Crónica
Por Juan Rincón Vanegas*
Hace 25 años los jóvenes Tatiana Hinojosa y Fernando Daza, soñaron con escribir un libro lleno de poesías, cuentos e historias de su amado Patillal, territorio que pasaba momentos tristes por hechos violentos que mataban hasta la tranquilidad. Eran los días que se volvían espesos con el panorama cubierto de eternas soledades y el corazón herido.
Después de pasar algún tiempo escribiendo en hojas, utilizando lápices para tener la opción de borrar y volver a plasmar la palabra precisa, llevaron los textos al computador que les prestó el profesor Oswaldo Jiménez, rector del colegio.
Precisamente, cada uno contó ese proceso lleno de ilusiones. “Nosotros, en los momentos libres, cada quien por su lado empezó a escribir. Después nos uníamos para leernos. Eso nos demoró un largo tiempo llegando al proceso de selección del material que no fue tarea fácil”, indicó Tatiana Hinojosa.
A su vez, Fernando Daza, anotó. “Escribir a dos manos fue un proceso interesante para nosotros. Después vino la parte de encerrar los textos bajo un titulo y apareció ‘Columbario de sueños’, un término no tan ameno porque es sinónimo de cementerio, porque en Patillal había mucho dolor, miedo e inmensa tristeza debido a los muertos por la violencia”.
Entonces, teniendo listo el borrador pensaron en una persona querida e intelectual para que les diera el visto bueno e hiciera posible publicarlo. En ese sentido, los respaldó el gestor cultural Juan José Corzo.

Precisamente en el corregimiento Patillal, municipio de Valledupar, Tatiana Hinojosa y Fernando Daza, el 24 de septiembre de 2001 después del mediodía, en la casa de Gustavo Molina, debajo de un frondoso palo de caucho, se encontraron con Consuelo Araujonoguera, quien pudo leer la mayor parte de esas hojas, hacer sugerencias, emocionarse con la obra y prometerles escribir el prólogo.
Enseguida, ella hizo un rollo con las hojas que leyó, las metió en su mochila con el compromiso de hacer realidad ese sueño escrito. En ese instante la emoción de Tatiana y Fernando, desbordó los limites de la felicidad, porque se estaba recompensando jornadas de silencio donde plasmaron en letras abundantes esperanzas logrando que la imaginación trabajara el doble.
‘La Cacica’, después de asistir a misa con motivo de la fiesta de la Virgen de las Mercedes y de dialogar con algunas personas, partió ataviada con un conjunto color mandarina que tenía una costura con hilo azul oscuro estilo safari; un collar guajiro, zapatos bajitos, sin pensar en el episodio triste que encontraría en el camino, exactamente en La Vega Arriba, donde la secuestraron y cinco días después fue asesinada.
Ese hecho conmovió a Colombia y más a dos jóvenes inquietos que veían escapar de la vida a la mujer quien los había exaltado sin conocerlos. Volvieron a sentarse y escribieron. “La noticia fue un golpe seco y sin aviso. Un eco hondo en la mitad del pecho que frenó la vida de una mujer quien supo darle la mayor fortaleza al folclor que nos identifica”.
Ante este hecho luctuoso el proyecto quedó incierto, pero cinco meses después gracias al Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Cesar, se publicó el libro ‘Columbario de sueños’ con un tiraje de mil ejemplares y con portada de la pintora Lina Vilardy. Martínez.
En la obra no faltó una dedicatoria de sus autores a Consuelo Araujonoguera. “A ‘La Cacica del Valle’, motivo imperecedero en el corazón dolido de este libro. Gracias amadísima Consuelo, por ese prólogo tan soñado que nunca pudo ser, solo porque una ola desventurada le arrebató la existencia. Adiós a esa voz eterna que perdurará en nuestras almas como una cruz de dolor en la brisa fría de un pueblo solo”.
El escrito de Escalona
El maestro Rafael Escalona tuvo en sus manos el libro y lleno de la más grande emoción escribió la siguiente nota. “Bogotá, abril 27 de 2002. Tatiana y Fernando. La una Hinojosa Gutiérrez y el otro Daza Daza. Queridos niños, queridos paisanos, poetas Patillaleros. Está en mis manos y no lo creo un ramillete de versos de mi tierra lleno de nostalgias y de lágrimas, sabiendo que acompañó a nuestra querida Cacica en su último viaje metidos en su mochila de sueños.
El prólogo que nunca se escribió retomado por Carlos Alberto Atehortúa, es un arco iris de belleza, una malena de espumas, de ilusiones y hojas de caracolíes que reviven las piedras de Patillal. Primaveras de esperanzas, viajes ignotos para ustedes y a El cerrito de Las cabras para mí que aprendí de Diogenito y el viejo Pedro, algunos misterios de la vida y comprendí que la juventud que ustedes representan no se hizo para el placer y las cosas vanas.
Al leerlos miré a lo lejos con nombre propio esa camada de poetas y compositores. En fin, todos los que con una luna Patillalera, saben como ustedes robarle al idioma sus mejores palabras, y al alma sus suspiros, para construir un verso, una canción no desesperada y un amor viajero como las brisas que se llevan las cometas. Sépanlo jóvenes poetas de mi tierra, ustedes llegaron a mí, se quedaron en mí, los hago míos para acabar de comprender la vida, la mía que ya casi termina y la de ustedes que veo comenzar”.

En el libro ‘Columbario de sueños’, lo único que no se pudo sepultar fue el olvido y algunas lágrimas iniciadas desde la punta del dolor, porque la imagen de Consuelo Araujonoguera, sigue asomándose por los viejos caminos que conducen a Patillal, logrando marcar el sentimiento con esa melodía que provoca cantar.
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*Juan Rincón Vanegas es un destacado periodista y escritor colombiano, ampliamente reconocido como el guardián de la memoria histórica del vallenato. Con décadas de trayectoria, se desempeña como Jefe de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, donde ha sido pieza clave en la difusión de este folclor. Su pluma se caracteriza por rescatar las historias humanas detrás de los juglares, compositores y acordeoneros. Es autor de múltiples crónicas que han recibido reconocimientos por su valor documental y literario. Su labor incansable lo ha consolidado como uno de los narradores más respetados y queridos de Valledupar. Actualmente, sigue siendo el principal cronista que conecta la tradición oral con las nuevas plataformas digitales. @juanrinconv
AUTOR. Juan Rincón Vanegas
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