compromiso de encontrarse con su esposa en Maicao, precisamente el día 21 de noviembre, pero la cita nunca la pudo cumplir.
“Nosotros quedamos a realizar unas compras en Maicao, y como él estaba en Venezuela me dijo que me esperaba al mediodía, pero pasaron las horas y no aparecía por ningún lado y decidí venirme para Valledupar. Era la primera vez que me incumplía. Me había dejado olvidada y venía tan resentida que prometí que me la iba a pagar porque ni comida le iba a guardar cuando regresara”.
Lo que ella no sabia era que ‘Maño’ estaba de partida de la tierra. Entonces Lénida se mete por los vericuetos del dolor y señala. “Mi mamá, Ana Morales, me llamó para comentarme que el grupo de Diomedes había tenido un accidente en una avioneta, y enseguida dije que eso no era posible porque ellos venían en bus. La casa se fue llenando de gente y todo era confusión cuando llegó una persona a darme el pésame, me desmayé. Se puede imaginar lo que siguió, pero Dios me dio las fuerzas necesarias para soportar tanto dolor junto”.
Lénida, nunca se volvió a casar y como ayer sigue recordando al hombre que le regaló las más grandes alegrías y también la cerró de luto. Ahora, sus tres hijos son profesionales en microbiología y administración de empresas, y le han dado cinco nietos: Aura Milena, Rafael Andrés, Horacio Arturo, Gabriel Eduardo e Isabel Sofía.
Cuando la conversación llegaba a su fin emparejando el corazón con su alma y mirando al cielo expresó: “26 años sin ti y mientras tenga vida no te olvidaré”, Las lágrimas volvieron a hacer su presentación como aquella vez que se quedó sola al lado de sus hijos.

Eudes Granados sigue viviendo en Diana Núñez, sus hijas Dalma Yanina y Diana Isabel y su nieta Ana Laura

Las tres rosas de Eudes

“A Eudes lo conocí en mi época de estudiante a través de su hermana Patricia Granados que me llamaba cuñada sin serlo. Nos amigamos, y luego nos ennoviamos. Duramos dos años de amores hasta que nos casamos”, así comienza Diana Núñez, a recordar al hombre que le dio las máximas alegrías en la vida.
Y continuó. “Eudes era un joven con cosas de viejo; su nobleza no le permitía conocer la maldad. Era tímido y aprendimos el lenguaje de las manos y las miradas que decían más que mil palabras. Recuerdo que me serenateaba con las canciones: ‘Sorayita’, ‘Se te nota en la mirada’ y ‘Tu ensoñación’. Era muy hogareño y decía que en su casa tenía tres rosas que eran sus hijas Dalma Jhaninna, Diana Isabel y yo”.
Quería contar todo a la vez, con la fuerza de la verdad. “Realizaba bien su oficio de técnico de acordeones y por su taller pasaron los instrumentos de los más importantes músicos. Lo suyo fue siempre el arreglo de acordeones porque no quiso rivalizar con sus hermanos Hugo Carlos y Juan José”.
Para Diana volver a recordar esos momentos tristes cuando le dieron la noticia de la muerte de Eudes, le produjeron más y más lágrimas. Cerró los ojos y retrocedió su pensamiento que avanzaba suelto como brisa en el desierto.
“Ese día amanecí apagada, bastante triste y no comprendía por qué. En horas de la tarde presentía que Eudes llegaría y me alisté para recibirlo, pero pasaban las horas y no llegaba. En la noche recibí una llamada de la casa de Eudes donde me decían que varios integrantes del conjunto de Diomedes habían sufrido un accidente”.
Se quedó callada un instante y después procedió a decir lo que nunca pensó. “Corté la llamada y vi a la gente ingresando a la casa diciéndome que tenía que ser fuerte, pero nadie se atrevía a decirme nada. Yo, gritaba, lloraba y por la radio sonaba la canción ‘Por qué razón’ y fue entonces cuando confirmaron la muerte de Juancho, ‘Maño’ y Eudes”.
En ese instante frenó en seco porque las palabras pasaban a segundo plano en medio del corazón que entregaba palpitaciones de dolor.
Ese ayer la marcó, pero quedaron sus hijas, y ahora una nieta Ana Laura, que son su principal aliento en medio de las vicisitudes de la vida.
Dalma Jhaninna y Diana Isabel, se graduaron como abogada y administradora de empresas, respectivamente, y recuerdan a su padre como el mejor, porque las amó sin cansarse. Además, cuando les regalaba esas notas que estrenaba en cualquier acordeón recién arreglado.

Jesualdo ‘El Zurdo’ Ustáriz, testigo directo del accidente donde murieron sus tres compañeros

El vuelo siniestro

El guacharaquero Jesualdo ‘El Zurdo’ Ustáriz, recuerda el suceso de hace 26 años cuando estuvo a punto de perecer en un accidente aéreo donde se les escapó la vida a Juancho Rois, Rangel ‘Maño’ Torres y Eudes Granados. Hoy, con toda la pausa del caso relata en detalle el hecho que enlutó al folclor vallenato.
“Esa mañana Juancho Rois me comunicó que íbamos a tocar una parranda a un conocido empresario de Venezuela. Era en una población llamada ‘El Tigre’. El viaje estaba preparado para el mediodía, pero al final arrancamos en la tardecita. Eran como las cinco y media. Recuerdo que el piloto de la avioneta no quería ir porque era lejos y estaba cayendo la tarde. Se comunicaron con el empresario y ordenó el viaje”.
Así sin escala comenzó a contar y siguió. “A mí, como era el más flaco me mandaron para la última silla. A Tito Castilla, más adelante. En el medio iban Eudes y ‘Maño’, los dos más gordos, y con el piloto Juancho Rois”.
En su relato hasta ese instante todo andaba bien hasta que llegaron las dificultades para el aterrizaje. “Como a las 6 y 30 de la tarde comenzamos a ver luces en el pueblo y la avioneta no aterrizaba. Era que la pista estaba cerrada y sin luces. Finalmente cogimos una recta de una autopista donde había muchos carros. De pronto la avioneta se golpeó de un lado, después supe que se dio contra un templete de una torre y nos fuimos al suelo. Fue un golpe seco. Al caer había silencio y estaba todo oscuro. Yo comencé a gritar porque creía que el aparato iba a explotar. Llamaba a mis compañeros y nadie me respondía. Al poco rato llegaron a auxiliarnos”.
Hace una pausa para volver a narrar esa historia de la cual fue protagonista principal porque nunca perdió el conocimiento que incluso algunos lo llamaron en su momento “La caja negra humana”.
Los recuerdos toman vuelo nuevamente y expresa “Después de eso lo primero que oí era que había dos muertos y cuatro heridos. Supe que los muertos eran el piloto y Eudes. Nos montaron en una camioneta para llevarnos al hospital más cercano. En el trayecto Juancho y ‘Maño’ se quejaban. Tito, iba inconsciente. Al llegar al hospital como a los diez minutos fallecieron Juancho y ‘Maño’: en cambio Tito y yo quedamos pendientes de la vida”.
‘El Zurdo’ Ustáriz después de ocho intervenciones quirúrgicas se recuperó; a José del Carmen ‘Tito’ Castilla también lo salvó la ciencia. Fueron los únicos sobrevivientes de la tragedia luctuosa para la música vallenata que así pase el tiempo estos héroes que tomaron aquel vuelo de dolor siguen estando presentes y las lágrimas son el combustible para recordarlos.

En el año 1995 el Festival Vallenato se realizó en homenaje a Juancho Rois, ‘Maño’ Torres y Eudes Granados

BLOG DEL AUTO: Juan Rincón Vanegas

JUANCHO ROIS, ‘EL FUETE’.

Por José Atuesta Mindiola

I
El toque de Juancho Rois
bien lo recuerda la gente,
se desbordaba en creciente
como serpiente Doroy.
Se fue y hasta el día de hoy,
se recuerda su maestría,
versátil en melodía
con los bajos y los pitos;
en el toque era exquisito
a nadie se parecía.

II
Triste fecha de dolor
aquel noviembre veintiuno,
instantes inoportunos
para el Valle y su folclor.
Mudo se quedó el cantor,
el caballo sin jinete,
la escuela sin mozalbete,
la lira sin el concierto:
el acordeonero muerto
era Juancho Rois, ‘El Fuete’.

III
Juancho en el acordeón
no tiene quien lo remede,
dijo cantando Diomedes
en una triste canción.
Nostalgia en el corazón
en el pueblo de San Juan,
y al ‘Fuete´ recordarán
mientra exista el vallenato.
Pero la vida es un rato,
unos vienen y otros van.

IV
Era un joven veterano
que se tenía mucha fe,
parecían ser más de diez
los dedillos de sus manos.
Nunca estuvo en el verano,
porque vivió floreciente,
muy amable y complaciente
con todos sus seguidores.
Dios bendice con honores
y su nota está vigente.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

“No derroté a Juancho Rois, sencillamente me gané el Festival Vallenato”, Julián Rojas

Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

Hoy, hace 24 años, 21 de noviembre de 1994, murió el acordeonero Juancho Rois, quien escribió grandiosas páginas en la música vallenata quedando en el más alto pedestal de honor del folclor. El, vivió al lado del Rey Vallenato Julián Rojas, una de esas historias de amistad verdadera en el año 1991. Julián Rojas cuenta en detalle ese acontecimiento.

En medio de sus reflexiones sobre lo sucedido la madrugada del miércoles primero de mayo de 1991, cuando se coronó como Rey Vallenato en la mítica tarima Francisco El Hombre de la plaza Alfonso López de Valledupar, el acordeonero sanandresano Julián Rojas Teherán, dice muy convencido: “No derroté a Juancho Rois, sencillamente me gané el Festival Vallenato”.

En esa ocasión estuvo acompañado por el cajero Luis Carlos ‘Azabache’ Varela y el guacharaquero y cantante Donaldo Enrique Martínez, e interpretó el paseo ‘La estrella’ (Juan Muñoz); el merengue ‘El mango de la plaza’ (José Edilberto Rondón); el son ‘Altos del Rosario’ (Alejandro Durán) y la puya ‘La fiesta de los pájaros’ de Sergio Moya Molina.

Hace 27 años sucedió esta historia que le cambió la vida a Julián Rojas, y que él ha querido contar por primera vez, teniendo que sacar fuerzas porque la nostalgia en el trayecto del diálogo lo quería vencer al traer a su memoria este acontecimiento.

Juancho, el amigo fiel

Sentado en la terraza de su casa del barrio La Castellana de Valledupar, y rodeado de su familia, comenzó a narrar: “A Juancho lo conocí en el año 1984 en Bogotá, a través de mi hermano Jorge Rojas, quien fue a afinarle unos acordeones al antiguo hotel Bacatá. En ese momento tomé uno de los acordeones y comencé a interpretar la melodía clásica panameña ‘La linda Ballesteros’. Cuando él me escuchó tocarla se maravilló, porque yo era un muchacho de sólo 14 años. Enseguida, me pidió que siguiera tocando”.

De esa manera nació la amistad entre estos dos acordeoneros que siete años después se enfrentaron en el Festival de la Leyenda Vallenata. Cuenta Julián que esa amistad se fortaleció en cada encuentro que tenían, y  más cuando Juan Humberto Rois Zúñiga, le contó que estaba animado a competir para ser Rey Vallenato.

“A Juancho le sembraron la inquietud de ser Rey Vallenato, porque él estaba en su mejor momento a nivel musical al lado de Diomedes Díaz, e inclusive, le habían buscado el nombre al siguiente trabajo discográfico que era ‘El Cacique y el Rey’. Todos estábamos convencidos que Juancho sería el nuevo Rey Vallenato”.

Con la mente en fila de aquel suceso y sin parar de contar. Es más, estaba en aire de puya porque le salían rápidamente, frases y más frases, dijo: “Un día cualquiera al llegar a Bogotá, Juancho me llamó para compartir, y me dijo, oye Giuliano, así me decía por cariño, por el actor italiano Giuliano Gemma, te tengo una buena noticia. Vamos para Valledupar que me voy a presentar al Festival Vallenato, quiero llevarte conmigo y nos bajamos en la casa de mi tío ‘Purito’ Canova”.

Al comienzo Julián no aceptó, pero al rato fueron a comprar los tiquetes para viajar días antes del evento. Su labor era ser su ayudante y asesor musical. Se encargaría de tener el maletín de las camisetas y toallas blancas, y también el termo con el agua. Además, que los siete acordeones de ‘El Fuete’ estuvieran siempre 10 puntos.

Volvió a tomar el acordeón

Ya en Valledupar, en uno de los ensayos Julián Rojas volvió a tomar el acordeón, así como lo hizo esa vez en Bogotá, y lo acompañaron el cajero Rodolfo Castilla y el guacharaquero y cantante Reinaldo ‘El Papi’ Díaz, que eran los acompañantes titulares de Juancho Rois.

Ese momento tuvo una connotación extraordinaria porque Juancho al escucharlo le propuso que se inscribiera para el Festival de la Leyenda Vallenata. “De inmediato le dije que no. Que estaba para hacerle la segunda en todo lo que necesitara, pero él seguía con la insistencia, porque quería que la gente me conociera. Le argumenté que no tenía acordeones y contestó que sus acordeones eran también míos”.

Juancho-Rois-era-el-amplio-favorito-pero-perdió-de-manera-inesperada-con-Julián-Rojas-Foto-Fundación-FLV
Juancho-Rois-era-el-amplio-favorito-pero-perdió-de-manera-inesperada-con-Julián-Rojas-Foto-Fundación-FLV.

La mañana siguiente, cuando Julián se levantó Juancho Rois no estaba en casa y regresó al cabo de un buen rato, viniendo acompañado del cajero Luis ‘Azabache’ Varela y el guacharaquero y cantante Donaldo Enrique Martínez.

“Llegó con una sonrisa pícara, y de inmediato me entregó mi escarapela diciéndome que ya estaba oficialmente inscrito para participar en el Festival Vallenato, que ellos eran mis acompañantes y que no me preocupara por nada. No había de otra, ahora estaba con un tremendo compromiso y seguía convencido que el Rey Vallenato sería Juancho”.

La gran final

Al comenzar la competencia las rondas iban pasando y los dos acordeoneros con excelentes puntajes llegaron a la gran final. “En la noche de la final, yo seguía viendo a Juancho como rey, pero sucedió algo que no estaba dentro del libreto y fue que él cambió a última hora el paseo que era ‘El estanquillo’, de Náfer Duran, por ‘Lucero espiritual’ de Juancho Polo, tema no apto para concursar en el Festival Vallenato porque no es un paseo neto. Esa decisión cambió la historia de un rey, que pudo haber sido y no lo fue”.

Entra en explicaciones, e incluso interpretó las dos canciones con su acordeón, señalando: “Estoy seguro que si toca ‘El estanquillo’ hubiera sido el nuevo Rey Vallenato. Esa canción se ensayó muchas veces y esa era la que iba, al lado del merengue ‘De La Junta pa’ La Peña’ de Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, del son ‘Cata’ de Alejandro Durán y la puya ‘La zoológica’ de Náfer Durán”.

Después de las presentaciones de los finalistas la tarea era para el jurado que integraron Rodrigo Barraza Salcedo, Armando Benedetti, Emiliano Zuleta Díaz, Orangel ‘El Pangue’ Maestre y Alberto ‘Beto’ Villa, quienes consideraron a Julián Rojas como el nuevo Rey Vallenato.

Recuerdo permanente

“Ese fue un Festival Vallenato increíble que quedó para la historia por todo lo que encerró, y por el apoyo que con todo el corazón me brindó Juancho Rois, el cual todavía pasados 27 años no alcanzo a agradecerle”, expresa Julián Rojas

Después de entregar este concepto la nostalgia lo cubre de pies a cabeza. Cierra los ojos, medita y confiesa. “No pude disfrutar el triunfo al ver a Juancho Rois triste y rodeado de pocos amigos. Yo lo consolaba y le decía: Juancho, yo te dije que no quería participar en esto, y mira lo que pasó” y él acongojado me contestó: “Tranquilo Giuliano, tú no tienes la culpa, eres el nuevo Rey Vallenato, te felicito”.

Julián Rojas, recibió lo que Dios le brindó acorde a su talento, y Juancho fue ese gran amigo noble, bueno y excelso acordeonero que dejó huellas en el mundo vallenato.

La amistad continuó mejor que nunca y siempre se platicaba de aquel primer hecho que marcó sus vidas. El día que Julián tocó en Bogotá esa canción panameña de la autoría de Dorindo Cárdenas, donde se relata que una dama partía con rumbo desconocido, pero su amado se iba detrás, así como el suspiro después del llanto o la nostalgia evocando al recuerdo.

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BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

El secreto de ‘Las notas de Juancho’

Crónica | Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv |

♦♦♦Las historias del vallenato tienen la magia de interpretarse de manera natural que pasados los años no pierden su encanto, sino que aparecen vestidas con las mismas notas y el sentimiento envuelto en el alma del folclor.
De esta manera una vez Diomedes Díaz Maestre le pidió un favor a Juan Humberto Rois Zúñiga, y era que le llevara a una razón a la joven venezolana de nombre Edis, a quien le iba a entregar en corto tiempo su corazón.
Aquel favor lo pidió Diomedes a Juancho cuando corría el año 1990, y hasta lo hizo público en medio del jeroglífico de la canción ‘Las notas de Juancho’ y lo adornó exaltando a su amigo.

De lejos muy lejo’ un acordeón
de notas muy lindas yo escuchaba
y por esa nota acentuada
yo dije enseguida es Juancho Rois.

Efectivamente ‘El Cacique de La Junta’, acertó y por el sonido del acordeón encontró a su amigo y compadre. Se armó la gran parranda donde se abrieron las puertas para exaltar la calidad interpretativa de Juancho Rois.

Por qué no me toca ese acordeón
así como lo escuché ese día,
con esa bonita melodía
que hace sonreír a mi folclor.

La mujer de la razón

Han pasado 27 años de aquella parranda donde Diomedes le solicitó a Juancho llevarle una razón de entrega inmediata a Edis, utilizando la vía de Adriana, un amor que el acordeonero tenía en Barranquilla.

Compadre hágame un favor
yo sé que se va mañana
hágalo por vía de Adriana
y me lleva esta razón,
me le dice a Edis que en estos días
le voy a entregar el corazón.

Soberana misión tuvo Juancho Rois para llevar ese recado amoroso que tenía las palabras precisas y el sentimiento a toda vela. Lo cumplió y al poco tiempo Diomedes pudo en vivo y en directo llevar a la realidad la mencionada promesa que conllevó darle rienda sueltas a los deseos del cuerpo, y el compromiso de regresar cuando la vía estuviera despejada.
Adriana y Edis, dieron motivos para que Juancho y Diomedes mantuviesen una relación de compinches donde la inspiración de ambos dio frutos de hermosas melodías que envolvían un romance de dos grandes amigos con dos esbeltas mujeres.
Ellas, grandes amigas, motivaron a Diomedes a inspirarse en una canción para enviarle mensaje a su enamorada y aprovechaba el amor que Juancho le profesaba a Adriana para lograr sus objetivos.
El epicentro de esta historia de amor de Diomedes y Juancho fue Barranquilla, donde cada vez que se presentaban en distintos escenarios las miradas de los dos brillaban y aparecía la alegría porque sabían que estaban cerca esos dos amores que les daban un plus especial.
Edis y Adriana, así sin apellidos, hicieron parte durante mucho tiempo de los recreos del corazón de ‘El Cacique de La Junta’ y ‘El Fuete’.

Me le dice por favor
que me encuentro confundido
y un poco de su cariño
pa’ mí es una bendición
que con mucho gusto y complacido
le voy a entregar el corazón.

Esta canción nació entre tunas y cardones y en medio de los recuerdos de un amor de esos donde el corazón palpitaba acelerado cuando la melodía llamaba a Diomedes a cantar.

El regalo de la virgen

En la misma región de Carrizal, finca ‘Los brasilitos’, se encuentra la Virgen del Carmen que Juancho Rois le regaló a Diomedes Díaz, obsequio que hizo público en la canción ‘Un canto celestial’.

Me regaló Juancho Rois la virgen,
me regalo la Virgen del Carmen,
y ahora, la tengo en Carrizal
la tierra, donde yo nací…

En un rincón de la cómoda estancia está la Virgen del Carmen rodeada de flores, velas, afiches, una Biblia y tiene tapada la corona con un sombrero vueltiao, que el propio Diomedes le puso el día que la llevó.
En esa finca, Ana González, cuida la imagen y dice que ese es el mayor tesoro que dejó Diomedes, su amada Virgen del Carmen.
Esa comunión de los dos amigos y compadres llegó hasta el 21 de noviembre de 1994, cuando Juancho Rois murió en un accidente de aviación en El Tigre, Venezuela, al lado del bajista Rangel ‘El maño’ Torres y el técnico de acordeones Eudes Granados.
De la unión en distintos tiempos de Diomedes y Juancho, quedaron en la pasta sonora ocho producciones musicales para un total de 89 canciones, más 15 en Fiesta Vallenata. También se añade a la historia el álbum más vendido: ‘Titulo de amor’, año 1993, que les mereció Cuádruple Disco de Platino.
A Diomedes lo criticaron porque no fue al sepelio de Juancho, pero el acudiendo a su sabiduría natural expuso una razón de peso y confesó que no estuvo porque quiso hacerse a la idea que estaba viajando lejos. “Está, con Dios allá en el cielo, sentado con el padre a su diestra, en cambio, en el cementerio, me mata la tristeza”.

Dos grandes amigas

Edis y Adriana, siguen siendo grandes amigas y cada una definió su futuro sentimental, pero en sus almas están viviendo sin pagar arriendo el cantante y el acordeonero, esos mismos que osadamente las encerraron durante varios minutos en una canción para en el propio pentagrama auscultar las locuras del amor. Ese amor que como la luna tiene distintas fases que influyen en el efecto oculto del sentimiento.
En aquel tiempo volaron lo más alto las ilusiones, la canción se impuso y cuatro seres pudieron en secreto darse algunas licencias que quedaron registradas en ese libro donde las letras no han podido borrarse porque tienen el poder de los más hermosos cantos vallenatos.
La historia de la canción no tuvo un final feliz porque tanto Juancho como Diomedes, regresaron al redil del amor sincero y aquello quedó en el baúl de las aventuras.
El tiempo ha pasado, pero para Edis y Adriana el recuerdo no ha envejecido. Se volvieron a encontrar hace dos años y decidieron visitar en Valledupar y San Juan del Cesar, las tumbas de los artistas para llevarles flores y en silencio darles las gracias. Unas gracias porque el canto de Diomedes y las notas de Juancho les alegraron el corazón infinidad de veces.

Juancho Rois y Diomedes Díaz
Juancho Rois y Diomedes Díaz

BLOG DEL AUTOR:  Juan Rincón Vanegas

 

‘Diomedito’ se quedó esperando a Juancho Rois

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Juancho Rois. Foto-Fundación FLV

♦Crónica | Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

♦La noche del lunes 21 de noviembre de 1994 quedó marcada en la vida del cantante Enaldo Barrera Hernández, conocido como ‘Diomedito’, quien esperaba al acordeonero Juancho Rois para amenizar una parranda en El Tigre, Estado Anzoátegui, Venezuela,  pero nunca llegó. Seguir leyendo «‘Diomedito’ se quedó esperando a Juancho Rois»

Juancho Rois está en la casa de su mamá

Dalia Zuñiga 1.-Crónica. Por Juan Rincón Vanegas/ @juanrinconv

A la entrada de la vivienda de Dalia Esther Zuñiga, ubicada en la carrera 10 No. 4-27 de San Juan del Cesar, La Guajira, está una estatua de Juan Humberto Rois Zuñiga, dándoles a todos la bienvenida. Tiene un ademán de “Todo bien”. Porta ropa elegante, las botas que más le gustaban y una hermosa cadena con figura de acordeón. Seguir leyendo «Juancho Rois está en la casa de su mamá»